miércoles, 31 de enero de 2018

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO

Queridos hermanos y hermanas:

Después de haber dedicado varias catequesis a los ritos introductorios de la Santa Misa, consideramos ahora la liturgia de la Palabra, que es una parte constitutiva de la celebración eucarística, en la que nos reunimos para escuchar lo que Dios ha hecho y quiere hacer por nosotros.

En la liturgia de la Palabra las páginas de la Biblia dejan de ser un texto escrito para ser palabra viva de Dios. Él mismo nos habla y nosotros lo escuchamos poniendo en práctica lo que nos dice. Tenemos necesidad de escuchar la Palabra de Dios, pues «no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». De hecho, hablamos de liturgia de la Palabra como de una «mesa» que el Señor dispone para alimentar nuestra vida espiritual, tanto con las lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento, como también del salmo responsorial.

La proclamación litúrgica de las lecturas, con las antífonas y cantos tomados de la Sagrada Escritura, manifiestan y favorecen la comunión eclesial, y acompañan nuestro camino de fe. Hay que valorar la liturgia de la Palabra, formando lectores y creando un clima de silencio que favorezca la experiencia del diálogo entre Dios y la comunidad creyente.

Saludos:

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica; de modo especial a los seminaristas del Seminario Menor de Ciudad Real, y a los participantes en la Asamblea anual de Delegados diocesanos de Medios de Comunicación de España. Los invito a acoger cada día el alimento y la luz de la Palabra de Dios que resuena en la liturgia, siendo capaces de ponerla en práctica con obras concretas.

Que Dios los bendiga. Y Muchas gracias.

martes, 30 de enero de 2018

Una religiosa secuestrada en Mali por yihadistas pide ayuda al Papa: «Haga lo imposible por liberarme»

La monja colombiana Gloria Cecilia Narváez, secuestrada por un grupo yihadista en el norte de Mali hace casi un año, imploró este lunes al Papa Francisco que interceda por su liberación en un vídeo recibido por la agencia privada de prensa mauritana Al Akhbar.

La agencia, bien conectada con los grupos yihadistas, recibió un vídeo de casi 5 minutos del Frente Al Nusra para el islám y los musulmanes, organización que agrupa ahora a los principales grupos yihadistas activos en el Sahel.

Al Akhbar, que no enseña el vídeo, dice que en las imágenes «la rehén colombiana suplica al Papa del Vaticano que intervenga para liberarla».

«Haga hasta lo imposible por liberarme», le dice al Papa la monja, de 56 años, y le recuerda que el 7 de febrero próximo se cumplirá un año exacto desde que fue secuestrada en una iglesia de una zona rural del norte de Mali.

Para demostrar la actualidad de la grabación, la rehén menciona al Pontífice su reciente visita a Chile y otros países de América Latina.

Al final del vídeo, grabado en inglés, los secuestradores acusan a «la fuerza que ocupa la región entorpecer las negociaciones para cerrar el caso de Gloria Narváez», y proponen «negociar por medio de organizaciones benéficas independientes ajenas a la fuerza colonialista».

Precisamente las autoridades colombianas declararon el pasado septiembre que trabajaban «con organismos de inteligencia, especialmente la misión internacional que hay allá, encabezada por Francia», según el director del Grupo Antisecuestro y Antiextorsión de la Policía colombiana (Gaula), general Fernando Murillo.

Murillo precisó entonces que la monja tenía problemas de salud en una pierna y en los riñones.

lunes, 29 de enero de 2018

Las fuerzas de seguridad de la R.D. del Congo atacan salvajemente una iglesia de frailes dominicos en Kinshasa

Los frailes dominicos que trabajan en la iglesia de St. Dominic en Limete, Kinshasa, República Democrática del Congo fueron atacados junto con sus feligreses el domingo 31 de diciembre de 2017. El ataque fue perpetrado por las fuerzas de seguridad de la nación, compuestas por militares y policías.

  Los obispos católicos de la República Democrática del Congo, apoyados por una coalición de grupos de la sociedad civil, convocaron manifestaciones pacíficas después de la misa dominical del 31 de diciembre de 2017 para denunciar una nueva ley de reforma electoral, que entró en vigor el 25 de diciembre y marca el primer aniversario del acuerdo político del 31 de diciembre de 2016, facilitado por los obispos.

  El presidente Kabila, cuyo mandato finalizó en diciembre de 2016, acordó establecer una fecha para nuevas elecciones presidenciales a finales de 2017, para aliviar las tensiones en un país rico en minerales. Sin embargo, la comisión electoral del país sostiene ahora que la votación no puede celebrarse hasta diciembre de 2018. Los críticos acusan a Kabila de posponer las elecciones para mantener su control en el poder, causando tensiones, provocando violencia y manifestaciones callejeras en todo el país desde finales de 2016.

  El gobierno rechazó los permisos para las manifestaciones del 31 de diciembre por lo que llamó al orden por razones de seguridad, sin embargo, más de 160 iglesias en muchas partes del país participaron en la convocatoria. La policía respondió con gases lacrimógenos, balas de goma e incluso munición real. Al menos siete personas murieron y muchas otras resultaron gravemente heridas. Mucha otra gente también fue arrestada.

  Varios policías llegaron a la Parroquia de Santo Domingo en Kinshasa, dirigida por frailes dominicos y dispararon contra los feligreses en los terrenos de la iglesia e incluso dentro del templo. Una mujer recibió un disparo en la frente por una bala, otras en las piernas, y un fraile, Jean Nkongolo, recibió un disparo en la cara a quemarropa por una bala de goma.

domingo, 28 de enero de 2018

ÁNGELUS DEL PAPA FRANCISCO

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de este domingo (véase Marcos 1: 21-28) es parte de la narración más amplia conocida como el "día de Capernaum". En el centro de la historia de hoy está el evento de exorcismo, a través del cual Jesús se presenta como un poderoso profeta en palabras y obras .

Entra a la sinagoga de Capernaum en el día de reposo y comienza a enseñar; las personas se sorprenden de sus palabras , porque no son palabras comunes, no se parecen a lo que generalmente escuchan. Los escribas, de hecho, enseñan pero sin tener su propia autoridad. Y Jesús enseña con autoridad. Jesús, por otro lado, enseña como alguien que tiene autoridad, revelándose a sí mismo como el Mensajero de Dios, y no como un hombre simple que debe basar su enseñanza solo en tradiciones previas. Jesús tiene plena autoridad. Su doctrina es nueva y el Evangelio dice que la gente comentó: "Una nueva enseñanza, dada con autoridad" (v. 27).

Al mismo tiempo, Jesús también es poderoso en sus obras . En la sinagoga de Capernaum hay un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se manifiesta gritando estas palabras: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Viniste a arruinarnos? Sé quién eres: ¡el santo de Dios! »(V.24). El diablo dice la verdad: Jesús vino a arruinar al diablo, a arruinar al diablo, a vencerlo. Este espíritu inmundo conoce el poder de Jesús y también proclama su santidad. Jesús lo regaña y le dice: "¡Cállate! Sal de él "(v. 25). Estas pocas palabras de Jesús son suficientes para obtener la victoria sobre Satanás, quien sale de ese hombre "desgarrándolo y clamando en voz alta", dice el Evangelio (v.26).

