sábado, 18 de junio de 2022

Oración de amor

 Jesús Eucaristía, centro de toda mi existencia

Que mi primer pensamiento al despertarme vaya

hacia Ti y te salude en tu Sagrario.


Que mis ocupaciones, deberes de servicio y fraternidad,

aún lo menores movimientos de todo el día

se vean vivificados por esta fuerza misteriosa

Y eficaz que brota de esta Hostia Santa.


Para ti quiero vivir

unir mi existencia a tu oblación amorosa

en ti quiero vivir, y ofrecerme constantemente

bajo la Acción del Espíritu Santo, en tu unión,

como una alabanza al Padre, al Hijo, al Espíritu de Amor.


Jesús Eucaristía, quiero vivir mi existencia

contigo en una unión indestructible, en

una donación mutua de amor generoso, de

entrega sin condiciones, en una unión de

afectos, anhelos y esperanzas.


Que por ti trabaje hasta agotar mis fuerzas,

Que por ti me esfuerce en secundar en mi

alma la acción transformante del Espíritu Santo.

 Por Ti, entrego mi vida

En el cumplimiento de  tu divina voluntad.


Y en el momento del descanso final

 sea para ti, Jesús mio, Eucaristía

todo mi amor y adoración.

Porque creo firmemente en Tí.

Amén

Sábado de la 11ª semana del Tiempo Ordinario

Lectura del segundo libro de las Crónicas (24,17-25):

Cuando murió Yehoyadá, las autoridades de Judá fueron a rendir homenaje al rey, y éste siguió sus consejos; olvidando el templo del Señor, Dios de sus padres, dieron culto a las estelas y a los ídolos. Este pecado desencadenó la cólera de Dios contra Judá y Jerusalén. Les envió profetas para convertirlos, pero no hicieron caso de sus amonestaciones.

Entonces el espíritu de Dios se apoderó de Zacarías, hijo del sacerdote Yehoyadá, que se presentó ante el pueblo y le dijo: «Así dice Dios: ¿Por qué quebrantáis los preceptos del Señor? Vais a la ruina. Habéis abandonado al Señor, y él os abandona.»Pero conspiraron contra él y lo lapidaron en el atrio del templo por orden del rey. El rey Joás, sin tener en cuenta los beneficios recibidos de Yehoyadá, mató a su hijo, que murió diciendo: «¡Que el Señor juzgue y sentencie!»

Al cabo de un año, un ejército de Siria se dirigió contra Joás, penetró en Judá, hasta Jerusalén, mató a todos los jefes del pueblo y envió todo el botín al rey de Damasco. El ejército de Siria era reducido, pero el Señor le entregó un ejército enorme, porque el pueblo había abandonado al Señor, Dios de sus padres. Así se vengaron de Joás. Al retirarse los sirios, dejándolo gravemente herido, sus cortesanos conspiraron contra él para vengar al hijo del sacerdote Yehoyadá. Lo asesinaron en la cama y murió. Lo enterraron en la Ciudad de David, pero no le dieron sepultura en las tumbas de los reyes.

Palabra de Dios

Salmo 88,R/. Le mantendré eternamente mi favor

Santo Evangelio según san Mateo (6,24-34):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos.»

Palabra de Dios

Compartimos:

A los hombres de nuestro tiempo les resulta extremadamente difícil encajar esta visión de la revelación con las cosas que suceden en el mundo. ¿Cómo un Dios que es Padre puede permitir tantas cosas que suceden en el mundo, la muerte de esta madre joven dejando a sus niños desamparados? ¿Cómo puede permitir un Dios bueno que el hombre sufra tanto en esta tierra? Ah, el dolor, el dolor es algo que no acabamos de entender. ¿Por qué sufrimos? ¿Por qué sufren los hombres? ¿Cómo se compaginan la existencia de un Dios Padre que lo puede todo con la realidad del dolor y de la muerte?

