martes, 7 de mayo de 2019

Musulmán, experto en liderazgo, escuchó unas charlas sobre San Pablo… y ahora es católico

Farhad Mehraban, nacido en Irán y educado como musulmán, se ha bautizado como católico esta pasada Vigilia Pascual de 2019 en Maryland, EEUU, a los 40 años.

Lo que le llevó al cristianismo fue su interés por el mundo del liderazgo y la superación. Hoy admira la humildad y el liderazgo de Jesucristo, “el seguimiento que causa, las vidas que ha cambiado” y la paz y perdón que ofrece a los que le siguen.

Una familia musulmana, devota pero abierta

El padre de Farhad es un profesor universitario que enseña psicología y músico-terapia, con un doctorado en educación musical por una universidad de la región de Chicago. Farhad toca el piano y otros instrumentos y ha sido profesor de música. También su hermano y su hermana tocan instrumentos.

Su familia siempre fue alegre, musical, religiosa musulmana y abierta a otras religiones.

“Mi familia era de religión, pero no discriminaba a otras religiones. Siempre nos animaban a respetar y hacer amigos de otras religiones, incluyendo vecinos judíos”, recuerda.

Sus padres le leían historias del Corán y también del Antiguo Testamento. Le presentaban a Dios como alguien importante en la familia, "un Poder Superior que está ahí para cuidarte y guiarte. Me enseñaron que ser buena persona es lo más importante”, detalla.

También vio a sus padres y abuelos realizar actos de generosidad y caridad. Le enseñaron que “todo es mejor cuando lo compartes” y también le enseñaron a ser agradecido.

Buscando temas de liderazgo… San Pablo

Después de estudiar temas ligados al mundo empresarial, Mehraban se instaló en EEUU en 1999. Trabajó en distintos ambientes, incluyendo restaurantes.

Hace 4 años se centró en temas de liderazgo, relaciones públicas y coaching personal.  Fue escuchando charlas sobre liderazgo que empezó a escuchar charlas de predicadores evangélicos sobre San Pablo y su estilo de liderazgo.

En realidad, el tema central era el cambio de Saulo a Pablo, el paso de un fariseo intransigente a ser Pablo, el más influyente evangelizador de la historia del cristianismo.

“Escribí en el navegador del coche: ‘iglesia’”

En esa época, Farhad sintió que las presiones de la vida y el trabajo le agobiaban. Conducía y casi no podía ni ver la carretera. “En ese momento se me ocurrió: ‘quizá necesitas ir a ver a Dios’. Así que escribí en el navegador del coche: ‘iglesia’.”

Y así llegó al edificio de una iglesia metodista, la primera de la lista. Allí encontró un pastor jubilado que con paciencia y de forma agradable le escuchó y charló con él. Se sintió acogido.

“Después de ese día, decidí ir a la iglesia”, recuerda. Primero acudía a una parroquia católica a la que asistía uno de sus mejores amigos.

Después, se encontró haciendo cola en la lavandería a un viejo conocido: un párroco que antes acudía a comer al restaurante donde trabajaba. Se reconocieron, charlaron… “allí estaba él, y no me pareció una coincidencia”.“El padre Mateo siempre estaba lleno de energía, siempre sonriente y acogedor”. 

A misa los domingos, a adoración los jueves

La parroquia del padre Mateo estaba cerca de su casa y Farhad, que ahora era un explorador espiritual, un buscador de Dios, se animó a asistir dos veces por semana: para la misa del domingo y para la Adoración eucarística de los jueves.

Pronto dio un paso más: consiguió una Biblia y se la llevaba para leerla en la Adoración de la parroquia. La dueña anterior de la Biblia, una clienta del restaurante que se la había regalado, había escrito en ella: “Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida”.

Y fue en esas adoraciones cuando otros feligreses le animaron a apuntarse al Curso de Iniciación Cristiana para Adultos. Allí aprendió la relación entre la fe, la comunidad y la familia, puesto que el tema familiar era importante para él. Allí pudo hablar con más adultos en procesos de fe, compartir sus ideas y sensaciones… “Lo disfruté”, dice.

“Mis intenciones cada vez más se fortalecían hacia Cristo. Decidí dar un paso y aceptar a Cristo como el Hijo de Dios”, explica en el Catholic Standard.

