sábado, 10 de julio de 2021

Los obispos venezolanos claman por la paz ante la violencia en Caracas

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Venezolana ha hecho un llamamiento a la solidaridad y a la paz ante los enfrentamientos de los últimos días entre bandas y Policía en Caracas y en otros puntos del país, que han provocado varios muertos y están afectando a los vecinos de las barriadas donde se suceden los ataques.

En un comunicado emitido tras las conclusión de la Asamblea Ordinaria Plenaria, los obispos han expresado su tristeza ante la evidencia de cómo «el miedo, la barbarie, el atropello, el odio, se apoderan de las calles de nuestro país» y aseveran que «este estallido es además la demostración más evidente del fracaso de un modelo social y productivo».

Durante dos décadas, destaca el texto, se ha «blandido la violencia desde el poder como arma política». «Si quienes detentan el poder no tienen otro medio para imponer su ideología trasnochadas que el de la fuerza y la violencia –manifiestan el episcopado–, no hace falta esperar demasiado para observar una respuesta igualmente violenta».

Ante esto, «hoy nuestro llamado como pastores es primero a respetar la vida de todo ser humano», porque «cada hombre y cada mujer vale la sangre de Cristo». Los obispos concluyen afirmando que «nuestras oraciones están con todos los hermanos afectados por esta situación». «Es momento de solidaridad con los que sufren».

oración de la noche

 Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir 

que ninguno que haya acudido a tu protección, implorado tu socorro, o 

buscado tu intercesión ha sido abandonado. Animado por esta confianza,

 vuelo a ti, oh Virgen de las vírgenes, mi madre;

 A ti vengo, delante de ti estoy, pecaminoso y doloroso.

 Oh, Madre del Verbo Encarnado, no menosprecies mis peticiones, y en tu

 misericordia escucha y contesta a lo que te pido. Amen.

Domingo 15º del Tiempo Ordinario - Ciclo B

Lectura de la profecía de Amós (7,12-15):

En aquellos días, dijo Amasías, sacerdote de Casa-de-Dios, a Amós: «Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en Casa-de-Dios, porque es el santuario real, el templo del país.» Respondió Amós: «No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: "Ve y profetiza a mi pueblo de Israel."»

Palabra de Dios

Salmo 84, Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,3-14):

Bendito sea Dios, Padre nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.

Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria. Y también vosotros, que habéis escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en el que creísteis, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de nuestra herencia, para liberación de su propiedad, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios

Evangelio según san Marcos (6,7-13):

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.» Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor

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    Al situarnos delante del Evangelio de hoy es fácil que bastantes corran el riesgo de considerar que «estas indicaciones» de Jesús van especialmente dirigidas para otros: los misioneros, los catequistas, los religiosos, o aquellos pocos laicos que echan una mano en «tareas pastorales». Pero ocurre que los evangelistas, al poner por escrito las palabras de Jesús, no tenían delante una Iglesia ni un cristianismo como el nuestro, con una historia y un reparto de tareas y vocaciones muy determinado. Y cambiable, por cierto. Ellos pensaban sencillamente en los "seguidores de Jesús", en los que iban aceptando la Buena Noticia del Reino. Es decir: que los destinatarios de sus escritos eran «globalmente» los hermanos en la fe. Todos.

            Los apóstoles, el grupo de los Doce, representan en los Evangelios lo que cualquier seguidor o discípulo de Jesús está llamado a ser y a vivir.  No todos del mismo modo, claro, según la llamada que el Maestro ha dirigido a cada uno.  Nos ha dicho hoy San Pablo: “Dios nos eligió en la persona de Cristo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos”. Es decir: que todo cristiano ha sido llamado en Jesús a ser hijo de Dios... Y también que todo cristiano ha sido destinado en Jesús a ser irreprochable en el amor... Esta es la vocación común, algo que nos concierne a todos: a ti y a mí y a cualquier bautizado. Dice el Papa Francisco : «Un bautizado que no sienta la necesidad de proclamar el Evangelio, de anunciar a Jesús, no es un buen cristiano». Por tanto: Santos, irreprochables en el amor, hijos. Esto de entrada. 

          Como Amós, no vale que le pongamos excusas: Es que «yo no soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos». Es que no tengo tiempo. Es que soy mayor. Es que soy joven. Es que no estoy preparado. «Esque».... Porque tendremos que ser aquello que el Señor haya decidido, aunque nos parezca incómodo, difícil o poco apetecible.

            San Marcos nos ha contado un poco antes que Jesús eligió a doce apóstoles «para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar, con poder de expulsar demonios».  Tendríamos aquí los elementos que definirían lo que es «ser cristiano/discípulo»: estar con él y ser enviados.

