sábado, 5 de agosto de 2017

MODOS DE ORAR DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN (Los nueve modos de orar)

Versión Castellana del siglo XIV
El octavo modo de orar

Era otro modo de orar a nuestro padre santo Domingo fermoso e devoto e grato.
Después de las horas canónicas e después de las graçias que se fazen comúnmente después de comer, el mesurado e devoto padre con spíritu de devoción, el qual spíritu tomara de las palabras de Dios que se cantaban en el choro o en el refectorio, luego se ponía en algún logar solo, en la çella o en otro logar para leer o orar fablando consigo e stando con Dios.

E posábase tan quieto e abría algún libro ante la su cara e signábase del signo de la cruz, e leya e aconsolábase en la su voluntad muy dulçemente, assy como sy oyesse al Sennor Dios fablar, assy como se dize en el psalmo: Audiam quid loquatur in me Dominus Deus, ca fablará paçem in plebem suam, “Oyré lo que fablará en mí el Sennor Dios, ca fablará paz en el su pueblo e sobre los sus santos e en aquellos que se tornan al su coraçón” (Sal 85, 9).

E assy commo sy disputasse con otro compannero con gesto e con voluntad, agora paresçía con furia, agora quieto e oydor sannoso, e luchar e reír e llorar e aguzar la cara e fincar los oios e amansar, e luego fablar en silençio e ferir en los pechos. Sy alguno curase de lo ver ocultamente, pareçíale padre santo Domingo assy commo Moysés quando entraba al medio del desierto, e mirasse la çarça arder e al Sennor fablar e a sy mesmo humillar (Ex 3, 1s). E tan súbito este prophético siervo de Dios era levantado de la lección a la oración e de la oración a la contemplación. E leyendo assy solo, onraba el libro e enclinábase al libro e besaba el libro algunas vezes, mayormente sy era código de los evangelios o sy leya las palabras que el Sennor Iesu Cristo por su boca dezía.

Algunas vezes tornaba la cara e ascondíala. Algunas vezes ponía la cara en las sus manos e cobríala un poco colgando la capiella sobre los oios. E entonçe se fazía todo affligido e pleno de deseo, e assy commo que daba graçias a la exçellente persona de los benefiçios reçebidos, e levantábase un poco con reverençia e enclinaba.E, todo aconsolado e quieto en sy mesmo, otra vez tornaba a leer en el libro, según paresçe en esta figura:



Versión Castellana del siglo XIV
Modo noveno
Este tal modo guardaba padre santo Domingo mudándose de tierra en tierra, e mayormente quando estaba en algún yermo e jugaba con sus meditaciones en la su contemplación.

E dezía algunas vezes a los sus companneros en el camino: - Scripto es en el propheta Osee: “traherla he al yermo e fablaré al su coraçón” (Os 2, 14).

E algunas vezes se apartaba del conpan<n>ero e se yba delante, o se quedaba las más vezes detrás gran trecho, lueñe. E yendo oraba contra suso e andaba, e en la su meditación ençendíase fuego (Sal 39, 4). E esto le venía en tal oración, assy[sy] commo sy sacudiese las sçentellas o las moscas de la su cara, e por esso se signaba muchas vezes con el signo de la cruz.

Cuydaban los frayres que en este modo de orar ganó el santo pad<r>e conplimiento de santa Scriptura, e la miel e el grano de su entendimiento, e la occulta familiaridad del Spíritu Santo en conosçer las cosas ascondidas e occultas.

Una vegada conteció –que trayamos una cosa de muchas que dexamos-, el diablo vino a la iglesia de los frayres predicadores en Bolonia en manera de mançebo <que> tenía costumbres vanas e [locas] loçanas, e demandó un confessor. E traxiéronle uno a uno fasta çinco sacerdotes, agora uno e agora otro. E fue esta la razón, ca assy ensuzió e enflamó e enoió al primero con sus palabras, que levantose de la confessión e non le quiso oyr fasta el fin aquellas abhominaciones. E assy fizo el segundo e el terçero e el quarto e el quinto. Callando se yban e nunca quisieron revelar esta confessión, porque, de la parte de los confessores que oyan aquella confessión, sacramental era, magera que el diablo la fazía.

Entonçe santo Domingo era en el convento presente. Allegose a él el sacristán, querellándose contra los sacerdotes, porque çinco non pudieron oyr un pecador. Dixo al bendito padre santo Domingo, e díxole:

-Mas grande scándalo es; predican los frayres sacerdotes penitençia, e non quieren a los pecadores poner penitençia.