La vida como católico

Sigue viviendo con sus padres y con su hijo. Sus padres siguen siendo musulmanes, pero apoyan la decisión de Farhad. “He dado este paso, tengo el mismo respeto que tenía por el Islam, y el mismo respeto por el judaísmo”, especifica.

Está pensando apuntarse a los Caballeros de Colón, una potente asociación de laicos en Estados Unidos. También quiere dar clases a jóvenes de liderazgo, y de temas financieros. “Creo que tengo mucho por enseñar, por compartir”, afirma.

“Creo que Jesús, mi Señor, me quería unir a su Iglesia, y su presencia santa me ha acompañado en todo este viaje, y aún hoy, al ir creciendo mi fe. Ahora tengo la responsabilidad de trabajar para mejorar el reino de Dios”.

ENCUENTRO CON LAS AUTORIDADES, LA SOCIEDAD CIVIL Y EL CUERPO DIPLOMÁTICO, DISCURSO DEL SANTO PADRE


Señor Presidente,

Señor Primer Ministro,
Ilustres miembros del Cuerpo Diplomático,
Distinguidas Autoridades,
Queridos hermanos y hermanas:

Agradezco cordialmente al señor Presidente sus cordiales palabras de bienvenida y la amable invitación que, junto al señor Primer Ministro, me ha dirigido para visitar Macedonia del Norte.

Doy las gracias asimismo a los representantes de las distintas Comunidades religiosas que están aquí presentes. Saludo de corazón a la comunidad católica representada por el Obispo de Skopie y Eparca de la eparquía de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María en Strumica-Skopie, que es parte activa e integrante de vuestra sociedad y participa plenamente de las alegrías, las preocupaciones y de la vida cotidiana de vuestro pueblo.

Es la primera vez que el Sucesor del Apóstol Pedro viene a la República de Macedonia, y me alegro de hacerlo en el 25 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas con la Santa Sede, que se efectuaron pocos años después de la independencia obtenida en septiembre de 1991.

Vuestra tierra, puente entre oriente y occidente y punto de confluencia de numerosas corrientes culturales, aglutina muchas características peculiares de esta región. Con los testimonios elegantes de su pasado bizantino y otomano, con las audaces fortalezas entre los montes y los espléndidos iconostasios de vuestras antiguas iglesias, que revelan una presencia cristiana desde tiempos apostólicos, manifiesta la densidad y la riqueza de la milenaria cultura que la habita. Pero permitirme decir que esta riqueza cultural es sólo el espejo de vuestro más precioso y válido patrimonio: la composición multiétnica y multirreligiosa del rostro de vuestro pueblo, fruto de una historia rica y, por qué no, también compleja de relaciones entretejidas en el curso de los siglos.

Este conjunto de culturas y de pertenencias étnicas y religiosas dio lugar a una pacífica y duradera convivencia, en la que las distintas identidades han sabido y podido expresarse y desarrollarse sin negar, oprimir o discriminar a las otras. Han tenido una actitud mayor que la tolerancia: han sabido respetarse. Estas han dado forma a un tejido de relaciones y de situaciones que, bajo este punto de vista, pueden serviros como ejemplo de referencia para una convivencia serena y fraterna, en la singularidad y el respeto recíproco.

Al mismo tiempo, estas características particulares tienen una significación relevante para el camino de una mayor integración con los países europeos. Deseo que tal integración se desarrolle positivamente en toda la región de los Balcanes occidentales, como también que se logre respetando siempre la diversidad y los derechos fundamentales.

Aquí, de hecho, tanto la pertenencia a diferentes confesiones religiosas, como son ortodoxos, musulmanes, católicos, hebreos y protestantes, y la diversidad étnica entre macedonios, albaneses, serbios, croatas y personas de otras procedencias, ha dado lugar a un mosaico en el que cada tesela es necesaria para la originalidad y la belleza de todo el conjunto. Belleza que alcanzará su mayor esplendor en la medida en que logréis trasmitirla y sembrarla en el corazón de las nuevas generaciones.