Los hombres han buscado apasionadamente a lo largo de la historia respuestas decisivas a estas preguntas angustiosas. No es absurdo que exista Dios y sufran los humanos, pues sufrió su Hijo en la tierra, y sufrió una muerte de cruz. El dolor, en el mensaje de Jesús, tiene un sentido. No es fácil aclararlo aquí definitivamente. Al lado de Él, con dolores en la vida, el creyente se siente serenado, y se sentirá cobijado amorosamente un día en el Reino de los cielos.

viernes, 17 de junio de 2022

El triunfo de los mártires dominicos: pese a sus atroces muertes, la fe pudo más que sus asesinos

Este sábado serán beatificados los religiosos muertos en Almagro, Almería y Huéscar El triunfo de los mártires dominicos: pese a sus atroces muertes, la fe pudo más que sus asesinos

La Orden de Predicadores y la Iglesia Católica en España celebrarán este sábado por todo lo alto la beatificación de 27 mártires de la familia dominica que fueron asesinados durante la Guerra Civil Española por odio a la fe. Se unirán así al numeroso ejército de beatos y santos que ha dado este país durante aquella terrible persecución religiosa de la que todavía no se ha cumplido un siglo.

20 de estos frailes son los conocidos como mártires de Almagro, cuyo testimonio fue relatado en la película Bajo un manto de estrellas, que a partir del viernes se podrá ver a través de Famiplay; otros 5 son los frailes dominicos mártires de Almería. En esta ceremonia también será beatificada Sor Ascensión de San José, dominica de Huéscar también martirizada y que se convertirá en la segunda religiosa dominica española en ser beata. Por último, también subirá a los altares un seglar de espiritualidad dominica, el periodista y director del periódico católico La Independencia, que fue fusilado en Almería.

Sor Ascensión, con 76 años, fue la persona de mayor edad asesinada por odio la fe presente en esta causa de beatificación. El más joven fue Fernando García de Dios, con tan sólo 20 años. Sin embargo, entre los nuevos beatos hay un nutrido grupo de novicios con edades comprendidas entre los 21 y los 23 años.

La ceremonia de este sábado se celebrará en la catedral de Sevilla y estará presidida por el cardenal Semeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Estará acompañado por monseñor Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, y por fray Gerard Timoner maestro general de la Orden de Predicadores.

Todos estos próximos beatos fueron brutalmente perseguidos, maltratados y asesinados en las primeras semanas de la Guerra Civil, excepto sor Ascensión que recibió la palma del martirio algunos meses más tarde.

Los dominicos del convento de Almagro

La propia Orden de Predicadores cuenta en su web las durísimas historias de estos mártires y su fe heroica en medio de la persecución. En toda esta causa, los más numerosos fueron los del convento de Almagro, que fueron asesinados en este pueblo manchego así como en las cercanas localidades de Alcázar de San Juan, Manzanares y Miguelturra.

El 21 de julio, tan sólo tres días después del inicio de la guerra, los anarquistas quemaron la iglesia de la Madre de Dios de Almagro, lo cual fue observado por los frailes desde el convento. Varios fueron a intentar apagarlo, pero los miembros del Ateneo Libertario les echaron. Esa misma noche ya entraron al convento para buscar supuestas armas escondidas por los religiosos.

El alcalde les instó varias veces a abandonar el pueblo, pues no quería que fueran asesinados en su demarcación territorial. Al día siguiente nuevamente los anarquistas fueron al convento y amenazaron con quemarlo con ellos dentro, hasta que finalmente el día 24 el alcalde les obligó a irse.

Mártires dominicos de Almagro

Horas después los frailes comenzaron a evacuar el convento. Buena parte de los religiosos se alojaron en casas particulares, algo que no gustó al Ateneo Libertario que argumentaba que la dispersión de los religiosos era una dificultad para tenerles controlados, dada su "peligrosidad". Por eso el alcalde cambió de opinión y ordenó confinar a los frailes en una casa deshabitada frente a la iglesia arrasada por el fuego días antes.

De este modo, el 30 de julio el alcalde comenzó a expedir salvoconductos para que, paulatina e inadvertidamente, fueran desalojando el pueblo. Sin embargo, los anarquistas no estaban dispuesto a que los frailes escaparan. Así, en el mismo tren que llevaba con destino a Ciudad Real a los tres primeros "liberados" subieron también unos jóvenes afiliados al Ateneo Libertario, que, en la estación de Miguelturra, llamaron la atención de los milicianos de guardia sobre la sospechosa expedición. Los bajaron, los situaron entre la vías y los mataron a tiros.

