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viernes, 4 de agosto de 2017

MODOS DE ORAR DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

 Versión Castellana del siglo XIV
La sesta manera de orar
Algunas vezes fue visto estar orando padre santo Domingo según que oy a aquel que lo vio con las mis oreias, que estando el bendito padre santo Domingo los braços tendidos e las palmas a semeiança de cruz mucho intenso, estando enfiesto sobre los sus pies cuanto él podía.

En esta manera oraba quando susçitó Dios por su oración el moço de Neapol en Roma, en Santo Sixto, en la sacristanía; e en la yglesia en la çelebración de la missa, quando fue levantado de la tierra en el ayre. Assy nos lo contó aquella devota e santa soror Çeçilia, que estaba present e lo vio con otra mucha gente. Assy commo Helías quando susçitó el fijo de la viuda, extendiose e púsose sobre el moço (1 R 17, 21). En esta manera oraba quando açerca de Tholossa libró los peregrinos de inglesa terra del peligro, quando hovieran de morir en el río, según que en otra manera es escripto. En esta manera oraba el muy noble dulce Iesú estando en la cruz, silicettendidos los brazos e las manos e las palmas e con valiente clamor e con lágrimas fue oydo por su reverençia (Hb 5, 7).

Este modo non lo frequentaba muchas vezes el varón siervo de Dios santo Domingo, salvo cuando conosçía por virtud de la oración e con spíritu divino que se fazía alguna cosa grande e maravillosa. E no dexaba a los frayres assy orar nin gelo conseiaba.

E quando susçitó aquel moço orando e stando levantado tendidos los braços e las manos en manera de cruz, non sabemos qué cosas dixo. Por ventura dixo aquellas palabras del propheta Helías: “O Sennor Dios mío, torne yo -te ruego- el ánima de este moço en las sus entranas” (1 R 17, 21), assy commo guardó su manera en orar. Mas los frayres e las sorores e los sennores cardenales e los otros que vieron el modo de oración non acostumbrado a ellos e maravilloso, non pararon mientes nin aprendieron las palabras que dixo. Después conveníales preguntar de ellas a santo Domingo, ca en este fecho mucho se demostró a ellos todos temeroso e reverendo, onroso.

Mas aquellas palabras que en el psalterio fazen mençión de este modo de orar pesadamente e gravemente e maduramente las deçía e con discreçión, e son éstas: Domine Deus salutis mee, in die clamavi ad te et nocte coram te, “Sennor, Dios de la mi salud, llamé a ty en el día e en la noche delante ty”. Fasta en este logar: Clamavi ad te Domine tota die, expandi ad te manus meas, “llamé a ti, Sennor, todo el día, tendí a ti las mis manos” (Sal 88, 2, 10). Item: Domine, exaudi orationem meam, auribus perçipe obsecrationem [“Señor, escucha mi oración, presta oídos a mi súplica”] etc., fasta do dize: Expandi manus meas ad te, anima mea sicut terra sine aqua tibi [“extendí mis manos hacia ti, mi alma te anhela como tierra sin agua”] (Sal 143, 1, 6-7).


Por estas palabras podiera qualquier devoto orador entender la doctrina de este padre en orando con este modo, quando se quisiesse mover a Dios maravillosamente por virtud de la oración, o mayormente quando sintiesse, con alguna spiración occulta de Dios, movimiento en sy a alguna singular graçia o por sy or por otro alguno, ensennado de la doctrina de David, del fuego de Helías, de la caridad de Iesu Cristo, de la devoción de santo Domingo, según que pareçe en esta figura.




Versión Castellana del siglo XIV
El séptimo modo de orar
Fallábanlo muchas vezes orando, todo levantado al çielo, en manera de saeta electa lançada del arco tendido contra arriba derecha (Is 49, 2). Assy estaba levantadas las manos suso sobre la cabeça bien extendidas e aiuntadas en uno, o algún tanto las manos abiertas tendidas de ancho, assy commo para reçebir alguna cosa del çielo.

E creyen que le acreçentaba Dios la graçia e era arrabado en spíritu, e ganaba de Dios, por <la> Orden que començó, los dones de<l> Spíritu Santo, e quietos e delectables en los fechos de santidad a sy e a los f<r>ayres (Mt 5, 3-10). Porque con la muy alta pobreza cada uno se toviesse por bienaventurado, en amargoso luctu, en grave persecución, en mucha fambre e sed de iusticia, en triste misericordia, e fuessen devotos e delectosos en guardar los preceptos, en acabar e conplir los conseios santos del evangelio. Pareçía entonçe santo Domingo padre que entraba arrebatadamente en el logar santo de los santos e en el terçero cielo (2 Cor 12, 2), ca después de aquella oración, en corregir, en dispensar, en predicar manera de propheta tenía, según que en los miráculos fue arremenbrado.