Todos los esfuerzos que se realicen, para que las distintas expresiones religiosas y las diferentes etnias encuentren un terreno de encuentro común en el respeto de la dignidad de cada persona humana y en la correspondiente garantía de las libertades fundamentales, nunca serán en vano; por el contrario, serán siembra necesaria para un futuro de paz y fecundidad.

Quisiera señalar, además, el generoso esfuerzo realizado por vuestra República —por parte de las Autoridades estatales y con la valiosa contribución de varias organizaciones internacionales, Cruz Roja, Cáritas y algunas ONG— en acoger y socorrer a un gran número de migrantes y refugiados provenientes de diferentes países de Oriente Medio. Ellos huían de la guerra o de condiciones de extrema pobreza, a menudo a causa de graves episodios bélicos, y en los años 2015 y 2016 atravesaron vuestras fronteras, en su mayor parte para dirigirse hacia el norte y oeste europeo, encontrando en vosotros un refugio valioso. La inmediata solidaridad ofrecida a los que se encontraban entonces en una grave necesidad, por haber perdido muchos seres queridos además de la casa, el trabajo y la patria, os honra y habla del alma de este pueblo que, habiendo conocido también las privaciones, reconoce la vía del verdadero desarrollo en la solidaridad y en el compartir los bienes. Ojalá que se aproveche esta cadena de solidaridad que caracterizó aquella emergencia, para mejorar cada obra de voluntariado que se pone al servicio de tantas formas de sufrimiento y necesidad.

Deseo también homenajear de forma especial a una ilustre conciudadana vuestra que, movida por el amor de Dios, ha hecho de la caridad hacia el prójimo la ley suprema de su existencia, suscitando admiración en todo el mundo e inaugurando un específico y radical modo de ponerse al servicio de los que están abandonados, de los descartados, de los más pobres. Me refiero evidentemente a la que en todo el mundo es conocida como Madre Teresa de Calcuta. Ella nació en un suburbio de Skopie en 1910 con el nombre Anjezë Gonxha Bojaxhiu y desarrolló su apostolado en India, con humildad y total donación de sí misma, y por medio de sus hermanas alcanzó los más diversos confines geográficos y existenciales. Estoy feliz de acercarme dentro de poco a rezar en el Memorial que le habéis dedicado, construido en el lugar donde antes se encontraba la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en la que fue bautizada.

Con razón, estáis orgullosos de esta gran mujer. Os exhorto a continuar trabajando con determinación, dedicación y esperanza para que los hijos e hijas de esta tierra, siguiendo su ejemplo, puedan descubrir, alcanzar y madurar la vocación que Dios ha soñado para ellos.

Señor Presidente: La Santa Sede, después de que Macedonia del Norte obtuviera la independencia, ha acompañado de cerca los pasos que el país ha dado para avanzar en el diálogo y la comprensión entre las Autoridades civiles y las confesiones religiosas.

Hoy la Providencia me ofrece la posibilidad de manifestar personalmente mi cercanía y de expresar también mi gratitud por la visita que cada año vuestra delegación oficial realiza con ocasión de la fiesta de los santos Cirilo y Metodio. Os animo a seguir con confianza en el camino emprendido para hacer de vuestro país un faro de paz, de acogida y de integración fecunda entre culturas, religiones y pueblos. A partir de sus respectivas identidades y del dinamismo de su vida cultural y civil, podrán construir un destino común, abriéndose a las riquezas que cada una de ellas lleva consigo.

Que Dios proteja y bendiga a Macedonia del Norte, la conserve en la concordia y le conceda prosperidad y alegría.

lunes, 6 de mayo de 2019

VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA FRANCISCO A BULGARIA Y MACEDONIA DEL NORTE


SANTA MISA CON PRIMERAS COMUNIONES, HOMILÍA DEL SANTO PADRE

Queridos hermanos y hermanas, ¡Christos vozkrese!

Estoy feliz de saludar a los niños y niñas que han recibido la Primera Comunión, como también a sus padres, familiares y amigos. Os dirijo a todos vosotros el hermoso saludo que también se acostumbra decir en vuestro país durante el tiempo pascual: ¡Christos vozkrese! Este saludo es expresión de nuestra alegría como cristianos, discípulos de Jesús, porque Él, que ha entregado la vida por amor en la cruz para destruir el pecado, ha resucitado y nos ha hecho hijos adoptivos de Dios Padre. Estamos contentos porque Él está vivo y presente entre nosotros, hoy y siempre.