Una escena casi idéntica se produjo en la estación de Manzanares. Otros tres dominicos fueron allí detenidos. Fueron llevados a una cárcel sin luz y cinco días después fueron fusilados en la tapia del cementerio. Sus cuerpos fueron mutilados y varios familiares que pudieron recoger sus restos rápidamente afirmaron que “fueron castrados por una mujer”.

El resto de frailes seguían detenidos en Almagro y el alcalde intuía el gran problema que se le venía encima, por lo que llamó a Madrid a la Dirección General de Seguridad para recibir instrucciones. Desde la capital les dijeron que enviarían guardias de asalto para hacerse cargo de estos presos y trasladarlos a distintas cárceles madrileñas.

Sin embargo, los milicianos decidieron irrumpir en esta casa-prisión por la fuerza. El padre Marina pidió misericordia para los más jóvenes. El padre Antonio Trancho dio la absolución a los jovencitos y les habló con fervor sobre lo que significaba morir por Dios y les animaba diciéndoles que al morir martirizados la esperanza de alcanzar el Cielo era casi un hecho. El padre Eduardo se echó a llorar por no haber podido salvar a los pequeños.

El jefe dijo que no los iban a matar sino que les llevaban a tomarles declaración. Los jovencitos encerrados en la casa se pusieron a rezar el rosario y otros lloraban. Pocos momentos después de salir, uno de los escopeteros disparó al aire, que era la consigna, y se les unieron varios escopeteros más y les mataron.

El cocinero, fray Arsenio, al ver la realidad, les reprochó sus mentiras. Pero el padre Camazón le pidió tranquilidad y mansedumbre. Fray Arsenio sacó entonces un crucifijo que llevaba escondido y se dispuso a rezar. Entonces les ataron de dos en dos excepto al padre Marina. En un descampado a dos kilómetros de Almagro, detuvieron a las víctimas. Al ver algunos jóvenes el crimen que se iba a cometer, entraron en violenta discusión con los otros y finalmente decidieron abandonar el grupo, asustados por lo que iba a acontecer. El final es conocido. Fueron fusilados y murieron como mártires.

Estos son los nombres de los futuros mártires dominicos de Almagro:

-Ángel Marina Álvarez, sacerdote (46 años)

- Manuel Fernández (Herba), sacerdote (56 años)

- Natalio Camazón Junquera, sacerdote (62 años)

- Antonio Trancho Andrés, sacerdote (36 años)

- Luis Suárez Velasco, sacerdote (39 años)

- Eduardo Sainz Lantarón, sacerdote (29 años)

- Pedro López Delgado, sacerdote (27 años)

- Francisco Santos Cadierno, religioso estudiante (23 años)

- Sebastián Sáinz López, religioso estudiante (21 años)

- Arsenio de la Viuda Solla, hermano cooperador (56 años)

- Ovidio Bravo Porras, hermano cooperador (28 años)

- Dionisio Pérez García, hermano cooperador (24 años)

- Fernando García de Dios, novicio para hermano cooperador (20 años)

- José Garrido Francés, sacerdote (42 años)

- Justo Vicente Martínez, profeso estudiante (22 años)

- Mateo (Santiago) de Prado Fernández, hermano cooperador (30 años)

El martirio de los dominicos de Almería

En la ciudad andaluza de Almería los dominicos sufrieron igualmente una terrible persecución desde que se desató la guerra en julio de 1936. A finales de ese mes la comunidad se vio obligada a abandonar el convento y los frailes se dispersaron refugiándose en casas de familias, algunas de las cuales también sufrieron persecución. A lo largo de las siguientes semanas fueron detenidos, algunos llevados a comisaría donde fueron torturados, otros estuvieron presos en el barco "Astoy-Mendi" o el "Segarra". A lo largo del mes de septiembre, tres de ellos fueron fusilados en La Lagarta o Pozos de Tabernas (Almería) y dos de ellos fueron fusilados en las tapias del cementerio de Almería.

Fructuoso Pérez es el primer director de periódico español beatificado como mártir.