Mas una cosa es aquí de poner para hedificación. Después de tal oración, el maestro Domingo demandó conseio de los frayres sobre algunas cosas que abía de fazer en Bolonia, según la su costumbre. Ca, según que dezía, alguna cosa es revelado a uno que non es a otro revelado entre los santos ombres, según que pareçe en los prophetas. E assy, estando en el conseio, vino el sacristán. Llamó uno de los que estaban en el conseio a la eglesia de las fenbras, pienso que a oyr confessiones. E llamolo loquamente, mas no lo llamó assy que lo oyesse el benedicto maestro santo Domingo. Llamolo assy:

-Una fermosa fenbra vos demanda, venid ayna.

Movido en el spíritu, santo Domingo affligíase en sy mesmo e fiziéronle reverençia los consegeros. Entonçe mandó venir al sacristán e díxole:

-¿Qué dexiste? Respondió él:

-Demandé el sacerdote a la eglesia.

E el padre dixo:

-Acúsate a ti mesmo e confiessa tu culpa, la qual vino fasta la tu boca. Cuydaste que era occulto. Dios, que fizo todas las cosas, fizo que non se me ascondiessen las tus palabras que tú cuydabas tener ascondidas.

E disçiplinolo ally muy fuerte e gran pieça, fasta que los que hy estaban fueron movidos a conpassión por los açotes. E díxole:

-Anda, fijo, aprendisti ya cómmo mires fincando el oio en la fenbra, porque non juzges del color. Ora tú que Dios te faga casto en los oios tuyos.

Assy conosçió la cosa occulta, así corregió al loco, ensennó al que abía castigado, assy commo había visto en la oración. E maravilláronse los frayres cómmo assy dixo que era de fazer. E dixo el santo maestro:

-La nuestra justiçia co<n>parada es a la justiçia divina assy commo suziedad al oro (Is 64, 6).  Assy es que el santo padre non tardaba mucho en aquel modo de orar, mas tornábase en sy mesmo, assy commo sy viniesse de luenga tierra e assy como peregrino paresçía al mundo. E ligeramente se podía entender en el su gesto e en las costumbres.

Mas algunas veces, cuando oraba, claramente le oyan los frayres que dezía commo el propheta: Exaudi vocem deprecationis mee dum oro ad te et dum extollo manus meas al tu santo tenplo, “oy, Sennor, la voz de la mi oración cuando yo oro a ty e cuando alço las manos al tu santo tenplo” (Sal 28, 2). E ensennaba con palabra e con enxienplo a los frayres assy orar, diziendo: Ecce nunc benediçite dominum omnes servi domini, in nocte extollite manus vestras in sancta et benedicite dominum , “Ecce vos agora bendezid al Sennor, todos los siervos del Sennor, en las noches alçad las vuestras manos en el logar santo e bendezid al Sennor” (Sal 134, 1-2). E dezía aquel salmo: Domine clamavi ad te, exaudi me, intende voçi mee cum clamabero ad te, dirigatur oratio mea sicut inçensum in conspectu tuo, elevatio manuum mearum sacrifiçium vespertinum, “Sennor, llamé a ti, oyme, para mientes a la mi voz cuando clamare a ti, guiada sea la mi oración assy commo ençienso a la tu cara e el alçamiento de las mis manos commo sacrificio de la tarde” (Sal 141, 1-2).
E porque esto sea mejor entendido, esta figura lo ensenna:

miércoles, 2 de agosto de 2017

MODOS DE ORAR DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN (Continuación)


Versión Castellana del siglo XIV

El tercer modo de devoción e oración de Padre Santo Domingo

Por esta razón santo Domingo se levantaba de tierra e dábase disçiplina con una cadena de fierro, diziendo: Disciplina tua correxit me in finem, “la tu disçiplina me corregió por sienpre” (Sal 18, 36).

E de ally toda la Orden statuyó e ordenó que todos los frayres en memoria del enxienplo de santo Domingo, onrándolo e diziendo el psalmo Miserere mei, Deus o De profundis, reçibiessen en todos los días feriales después de completas con vergetas de minbres sobre el ombro desnudo disciplina por las sus culpas propias o por las ajenas de cuyas elimósinas viven.

E de este santo enxienplo non se debe nenguno arredrar por innoçente que sea.