Vosotros, queridos niños y queridas niñas, habéis venido aquí de todas partes de esta “Tierra de las rosas” para participar en una fiesta maravillosa, que estoy seguro no olvidaréis nunca: vuestro primer encuentro con Jesús en el sacramento de la Eucaristía. Alguno de vosotros podría preguntarme: Pero, ¿cómo podemos encontrar a Jesús, que vivió hace tantos años y después murió y fue sepultado? Es verdad: Jesús ha hecho un gesto de amor inmenso para salvar a la humanidad de todos los tiempos. Estuvo en la tumba tres días, pero nosotros sabemos —nos lo aseguran los apóstoles y otros muchos testigos que lo han visto vivo— que Dios, su Padre y nuestro Padre, lo resucitó. Y ahora Jesús está vivo y está aquí con nosotros, por eso hoy lo podemos encontrar en la Eucaristía. No lo vemos con estos ojos, pero lo vemos con los ojos de la fe.

Os veo aquí vestidos con las túnicas blancas: es un signo importante y hermoso. Porque estáis vestidos de fiesta. La Primera Comunión es ante todo una fiesta en la que celebramos que Jesús quiso quedarse siempre a nuestro lado y que nunca se separará de nosotros. Una fiesta que ha sido posible gracias a nuestros padres, nuestros abuelos, nuestras familias, nuestras comunidades que nos han ayudado a crecer en la fe.

Para venir aquí, a esta ciudad de Rakovski, habéis hecho un largo camino. Y vuestros sacerdotes y catequistas, que han seguido vuestro itinerario de catequesis, os han acompañado también en el camino que os lleva hoy a encontrar a Jesús y a recibirlo en vuestro corazón. Él, como hemos escuchado en el Evangelio de hoy (cf. Jn 6,1-15), un día multiplicó milagrosamente cinco panes y dos peces, saciando el hambre de la muchedumbre que lo había seguido y escuchado. ¿Os habéis dado cuenta de cómo empezó el milagro? De la mano de un niño que llevó lo que tenía: cinco panes y dos peces (Jn 6,9). Al igual que vosotros, que hoy ayudáis a que se produzca el milagro de hacernos recordar a todos los mayores aquí presentes el primer encuentro que tuvimos con Jesús en la Eucaristía y poder dar gracias por ese día. Hoy nos permitís estar nuevamente de fiesta y celebrar que Jesús está presente en el Pan de Vida. Porque hay milagros que sólo pueden ocurrir si tenemos un corazón como el vuestro, capaz de compartir, soñar, agradecer, confiar y honrar a los demás. Hacer la Primera Comunión significa querer estar cada día más unidos a Jesús, crecer en amistad con Él y que otros también puedan disfrutar de la alegría que nos quiere regalar. El Señor os necesita para poder realizar el milagro de que su alegría llegue a muchos de vuestros familiares y amigos.

Queridos niños, queridas niñas: Estoy contento de compartir con vosotros este gran momento y de ayudaros a encontrar a Jesús. Verdaderamente, estáis viviendo un día en espíritu de amistad, espíritu de alegría y fraternidad, espíritu de comunión entre vosotros y con toda la Iglesia que, especialmente en la Eucaristía, expresa la comunión fraterna entre todos sus miembros. Nuestro documento de identidad es este: Dios es nuestro Padre, Jesús es nuestro Hermano, la Iglesia es nuestra familia, nosotros somos hermanos, nuestra ley es el amor.

Deseo animaros a rezar siempre con el entusiasmo y la alegría que tenéis hoy. Recordad que este es el sacramento de la Primera Comunión y no de la última Comunión. Hoy acordaos que Jesús os espera siempre. Por eso, os deseo que hoy sea el inicio de muchas comuniones, para que vuestro corazón esté siempre como hoy, en clima de fiesta, lleno de alegría y, sobre todo, de gratitud.

[En este momento, el Santo Padre mantuvo un coloquio espontáneo con los niños, valiéndose de un traductor de lengua búlgara].

