Mostrando entradas con la etiqueta ORDEN DE PREDICADORES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ORDEN DE PREDICADORES. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de octubre de 2025

Rosario y misión: 7 pistas dominicanas para anunciar a Cristo hoy

Del coro al barrio, del estudio a las redes: cómo el Rosario inspira la predicación dominicana y convierte la contemplación en misión


El rosario no es una oración del pasado, sino una escuela de mirada. Nos enseña a ver el mundo como lo ve María: con atención, compasión y fe. En cada misterio, el creyente aprende a contemplar para predicar, a descubrir a Cristo en la vida cotidiana. Así, esta devoción tan dominicana se convierte en una forma de misión: un modo de llevar a Jesús a todos los espacios donde la vida sucede.


1. Contemplar para predicar

Cada cuenta del rosario es una pausa en medio del ruido. Los dominicos lo rezan no para evadirse, sino para llenarse de la Palabra, contemplar el misterio de Cristo y ofrecer al mundo el fruto de esa contemplación. Rezar el rosario dispone el corazón para la misión.


2. Orar con la Palabra

Los misterios son puro Evangelio: infancia, pasión, resurrección y vida pública de Jesús. En cada Avemaría resuena la historia de la salvación. El rosario es catequesis viva y compendio del Evangelio que forma y alimenta la fe del pueblo sencillo y del que estudia.


«Haced lo que él os diga» (cf. Jn 2,5). El rosario nos enseña a escuchar a María para mirar a Cristo y seguir sus pasos.


3. Vivir la compasión

María no se queda mirando desde lejos: acompaña. El rosario nos lleva a reconocer los rostros sufrientes de Cristo en quienes viven dolor, injusticia o soledad. Por eso, el rosario auténtico no se queda en los labios: se traduce en gestos de misericordia, servicio y cercanía.


4. Predicar en las periferias

La predicación dominicana no se limita al púlpito. Cada vez que un laico, fraile, monja o hermana ofrece consuelo, diálogo o presencia, está predicando con su vida. El rosario da impulso misionero para salir, acompañar y servir en barrios, cárceles, hospitales, universidades y redes.


5. Anunciar en la cultura y el estudio

El rosario no está reñido con la reflexión: desvela el rostro pensante de la fe, el Dios que se hace historia y sentido. Contemplar los misterios invita a estudiar, dialogar y crear desde la universidad, el arte y la comunicación, para que la fe ilumine la cultura.


6. Construir comunidad

Las cofradías del rosario nacieron en los conventos dominicos como escuelas de oración compartida. Hoy seguimos llamados a formar comunidades orantes y solidarias, fraternidades abiertas que sostienen la esperanza y hacen visible la Iglesia que camina.


7. Sembrar paz y diálogo

Mientras las cuentas pasan entre los dedos, el corazón se pacifica. Quien reza el rosario con sinceridad se vuelve artesano de paz y promotor del diálogo. María, que “guardaba todo en su corazón”, nos educa en un ritmo interior capaz de sanar palabras y tender puentes.


Pistas concretas para vivirlo esta semana

Un misterio al día: ofrece cada uno por una persona concreta (alegría, dolor, luz, gloria).

Palabra breve: inicia cada misterio con un versículo del Evangelio y una intención concreta.

Obra de misericordia: deja que el rosario te lleve a un gesto práctico (llamada, visita, ayuda).

En comunidad: reza una decena en familia, comunidad o grupo; la misión también se comparte.


Rezar el rosario es aprender a mirar el mundo con los ojos de María y hablar de Cristo con palabras y obras. Cada cuenta puede ser una semilla de predicación, una misión silenciosa en medio del mundo. Que la Virgen del Rosario nos enseñe a contemplar y dar lo contemplado.

viernes, 18 de julio de 2025

Suicidio joven sacerdote

de Martín Gelabert Ballester, OP

El pasado sábado, 5 de julio, falleció un joven sacerdote italiano. Tras no presentarse a celebrar la eucaristía, algunas personas fueron a su casa y lo encontraron muerto. La diócesis de Novara, en una nota oficial, confirmó que se trataba de un suicidio. Al parecer, el sacerdote llevaba una vida normal y era apreciado por los fieles. No se conocen los motivos que le llevaron a quitarse la vida.


Las tasas de suicidio, en nuestros países europeos, son relativamente altas, algo más de 10 por cada 100.000 habitantes; en algunos países de América o África son bastante más altas. Es un tema del que no se suele hablar. Es lógico suponer que, entre los sacerdotes, religiosas y religiosos, en este tema y en otros (adicciones, determinadas tendencias), las tasas serán similares a las del conjunto de la población. Pero el fallecimiento del sacerdote italiano ha sido muy comentado en redes sociales, bastante más que otros casos similares.