Versión Castellana del siglo XIV, Modo cuarto
Después de esto, santo Domingo ante el altar en la eglesia o en el capítulo, enclinado el vultu al cruçifixo, con grande acatamiento oteaba al cruçifixo, fincados los ynoios, otra e otra ves e cient vezes. E bien algunas vezes desde completorio fasta la media noche, agora levantándose, agora genollándose, assy commo san Paulo apóstolo e assy commo el leproso del evangelio que dezía, el genollo fincado: Domine, sy vis potes me mundare, “Sennor, si quieres, puedes me alinpiar” (Mc 1, 40). E assy commo sant Esteban, puestos los genollos en tierra, llamó con gran voz e dixo: “Sennor, non le cuentes este peccado” (Hch 7, 59).

Estaba en santo Domingo padre grande fiuza de la misericordia de Dios, por sy e por todos los peccadores, e por conservación de los frayres noviçios, los cuales enviaba a predicar palabra de salud e a salud de las ánimas e conversión.

E non podía, algunas vegadas, detener la voz, mas oyanla los frayles cuando dezía: “A ty, Sennor, llamaré. Non calles a mí, que cuando callaras de mí paresceré a los que desçenden en el lago” (Ad te Domine clamabo, ne sileas a me, etc.[Sal 28, 1]), e otras palabras de la santa Scriptura. Algunas vezes fablaba en el su coraçón, e la voz non la oyan (1 Sm 1, 13). E folgaba en aquel star de ynoios, maravillado en el coraçón, algunas vezes prolongado tienpo. E algunas vezes en aquella manera de orar paresçía en el su gestu que con el coraçón passaba los cielos, e luego paresçía spaçioso en gozo e allinpiándose las lágrimas que le corrían. Paresçía como se ponía en gran desseo alegre, assy commo el que viene con muy gran sed quando viene a la fuente, e assy commo el peregrino quando viene açerca de la posada e cuando allega a la su tierra. E convalesçía e esforçábase e mucho conpuestamente açerca de la honestidad se movía, levantándose contra suso e genollándose.

E tanto era acostumbrado genollar, fincar los ynoios, que en el camino e en las possadas después de los trabaios de los caminos e quando los otros dormían en el camino e se folgaban, así commo acostumbrado a la su arte e al su singular ofiçio, se tornaba a las enclinaciones e genollaciones.

Con este enxienplo, ensennaba los frayres más por obra que por palabra, en esta manera que aquí está por figura que se sigue. Este es el más común modo de orar que padre santo Domingo fazía e más devoto, e que más los santos usaron sin peligro corporal e sin cansac[i]ón.


Versión Castellana del siglo XIV
El quinto modo de orar

Estaba algunas vezes padre santo Domingo delante el altar quando estaba en el convento, todo el cuerpo enfiesto sobre los sus pies non arrimado nin allegado a otra cosa, teniendo algu<n>as vezes las manos tendidas ante los sus pechos en man<era> de libro abierto. E assy se había en la manera star enfiesto assy commo si leyesse ante el Sennor Dios con gran reverençia e dovotamente. Paresçía entonçe que en la oración pensaba las palabras de Dios e assy commo sy a sy mesmo dulçemente las contasse. Acostumbró en sy bien aquella manera del Sennor, que se lee en Luchas, silicet quod intravit, entró Iesu Cristo según la su costumbre un día sábbado en la sinoga, e levantose leer (Lc 4, 16). E en el psalmo se lee: “Estudo enfiesto en silençio en pies, e cesó la ira e furor” (Sal 106, 30).

Algunas vezes juntaba las manos, tendiéndolas ante los oios fuertemente restringidas constringendo a sy mesmo. Algunas vezes las manos e los hombros levantaba, según que es costumbre al sacerdote quando dize la missa, assy commo sy quisiesse fincar las oreias a entender con más diligençia alguna cosa que otro dixiesse.

Entonçe pensarías, si viesses la devoción del que está en pies orando al çielo derecho, pensarías veer el propheta con el ángel o con Dios, cuándo fablando, agora oyendo, agora cuydando en silençio de estas cosas que le fuessen reveladas.

E sy, quando estaba en el camino, furtaba algún tienpo ascondidamente para orar, stando en sus pies con toda voluntad súbitamente oraba en el çielo, e luego le oyrías fablar tan dulçemente e muy delicadamente alguna palabra de la medulla del dulçor de la santa Scriptura, que paresçía que las oya de la fuente del Salvador (Is 12, 3).

E con este enxienplo los frayres mucho eran amonestados e movidos ante la faz de su padre e su maestro, e más devotos muy bien se enformaban a orar con reverençia e continuamente, sicut oculi ançille in manibus domine sue, “assy commo los oios de la servidora en las manos de la su sennora e assy commo los oios de los servidores en las manos de los sus sennores” (Sal 123, 2).