Este hecho impresiona mucho a los presentes; todos están tomados por el miedo y se preguntan: «Pero, ¿quién es? [...] ¡Él ordena aun a los espíritus inmundos y lo obedece! »(V. 27). El poder de Jesús confirma la autoridad de su enseñanza. Él no pronuncia solo palabras, sino actos. Así él manifiesta el plan de Dios con palabras y con el poder de las obras. De hecho, en el Evangelio vemos que Jesús, en su misión terrenal, revela el amor de Dios a través de la predicación y con innumerables actos de atención y asistencia a los enfermos, los necesitados, los niños y los pecadores.

Jesús es nuestro Maestro, poderoso en palabras y obras. Jesús nos comunica toda la luz que ilumina las calles, a veces oscuras, de nuestra existencia; también nos comunica la fuerza necesaria para superar dificultades, pruebas, tentaciones. ¡Piensa en la gran gracia que tiene para nosotros haber conocido a este Dios tan poderoso y tan bueno! Un maestro y un amigo, que nos muestra el camino y nos cuida, especialmente cuando lo necesitamos.

Que la Virgen María, mujer de escucha, nos ayude a hacer silencio alrededor y dentro de nosotros, para escuchar, en el fragor de los mensajes del mundo, la palabra más autorizada que existe: la de su Hijo Jesús, que anuncia el sentido de nuestra existencia y nos libera de toda esclavitud, incluso de la del Maligno.

Después del Angelus

Queridos hermanos y hermanas:

Ayer desde Afganistán llegaron las dolorosas noticias de la terrible masacre terrorista llevada a cabo en la capital, Kabul, con más de un centenar de muertos y numerosos heridos. Hace unos días, otro ataque serio, siempre en Kabul, había sembrado el terror y la muerte en un gran hotel. ¿Cuánto tiempo tendrá que soportar el pueblo afgano esta violencia inhumana? Oramos en silencio por todas las víctimas y sus familias; y rezamos por aquellos en ese país que continúan trabajando para construir la paz.

Hoy es el día mundial para los pacientes con lepra. Lamentablemente, esta enfermedad todavía afecta a las personas más desfavorecidas y pobres. A estos hermanos y hermanas les aseguramos nuestra cercanía y solidaridad; y también rezamos por aquellos que los asisten y trabajan para su reintegración a la sociedad.

Saludo a familias, parroquias, asociaciones y a todos los que vinieron de Italia y de muchas partes del mundo. En particular, los estudiantes de Badajoz (España), los fieles de Ljubljana (Eslovenia) y los de Venecia y Veglie.

¡Con gran afecto saludo a los niños y niñas de la Acción Católica de la Diócesis de Roma! Espero que incluso haciendo ruido, sepan hacer cosas buenas, ¿verdad? Queridos jóvenes, también este año, acompañados por el Arzobispo Vicario, por vuestros padres y educadores y por vuestros sacerdotes asistentes, habéis llegado al final de la "Caravana de la Paz". Gracias por esta iniciativa Gracias, muchas gracias! ¡No te canses de ser instrumentos de paz y alegría entre tus compañeros! Ahora escuchemos todos los mensajes que leerán sus amigos, aquí a mi lado.

[leyendo el mensaje]

[Dirigiéndose a los dos niños que leyeron el mensaje]: "Gracias, gracias. Quédate aquí ¡Saluda, di hola, di hola, sin miedo! "

Y ahora, junto con nuestras oraciones por la paz, cada uno de nosotros en su corazón ora por la paz. ¡Junto con estas oraciones, los globos se elevarán hacia el cielo!

[lanzamiento de los globos]

¿Has visto estos globos? Cuando rezamos mal, cuando traemos una vida que no es la vida que Jesús quiere, nuestras oraciones no llegan y para esto debe venir ayudar a hacer que suban. Cuando sientas que tus oraciones no se elevan, busca ayuda de alguien.

Les deseo a todos un buen domingo. Por favor no te olvides de rezar por mí. Buen almuerzo y adiós!

SAN PÍO V 0.P. PAPA

Antonio Ghislieri nace el 17 de enero de 1504 en Alessandría (Italia), Hijo de Pablo Ghislieri y Dominica Augeria. En 1521, a sus diecisiete años, profesa en la Orden de Predicadores, en Vigevano, tomando el nombre de Miguel. Realiza su "currículum" filosófico - teológico en Bolonia. Posteriormente cumple el ministerio de Lector de Filosofía y de Teología en Pavía.

A los cuarenta y siete años, en 1551 es llamado a Romas por Julio III y designado Comisario General del Santo Oficio, donde trabaja por la difusión y la pureza de la fe. Pablo IV le nombra obispo de Sutri y Nepi en 1556, y cardenal en 1557. El mismo Pablo IV, en 1560, le traslada a Mondovi (Piamonte), diócesis que se encuentra en lamentable estado, donde se empeña por acercarla al Evangelio de Jesucristo.

Descubierto por San Carlos Borromeo, el cardenal fray Miguel Ghislieri es elegido Papa en 1566 a los sesenta y dos años de edad. No es un príncipe, sino un asceta el que la Orden de Santo Domingo presta al papado de Roma. Pío V - así se llamará- lleva el estilo de la Orden a la Curia Romana. El nuevo Papa ofrece a la Iglesia el Breviario y Misal Romanos para que alimente su oración: también se esfuerza por confirmar a toda la Iglesia en la misma fe. Así publica el "Catecismo" del Concilio de Trento, llamado "Catecismo Romano"

Su corazón se inquieta frente a las nuevas situaciones pastorales. Por una parte, mundos recientemente descubiertos que es necesario evangelizar; y por otra, países protestantes que comienzan a nacer. A fin de abordar tales problemas crea dos congregaciones cardenalicias que serán base de la posterior Sagrada Congregación "De Propaganda Fide" (creada en 1622). Proclama a Tomás de Aquino "Doctor de la Iglesia" e impulsa la "Opera Omnia" conocida como "Piana".

Se esfuerza por hacer coincidir la sociedad terrena con el Reino de Dios. Ve destrucción y muerte sobre Europa con la inminente invasión de los otomanos. Por eso, propicia entre los príncipes la liga de España y Venecia para detenerlos. Se alcanza la victoria en Lepanto el día 7 de octubre de 1571, mientras el Papa se encuentra en oración a María, la Madre de Dios, en su devoción al rosario; por ello instituye para este día la fiesta con el título de Nuestra Señora de la Victoria que en 1573 se denominará "del Rosario".

San Pio V murió santamente en Roma el 1 de mayo de 1572, a sus sesenta y ocho años y siete de papado. Beatificado por Clemente X, fue canonizado por Clemente XI el 22 de mayo de 1721. Su cuerpo se venera en la capilla del Santísimo Sacramento de la basílica romana de Santa María la Mayor.

sábado, 27 de enero de 2018

Domingo IV ( CICLO B) del tiempo ordinario

Evangelio (Mc 1,21-28): En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios». Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él». Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen». Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.

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Hoy, Cristo nos dirige su enérgico grito, sin dudas y con autoridad: «Cállate y sal de él» (Mc 1,25). Lo dice a los espíritus malignos que viven en nosotros y que no nos dejan ser libres, tal y como Dios nos ha creado y deseado. 