En esta causa merece una atención especial el laico dominico Fructuoso Pérez, reconocido periodista católico, que amaba a la Orden a la que pertenecía, junto el resto de su familia. Fue detenido en su domicilio el 26 de julio de 1936, lo llevaron a la comisaría y de allí a la prisión improvisada en el convento de las religiosas Adoratrices. El 3 de agosto lo trasladaron al barco "Segarra", hasta el 15. Lo ejecutaron en la madrugada de dicho día en la playa la Garrofa, cerca de Almería. Arrojaron el cadáver al mar, con los de otros fusilados. Devueltos tiempos después por el oleaje, los enterraron en la misma playa. Después de la guerra trasladaron los restos de todos, sin identificar, al cementerio de Almería. (Puede leer aquí más en profundidad la historia de Fructuoso Pérez).

Estos son los nombres de los mártires de Almería que serán beatificados:

Juan Aguilar Donis, sacerdote (50 años)

Tomás Morales Morales, sacerdote (29 años)

Fernando Grund Jiménez, sacerdote (29 años)

Fernando de Pablos Fernández, hermano cooperador (60 años)

Luis María (Ceferino) Fernández Martínez, hermano cooperador (50 años)

Fructuoso Pérez Márquez, seglar dominico y periodista (52 años)

Sor Ascensión, mártir por su crucifijo y por negarse a blasfemar

Poco después de comenzar la guerra las 14 monjas dominicas de Huéscar se vieron obligadas a abandonar su monasterio para esconderse en casas de familiares y personas que les quisieron dar cobijo. Poco después el lugar fue saqueado.

Sor Ascensión

Esta religiosa fue acogida en casa de una sobrina. La persecución se recrudeció en Huéscar a principios de febrero de 1937. Fue apresada el 16 de febrero por el mero hecho de llevar colgado un crucifijo. Estaba próxima a cumplir 76 años. En los calabozos del ayuntamiento sus perseguidores se empeñaron en “oírla blasfemar”. No lo consiguieron, y ella respondía con oraciones breves. La apalearon y golpearon, dejándola magullada y tendida en el suelo sobre su sangre. Al día siguiente le ordenaron que se subiera a un camión, pero ella no tenía fuerzas para levantarse, así que cargaron con ella hasta el vehículo, donde había otros presos.

Llegaron a las puertas del cementerio, fueron bajando a los presos y los fusilaron ante la religiosa. Ella vio, por ejemplo, cómo fusilaban a su sobrino Florencio. Le volvieron a insistir que blasfemara, pero ella se negó. Finalmente colocaron su cabeza sobre una piedra y con otra piedra le machacaron el cráneo. Recibió la corona del martirio en las primeras horas del 17 de febrero de 1937.

Viernes de la 11ª semana del Tiempo Ordinario

Lectura del segundo libro de los Reyes (11,1-4.9-18.20):

En aquellos días, cuando Atalía, madre del rey Ocozías, vio que su hijo había muerto, empezó a exterminar a toda la familia real. Pero cuando los hijos del rey estaban siendo asesinados, Josebá, hija del rey Jorán y hermana de Ocozías, raptó a Joás, hijo de Ocozías, y lo escondió con su nodriza en el dormitorio; así, se lo ocultó a Atalía y lo libró de la muerte. El niño estuvo escondido con ella en el templo durante seis años, mientras en el país reinaba Atalía. El año séptimo, Yehoyadá mandó a buscar a los centuriones de los carios y de la escolta; los llamó a su presencia, en el templo, se juramentó con ellos y les presentó al hijo del rey. Los centuriones hicieron lo que les mandó el sacerdote Yehoyadá; cada uno reunió a sus hombres, los que estaban de servicio el sábado y los que estaban libres, y se presentaron al sacerdote Yehoyadá. El sacerdote entregó a los centuriones las lanzas y los escudos del rey David, que se guardaban en el templo. Los de la escolta empuñaron las armas y se colocaron entre el altar y el templo, desde el ángulo sur hasta el ángulo norte del templo, para proteger al rey. Entonces Yehoyadá sacó al hijo del rey, le colocó la diadema y las insignias, lo ungió rey, y todos aplaudieron, aclamando: «¡Viva el rey!»