Papa Francisco: Queridos niños y queridas niñas: Os doy la bienvenida. Estoy feliz de veros aquí para la Primera Comunión. Os haré una pregunta: ¿Estáis contentos de hacer la Primera Comunión?

Niños: ¡Sí!

Papa Francisco: ¿Seguro?

Niños: ¡Sí!

Papa Francisco: ¿Y por qué estáis contentos? Porque Jesús viene. Digamos juntos: “Estoy contento porque Jesús viene”.

Niños: ¡Estoy contento porque Jesús viene!

Papa Francisco: Y vosotros, reunidos todos aquí para recibir a Jesús —os hago una pregunta—, ¿pertenecéis a la misma familia?

Niños: ¡Sí!

Papa Francisco: ¿Y cómo se llama nuestra familia?

Niños: La Iglesia.

Papa Francisco: Nuestro apellido es: cristiano.

Niños: ¡Sí!

Papa Francisco: ¿Cómo es nuestro apellido?

Niños: Cristiano.

Papa Francisco: De acuerdo. En la homilía he dicho algo que me gustaría que recordéis siempre. Hablé del “documento de identidad” del cristiano y dije así: «Nuestro documento de identidad es el siguiente: Dios es nuestro Padre, Jesús es nuestro hermano, la Iglesia es nuestra familia, nosotros somos hermanos, nuestra ley es el amor». Ahora lo vamos a repetir juntos. Lo diré de nuevo, el traductor lo repetirá y lo repetiremos juntos: Dios es nuestro Padre.

Niños: Dios es nuestro Padre.

Papa Francisco: Jesús es nuestro hermano.

Niños: Jesús es nuestro hermano.

Papa Francisco: La Iglesia es nuestra madre, es nuestra familia.

Niños: La Iglesia es nuestra madre, nuestra familia.

Papa Francisco: Nosotros somos enemigos...

Niños: Nosotros somos...

Papa Francisco: ¿Es cierto? ¿Somos enemigos?

Niños: ¡No!

Papa Francisco: Somos amigos. Nosotros somos amigos. Todos juntos: Nosotros somos hermanos.

Niños: Nosotros somos hermanos.

Papa Francisco: Nuestra ley es el amor. Todos juntos:

Niños: Nuestra ley es el amor.

Papa Francisco: Ahora Jesús nos hablará a cada uno de nosotros. Hoy pediréis a Jesús por vuestra familia, por vuestros padres, vuestros abuelos, vuestros catequistas, vuestros sacerdotes, vuestros amigos. ¿Rezaréis a Jesús por todas estas personas?

Niños: ¡Sí!

Papa Francisco: Muy bien. Ahora continuemos la Misa y nos preparamos para recibir a Jesús.

Antes del “Cordero de Dios” el Santo Padre pronunció esta monición:

Queridos niños y niñas: Ahora recibiréis a Jesús. No tenéis que distraeros, ni pensar en otras cosas, sino solo pensar en Jesús. Venid al altar para recibir a Jesús en silencio; guardad silencio en vuestro corazón y pensad que esta es la primera vez que Jesús viene a vosotros. Después, vendrá muchas veces más. Pensad en vuestros padres, vuestros catequistas, vuestros abuelos, vuestros amigos; y si os habéis peleado con alguien, perdonadlo de veras antes de venir. En silencio, nos acercamos a Jesús.

Agradecimiento al concluir la Santa Misa en Rakovski

Queridos hermanos y hermanas:

Antes de concluir esta celebración, deseo daros las gracias a todos, de modo particular a los hermanos obispos aquí presentes, a los sacerdotes, religiosos, religiosas y a las familias. Agradezco sinceramente a todos los que han trabajado en la preparación y organización; y también a aquellos que no pudieron estar presentes, pero han rezado, especialmente a los enfermos y a los ancianos. 

Aprovecho esta oportunidad para expresar mi profundo agradecimiento a las Autoridades del país y a todos aquellos que de distintos modos han colaborado en la feliz realización de mi visita.

Luchar contra la adicción a la pornografía desde niños: es el plan PUEDO, creado por una madre

El fácil acceso a la pornografía y el bombardeo constante se ha convertido en un grave problema para los padres, pues son cada vez más niños los que visualizan este tipo de contenido, con los graves efectos que esto produce en ellos.