E levantose padre Domingo de la lección e oración e contemplación, pienso que sabidor ya de aquel negoçio, e vino oyr la confessión del diablo. E como entró en la yglesia, allegose a él el diablo e luego lo conosçió el santo padre, e díxole:

- O maligno spíritu, ¿por qué tientas, pruebas, los siervos de Dios con esta enfingida piedad?

E maltráxelo muy duramente, e el diablo allí luego desapparesçió e dexó la eglesia con gran fedor, olor de piedra sufre. E luego fue aplacado el sacristán sobre el desdén [que el diablo demostraba e escarnio] contra los sacerdotes.

viernes, 4 de agosto de 2017

MODOS DE ORAR DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

 Versión Castellana del siglo XIV
La sesta manera de orar
Algunas vezes fue visto estar orando padre santo Domingo según que oy a aquel que lo vio con las mis oreias, que estando el bendito padre santo Domingo los braços tendidos e las palmas a semeiança de cruz mucho intenso, estando enfiesto sobre los sus pies cuanto él podía.

En esta manera oraba quando susçitó Dios por su oración el moço de Neapol en Roma, en Santo Sixto, en la sacristanía; e en la yglesia en la çelebración de la missa, quando fue levantado de la tierra en el ayre. Assy nos lo contó aquella devota e santa soror Çeçilia, que estaba present e lo vio con otra mucha gente. Assy commo Helías quando susçitó el fijo de la viuda, extendiose e púsose sobre el moço (1 R 17, 21). En esta manera oraba quando açerca de Tholossa libró los peregrinos de inglesa terra del peligro, quando hovieran de morir en el río, según que en otra manera es escripto. En esta manera oraba el muy noble dulce Iesú estando en la cruz, silicettendidos los brazos e las manos e las palmas e con valiente clamor e con lágrimas fue oydo por su reverençia (Hb 5, 7).

Este modo non lo frequentaba muchas vezes el varón siervo de Dios santo Domingo, salvo cuando conosçía por virtud de la oración e con spíritu divino que se fazía alguna cosa grande e maravillosa. E no dexaba a los frayres assy orar nin gelo conseiaba.

E quando susçitó aquel moço orando e stando levantado tendidos los braços e las manos en manera de cruz, non sabemos qué cosas dixo. Por ventura dixo aquellas palabras del propheta Helías: “O Sennor Dios mío, torne yo -te ruego- el ánima de este moço en las sus entranas” (1 R 17, 21), assy commo guardó su manera en orar. Mas los frayres e las sorores e los sennores cardenales e los otros que vieron el modo de oración non acostumbrado a ellos e maravilloso, non pararon mientes nin aprendieron las palabras que dixo. Después conveníales preguntar de ellas a santo Domingo, ca en este fecho mucho se demostró a ellos todos temeroso e reverendo, onroso.

Mas aquellas palabras que en el psalterio fazen mençión de este modo de orar pesadamente e gravemente e maduramente las deçía e con discreçión, e son éstas: Domine Deus salutis mee, in die clamavi ad te et nocte coram te, “Sennor, Dios de la mi salud, llamé a ty en el día e en la noche delante ty”. Fasta en este logar: Clamavi ad te Domine tota die, expandi ad te manus meas, “llamé a ti, Sennor, todo el día, tendí a ti las mis manos” (Sal 88, 2, 10). Item: Domine, exaudi orationem meam, auribus perçipe obsecrationem [“Señor, escucha mi oración, presta oídos a mi súplica”] etc., fasta do dize: Expandi manus meas ad te, anima mea sicut terra sine aqua tibi [“extendí mis manos hacia ti, mi alma te anhela como tierra sin agua”] (Sal 143, 1, 6-7).


Por estas palabras podiera qualquier devoto orador entender la doctrina de este padre en orando con este modo, quando se quisiesse mover a Dios maravillosamente por virtud de la oración, o mayormente quando sintiesse, con alguna spiración occulta de Dios, movimiento en sy a alguna singular graçia o por sy or por otro alguno, ensennado de la doctrina de David, del fuego de Helías, de la caridad de Iesu Cristo, de la devoción de santo Domingo, según que pareçe en esta figura.




Versión Castellana del siglo XIV
El séptimo modo de orar
Fallábanlo muchas vezes orando, todo levantado al çielo, en manera de saeta electa lançada del arco tendido contra arriba derecha (Is 49, 2). Assy estaba levantadas las manos suso sobre la cabeça bien extendidas e aiuntadas en uno, o algún tanto las manos abiertas tendidas de ancho, assy commo para reçebir alguna cosa del çielo.