Antiguamente, hechos como este eran muy mal vistos y juzgados negativamente. El código de derecho canónico de 1917 excluía a quienes se quitaban la vida del derecho a las exequias cristianas. Esta prohibición ha desaparecido del actual código. En el caso que nos ocupa, el funeral fue presidido por el Obispo de la diócesis, Mons. Franco Giulio Brambilla, que hizo una emotiva homilía y se preguntó qué nos dice a todos la muerte de Don Matteo. Sí, qué dice la muerte de una persona querida y valorada por los jóvenes a los propios jóvenes. Y qué dice una muerte así a los obispos y a los sacerdotes.


Una muerte es siempre una pregunta frente a Dios. Y toda pregunta pide una respuesta. Pero el exceso de preguntas puede desvirtuar la respuesta. No es sano preguntar continuamente al amado si te ama. Deberíamos aprovechar la ocasión para preguntarnos por el tipo de formación afectiva que se da en los seminarios; por los primeros destinos a los que se envía a los jóvenes sacerdotes; y por la soledad que todos sentimos, pero los célibes de un modo especial. Todos necesitamos amor, y solo con amor podemos superar nuestras debilidades. Y el amor de Dios pasa siempre por el amor a y de los hermanos y por la manera de situarnos con y frente a ellos.


El Vaticano II, a propósito del voto de castidad de los religiosos, dijo algo muy sabio: “recuerden todos, especialmente los superiores, que la castidad se guarda más seguramente cuando entre los hermanos reina verdadera caridad fraterna en la vida común”. En el contexto del amor, la castidad se guarda fácilmente. En la soledad, seguramente ya no tanto. En el contexto del amor, la vida tiene sentido. Fuera de este contexto, la vida resulta, a veces, insoportable.


Cuando un sacerdote está contento con su ministerio, cuando está ocupado, cuando reza, cuando vive fraternalmente y se siente querido, las depresiones desaparecen pronto. Yo no sé qué es lo que llevó a este sacerdote italiano a tomar la decisión que tomó, pero de una cosa estoy seguro: el buen sacerdote no quería quitarse la vida; en todo caso, quería quitarse de encima lo insoportable de la vida. Cuidemos las vidas y estemos atentos a los hechos y acontecimientos que, a veces, las hacen insoportables, para atacar lo insoportable y cuidar la vida.


lunes, 17 de julio de 2023

La JMJ de Lisboa cuenta con 3 patronos dominicos

De los 13 patronos con los que cuenta la JMJ Lisboa, tres son dominicos. Un fraile, una monja y un laico de la Orden de Predicadores estarán muy presentes en la Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en Portugal entre el 2 y el 6 de agosto. Se trata de San Bartolomé de los Mártires, la beata Juana de Portugal y el beato Pier Giorgio Frassati.


  La preparación de la JMJ Lisboa 2023 se confía también a los patronos de la Jornada Mundial de la Juventud. Así, cada diócesis portuguesa ha elegido a los santos que son referencia para cada realidad diocesana y que, con su ejemplo y protección, ayudarán en el camino hacia la JMJ de Lisboa 2023.


  La preparación de cada Jornada Mundial de la Juventud, su realización y el dinamismo que se imprime en el encuentro de los jóvenes de todo el mundo con el Papa se confía a patronos, es decir, a santos y santas canonizados o en proceso de canonización.


  San Juan Pablo II, San Juan Bosco, San Vicente Mártir, San Antonio, San Juan de Britö, y los beatos: João Fernandes, María Clara del Niño Jesús, Marcel Callo, Chiara Badano y Carlos Acustis, son los otros patronos de la JMJ.



San Bartolomé de los Mártires

  San Bartolomé de los Mártires nació en Lisboa en 1514, y a los 14 años entró a la Orden de los Dominicos en dicha ciudad. Fue ordenado obispo en 1559 y ese mismo año recibió el palio de arzobispo de Braga. Participó en la tercera y última etapa del Concilio de Trento (1562-1563). Murió el 16 de julio de 1590, reconocido y aclamado por el pueblo como el “santo arzobispo, padre de los pobres y los enfermos”. Fue canonizado por el Papa Francisco en 2019. Su festividad se celebra el 18 de julio.

  El arzobispo que recorrió la región de la arquidiócesis de Braga en el siglo XVI, lo hizo en mula o a pie, por lo que la sandalia es símbolo de la dedicación a su pueblo y reliquia de veneración.