Kristen Jenson es una de estas madres que vio como su hijo adolescente se convertía en adicto, y decidió que había que tomar cartas en el asunto para que esto no ocurriera más. No sólo es necesario controlar los dispositivos y los filtros sino que es necesario que los propios niños tengan también sus propios filtros. Así es como con expertos en la materia diseñaron el plan PUEDO. Así lo recoge José Antonio Méndez en la Revista Misión: 

Niños a prueba de pornografía

El día en que la experta en comunicación Kristen Jenson recibió la llamada de una madre, rota por la adicción al porno de su hijo adolescente, decidió que era hora de actuar. Junto a la doctora Gail Poyner, psicoterapeuta experta en adicciones, y apoyándose en el trabajo de psicólogos, neuropsiquiatras y pedagogos, escribieron Imágenes buenas, imágenes malas (Glen Cove Press), para ayudar a niños de entre 6 y 10 años –y a sus padres– a combatir la pornografía de forma eficaz.

Ante la avalancha de porno por internet, que genera unos riesgos  “sin precedentes”  para niños y mayores, “los filtros de internet son importantes, pero no bastan. Cuando se trata de niños y pornografía, la ignorancia es riesgo”, explican. Jenson y Poyner recuerdan que  “el cerebro infantil es más vulnerable al porno porque está diseñado para imitar lo que ve, cuenta con menor control” y además el porno  “altera las vías neuronales, desencadena una adicción que a menudo es más difícil de superar que la drogodependencia”, e incluso sin llegar a la adicción, genera  “actitudes sexuales insalubres” que condicionan las relaciones humanas.

Ante esto, el libro traza con sencillez los mecanismos del cerebro, y da estrategias (especialmente, el plan PUEDO) para que los menores establezcan  “sus propios filtros internos” que les ayuden a ser  “niños a prueba de porno”, capaces de saber   “qué es, por qué es dañino para su cerebro y cómo pueden minimizar sus efectos si se ven expuestos”.

Los cinco pasos del plan “PUEDO”

La «P» es de «Parar de mirar»:

Bastan pocos segundos para que una imagen pornográfica se fije en la memoria y despierte el deseo de consumir más. Por eso, Jenson y Poyner recomiendan a los menores que si un amigo o familiar les muestra una imagen porno, o la ven de forma accidental, cierren los ojos y se alejen. Y si les salta una imagen porno en el portátil, móvil o tablet, “cerrar o apagar el dispositivo sin mirar la pantalla es mejor que intentar cerrar la página”, porque muchos iconos de cierre son falsos y redirigen a sitios más “duros”.

La «U» es de «Un adulto de confianza»:

“Mantener la pornografía en secreto nunca es buena idea. La imagen mala puede molestar más si no se lo cuento a nadie. Un adulto de confianza tiene que saberlo siempre. Si me resulta difícil hablar de ello, puedo escribirlo en una nota, y así mamá o papá sabrán que tienen que hablar conmigo: ‘Mamá, hoy he visto una imagen que…’”, aconsejan las autoras.

La «E» es de «Etiquetar lo visto»:

Si se topan con porno, recomiendan: “Dilo en voz baja: ‘¡Eso es pornografía!’. Ponerle nombre ayuda a mi cerebro a saber lo que es, y a rechazarlo”.

La «D» es de «Distraerme con otra cosa»:

“Si me molesta una imagen –explican– puedo distraerme con otra cosa positiva, interesante, o que implique esfuerzo físico”, como ir en bici o jugar a algo divertido. El menor distrae así la atención y, al tomar esa decisión, “fortalece” la parte del cerebro que regula el autocontrol, la voluntad y la distinción entre el bien y el mal.