Si te has fijado, los fundadores de las órdenes religiosas, la primera norma que ponen cuando establecen la vida comunitaria, es la del silencio: en una casa donde se tenga que rezar, ha de reinar el silencio y la contemplación. Como reza el adagio: «El bien no hace ruido; el ruido no hace bien». Por esto, Cristo ordena a aquel espíritu maligno que calle, porque su obligación es rendirse ante quien es la Palabra, que «se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14).

Pero es cierto que con la admiración que sentimos ante el Señor, se puede mezclar también un sentimiento de suficiencia, de tal manera que lleguemos a pensar tal como san Agustín decía en las propias confesiones: «Señor, hazme casto, pero todavía no». Y es que la tentación es la de dejar para más tarde la propia conversión, porque ahora no encaja con los propios planes personales.

La llamada al seguimiento radical de Jesucristo, es para el aquí y ahora, para hacer posible su Reino, que se abre paso con dificultad entre nosotros. Él conoce nuestra tibieza, sabe que no nos gastamos decididamente en la opción por el Evangelio, sino que queremos contemporizar, ir tirando, ir viviendo, sin estridencias y sin prisa.

El mal no puede convivir con el bien. La vida santa no permite el pecado. «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro» (Mt 6,24), dice Jesucristo. Refugiémonos en el árbol santo de la Cruz y que su sombra se proyecte sobre nuestra vida, y dejemos que sea Él quien nos conforte, nos haga entender el porqué de nuestra existencia y nos conceda una vida digna de Hijos de Dios.

El Papa reconoce el martirio de los monjes franceses asesinados en Argelia en 1996

El Vaticano ha anunciado este sábado que el Papa Francisco ha reconocido «el martirio del siervo de Dios Pierre Claveri, de la Orden de los Frailes Predicadores, obispo de Oran, y de otros 18 compañeros, religiosos y religiosas, asesinados por el odio a la fe en Argelia entre 1994 y 1996».
Entre ellos, se encuentran los siete monjes cistercienses franceses que fueron decapitados en 1996 en Tibhirine (región de Medea) por el Grupo Islámico Armado (GIA), el más extremista de los grupos integristas argelinos.

La autorización por parte de Francisco para promulgación de los decretos de beatificación de estos 19 religiosos se produjo el viernes durante una audiencia que mantuvo con el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato, en el Vaticano. Al tratarse de un martirio, no se requiere un milagro para la beatificación, a la espera ya solamente de que la Santa Sede fije una fecha.

Claverie, obispo de Orán desde 1981 hasta 1996, y los otros 18 religiosos ven de esta manera aprobado su martirio por parte de la Iglesia católica, 21 años después de su asesinato.

Su causa de beatificación se abrió en 2006 en Argel, explica por su parte el servicio informativo vaticano Vatican News.

Claverie, obispo de Orán desde octubre de 1981, fue asesinado el 1 de agosto de 1996, a los 58 años, en la explosión de una bomba depositada frente a su obispado.

El ataque se produjo poco después del viaje a Argelia del entonces ministro francés de Asuntos Exteriores, Hervé de Charette, que visitó las tumbas de los siete monjes franceses en Tibhirine.

Estos siete monjes habían sido secuestrados en marzo de 1996 en su monasterio de Nuestra Señora del Atlas y su muerte fue anunciada varias semanas después, a través de un comunicado del GIA.

Los monjes fueron decapitados y solo sus cabezas fueron encontradas el 30 de mayo de 1996, en una carretera próxima al monasterio.

Aquel suceso, que fue posteriormente relatado en la película “De dioses y hombres”, fue uno de los que más conmoción causaron en el conflicto interno que se extendió en Argelia a lo largo de los años noventa.

jueves, 25 de enero de 2018

¿Qué nos enseña la conversión de San Pablo?

 Hemos leído la historia de la conversión de Saulo; de acérrimo enemigo de los seguidores de Cristo a legendario evangelista por Dios”.

Garnica señala que Pablo “no se convirtió en esta leyenda tan pronto como cayó del caballo; antes bien ahí comenzó el proceso que lo llevó a jugar el maravilloso papel que ha jugado en la historia de nuestra fe”.

Dejando a un lado el proceso en general –dice el autor—podemos descubrir al menos cinco lecciones directas de la caída en sí misma:

La misericordia divina de Dios llega, generalmente, cuando nos encontramos peor, en nuestro punto más bajo. Saulo fue una pesadilla para los primeros cristianos, y su persecución parecía no tener límite. Recordemos que estuvo presente y aprobó la lapidación de Esteban. Dios lo esperó y lo hizo caer de lo más alto, tanto de su caballo como de la ventolera que había tomado en contra de los seguidores de su Hijo. De forma similar, Cristo nos ofrecerá pacientemente su divina misericordia cuando parezca que menos la merecemos; incluso cuando menos creamos merecerla. Hay que recordar el recibimiento del padre al hijo pródigo.

La intervención de Dios en nuestras vidas será siempre inesperada. La forma de medir el tiempo de Dios nada tiene que ver con nuestra forma de hacerlo. Su intervención en nuestras vida no refleja nuestras expectativas. Saulo era la última persona en la cual los primeros cristianos esperarían que fuese su más apasionado defensor, que fue, exactamente, lo que Dios hizo nacer en Saulo. Fe no es esperar a comprender en totalidad la bondad de Dios; paciencia es tener la fe para esperar por ella.
La presencia de Dios en nuestras vidas se encuentra más a menudo fuera de una iglesia. Mientras que es necesario ir a Misa para refrescar el alma escuchando la Palabra de Dios y para alimentarnos con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, gran parte de las aplicaciones de la enseñanza de la Iglesia ocurren en el mundo. Saulo cayó del caballo en el camino hacia Damasco, no en su destino, ni en una casa o en algún lugar de adoración. La casa del Señor es la estación de servicio, donde rellenamos de combustible nuestra fe; pero nuestra misión en el servicio a Dios es en el camino, donde aplicamos la fe para ayudar a otros.

Todos tenemos un caballo de Damasco. Saulo iba montando su caballo camino a pelear en contra de Dios. Podría haber usado el mismo caballo para ayudar a Dios, pero decidió usarlo para hacer lo contrario. Dándole esa respuesta, hizo que Dios lo derribara, para humillarlo como preparación a la gran misión de servirlo en su plan. Todos tenemos un caballo que nos puede llevar lejos de Dios: ese caballo puede ser orgullo, arrogancia, dinero, poder… ¿Nos bajaremos por iniciativa propia o esperaremos a que Dios nos derribe?

Fe y humildad superan a los cinco sentidos. Pablo nunca caminó al lado de Cristo. No fue de los originalmente elegidos. Pero su fe y su humildad lo hicieron tan grande como aquellos que caminaron con el Señor. Dios viene a nuestras vidas, y nosotros le permitimos entrar, sin la proporción de lo que creemos, vemos, escuchamos, tocamos o gustamos. Los cinco sentidos y todas las sensaciones que les siguen son polvo en el camino de la humildad y la fe. Pablo estuvo ciego por un tiempo tras ser derribado de su caballo por Dios Nosotros a menudo estamos ciegos por un tiempo mucho mayor, en el viaje hacia nuestro Damasco.

miércoles, 24 de enero de 2018

Beato Enrique Seuze (1300-1365)

Enrique Seuze es uno de los principales representantes del movimiento místico que florece a las orillas del Rhin, a principios del cuatrocientos, cuando Juan XXII y Luis de Baviera luchaban por el predominio entre el Papado y el Imperio, en la famosa lucha de las investiduras.