Oración

Señor, 

que dotaste de gran caridad apostólica 

al bienaventurado San Bartolomé de los Mártires, 

protege siempre a tu Iglesia para que, 

así como él, nosotros también seamos gloriosos en nuestra vida pastoral,

siempre fervorosos en tu amor

en el compromiso eclesial desde la juventud. 

Por Cristo nuestro Señor. 

Amén.


   Beata Juana de Portugal

  La beata Joana de Portugal, hija del rey Alfonso V, nació el 6 de febrero de 1452. A los 20 años de edad, tras rechazar a varios pretendientes reales y decidida a ser sólo la “esposa” de Jesucristo, se retiró al Convento de Odivelas, desde donde se trasladó al Convento de Jesús en Aveiro. En la vida conventual practicó la penitencia y asistencia a los menos favorecidos. Murió a los 38 años de edad, el 12 de mayo de 1490, día en que se celebra su fiesta litúrgica. Fue beatificada por el Papa Inocencio XII el año 1693.


Corona real y corona de espinas

  Hija de D. Alfonso V, rey de Portugal, la corona es signo de su identidad real, pero la corona de espinas marca su vida cristiana porque desde niña buscó practicar el desapego frente a las grandezas de la corte y a las vanidades del mundo, y sustentó una profunda piedad y vida interior, en la devoción sincera a la pasión de Cristo y en la caridad desinteresada a favor de los pobres.

Oración


Dios de infinita bondad que,

en medio de los placeres de la corte y de los atractivos del mundo, 

fortaleciste a la beata Joana de Portugal 

con la virtud de la constancia, 

haz que tus fieles, en especial los jóvenes, 

superen la seducción por los bienes terrenales 

y aspiren siempre a los bienes celestiales. 

Por Cristo nuestro Señor. 

Amén.   


 Beato Pier Giorgio Frassati

  El beato Pier Giorgio nació en una familia de la alta burguesía italiana el 6 de abril de 1901 en Turín. A los 12 años ingresó al Colegio de los Jesuitas, allí comenzó a participar en el Apostolado de la Oración y en la Conferencia de San Vicente de Paúl. Realizó sus estudios superiores en el Politécnico de Turín estudiando Ingeniería de Minas. En 1920 se unió al Partido Popular Italiano. Ingresó en la Tercera Orden de Santo Domingo en 1922. En junio de 1925 se le diagnosticó una poliomielitis fulminante que le causó la muerte el 4 de julio, día de su festividad. Fue beatificado el 20 de mayo de 1990.


Rosario

  Este joven santo emanaba una vitalidad propia de su edad, pero su madurez espiritual iba mucho más allá de ello. El Rosario y su devoción a la Virgen fortalecieron todo su ser.


Oración


Padre, 

tú que diste al joven Pier Giorgio Frassati 

la alegría de encontrar a Cristo y de vivir su fe 

con coherencia en el servicio a los pobres y a los enfermos, 

intercede por todos los jóvenes y por nosotros para que seamos como él,

puros y santos, e imitemos su generosidad 

para difundir en la sociedad el Espíritu del Evangelio. 

Por Cristo nuestro Señor. 

Amén.  


lunes, 26 de diciembre de 2022

DIOS VINO AL MUNDO

Cuando se acercan estas fechas de fin de año en las que recordamos y celebramos el natalicio de nuestro Señor Jesucristo, no se pasa por alto ningún elemento propio de este tiempo: el árbol de navidad, la cena navideña, el encuentro con nuestros familiares, los regalos, el “espíritu navideño” que tanto se menciona, etc. En general, se vive un ambiente cargado de alegría. No obstante, no todo es alegría en el mundo, no todo es risas y celebraciones en estos últimos días del año. 

Hace algún tiempo, específicamente en el 2019 conocí las obras de arte de un pintor miembro de una orden monástica de la iglesia episcopal, su nombre es Kelly Latimore, es norteamericano, su arte está basado en la realización de íconos que tienen el estilo y la técnica de los íconos de la iglesia ortodoxa, pero con personajes o realidades actuales; de todos los iconos que ha realizado resaltan dos: el primero lleva por nombre “Mama”, el segundo tiene el título de “Refugees: La Sagrada Familia”, este último tiene una historia de fondo.