La «O» es de «Ordenar al ‘cerebro de pensar’ que mande»:

Apoyado en un amplio conocimiento en la neurociencia, PUEDO emplea el símil de los dos cerebros: el de sentir y el de pensar. El último punto apela a la capacidad del niño de dirigir sus impulsos a través de su razón y su voluntad: “Puedo decidir no volver a mirar pornografía incluso después de haber estado en contacto con ella. Una forma de ordenar a mi cerebro de pensar que se ponga al mando es que se comunique con mi cerebro de sentir: ‘Cerebro de sentir, puede que sientas curiosidad por ver más imágenes malas, pero elijo usar mi cerebro de pensar para permanecer libre’”. Mi cerebro de pensar “me ayuda a tomar decisiones inteligentes” y “si lo ejercito puedo hacerlo más fuerte”.

domingo, 5 de mayo de 2019

PABLO FERNÁNDEZ HURTADO, ESCULTOR DE LA TALLA DE SANTA CATALINA


EL 1 de Mayo hemos celebrado con solemnidad la Bendición de la imagen de Santa Catalina de Siena, diseñada, por el escultor y pintor granadino, Pablo Fernández Hurtado.


Se trata de una Santa Catalina de Siena para nuestro Monasterio de la Piedad de MM. Dominicas de Torredonjimeno (Jaén).

 La escultura, está realizada en madera de cedro policromada y es de tamaño académico. Reproduce a la santa con el hábito de la orden y el birrete propio de su categoría de doctora de la Iglesia, además de los tradicionales atributos con los que se representa. Santa Catalina de Siena vivió durante el s. XIV y perteneció a la Orden de Predicadores.

Todas las hermanas teníamos el deseo de tener una Santa Catalina, por cariño y admiración hacia su pasión y entrega a Dios y a la Iglesia. Una mujer que denuncia la injusticia, la hipocresía de Papas, clero y gobernantes con discreción, con humildad y con la Verdad del evangelio sin dañar a los demás.

Ella toma su papel de Apóstol y Profeta en medio de la Iglesia, en la sociedad llena de violencia y de sangre, de pestes y guerras devastadoras de hambre. Con respeto y moderación habla lo mismo al Santo Padre que a los poderosos, aconsejándoles, guiando al pueblo de Dios hacia el servicio y la caridad entre todos.

Por ello aparece D. Juan Román y expresamos nuestro deseo de tener una imagen de Santa Catalina de Siena. Él reside en Granada  pero es natural de este pueblo de Torredonjimeno, le une muchos vínculos a todos los  toxirianos. A partir de ahora ya bendecida  se venerará en dicha Iglesia conventual de MM. Dominicas. Su festividad la celebramos el 29 de Abril.

Agradecemos a todos los que han participado en este evento significativo dando gracias a Dios por este sueño de todas las hermanas dominicas hecho realidad. Es para nosotras un modelo y  ejemplo de nuestra espiritualidad y celo por la gloria de Dios y la Iglesia Universal.

 Pablo Fernández, es una artista lleno de vida y de una vida de profunda espiritualidad de estilo dominicano. 
La obra de Santa Catalina ensalza al artista. Le felicitamos y agradecemos su esfuerzo, sabemos que es un hombre de oración y contemplación, desde donde brota su armonía y belleza que es la que inspira su mente y la destreza de sus manos con la gubia o la policroma.

No es un artista que se contemple a sí mismo en sus obras es colaborador humilde y sencillo que muestra su trabajo, como puro don de Dios.

sábado, 4 de mayo de 2019

La persecución de los cristianos se acerca al genocidio, dice un informe que pidió el Foreign Office

Un informe encargado en diciembre pasado por el ministro británico de Asuntos Exteriores, Jeremy Hunt, afirma que "extensión geográfica de la persecución anticristiana, sino también de su creciente dureza". Y añade que "en algunas regiones, puede decirse que el nivel y la naturaleza de la persecución se está acercando a la definición internacional de genocidio adoptada por Naciones Unidas".

El responsable del informe, que se dio a conocer este jueves, es el obispo anglicano de Truro, Philip Mounstephen, y los datos recopilados se refieren sobre todo a la situación en Oriente Medio, el África subsahariana y el este y sureste asiáticos, con una mención especial a Filipinas.

"La incómoda verdad es que la abrumadora mayoría de los creyentes perseguidos (en torno al 80%) son cristianos", asegura el informe.

Hunt quiere situar este problema en un lugar prioritario en la agenda del Foreign Office británico, y The Guardian recoge unas declaraciones muy significativas de por qué no lo ha sido hasta ahora: "Creo que hemos rechazao hablar de persecución a los cristianos porque somos un país cristiano y tenemos un pasado colonial, así que el tema nos pone nerviosos, pero tenemos que reconocer -y es lo que el informe del obispo señala crudamente- que los cristianos son el grupo religioso más perseguido".