Atalía oyó el clamor de la tropa y se fue hacia la gente, al templo. Pero, cuando vio al rey en pie sobre el estrado, como es costumbre, y a los oficiales y la banda cerca del rey, toda la población en fiesta y las trompetas tocando, se rasgó las vestiduras y gritó: «¡Traición, traición!»El sacerdote Yehoyadá ordenó a los centuriones que mandaban las fuerzas: «Sacadla del atrio. Al que la siga lo matáis.» Pues no quería que la matasen en el templo.La fueron empujando con las manos y, cuando llegaba a palacio por la puerta de las caballerizas, allí la mataron. Yehoyadá selló el pacto entre el Señor y el rey y el pueblo, para que éste fuera el pueblo del Señor. Toda la población se dirigió luego al templo de Baal; lo destruyeron, derribaron sus altares, trituraron las imágenes, y a Matán, sacerdote de Baal, lo degollaron ante el altar. El sacerdote Yehoyadá puso guardias en el templo. Toda la población hizo fiesta, y la ciudad quedó tranquila. A Atalía la habían matado en el palacio.

Palabra de Dios

Salmo 131,R/. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella

Santo Evangelio según san Mateo (6,19-23):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No atesoréis tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, donde los ladrones abren boquetes y los roban. Atesorad tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que se los coman ni ladrones que abran boquetes y roben. Porque donde está tu tesoro allí está tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Y si la única luz que tienes está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!»

Palabra del Señor

Compartirmos:

Nuestra sociedad es contradictoria. Por una parte, está produciendo constantemente nuevos pobres, marginados, desengañados, y también, en no pocas ocasiones, abandonados y desesperados. En estos años de crisis la distancia entre ricos y pobres sigue aumentando. Por otra parte, aquí, en Occidente, vivimos en un mundo que de alguna manera podemos llamar opulento, lleno haste el borde de bienes, ocupado obsesivamente en la producción y disfrute de los mismos. Se conjugan en todos los tiempos verbos como tener, posee, atesorar, apropiarse, pertenecer, codiciar ... A estas sociedades occidentales les viene bien bien hoy la advertencia de Jesús: "No amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corrompen".

No deberíamos olvidar que estos bienes fascinantes no son el supremo bien y que cuando el hombre los adora, ¿no es verdad que traen como consecuencia ambiciones, angustias, sometimiento, rivalidades, injusticias, desesperaciones? Al final, tendremos que repetir las palabras de San Agustín: "Nos hiciste, Señor, para ti, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti". Al final, con tanta abundancia de bienes, no está sosegada ni aquietada nuestra sociedad.

Ser cristiano de verdad es vivir con el corazón puesto en los bienes de arriba, vivir en el mundo sin ser del mundo, tratar a las cosas con sabiduría como aquel que viviera un poco la vida eterna. No abdicamos, no, de nuestra pasión por el mundo sino que la transfiguramos de tal modo que esta pasión por nuestro mundo magnífico, fascinante, irresistible, es a la vez pasión por Dios.

jueves, 16 de junio de 2022

Oración de descanso en Dios

 Señor mío y Dios mío, tu presencia me transmite la paz

 que necesito en este momento particular de mi vida.

 Quiero descansar con la tranquilidad que Tú vigilas mis sueños,

 que nunca me dejas y que me permites recargar mis fuerzas

 para mañana continuar el camino de la vida.

Señor, quiero dormir en paz, no deseo trasnocharme por las deudas,

 la enfermedad, los problemas en mis relaciones.

 Todo eso te lo quiero entregar a Ti, mis cargas las pongo en tus benditas manos, 

para sentir el alivio que solo Tú me puedes dar.

Señor, por el amor que me tienes, te pido que me ayudes a saber amar, en libertad. 

Gracias por regalarme esta tranquilidad, saber que puedo ir a la cama protegido

 por Ti me hace más que feliz. Mañana todo lo que me

 proponga lo conseguiré, en tu nombre poderoso.

Amén

JESÚS, PAN DIVINO

JESÚS, ES EL PAN DE VIDA ETERNA

Ante esa sobreabundancia de amor, debería ser imposible una respuesta remisa. Una mirada de fe, atenta y profunda, a este divino Sacramento, deja paso necesariamente a una oración agradecida y a un encendimiento del corazón. Santo Domingo solía hacerse eco en su predicación de las palabras que el Evangelio narra los hechos reales de sus acciones llenas de misericordia con todos.