Dios vino al mundo como un niño viene al mundo, débil y frágil, para que podamos acoger nuestras fragilidades con ternura

Resulta que Latimore conoció a un guatemalteco que cruzó Estado Unidos de forma ilegal, sin embargo, en el camino fallecieron su esposa e hijo, pero él de manera inquebrantable llegó a dicho país. Latimore al oír su desgarradora historia quiso plasmar esa experiencia en uno de sus íconos dando como resultado su obra Refugees: La Sagrada Familia, en ella podemos ver a dos personas huyendo con un niño en brazos, se ve en sus rostros reflejada la preocupación, el no saber que hacer más que huir y buscar un lugar más seguro, un lugar donde estén fuera de peligro.

Personalmente el ícono me impresionó, porque es la situación que se vive en muchos países de América e incluso aquí en Europa. Hay muchas personas que huyen horrorizados por guerras, por amenazas, buscando un mejor futuro para ellos o para sus familiares, tanto es el afán que prefieren tomar el riesgo que implica salir de sus países para tener un futuro esperanzador.

La familia de Jesús conoció muy bien este problema. Huyeron a Egipto buscado, en primer lugar, salvaguardar la vida de Jesús. Que ironía que El Salvador del mundo, aquel que nos redimió y nos libró de nuestros pecados, el que nos salvó, se abajara tanto en Belén encarnándose en un niño indefenso que fue perseguido por la muerte desde su nacimiento pero que fue resguardado en una familia. 

En esta celebración de navidad y fin de año, pidamos por la familia, por los niños, por los pobres, por aquellos sin techo, por aquellos que huyen, pidamos por los más desfavorecidos, por aquellos que en noche buena no tendrán que comer. Que Dios todo poderoso los bendiga.

Para finalizar quiero mencionar algunas palabras que dijo el papa Francisco en la misa del 24 de diciembre del 2020 “¿Por qué nació en la noche, sin alojamiento digno, en la pobreza y el rechazo, cuando merecía nacer como el rey más grande en el más hermoso de los palacios? ¿Por qué? El Hijo de Dios nació descartado para decirnos que toda persona descartada es un hijo de Dios. Vino al mundo como un niño viene al mundo, débil y frágil, para que podamos acoger nuestras fragilidades con ternura”.

Fr. Henry Arnulfo Cruz Martínez

Real Convento de Predicadores, Valencia

domingo, 1 de agosto de 2021

«Estos dos mil años de fe y de martirio no son fáciles de suprimir, ni siquiera por decreto ley»

La Orden de Predicadores, cuyos miembros son conocidos popularmente como dominicos, están en pleno Año Jubilar Dominicano, pues en este 2021 se cumple el octavo centenario de la muerte de Santo Domingo de Guzmán, uno de los grandes santos que ha dado la Iglesia.

Precisamente, el 8 de agosto se cumplen los 800 de los años del fallecimiento en Bolonia del santo español nacido en Caleruega. En este inmenso periodo de tiempo la orden dominica ha tenido un papel fundamental en la misión de la Iglesia, y todavía hoy tiene mucho que decir y que aportar a una sociedad en muchos lugares ya postcristiana.

Una de las personas que mejor conoce la Orden de Predicadores y que ha tenido la gracia de conocer su trabajo en distintas partes del mundo es fray César Valero, dominico vallisoletano de 65 años y que lo largo de su trayectoria sacerdotal ha ocupado diferentes cargos, lo que le ha permitido vivir además de en distintos puntos de España, en Roma y en Hong Kong.

Actualmente, es vicario del Vicariato Provincial en España de la Provincia de Nuestra Señora del Rosario, creada específicamente en su momento para la evangelización de Oriente. Entre 2014 y 2020 fue el promotor general de las monjas de la orden, siendo la mano derecha del maestro general en todo lo relacionado con las religiosas dominicas. Esta misión le permitió recorrer el mundo entero y conocer la realidad de esta familia religiosa pero también la salud de la Iglesia en países de distintos continentes.

En una entrevista con Religión en Libertad, César Valero OP ahonda en la figura de Santo Domingo, en cómo sería hoy este santo fundador pero también analiza la situación de la orden y los grandes retos a los que se enfrenta, entre ellos la evangelización en un mundo que ha abandonado a Dios así como la grave crisis vocacional:

- A grandes rasgos, ¿podrías explicar quién era Santo Domingo?

-Santo Domingo es un personaje interesante e importante, sobre todo en la historia de la Iglesia de su época, finales del siglo XII y primeras décadas del siglo XIII. Desde muy joven su vida se orientó al ministerio sacerdotal, llegando muy joven a ser canónigo regular en la catedral de Burgo de Osma (Soria) y subprior de su cabildo. Diversas circunstancias y compromisos con su obispo y con el rey de Castilla abrieron su vida a la realidad del cristianismo en la Europa de su tiempo, que se resquebrajaba con la aparición de diversos movimientos evangelistas (cátaros,  albigenses, valdense) que ponían en entredicho la vivencia de la fe por parte de la Iglesia Católica y defendían principios doctrinales diferentes a los del catolicismo romano.