"Lo que hemos olvidado en esta atmósfera de corrección política", continuó el responsable de la política exterior de Theresa May, "es que realmente que los cristianos que están siendo perseguidos son algunos de los pueblos más pobres del planeta".

Y Hunt recordó un dato sangrante: en Oriente Medio los cristianos han pasado de ser el 20% de la población a ser el 5%. "Nos hemos dormido en la vigilancia cuando se trata de la persecución de los cristianos. No solo estoy pensando en el informe del obispo de Truro, sino obviamente también en lo que pasó en Sri Lanka el Domingo de Resurrección, que nos ha despertado a todos con un enorme shock".

El informe cifra en 245 millones el número de cristianos que sufren persecución por su fe, e incluye países como Argelia, Egipto, Irán, Irak, Siria y Arabia Saudita, donde la situación de los cristianos y de otras minorías "ha alcanzado un nivel alarmante... desde la discriminación constante en la educación o en el acceso al mercado de trabajo, hasta los ataques genocidas contra las comunidades cristianas" y el "secuestro y asesinato de sacerdotes". El resultado es un "éxodo significativo de los fieles cristianos de esta región a partir de principios de este siglo". 

Especialmente dramático es el caso de Tierra Santa, donde "el conflicto árabe-israelita ha hecho que la mayoría de los palestinos cristianos dejen su patria, de modo que los cristianos en Palestina han pasado de ser el 15% a ser el 2%".

El informe también denuncia la situación en China o Corea del Norte, y en Turquía, recordando que el presidente Recep Tayyip Erdogan describe a los cristianos como "una amenaza para la estabilidad de la nación".

Domingo III de Pascua (Ciclo C)

Evangelio (Jn 21,1-19): En aquel tiempo, se apareció Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar». Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo». Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. 

Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?». Le contestaron: «No». Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor». Al oír Simón Pedro que era el Señor se puso el vestido —pues estaba desnudo— y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos. 

Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar». Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos. 

Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?». Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos». Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas». Le dice por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras». Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme».
PALABRA DE DIOS

COMPARTIMOS
Hoy, tercer Domingo de Pascua, contemplamos todavía las apariciones del Resucitado, este año según el evangelista Juan, en el impresionante capítulo veintiuno, todo él impregnado de referencias sacramentales, muy vivas para la comunidad cristiana de la primera generación, aquella que recogió el testimonio evangélico de los mismos Apóstoles.

Éstos, después de los acontecimientos pascuales, parece que retornan a su ocupación habitual, como habiendo olvidado que el Maestro los había convertido en “pescadores de hombres”. Un error que el evangelista reconoce, constatando que —a pesar de haberse esforzado— «no pescaron nada» (Jn 21,3). Era la noche de los discípulos. Sin embargo, al amanecer, la presencia conocida del Señor le da la vuelta a toda la escena. Simón Pedro, que antes había tomado la iniciativa en la pesca infructuosa, ahora recoge la red llena: ciento cincuenta y tres peces es el resultado, número que es la suma de los valores numéricos de Simón (76) y de ikhthys (=pescado, 77). ¡Significativo!

Así, cuando bajo la mirada del Señor glorificado y con su autoridad, los Apóstoles, con la primacía de Pedro —manifestada en la triple profesión de amor al Señor— ejercen su misión evangelizadora, se produce el milagro: “pescan hombres”. Los peces, una vez pescados, mueren cuando se los saca de su medio. Así mismo, los seres humanos también mueren si nadie los rescata de la oscuridad y de la asfixia, de una existencia alejada de Dios y envuelta de absurdidad, llevándolos a la luz, al aire y al calor de la vida. De la vida de Cristo, que él mismo alimenta desde la playa de su gloria, figura espléndida de la vida sacramental de la Iglesia y, primordialmente, de la Eucaristía. En ella el Señor da personalmente el pan y, con él, se da a sí mismo, como indica la presencia del pez, que para la primera comunidad cristiana era un símbolo de Cristo y, por tanto, del cristiano.