     ESTAR CON ÉL: La intimidad con el Maestro. Jesús ya no está ya físicamente con nosotros, como estaba entonces. «Estar con Jesús» significa tener una relación personal, de intimidad, de amistad, de cariño con él. Aceptar que él ha querido contar conmigo, que ha salido a buscarme, me ha llamado, me quiere y me necesita en el grupo de los suyos.

Sábado de la 14ª semana del Tiempo Ordinario

Lectura del libro del Génesis (49,29-32;50,15-26):

En aquellos días, Jacob dio las siguientes instrucciones a sus hijos: «Cuando me reúna con los míos, enterradme con mis padres en la cueva del campo de Efrón, el hitita, la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré, en Canaán, la que compró Abrahán a Efrón, el hitita, como sepulcro en propiedad. Allí enterraron a Abrahán y a Sara, su mujer; allí enterraron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí enterré yo a Lía. El campo y la cueva fueron comprados a los hititas.»

Cuando Jacob terminó de dar instrucciones a sus hijos, recogió los pies en la cama, expiró y se reunió con los suyos. Al ver los hermanos de José que había muerto su padre, se dijeron: «A ver si José nos guarda rencor y quiere pagarnos el mal que le hicimos.»

Y mandaron decirle: «Antes de morir tu padre nos encargó: "Esto diréis a José: Perdona a tus hermanos su crimen y su pecado y el mal que te hicieron". Por tanto, perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre.» José, al oírlo, se echó a llorar. Entonces vinieron los hermanos, se echaron al suelo ante él, y le dijeron: «Aquí nos tienes, somos tus siervos.»

Pero José les respondió: «No tengáis miedo; ¿soy yo acaso Dios? Vosotros intentasteis hacerme mal, pero Dios intentaba hacer bien, para dar vida a un pueblo numeroso, como hoy somos. Por tanto, no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros hijos.» Y los consoló, hablándoles al corazón. José vivió en Egipto con la familia de su padre y cumplió ciento diez años; llegó a conocer a los hijos de Efraín, hasta la tercera generación, y también a los hijos de Maquir, hijo de Manasés; los llevó en las rodillas.

José dijo a sus hermanos: «Yo voy a morir. Dios cuidará de vosotros y os llevará de esta tierra a la tierra que prometió a Abrahán, Isaac y Jacob.» Y los hizo jurar: «Cuando Dios cuide de vosotros, llevaréis mis huesos de aquí.» José murió a los ciento diez años de edad.

Palabra de Dios

Salmo 104, Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón


Evangelio según san Mateo (10,24-33)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

Palabra del Señor

Compartimos:

Los “dichos” del Señor que aparecen en el evangelio de hoy convergen en una enseñanza: Desarrollar la capacidad de confiar sin dejarse hundir por el terror, el lamento o la fuga ante la persecución. Para ello el Maestro nos propone algunas verdades que por su contundencia lógica parecen de piedra.

Seguir la suerte misma del Maestro. Su vida misma es el camino y la fuerza para caminar. El itinerario está trazado en un mapa que es la vida del Señor. Tenemos los nombres de los lugares de paso: Belén, Nazaret, Galilea, Tabor, Samaría...etc. El Gólgota no es punto final, sino penúltimo. Con esa guía ni nos perdemos, ni nos detenemos antes de tiempo. Sabiendo el camino y su final, ¿por qué dudar tanto?

No temer a los hombres. No concederles poder sobre nosotros mismos. No cederles, ni explícita ni implícitamente, la menor autoridad sobre nuestra conciencia. Un solo Señor tiene el cristiano. Tener conciencia de ello nos convierte, por naturaleza, en indómitos y rebeldes ante otros poderes. No se dejemos apabullar, ni asustar por quienes tratan de usurpar el lugar del Altísimo.

Temer al que puede arrojar al castigo eterno. ¿Se está refiriendo a Dios, el Padre de misericordia? Parece que Jesús se refiere al Adversario malo que con su poder seductor y venenoso puede hacernos perder a Dios. Y quien pierde a Dios echa a perder toda su vida. A ese enemigo sí hay que temerle.. sobre todo cuando se presenta disfrazado con pieles suaves.

Dar testimonio de Él delante de los hombres. No acallar el santo nombre del Señor ante los demás. No silenciarlo nunca, ni por vergüenza, ni por miedo, ni por timidez, ni porque no esté de moda, ni porque pueda caerle mal a otros, ni por desapetencia, ni por ignorancia... Anunciarle a tiempo y a destiempo con su estilo.


viernes, 9 de julio de 2021

Oración de la noche

Señor y Dios nuestro, te ruego que nos permitas resolver los problemas que se nos presentan en el andar cotidiano.

 Cada uno enfrenta distintas situaciones, y como familia también enfrentamos dificultades. Te pido que nos des sabiduría para hallar soluciones a nuestros conflictos que podamos dialogar con serenidad.