Un rápido examen de conciencia nos ayudará a advertir qué debemos hacer para tratar con más delicadeza a Jesús Sacramentado: la limpieza de nuestra alma —siempre debe estar en gracia para recibirle—, la corrección en el modo de vestir —como señal exterior de amor y reverencia—, la frecuencia con la que nos acercamos a recibirlo, las veces que vamos a visitarlo en el Sagrario... Deberían ser incontables los detalles con el Señor en la Eucaristía. Luchemos por recibir y por tratar a Jesús Sacramentado con la pureza, humildad y devoción de su Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los santos.

«El Señor desea que todos los seres humanos se alimenten de la Eucaristía. Hoy, fiesta del Corpus Christi, con la procesión y la adoración común de la Eucaristía, se llama la atención hacia el hecho de que Cristo se inmoló por la humanidad entera» (Benedicto XVI)

Jueves de la 11ª semana del Tiempo Ordinario

Lectura del libro del Eclesiástico (48,1-15):

Surgió Elías, un profeta como un fuego, cuyas palabras eran horno encendido. Les quitó el sustento del pan, con su celo los diezmó; con el oráculo divino sujetó el cielo e hizo bajar tres veces el fuego. ¡Qué terrible eras, Elías!; ¿quién se te compara en gloria? Tú resucitaste un muerto, sacándolo del abismo por voluntad del Señor; hiciste bajar reyes a la tumba y nobles desde sus lechos; ungiste reyes vengadores y nombraste un profeta como sucesor. Escuchaste en Sinaí amenazas y sentencias vengadoras en Horeb. Un torbellino te arrebató a la altura; tropeles de fuego, hacia el cielo. Está escrito que te reservan para el momento de aplacar la ira antes de que estalle, para reconciliar a padres con hijos, para restablecer las tribus de Israel. Dichoso quien te vea antes de morir, y más dichoso tú que vives. Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo recibió dos tercios de su espíritu. En vida hizo múltiples milagros y prodigios, con sólo decirlo; en vida no temió a ninguno, nadie pudo sujetar su espíritu; no hubo milagro que lo excediera: bajo él revivió la carne; en vida hizo maravillas y en muerte obras asombrosas.

Palabra de Dios

Salmo  96,R/. Alegraos, justos, con el Señor

Santo Evangelio según san Mateo (6,7-15):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que lo pidáis. Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

Palabra del Señor

Compartimos:

Recemos al Padre pidiéndole que Él se haga sentir en la historia y se muestre santo a todos–porque son muchos los que creen que no existe o le tienen miedo-. Supliquemos que los hombres tengamos experiencia de su Reino en medio de nosotros y que nos decidamos de una vez por todas a cumplir sobre la tierra “su voluntad”. La voluntad de Dios es la comunión, el empeño por hacernos hermanos de los demás.

Todo esto no es fácil cuando el egoísmo manda. Por eso elevemos otra súplica: “Danos hoy el pan nuestro de cada día”; esto es, que haya pan para todos, que los hombres no impidamos que el pan llegue a la mesa de los pobres. Y añadimos: “Perdona nuestras deudas, como nosotros también las perdonamos...”: Porque ser comensales es, ante todo, obra de reconciliación. Sólo cuando nos hayamos reconciliado, todos nos sentiremos plenamente en casa. Y así Dios nos ayudará a no caer en las tentaciones. Dios no nos induce a ninguno a la tentación. Es Él quien, por el contrario, nos libra del mal, de ese mal que nos enfrenta a unos contra otros y nos convierte en hermanos separados. Un mal que proviene de aquel que siembra la discordia en el mundo, del Maligno. Por eso, rezamos con fuerza la última petición que nos propone Jesús.

La reconciliación es, pues, condición inaplazable para que la oración que Jesús nos enseña suene como verdadera y sincera en nuestros labios. Seamos hermanos y elevemos a Dios como Padre. Es absurdo que lo hagamos en la discordia. Por eso, aprender a rezar el Padrenuestro es aprender a vivir.