Suso nació en Suabia, en la villa de Constanza, junto al hermoso lago, hacia 1296. A los trece años entra ya en el convento dominicano de Constanza. Habla en Horologium de su conversión, a los 18 años, y desde entonces se consagró a una vida de estudio, oración y gran austeridad.

Estudia con Eckart en Colonia. Escribe el Libro de la Verdad. Algunos ven sospechas en el libro y sufre persecución. Unido a los «amigos de Dios», se distingue por su vida ferviente. Su gracia especial estuvo en la dirección de sus hermanas dominicas, entre las que destaca Elisabet Stagel.

Escribió también el Libro de la Sabiduría eterna, con las cien consideraciones y oraciones para recitarlas todos los días. Y las Meditaciones sobre la agonía de Cristo y Soliloquio con la Virgen María.

Los últimos años los pasó en Ulm. Allí siguió su apostolado de dirección de almas, y revisaría sus escritos. Ulm tiene la torre de iglesia más alta del mundo, 161 metros. Pero más alto voló el alma de Suso. Voló hasta dar a la caza alcance. El año 1366 fue a recibir el premio junto a Dios. Se nos fue calladamente, sin poder recoger sus últimas palabras ni su última mirada. Gregorio XVI lo declaró Beato en el año 1831.

Nos cuenta en una de sus cartas que un día que había tenido que sufrir mucho por penas interiores y por desprecios y humillaciones, vio desde la ventana de su celda a un perro que jugaba en el patio con un trapo. Lo mordía, lo babeaba, lo arrastraba, lo rasgaba. Así debes tú hacer, se dijo. Se te arroje en alto o se te tire abajo. Aunque se te escupa, tú debes aceptarlo todo alegremente, sin protestar, como el trapo, si él tuviese conciencia... - Al leer esto ¿quién no ve una influencia clara de la mística de Suso en la Historia de un alma de Teresa de Lisieux?

Dentro de la escuela mística, Suso representa el ala de mayor suavidad y dulzura. Éste podría ser su itinerario místico, según D. Baldomero Jiménez Duque: primero, la conversión o invitación a la vida perfecta. Luego, la sabiduría divina, encarnada en Jesucristo. Un día hasta externamente marcará su pecho con el nombre de Jesús. Tienen lugar entonces estados infusos de elevación y muy frecuentes éxtasis.

Pero la unión mística exige las purificaciones. Suso ha padecido intensamente esas pruebas del amor. Pruebas internas y externas. Fue un alma crucificada. Él ha «soportado» a Dios, según su expresión, entre lágrimas y sonrisas, entregado para siempre a su misericordia y a su amor.

La Iglesia peruana analizará los retos que el Papa dejó al país

De cara a su próxima Asamblea Plenaria anual, a realizarse en Lima, la Conferencia Episcopal Peruana creará una comisión que se encargará de trabajar los temas urgentes a los que se refirió el Papa Francisco durante su visita al país.

"Su visita ha sido gozosa, con una serie de gestos que nos quedan en el corazón, pero nos ha dejado también auténticos retos. Se creará una comisión para que vaya trabajando (dichos retos) en la próxima asamblea episcopal peruana", anunció el arzobispo de Trujillo, Miguel Cabrejos, en conferencia de prensa.

Tras agradecer a la comisión organizadora de la visita papal, liderada por el exministro Alfonso Grados, así como a los miles de voluntarios y la prensa en general, señaló que el Santo Padre no ha rehuido los temas complejos y difíciles que afectan al país, como la trata de personas, el feminicidio, y el crimen organizado, entre otros.

Sínodo amazónico

En la misma línea, el vicario apostólico de Puerto Maldonado, David Martínez, se mostró entusiasmado por el influjo de energía que el Papa Francisco ha inyectado a la Iglesia católica y que permitirá discutir, así como trabajar en temas complejos, pero urgentes.

"Él decía voy a hablar duro y lo hizo. Nos deja el reto de ser una iglesia profética, que se deje impregnar por la Amazonia y los pueblos indígenas, que se deje moldear por ellos. Puso su mirada atenta a los detalles como la trata de personas, nos ha dejado retos y una enorme esperanza además de emoción".

Adelantó que, en el próximo Sínodo amazónico de obispos, en 2019, se analizará el mensaje del Papa Francisco, el cual insta a la Iglesia a "estar al lado de la realidad y dificultades de la Amazonia. Tenemos mucho que analizar y realizar porque han sido mensajes muy densos".

"El viaje del Papa Francisco a los pueblos amazónicos ha sido un regalo. El solo haberles dicho que quería visitarlos y ponerlos en agenda, ya ha bastado. Ha hecho todo el esfuerzo para estar en Puerto Maldonado y la población, sobre todo la indígena, le ha dado un gran regalo, lo ha recibido en un clima de cariño y complicidad que ha sido altamente impresionante".

Martínez comentó que cuando el Santo Padre llegó a Puerto Maldonado fue tan abrumador su recibimiento en las calles que preguntaba de dónde había salido tanta gente, a lo que él respondía, entre sonrisas, que tampoco sabía.

Tareas para todos

El cardenal de Lima, Juan Luis Cipriani, presente también la rueda de prensa en la que se ofreció un balance de lo actuado por la Conferencia Episcopal durante la visita del Papa al Perú, pidió no olvidar su pedido de mantener la esperanza y la unión, en especial a los jóvenes.

"El Papa se ha referido al feminicidio, a la trata, al deterioro de la selva, a muchos temas. Yo me quedo con la visión más amplia, con ese pedido sobre todo a los jóvenes. Les ha dicho no se desarraiguen, no olviden que son hijos de una tierra de santos. Les ha recordado que no son el futuro, sino el presente", manifestó.

Detalló que el Santo Padre ha traído mucha esperanza, pero también grandes exigencias para todos, incluido el clero.

"A los obispos nos ha dicho: hay que atravesar, ir a la otra orilla de la gente. No dejo de emocionarme por lo que ha hecho el Papa en el país. Nos ha dejado una tarea maravillosa y de mucho gozo en el corazón", finalizó.

martes, 23 de enero de 2018

En Congo, soldados irrumpen en misa en la catedral y detienen a 10 curas en marchas tras los oficios

Al menos 10 sacerdotes y dos religiosas han sido detenidos (o secuestrados) por la policía este domingo 21 de enero en diversas localidades de la República Democrática del Congo, en algunos casos en manifestaciones y marchas que se producían en las calles al acabar la misa. 

“Tenemos constancia del arresto de diez sacerdotes, entre ellos el p. Dieudonné Mukinayi, de la parroquia de Saint-Christophe de Binza Ozono. Fue capturado en una residencia de un miembro del gobierno junto con ocho feligreses”, denuncia Georges Kapiamba, presidente de la Asociación Congolaise pour l'Accès à la Justice (ACAJ), según el cual hay dos religiosas más que han desaparecido.