Danos confianza para seguir adelante, que tengamos un espíritu perdonador y de empatía. Que miremos siempre el bien de todos, dejemos el individualismo.

Que crezcamos en respeto y comprensión unos con otros, siendo considerados con las debilidades de nuestros familiares. Ayúdanos a ser buenos unos con otros, y buscar el bien común.

Padre, cuando la vida se vuelve complicada, y ya no nos alcanzan nuestras fuerzas, te pido que tengas misericordia y nos guíes más allá de nuestro entendimiento, que podamos descansar en tus brazos, sabiendo que eres nuestro Padre, y nos defiendes, nos ayudas, nos sostienes y nos proteges siempre.

 Amén.


Viernes de la 14ª semana del Tiempo Ordinario

Lectura del libro del Génesis (46,1-7.28-30):

En aquellos días, Israel, con todo lo suyo, se puso en camino, llegó a Berseba y allí ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Dios le dijo a Israel en una visión de noche: «Jacob, Jacob.» Respondió: «Aquí estoy.»

Dios le dijo: «Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en un pueblo numeroso. Yo bajaré contigo a Egipto, y yo te haré subir; y José te cerrará los ojos.»

Al salir Jacob de Berseba, los hijos de Israel hicieron montar a su padre, con los niños y las mujeres, en las carretas que el Faraón había enviado para transportarlos. Tomaron el ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán y emigraron a Egipto Jacob con todos sus descendientes, hijos y nietos, hijas y nietas, y todos los descendientes los llevó consigo a Egipto. Jacob despachó por delante a Judá, a visitar a José y a preparar el sitio en Gosén. Cuando llegaban a Gosén, José mandó preparar la carroza y se dirigió a Gosén a recibir a su padre. Al verlo, se le echó al cuello y lloró abrazado a él. Israel dijo a José: «Ahora puedo morir, después de haberte visto en persona, que estás vivo.»

Palabra de Dios

Salmo 36,El Señor es quien salva a los justos

Evangelio según san Mateo (10,16-23):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Porque os aseguro que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor

Compartimos:

Ser sencillos como palomas y sagaces como serpientes. Usar la inteligencia práctica. Decía Chesterton con fino humor inglés que el cristiano al entrar en la iglesia “debe quitarse el sombrero, pero no la cabeza”. Pues eso, simplicidad y astucia ante el adversario. No cabe ni la temeridad, ni la ingenuidad.

Cuidarse de la gente. Que no significa desconfiar de todos, alejarse de las personas, rechazarlas, contraatacarlas, o amenazarlas con castigos de lo alto o de lo bajo... El seguidor sabe distinguir el “juicio temerario” de la “duda metódica”. Ser avisados no es faltar a la caridad. Es, sencillamente, abrir los ojos y analizar lo que de retorcido puede contener el corazón de una persona.

No preocuparse de lo que se ha de decir. Evitar el agobio paralizador generado por el miedo en los momentos de dificultad. ¡Es tan mal consejero! Los sufrimientos son más duros –y peligrosos- de sobrellevar cuando se imaginan que cuando suceden realmente. A cada momento el Espíritu sopla y guía. Nosotros ponemos las velas, Él el viento. También en los peligros.

Huir a otra ciudad, cuando sean perseguidos una. No hay concesión alguna a la temeridad, ni al aventurerismo. La prudencia dicta sortear peligros, esquivar golpes y, cuando sea posible y necesario, retirarse hábilmente. El espíritu del evangelio no es para héroes o supermanes.

Hoy sería tal vez un buen día para repasar nuestra vida, contemplando las pequeñas o grandes cicatrices que la misión ido dejando tatuadas en nuestra alma. Y a la luz de este evangelio, dejarnos consolar y aprender del pasado los criterios de actuación para el futuro que nos recuerda el Señor.

jueves, 8 de julio de 2021

Oración de la noche

 Tu que dijisteis:

"Yo soy la Resurrección y la Vida",

que recibiendo y llevando en Ti mismo nuestras enfermedades,

curabas las dolencias y males de cuantos se te acercaban;

a Ti acudo lleno de esperanza, lleno de seguridad,

para implorar de tu Sagrado y Divino Corazón.

Señor Jesús compasivo, que al ciego de Jericó,

que sentado junto al camino te decía en alta voz:

"Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí",

le respondiste: "Recupera tu vista, tu fe te ha salvado",

y al momento pudo ver,

te pido con toda mi fe: Señor, devuelve la salud a (Nombre del Enfermo).

Omnipotente y sempiterno Dios,

eterna salud de los que creen,    

escúchanos en bien de tus siervos enfermos,

por quienes imploramos el auxilio de tu Misericordia;

a fin de que recobrada la salud, te den en tu Iglesia

ferviente acción de gracias. Por Cristo Nuestro Señor. (AMEN).