E creyen que le acreçentaba Dios la graçia e era arrabado en spíritu, e ganaba de Dios, por <la> Orden que començó, los dones de<l> Spíritu Santo, e quietos e delectables en los fechos de santidad a sy e a los f<r>ayres (Mt 5, 3-10). Porque con la muy alta pobreza cada uno se toviesse por bienaventurado, en amargoso luctu, en grave persecución, en mucha fambre e sed de iusticia, en triste misericordia, e fuessen devotos e delectosos en guardar los preceptos, en acabar e conplir los conseios santos del evangelio. Pareçía entonçe santo Domingo padre que entraba arrebatadamente en el logar santo de los santos e en el terçero cielo (2 Cor 12, 2), ca después de aquella oración, en corregir, en dispensar, en predicar manera de propheta tenía, según que en los miráculos fue arremenbrado.

Mas una cosa es aquí de poner para hedificación. Después de tal oración, el maestro Domingo demandó conseio de los frayres sobre algunas cosas que abía de fazer en Bolonia, según la su costumbre. Ca, según que dezía, alguna cosa es revelado a uno que non es a otro revelado entre los santos ombres, según que pareçe en los prophetas. E assy, estando en el conseio, vino el sacristán. Llamó uno de los que estaban en el conseio a la eglesia de las fenbras, pienso que a oyr confessiones. E llamolo loquamente, mas no lo llamó assy que lo oyesse el benedicto maestro santo Domingo. Llamolo assy:

-Una fermosa fenbra vos demanda, venid ayna.

Movido en el spíritu, santo Domingo affligíase en sy mesmo e fiziéronle reverençia los consegeros. Entonçe mandó venir al sacristán e díxole:

-¿Qué dexiste? Respondió él:

-Demandé el sacerdote a la eglesia.

E el padre dixo:

-Acúsate a ti mesmo e confiessa tu culpa, la qual vino fasta la tu boca. Cuydaste que era occulto. Dios, que fizo todas las cosas, fizo que non se me ascondiessen las tus palabras que tú cuydabas tener ascondidas.

E disçiplinolo ally muy fuerte e gran pieça, fasta que los que hy estaban fueron movidos a conpassión por los açotes. E díxole:

-Anda, fijo, aprendisti ya cómmo mires fincando el oio en la fenbra, porque non juzges del color. Ora tú que Dios te faga casto en los oios tuyos.

Assy conosçió la cosa occulta, así corregió al loco, ensennó al que abía castigado, assy commo había visto en la oración. E maravilláronse los frayres cómmo assy dixo que era de fazer. E dixo el santo maestro:

-La nuestra justiçia co<n>parada es a la justiçia divina assy commo suziedad al oro (Is 64, 6).  Assy es que el santo padre non tardaba mucho en aquel modo de orar, mas tornábase en sy mesmo, assy commo sy viniesse de luenga tierra e assy como peregrino paresçía al mundo. E ligeramente se podía entender en el su gesto e en las costumbres.

Mas algunas veces, cuando oraba, claramente le oyan los frayres que dezía commo el propheta: Exaudi vocem deprecationis mee dum oro ad te et dum extollo manus meas al tu santo tenplo, “oy, Sennor, la voz de la mi oración cuando yo oro a ty e cuando alço las manos al tu santo tenplo” (Sal 28, 2). E ensennaba con palabra e con enxienplo a los frayres assy orar, diziendo: Ecce nunc benediçite dominum omnes servi domini, in nocte extollite manus vestras in sancta et benedicite dominum , “Ecce vos agora bendezid al Sennor, todos los siervos del Sennor, en las noches alçad las vuestras manos en el logar santo e bendezid al Sennor” (Sal 134, 1-2). E dezía aquel salmo: Domine clamavi ad te, exaudi me, intende voçi mee cum clamabero ad te, dirigatur oratio mea sicut inçensum in conspectu tuo, elevatio manuum mearum sacrifiçium vespertinum, “Sennor, llamé a ti, oyme, para mientes a la mi voz cuando clamare a ti, guiada sea la mi oración assy commo ençienso a la tu cara e el alçamiento de las mis manos commo sacrificio de la tarde” (Sal 141, 1-2).
E porque esto sea mejor entendido, esta figura lo ensenna:

jueves, 3 de agosto de 2017

BEATO AGUSTÍN KAZOTIC, OBISPO (1260-1323)