“Los sacerdotes detenidos podrían ser incluso 12, además de las dos hermanas”, señalan fuentes congoleñas de la Agencia Fides. 

Si el pasado 31 de diciembre las manifestaciones y protestas se centraban en la megaurbe de Kinshasa, con unos 12 millones de habitantes, esta vez se han producido en muchas ciudades de todo el país. 

Militares irrumpen durante la consagración en la catedral
“En Goma (capital de Kivu del Norte), donde el 31 de diciembre el llamamiento a la manifestación no había sido relanzado a nivel local, esta vez se llevó a cabo una manifestación después de la misa en la catedral, que fue reprimida por la policía. En la capital de Kivu del Sur, Bukavu, la policía sofocó la protesta al impedir que la gente se reuniera. En Mbuji-Mayi, la capital de Kasai Oriental, las iglesias habían estado rodeadas por el ejército desde la mañana. Una situación tan tensa que el obispo local tuvo que publicar una declaración para pedirles a los sacerdotes que tuvieran valor y realizasen los servicios religiosos. Pero en la catedral de Mbuji-Mayi, los militares interrumpieron la misa impidiendo la consagración de la Eucaristía”, explican las fuentes de Fides.

Al menos 5 muertos, incluso en parroquias
“Las muertes confirmadas de las que tenemos noticia son al menos 5, pero podrían ser más tal vez 6 o 7. Entre ellas está la hija de un oficial de policía que murió protegiendo a algunas niñas cuando el ejército comenzó a disparar en la parroquia de San Kizito en Kinshasa”.

El balance provisional de la represión presentado por la MONUSCO (Misión de la ONU en la República Democrática del Congo) es de 6 muertos, 57 heridos y más de 100 personas detenidas.

La manifestación del domingo fue convocada por asociaciones de laicos católicos para ejercer presión sobre el presidente Joseph Kabila para que respete los Acuerdos de San Silvestre del 31 de diciembre de 2016 y sobre todo para obtener de él el compromiso solemne de no volver a presentarse en las elecciones del 23 de diciembre de 2018.

Este domingo, el Papa Francisco lanzó un llamamiento “pidiendo a las autoridades, a los líderes y a todos en este amado país, que pongan el mayor esfuerzo y el máximo compromiso para evitar todas las formas de violencia y buscar soluciones para el bien común. Todos juntos, en silencio, rezamos por esta intención, por nuestros hermanos en la República Democrática del Congo”, dijo el Santo Padre después del Ángelus.

Kabila lleva 17 años presidiendo el país más pobre
Joseph Kabila lleva como presidente desde hace 17 años: ascendió a la Presidencia el 26 de enero de 2001, con solo 29 años de edad, tras morir asesinado el anterior mandatario, su padre Laurent-Désiré Kabila. 

Joseph Kabila es protestante, aunque su esposa es católica. Los católicos son la principal denominación en Congo (37% según Pew Research de 2013), seguidos de los protestantes (32%), otros grupos cristianos (11%) y musulmanes de distintas ramas (11%).  

El país tiene 82 millones de habitantes, y a pesar de sus grandes riquezas naturales es el más pobre del mundo, según el Índice de Desarrollo Humano de 2011. 

Aplazando elecciones dos años
El mandato de Kabila como presidente de la República Democrática del Congo debía finalizar el 20 de diciembre de 2016, pero el día antes de finalizar ese plazo su portavoz declaró que se mantendría hasta que haya un nuevo presidente tras unas elecciones programadas para después de abril de 2018. Recientemente, se aplazó aún más, a diciembre de 2018.

Los obispos piden que Kabila no se presente
En noviembre, los obispos católicos de la Conferencia Episcopal Nacional de Congo (CENCO) pidió que Kabila anuncie públicamente que no volverá a ser candidato. «Estamos convencidos de que esto contribuirá a rebajar las tensiones políticas», explicaban los obispos en una nota.

lunes, 22 de enero de 2018

Retiros en cárceles con adoración y confesión: el cambio en los presos sorprende a las autoridades

Los retiros espirituales se están convirtiendo en una fuente de conversión y transformación para miles de presos en Estados Unidos. Esta experiencia se está realizando en Texas, en prisiones donde hay reclusos muy problemáticos y conflictos constantes, lo que ha llamado la atención de los responsables de las cárceles por los efectos beneficiosos que están teniendo en los condenados.

La Diócesis de Beaumont, situada en el estado de Texas, se ha volcado en este ministerio y son cientos de voluntarios católicos los que están provocando esta revolución espiritual. Son cerca de 300 los que hacen posible que se realicen estos retiros en cárceles masculinas y femeninas con todos los problemas logísticos que ello conlleva al involucrar a los 66 reclusos que participan en cada uno de ellos.

"Tenía miedo, no quería entrar por sus puertas"
El diácono permanente Tommy Ewing es el director de este ministerio de prisiones en esta diócesis, en cuyo territorio hay una prisión federal y otras unidades privadas. Servir a los presos no entraba en los planes de este hombre cuando fue ordenado hace ya doce años. “Tenía miedo, no quería entrar por sus puertas”, asegura.  Ahora afirma que “una vez que entras y tomas contacto con estas personas, te das cuenta de que eres un instrumento de la gracia de Dios”.

El más exitoso de los programas es el llamado San Maximiliano Kolbe, un modelo de retiro realizado en parroquias pero que se había adaptado a la situación excepcional que se da en las cárceles.

Del escepticismo a la sorpresa de los funcionarios
En 2012 llegó a Beaumont y cuando Ewing y el resto de voluntarios lo presentaron a los responsables de seguridad de la prisión de la ciudad se encontraron con cierta animadversión y escepticismo. Dieron el visto bueno con una condición, si este retiro funcionaba podría tener cierta continuidad, si ocasionaba algún problema no se volvería a realizar.

“Tres semanas después del primer retiro, nos reunimos con el alcaide”, recuerda este diácono. Habían asistido 66 presos de aquella penitenciaría. De su cajón sacó una pila de cartas, más de 60. Los presos valoraban lo que habían recibido en el retiro y estaban contentos y colaborativos con los guardias desde entonces.

Sorprendidos ante tal reacción, el director de la prisión les preguntó cuándo podrían organizar otro retiro. Esta experiencia ha dado resultados similares en las distintas cárceles del estado, por lo que se está favoreciendo desde las propias instituciones de prisiones.

Un efecto casi inmediato
El director de la capellanía del Departamento de Justicia Criminal de Texas, Michael Rutledge, afirma que cuando el programa Kolbe llega a una prisión y se realiza el fin de semana “tiene un efecto en el aumento de los que asisten a los servicios religiosos”, lo cual es algo que también repercute en la rehabilitación del delincuente.

Los retiros son intensivos de fin de semana y se hacen en comunidad. El tope de presos es 66 por temas logísticos, y aquellos que ya han participado en retiros anteriores pueden compartir su experiencia en el retiro en curso siendo seleccionados a través de un sorteo.

La emoción y las lágrimas de hombres "de piedra"
Durante el fin de semana hay adoración eucarística, confesión, testimonios y pueden compartir sus problemas. Incluso se realiza un Vía Crucis. “Puedes ver como se emocionan visiblemente”, afirma el diácono Ewing.