Kazotic fue un Obispo dominico del municipio italiano de Lucera, sede donde desarrolló una gran obra de ayuda en favor de los pobres y necesitados; y donde fundó varios conventos de la orden de los predicadores (dominicos).
Nació en el 126 en Trogir, ciudad de la Dalmacia (actual Croacia). Su nombre proveniente del latín significa “consagrado a los augurios”. Sus padres no se opusieron a que ingresara a los 15 años al convento de los dominicos y se hiciera uno de ellos.
Al terminar sus estudios al cumplir 20 años, fue enviado a París y luego a Hungría, donde entabló una profunda amistad con Nicolás Boccasini, quien más tarde llegaría a ser el Papa Benedicto XI.

En 1303, el Cardenal Boccasini consagró a Agustín como Obispo de Zagreb en Croacia. En aquel territorio existían luchas internas provocadas por el tema de la sucesión al trono y los nobles hacían estragos en la diócesis.
Tuvo que aguardar cerca de 20 años para que aquellos enfrentamientos desaparecieran y comenzara un nuevo florecer entre los cristianos. En 1318 viajó a Aviñón para solicitar la asistencia del Papa y solucionar los conflictos en curso con el rey de Croacia y Hungría, Carlos I de Hungría.
Tiempo después, en 1322, el Papa le asignó a la diócesis de Lucera en el sur de Italia. La ciudad había sido el hogar de miles de musulmanes sarracenos deportados desde Sicilia. A Agustín Kazotic se le dio la tarea de reconstruir la presencia cristiana en Lucera.
Después de un año, tanto había logrado con su trabajo que algunos miembros de la población musulmana se enojaron con él. Un sarraceno le golpeó en la cabeza con un eje de hierro y falleció a causa de las heridas el 3 de agosto de 1323.

Sus reliquias se encuentran en la Basílica de Santa María de la Asunción en Lucera, Italia. Su fiesta se celebra el 3 de agosto.

miércoles, 2 de agosto de 2017

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO


Queridos hermanos y hermanas:


Hoy reflexionamos sobre el Bautismo como puerta de la esperanza. Estamos hablando desde hace un par de meses sobre la esperanza. Por medio de este sacramento se nos abre el camino del encuentro con Cristo, luz de nuestras vidas. La Iglesia lo representa por medio de una vela, que se enciende del cirio pascual, el cual nos recuerda la resurrección de Cristo. Esa luz es un tesoro que debemos conservar y transmitir a los demás.

Los cristianos vivimos en el mundo y no estamos exentos de oscuridades y tinieblas. Sin embargo, la gracia de Cristo recibida en el Bautismo nos hace salir de la noche y entrar en la claridad del día. La exhortación más bella que podemos hacernos unos a otros es la de recordarnos nuestro bautismo, porque por medio de él hemos nacido para Dios, siendo criaturas nuevas.

El cristiano está llamado a ser «cristóforo», significa portador de Cristo al mundo. A través de signos concretos, manifestamos la presencia y el amor de Jesús a los demás, especialmente a los que están atravesando situaciones difíciles. Si somos fieles a nuestro Bautismo, difundiremos la luz de la esperanza de Dios y transmitiremos a las futuras generaciones razones de vida.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica.

Los invito a recordar su Bautismo, la fecha de su Bautismo, y a ser luz de Cristo para los demás, siendo portadores de la vida nueva recibida en el Bautismo, para que los que sufren y los descartados de la sociedad puedan percibir a través de nuestro testimonio de vida la claridad de la esperanza en Cristo.

Muchas gracias.

MODOS DE ORAR DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN (Continuación)


Versión Castellana del siglo XIV

El tercer modo de devoción e oración de Padre Santo Domingo

Por esta razón santo Domingo se levantaba de tierra e dábase disçiplina con una cadena de fierro, diziendo: Disciplina tua correxit me in finem, “la tu disçiplina me corregió por sienpre” (Sal 18, 36).

E de ally toda la Orden statuyó e ordenó que todos los frayres en memoria del enxienplo de santo Domingo, onrándolo e diziendo el psalmo Miserere mei, Deus o De profundis, reçibiessen en todos los días feriales después de completas con vergetas de minbres sobre el ombro desnudo disciplina por las sus culpas propias o por las ajenas de cuyas elimósinas viven.

E de este santo enxienplo non se debe nenguno arredrar por innoçente que sea.