Uno de los puntos fuertes y que más impacto tiene entre los presos es la adoración eucarística, donde el Santísimo está todo el fin de semana presente en una habitación separada. En la oscuridad que marca una prisión, “traes la luz de Cristo, y estos hombres pueden sentirla”. “Esto marca la diferencia”, explica el responsable de esta pastoral.

"Cambia la vida"
La reconciliación se fomenta en estos retiros. “El acceso a la confesión y la adoración suavizan incluso al más duro de los corazones”, explica Ewing, que tras todos estos años concluye que “es una gran experiencia que cambia la vida”.

Por su parte, los responsables de las prisiones y los propios funcionarios han notado que estos retiros son particularmente efectivos para sacar a la luz distintos problemas que puedan estar preocupando al preso y así permitir que sean tratados y solucionados.

El agradecimiento de muchos presos
“Están provocando una transformación”, cuenta el padre Rutledge a Our Sunday Visitor, pues “no se puede lograr la transformación de nadie a menos que toque su corazón”.

Algunos de los presos que han cambiado su estilo vida tras pasar por estos retiros han escrito a los voluntarios que les ayudaron. “Han encontrado amistad, amor y hermandad, muchos de ellos habían perdido la esperanza”, confiesa el diácono Ewing.

"Seguiré este camino"
En una de las cartas que ha recibido de los reclusos, se puede leer como el preso da las gracias y asegura: “Dios me creó, pero vosotros me habéis hecho lo que hoy soy y lo que Dios quería que fuera”.

“Seguiré en mi vida este camino de fe en Cristo hasta el fin de mis días y seguiré luchando paa que el amor de Dios siga en mí”, afirma este preso en la misiva.

ÁNGELUS DEL PAPA FRANCISCO, Plaza de Armas, Lima

Queridos jóvenes:

Me alegra poder reunirme con ustedes. Estos encuentros para mí son muy importantes y más en este año en el cual nos preparamos para el Sínodo sobre los jóvenes. Sus rostros, sus búsquedas, sus vidas, son importantes para la Iglesia y debemos darle la importancia que se merecen y tener la valentía que tuvieron muchos jóvenes de esta tierra que no se asustaron de amar y jugar su vida por Jesús.

¡Queridos amigos, cuántos ejemplos tienen ustedes! Pienso en san Martín de Porres. Nada le impidió a ese joven cumplir sus sueños, nada le impidió gastar su vida por los demás, nada le impidió amar y lo hizo porque había experimentado que el Señor lo había amado primero. Así como era: mulato, y teniendo que enfrentar muchas privaciones. A los ojos humanos, o de sus amigos, parecía que tenía todo para «perder» pero él supo hacer algo que sería el secreto de su vida: confiar. Confiar en el Señor que lo amaba, ¿ y saben por qué? Porque el Señor había confiado primero en él; como confía en cada uno de ustedes y no se cansará nunca de confiar. A cada uno de nosotros el Señor nos confía algo, y la respuesta es confiar en Él. Cada uno de ustedes piense ahora en su corazón: qué me confió el Señor? ¿Qué me confió el Señor? Cada uno piense… ¿Qué tengo en mi corazón que me confió el Señor?

Me podrán decir: pero hay veces que se vuelve muy difícil. Los entiendo. En esos momentos pueden venir pensamientos negativos, sentir que hay muchas situaciones que se nos vienen encima y pareciera que nos vamos quedando «fuera del mundial»; pareciera que nos van ganando. Pero no es así, aun en los momentos en que ya se nos viene la descalificación seguir confiando.

Hay momentos donde pueden sentir que se quedan sin poder realizar el deseo de sus vidas, de sus sueños. Todos pasamos por situaciones así. En esos momentos donde parece que se apaga la fe no se olviden que Jesús está a su lado. ¡No se den por vencidos, no pierdan la esperanza! No se olviden de los santos que desde el cielo nos acompañan; acudan a ellos, recen y no se cansen de pedir su intercesión. Esos santos de ayer pero también de hoy: esta tierra tiene muchos, porque es una tierra «ensantada». Perú es una tierra “ensantada”. Busquen la ayuda y el consejo de personas que ustedes saben que son buenas para aconsejar porque sus rostros muestran alegría y paz. Déjense acompañar por ellas y así andar el camino de la vida.

Pero hay algo más: Jesús quiere verlos en movimiento. A vos te quiere ver llevar adelante tus ideales, y que te animes a seguir sus instrucciones. Él los llevará por el camino de las bienaventuranzas, un camino nada fácil pero apasionante, es un camino que no se puede recorrer sólo, hay que recorrerlo en equipo, donde cada uno puede colaborar con lo mejor de sí. Jesús cuenta contigo como lo hizo hace mucho tiempo con santa Rosa de Lima, santo Toribio, san Juan Macías, san Francisco Solano y tantos otros. Y hoy te pregunta a vos si, al igual que ellos: ¿estás dispuesto, estás dispuesta a seguirlo? [Responden: “Si”] ¿Hoy, mañana, vas a estar dispuesto o dispuesta a seguirlo? [Responden: “Si”] ¿Y dentro de una semana? [responden: “También”] No estés tan seguro, no estés tan segura. Mirá, si querés estar dispuesto a seguirlo, pedíle a Él que te prepare el corazón para estar dispuesto a seguirlo, ¿está claro?

Queridos amigos, el Señor los mira con esperanza, nunca se desanima de nosotros. A veces a nosotros nos pasa que nos desanimamos de un amigo, de una amiga porque nos parecía bueno y después vimos que no era tanto, y bueno, nos desanimamos y lo dejamos de lado. Jesús nunca se desanima, nunca. “Padre, pero si usted supiera las cosas que yo hago…, yo digo una cosa pero hago otra, mi vida no es del todo limpia…”. Así y todo Jesús no se desanima de vos. Y ahora, hagamos un poco de silencio. Cada uno mire en su corazón cómo es la propia vida, la mira en el corazón y vas a encontrar que por momentos hay cosas buenas, que por momentos hay cosas que no son tan buenas, y así y todo, Jesús no se desanima de vos. Y desde tu corazón decíle: “Gracias, Jesús, gracias porque viniste para acompañarme aun cuando estaba en las malas, gracias Jesús”. Se lo decimos todos: “Gracias, Jesús “Gracias, Jesús” (Repiten).

Es muy lindo ver las fotos arregladas digitalmente, pero eso sólo sirve para las fotos, no podemos hacerle «photoshop» a los demás, a la realidad, ni a nosotros. Los filtros de colores y la alta definición sólo andan bien en los videos, pero nunca podemos aplicárselos a los amigos. Hay fotos que son muy lindas, pero están todas trucadas, y déjenme decirles que el corazón no se puede «photoshopear», porque ahí es donde se juega el amor verdadero, ahí se juega la felicidad y ahí mostrás lo que sos: ¿cómo es tu corazón?.

Jesús no quiere que te «maquillen» el corazón; Él te ama así como eres y tiene un sueño para realizar con cada uno de ustedes. No se olviden: Él no se desanima de nosotros. Y si ustedes se desaniman los invito a agarrar la Biblia y acordarse y leer ahí los amigos que Jesús eligió, que Dios eligió:

Moisés era tartamudo; Abrahán, un anciano; Jeremías, era muy joven; Zaqueo, un petizo; los discípulos, cuando Jesús les decía que tenían que rezar, se dormían; la Magdalena, una pecadora pública; Pablo, un perseguidor de cristianos; y Pedro, lo negó, después lo hizo Papa, pero lo negó… y así podríamos seguir esa lista. Jesús te quiere como sos, así como quiso como eran a estos sus amigos, con sus defectos, con ganas de corregirse, pero así como sos, así te ama el Señor. No te maquilles, no te maquilles el corazón, pero mostrate delante de Jesús como sos para que Él te pueda ayudar a progresar en la vida.

Cuando Jesús nos mira, no piensa en lo perfecto somos, sino en todo el amor que tenemos en el corazón para brindar y para seguirlo a Él. Para Él eso es lo importante, eso lo más grande, ¿cuánto amor tengo yo en mi corazón? Y esa pregunta quiero que la hagamos también a nuestra Madre: “Madre, querida Virgen María, mirá el amor que tengo en el corazón, ¿es poco?, ¿es mucho?, no sé si es amor”.

Y tengan por seguro que Ella los acompañará en todos los momentos de su vida, en todas las encrucijadas de sus caminos, especialmente cuando tengan que tomar decisiones importantes. ¡No se desanimen, no se desanimen, vayan adelante, todos juntos! ¡Porque la vida vale la pena vivirla con la frente alta! Que Dios los bendiga.

LLAMAMIENTO

Estamos en la Plaza Mayor de Lima, un lugar chiquito en una ciudad relativamente chiquita del mundo, pero el mundo es mucho más grande y está lleno de ciudades y de pueblos, y está lleno de problemas, y está lleno de guerras. Y hoy me llegan noticias muy preocupantes desde la República Democrática del Congo. Pensemos en el Congo. En estos momentos, desde esta plaza y con todos estos jóvenes, pido a las autoridades, a los responsables y a todos en ese amado país que pongan su máximo empeño y esfuerzo a fin de evitar toda forma de violencia y buscar soluciones en favor del bien común. Todos juntos, en silencio, rezamos por esta intención, por nuestros hermanos de la República Democrática del Congo.

¡Hasta la vista¡

domingo, 21 de enero de 2018

Discurso del Papa Francisco a los obispos del Perú

Queridos hermanos en el episcopado: Gracias por las palabras que me han dirigido el Señor Cardenal Arzobispo de Lima, y el Señor Presidente de la Conferencia Episcopal en nombre de todos los presentes. Deseaba estar aquí con ustedes. Mantengo un buen recuerdo de su visita ad limina del año pasado. Creo que ahí hemos hablado muchas cosas....

Los días transcurridos entre ustedes han sido muy intensos y gratificantes. Pude escuchar y vivir las distintas realidades que conforman estas tierras en representación, y compartir de cerca la fe del santo Pueblo fiel de Dios, que nos hace tanto bien.

Gracias por la oportunidad de poder «tocar» la fe del Pueblo, ese pueblo que Dios les ha confiado. Es que aquí no se puede no tocar, si no tocas al pueblo, la fe del pueblo les toca a vos, las calles repletas, es una gracia..

El lema de este viaje nos habla de unidad y de esperanza. Es un programa arduo, pero a la vez provocador, que nos evoca las proezas de Santo Toribio de Mogrovejo, Arzobispo de esta Sede y patrono del episcopado latinoamericano, un ejemplo de «constructor de unidad eclesial», como lo definió mi predecesor San Juan Pablo II en su primer Viaje Apostólico a esta tierra.[1]

Es significativo que este santo Obispo sea representado en sus retratos como un «nuevo Moisés». Como saben, en el Vaticano se custodia un cuadro en el que aparece Santo Toribio atravesando un río caudaloso, cuyas aguas se abren a su paso como si se tratase del mar Rojo, para que pudiera llegar a la otra orilla donde lo espera un numeroso grupo de nativos.

Detrás de Santo Toribio hay una gran multitud de personas, que es el pueblo fiel que sigue a su pastor en la tarea de la evangelización.[2]

Esta hermosa imagen me «da pie» para centrar en ella mi reflexión con ustedes. Santo Toribio, el hombre que quiso llegar a la otra orilla. Lo vemos desde el momento en que asume el mandato de venir a estas tierras con la misión de ser padre y pastor. Dejó terreno seguro para adentrarse en un universo totalmente nuevo, desconocido y desafiante. Fue hacia una tierra prometida guiado por la fe como «garantía de los bienes que se esperan» (Hb 11,1). Su fe y su confianza en el Señor lo impulsó, y lo va a impulsar a lo largo de toda su vida a llegar a la otra orilla, donde Él lo esperaba en medio de una multitud.

1. Quiso llegar a la otra orilla en busca de los lejanos y dispersos. Y para eso tuvo que dejar la comodidad del obispado y recorrer el territorio confiado, en continuas visitas pastorales, tratando de llegar y estar allí donde se lo necesitaba, y ¡cuánto se lo necesitaba!

Iba al encuentro de todos por caminos que, al decir de su secretario, eran más para las cabras que para las personas. Tenía que enfrentar los más diversos climas y geografías, «de 22 años de episcopado, 18 los pasó fuera de Lima, fuera de su ciudad recorriendo por tres veces su territorio».[3] Que iba desde Panamá, hasta el inicio de la capitanía de Chile, que no sé dónde empezaba, en este momento, quizás a la altura de Iquique. Como cualquiera de la diócesis de ustedes.

18 años recorriendo tres veces su territorio. Sabía que esta era la única forma de pastorear: estar cerca proporcionando los auxilios divinos, exhortación que también realizaba continuamente a sus presbíteros. Pero no lo hacía de palabra sino con su testimonio, estando él mismo en la primera línea de la evangelización.


Hoy le llamaríamos un Obispo «callejero». Un obispo con suelas gastadas por andar, por recorrer, por salir al encuentro para «anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, sin asco y sin miedo. La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a nadie».[4] ¡Cómo sabía esto Santo Toribio! Sin miedo y sin asco se adentró en nuestro continente para anunciar la buena nueva.

2. Quiso llegar a la otra orilla no solo geográfica sino cultural. Fue así como promovió por muchos medios una evangelización en lengua nativa. Con el tercer Concilio Limense, procuró que los catecismos fueran realizados y traducidos en quechua y aymara. Impulsó al clero a que estudiara y conociera el idioma de los suyos para poder administrarles los sacramentos de forma comprensible. Utilizó la reforma litúrgica de Pío XII cuando empezó con este retomar la reforma de la Iglesia.

Visitando y viviendo con su Pueblo se dio cuenta de que no alcanzaba llegar tan solo físicamente, sino que era necesario aprender a hablar el lenguaje de los otros, solo así, llegaría el Evangelio a ser entendido y penetrar en el corazón. ¡Cuánto urge esta visión para nosotros, pastores del siglo XXI!, que nos toca aprender un lenguaje totalmente nuevo como es el digital, por citar un ejemplo. Conocer el lenguaje actual de nuestros jóvenes, de nuestras familias, de los niños.