Versión Castellana del siglo XIV, Modo cuarto
Después de esto, santo Domingo ante el altar en la eglesia o en el capítulo, enclinado el vultu al cruçifixo, con grande acatamiento oteaba al cruçifixo, fincados los ynoios, otra e otra ves e cient vezes. E bien algunas vezes desde completorio fasta la media noche, agora levantándose, agora genollándose, assy commo san Paulo apóstolo e assy commo el leproso del evangelio que dezía, el genollo fincado: Domine, sy vis potes me mundare, “Sennor, si quieres, puedes me alinpiar” (Mc 1, 40). E assy commo sant Esteban, puestos los genollos en tierra, llamó con gran voz e dixo: “Sennor, non le cuentes este peccado” (Hch 7, 59).

Estaba en santo Domingo padre grande fiuza de la misericordia de Dios, por sy e por todos los peccadores, e por conservación de los frayres noviçios, los cuales enviaba a predicar palabra de salud e a salud de las ánimas e conversión.

E non podía, algunas vegadas, detener la voz, mas oyanla los frayles cuando dezía: “A ty, Sennor, llamaré. Non calles a mí, que cuando callaras de mí paresceré a los que desçenden en el lago” (Ad te Domine clamabo, ne sileas a me, etc.[Sal 28, 1]), e otras palabras de la santa Scriptura. Algunas vezes fablaba en el su coraçón, e la voz non la oyan (1 Sm 1, 13). E folgaba en aquel star de ynoios, maravillado en el coraçón, algunas vezes prolongado tienpo. E algunas vezes en aquella manera de orar paresçía en el su gestu que con el coraçón passaba los cielos, e luego paresçía spaçioso en gozo e allinpiándose las lágrimas que le corrían. Paresçía como se ponía en gran desseo alegre, assy commo el que viene con muy gran sed quando viene a la fuente, e assy commo el peregrino quando viene açerca de la posada e cuando allega a la su tierra. E convalesçía e esforçábase e mucho conpuestamente açerca de la honestidad se movía, levantándose contra suso e genollándose.

E tanto era acostumbrado genollar, fincar los ynoios, que en el camino e en las possadas después de los trabaios de los caminos e quando los otros dormían en el camino e se folgaban, así commo acostumbrado a la su arte e al su singular ofiçio, se tornaba a las enclinaciones e genollaciones.

Con este enxienplo, ensennaba los frayres más por obra que por palabra, en esta manera que aquí está por figura que se sigue. Este es el más común modo de orar que padre santo Domingo fazía e más devoto, e que más los santos usaron sin peligro corporal e sin cansac[i]ón.


Versión Castellana del siglo XIV
El quinto modo de orar

Estaba algunas vezes padre santo Domingo delante el altar quando estaba en el convento, todo el cuerpo enfiesto sobre los sus pies non arrimado nin allegado a otra cosa, teniendo algu<n>as vezes las manos tendidas ante los sus pechos en man<era> de libro abierto. E assy se había en la manera star enfiesto assy commo si leyesse ante el Sennor Dios con gran reverençia e dovotamente. Paresçía entonçe que en la oración pensaba las palabras de Dios e assy commo sy a sy mesmo dulçemente las contasse. Acostumbró en sy bien aquella manera del Sennor, que se lee en Luchas, silicet quod intravit, entró Iesu Cristo según la su costumbre un día sábbado en la sinoga, e levantose leer (Lc 4, 16). E en el psalmo se lee: “Estudo enfiesto en silençio en pies, e cesó la ira e furor” (Sal 106, 30).

Algunas vezes juntaba las manos, tendiéndolas ante los oios fuertemente restringidas constringendo a sy mesmo. Algunas vezes las manos e los hombros levantaba, según que es costumbre al sacerdote quando dize la missa, assy commo sy quisiesse fincar las oreias a entender con más diligençia alguna cosa que otro dixiesse.

Entonçe pensarías, si viesses la devoción del que está en pies orando al çielo derecho, pensarías veer el propheta con el ángel o con Dios, cuándo fablando, agora oyendo, agora cuydando en silençio de estas cosas que le fuessen reveladas.

E sy, quando estaba en el camino, furtaba algún tienpo ascondidamente para orar, stando en sus pies con toda voluntad súbitamente oraba en el çielo, e luego le oyrías fablar tan dulçemente e muy delicadamente alguna palabra de la medulla del dulçor de la santa Scriptura, que paresçía que las oya de la fuente del Salvador (Is 12, 3).

E con este enxienplo los frayres mucho eran amonestados e movidos ante la faz de su padre e su maestro, e más devotos muy bien se enformaban a orar con reverençia e continuamente, sicut oculi ançille in manibus domine sue, “assy commo los oios de la servidora en las manos de la su sennora e assy commo los oios de los servidores en las manos de los sus sennores” (Sal 123, 2).

MODOS DE ORAR DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

Versión Castellana del siglo XIV
El segundo modo de orar

Oraba muchas vezes santo Domingo lançándose todo en la tierra, enclinado sobre la su cara, e conpungíase en su coraçón, e envergonçábas<e> a sy mesmo, e dezía algunas vegadas assy alto –tanto que le oían-aquellas palabras del santo evangelio: Deus, propiçius esto michi peccatori, “Sennor, sey çercano a mí, peccador” (Lc 18, 13). E piadosamente e con reverençia aremenbraba las palabras del propheta David: “Yo so el que pequé e fiz mal” (2 Re 24, 17). E lloraba e gemía fuertemente, e dezía: “Non soy digno de ver la altura del çielo por la mucha copia de los mis peccados, ca yo exçité la tu yra et malum coram te feçi, “e fiz mal delante ty” (Oración de Manasés 10-12). E de aquel psalmo Deus auribus nostris, etc., fuerte e devotamente dezía: Quoniam humiliata, “porque es humillada en el polvo la nuestra ánima, allegose a la tierra el nuestro vientre” (Sal 44, 26). E más: Adhesit pavimento etc., “allegose al tenplo de Dios la mi ánima, dame spíritu de vida, Sennor, según la tu palabra” (Sal 119, 25).

Queriendo algunas vezes ensennar a los f<r>ayres con cuánta reverençia deben orar, dezía:

- Aquellos magos, reyes devotos, entrando en la casa fallaron el moço con María su madre (Mt 2, 11). Cierto es que fallamos Hombre Dios con María su sierva. Venid, e adoremos, e lançémos<nos> en prostración delante Dios e lloremos ante el Sennor que nos fizo (Sal 95, 6).

Amonestaba los mançebos e dezía:

- Si non podedes llorar los vuestros peccados, que non los tenedes, muchos son peccadores para ordenarlos a misericordia e karidad. Por los quales gemieron los prophetas e los ángeles; por los cuales cuando los vio Iesu Cristo lloró amargosamente (Lc 19, 41), e el santo David assy lloraba deziendo: “Vi los traspassadores de la ley e començeme a podreçer”, vidi prevaricantes et tabesçebam (Sal 119, 158).

martes, 1 de agosto de 2017

MODO DE ORAR DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN


Versión Castellana del siglo XIV

La primera manera de orar

La primera manera de orar de padre santo Domingo fue humillándose delante el altar, assy como sy Iesu Cristo significado por el altar verdaderamente estodiesse ally e personalmente, e non solamente en sennal.

Sabía el santo Padre que la oración del que se humilla traspassa las nubes (Si 35, 21). Dezía algunas vezes a los frayres aquel dicho de la prophetissa e santa muger Judich:

- “O Sennor Dios, siempre te plogo el ruego de los mansuetos e humildes” (Jdt 9, 16). Por humildad acançó la cananea lo que quiso e demandó (Mt 15, 21-28), e el fijo desgastador con el su padre (Lc 15, 18-24), e el que dixo: “Sennor, non soy digno que tú entres en la mi casa” (Mt 8, 8).Sennor, humilla mucho el mi spíritu, ca, Sennor, delante ty soy humillado fasta agora (Sal 108, 107).

E assy el padre bendito santo Domingo, levantado el cuerpo, enclinaba la su cabeça e las renes muy humilmente a la su cabeça Iesu Cristo, consyderando la obra servil a que es obligado e la exçelençia de Iesu Cristo, e todo se daba a la su reverençia.

E esto ensennaba fazer a los frayres, quando passassen ante la humiliación del cruçifixo, porque el sennor Jesu Cristo por nos humillado mayormente nos viesse humillados a la su magestad. Item mandaba a los frayres humillarse assy a toda la Trinidad, quando se dixiesse sollenpnemente: Gloria Patri et Filio et Spirituy Sancto.

E este modo commo aquí está figurado en esta seguiente figura era comienço de la su devoción, enclinando bien profundo, como paresçe en esta demostración: La oración con el cuerpo: descúbrela con santo Domingo