Como bien supo verlo Santo Toribio, no alcanza solamente llegar a un lugar y ocupar un territorio, es necesario poder despertar procesos en la vida de las personas para que la fe arraigue y sea significativa. Y para eso tenemos que hablar su lengua. Es necesario llegar allí donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas, alcanzar con la Palabra de Jesús los núcleos más profundos del alma de nuestras ciudades y de nuestros pueblos.[5]

La evangelización de la cultura nos pide entrar en el corazón de la cultura misma para que esta sea iluminada desde adentro por el Evangelio.

Estoy seguro que me conmovió anteayer en Puerto Maldonado, cuando entre todos los nativos que había ahí de tantas etnias, me conoció cuando tres me trajeron una estola, pintados, con sus vestimentas: eran diáconos permanentes, anímense, anímense, así lo hacía Santo toribio, y ahí no había diáconos permanentes. En su lengua y en su cultura, allí se metió.

3. Quiso llegar a la otra orilla de la caridad. Para nuestro patrono la evangelización no podía darse lejos de la caridad. Porque sabía que la forma más sublime de la evangelización era plasmar en la propia vida la entrega de Jesucristo por amor a cada uno de los hombres.

Los hijos de Dios y los hijos del demonio se manifiestan en esto: el que no practica la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano (cf. 1 Jn 3,10). En sus visitas pudo constatar los abusos y los excesos que sufrían las poblaciones originarias, y así no le tembló el pulso, en 1585, cuando excomulgó al corregidor de Cajatambo, enfrentándose a todo un sistema de corrupción y tejido de intereses que «arrastraba la enemistad de muchos», incluyendo al Virrey.[6]

Así nos muestra al pastor que sabe que el bien espiritual no puede nunca separarse del justo bien material y tanto más cuando se pone en riesgo la integridad y la dignidad de las personas. Profecía episcopal que no tiene miedo a denunciar los abusos y excesos que se cometen frente a su pueblo.

Y de este modo logra recordar dentro de la sociedad y de sus comunidades que la caridad siempre va acompañada de la justicia y no hay auténtica evangelización que no anuncie y denuncie toda falta contra la vida de nuestros hermanos, especialmente contra la vida de los más vulnerables. Es una alerta. Cualquier tipo de coqueteo mundano, que nos ata las manos por algunas migajas, la libertad del Evangelio.

4. Quiso llegar a la otra orilla en la formación de sus sacerdotes. Fundó el primer seminario postconciliar en esta zona del mundo, impulsando de esta manera la formación del clero nativo. Entendió que no bastaba llegar a todos lados y hablar la misma lengua, era necesario que la Iglesia pudiera engendrar a sus propios pastores locales y así se convirtiera en madre fecunda.

Para ello defendió la ordenación de los mestizos —cuando estaba muy discutida la misma— buscando alentar y estimular a que el clero, si se tenía que diferenciar en algo, era por la santidad de sus pastores y no por la procedencia racial.[7] Y esta formación no se limitaba solamente al estudio en el seminario, sino que proseguía en las continuas visitas que les realizaba. Estaba cerca de sus curas. Allí podía ver de primera mano el «estado de sus curas», preocupándose por ellos. Cuenta la leyenda que en las vísperas de Navidad su hermana le regaló una camisa para que la estrenara en las fiestas.

Ese día fue a visitar a un cura y al ver la situación en que vivía, se sacó su camisa y se la entregó.[8] Es el pastor que conoce a sus sacerdotes. Busca alcanzarlos, acompañarlos, estimularlos, amonestarlos —le recordó a sus curas que eran pastores y no comerciantes y por lo tanto, habrían de cuidar y defender a los indios como a hijos—. [9]

Pero no lo hace desde «el escritorio», y así puede conocer a sus ovejas y ellas reconocen en su voz, la voz del Buen Pastor.

5. Quiso llegar a la otra orilla, la de la unidad. Promovió de manera admirable y profética la formación e integración de espacios de comunión y participación entre los distintos integrantes del Pueblo de Dios. Así lo señaló San Juan Pablo II cuando, en estas tierras, hablándole a los obispos les decía: «El tercer Concilio Limense es el resultado de ese esfuerzo, presidido, alentado y dirigido por Santo Toribio, y que fructificó en un precioso tesoro de unidad en la fe, de normas pastorales y organizativas a la vez que en válidas inspiraciones para la deseada integración latinoamericana».[10]

Bien sabemos, que esta unidad y consenso fue precedida de grandes tensiones y conflictos. No podemos negar las tensiones, existen; las diferencias existen. Es imposible una vida sin conflictos, pero estos nos exigen, si somos hombres y cristianos, mirarlos de frente y asumirlos. Pero asumirlos en unidad, en diálogo honesto y sincero, mirándonos a la cara y cuidándonos de caer en tentación, o de ignorar lo que pasó o quedar prisioneros y sin horizontes que ayuden a encontrar caminos que sean de unidad y de vida.

Resulta inspirador, en nuestro camino de Conferencia Episcopal, recordar que la unidad siempre prevalecerá sobre el conflicto.[11] Queridos hermanos obispos, trabajen para la unidad, no se queden presos de divisiones que parcializan y reducen la vocación a la que hemos sido llamados: ser sacramento de comunión. No se olviden que lo que atraía de la Iglesia primitiva era ver cómo se amaban. Esa era, es y será la mejor evangelización.

Y a Santo Toribio le llegó el momento de cruzar hacia la orilla definitiva, hacia esa tierra que lo esperaba y que iba degustando en su continuo dejar la orilla. Este nuevo partir, no lo hacía solo. Al igual que el cuadro que les comentaba al inicio, iba al encuentro de los santos seguido de una gran muchedumbre a sus espaldas. Es el pastor que ha sabido cargar «su valija» con rostros y nombres. Ellos eran su pasaporte al cielo.


Y fue tan así que no quisiera dejar de lado el acorde final, el momento en que el pastor entregaba su alma a Dios. Lo hizo en un caserío, junto a su pueblo y un aborigen le tocaba la chirimía para que el alma de su pastor se sintiera en paz. Ojalá, hermanos, que cuando tengamos que emprender el último viaje podamos vivir estas cosas. Pidamos al Señor que nos lo conceda.[12] Recemos uno por los otros y recen por mí. Gracias.

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[1] Discurso al episcopado peruano (2 febrero 1985), 3.

[2] Cf. Milagro de santo Toribio, Pinacoteca vaticana.

[3] Jorge Mario Bergoglio, Homilía en la celebración Eucarística, Aparecida (16 mayo 2007).

[4] Exhort. ap. Evangelii gaudium, 23.

[5] Cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 74.

[6] Cf. Ernesto Rojas Ingunza, El Perú de los Santos, en: Kathy Perales Ysla (coord.), Cinco Santos del Perú. Vida, obra y tiempo, Lima (2016), 57.

[7] Cf. José Antonio Benito Rodríguez, Santo Toribio de Mogrovejo, en: Kathy Perales Ysla (coord.), Cinco Santos del Perú. Vida, obra y tiempo, 178.

[8] Cf. ibíd., 180.

[9] Cf. Juan Villegas, Fiel y evangelizador. Santo Toribio de Mogrovejo, patrono de los obispos de América Latina, Montevideo (1984), 22.

[10] Juan Pablo II, Discurso al episcopado peruano (2 febrero 1985), 3.

[11] Cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 226-230.

[12] Cf. Jorge Mario Bergoglio, Homilía en la celebración Eucarística, Aparecida (16 mayo 2007).