Al encontrarse con esta realidad, Domingo se entregó en cuerpo y alma a la predicación del Evangelio por esa región del Languedoc francés. De ese afán apostólico nació, de un grupo de convertidas del catarismo, la primera comunidad de mujeres contemplativas en lo que pronto iba a ser la Orden de Predicadores. Ubicadas en un cruce de caminos, junto a la iglesia de Santa María de Prulla, siguen hoy en día, tras más de ochocientos años de historia, acompañando e intercediendo por toda la acción apostólica y evangelizadora de la Orden de Predicadores, la gran obra de Santo Domingo, que desde los inicios contó también con la colaboración de laicos católicos y los primeros compañeros frailes para este proyecto apostólico universal confirmado por el Papa Honorio III en 1216.

-¿Qué destacarías de él?

-Es difícil encerrar en palabras la semblanza humana y espiritual de este hombre extraordinario. Destaco de él su vida recogida, centrada y concentrada en el misterio de Dios, que hizo de él un hombre de oración; un buscador de la Verdad, accediendo a ella también desde la reflexión profunda y el estudio asiduo. Su atención, amor, memorización y encarnación de la Palabra, hizo de él un hombre peculiarmente Cristocéntrico.

Me maravilla su sensibilidad para con el sufrimiento de sus hermanas y hermanos, su atención para aliviar compasivamente estos sufrimientos; su intercesión con lágrimas, cuando la acción no estaba ya al alcance de sus manos. Imposible olvidar su afán apostólico y evangelizador, su empeño de ir siempre más allá portando la gracia del amor de Dios, la alegría inexplicable de la fe, que siempre iluminaba su rostro; la ternura y delicadeza de su trato con cualquiera se encontrara. Inspirado siempre y confortado por la presencia maternal de Santa María, Virgen, Madre y Maestra, de su vida y de su Orden.

- Si Santo Domingo viviera en nuestros días, ¿cómo te lo imaginas y cómo sería su misión?

-Me lo imagino como un hombre sereno e inquieto, con las ideas claras. Retornando siempre al Evangelio para impregnar de él todos los componentes de su vida y acción. Le pienso y siento muy atento a lo que acontece en la iglesia y en la sociedad. Su misión sería hoy como la que fue esencialmente en su momento histórico: ofrecer con su vida y con todos los instrumentos a su alcance (incluyendo, por supuesto, todas estas nuevas tecnologías que forman ya parte de nuestra vida) el Evangelio en estado puro; aprovechando toda ocasión para hacerlo llegar a donde no es conocido o es despreciado. Muy posiblemente nos sorprendería a muchos con algún proyecto creativo a emprender para que el Misterio de Dios sea aceptado por muchos haciendo brillar en sus vidas la cálida e iridiscente luz de la esperanza.

 - Se dice pronto, pero han pasado ocho siglos desde la muerte de Santo Domingo… ¿en qué ha cambiado la Orden de Predicadores desde un tiempo en el que el mundo era totalmente diferente y en qué sigue igual que entonces?

-Han cambiado algunos usos y costumbres: algunos de nuestros conventos son estructuras arquitectónicas modernas, o viviendas humildes en medio de otras muchas. Usamos las nuevas tecnologías para estudiar, para predicar, para trasladarnos... A veces se nos encuentra tradicionalmente vestidos con nuestro hábito talar casi milenario, y otras algo más desapercibidos y “agiornados”...

Pero la identidad sigue siendo la misma: la Orden de Predicadores, y en su extensión la Familia Dominicana, es una gran familia en medio del mundo, constituida por mujeres y hombres que, siguiendo las huellas de Domingo de Guzmán, hemos entregado la vida a la causa del Señor Jesucristo para intentar día tras día, y alentados por la fuerza de su Santo Espíritu, ser un reflejo humilde, y si es posible, elocuente, de su Evangelio.

- ¿Qué puede aportar todavía hoy la Orden dominicana en la evangelización y la misión de la Iglesia?

-Nuestro gran reto, ayer, hoy y siempre, es ofrecer autenticidad evangélica. Esta tarea conlleva el estar muy atentos a no dejarnos atrapar por las ofertas, a veces demasiado  seductoras, que a menudo nos rodean y que están tan alejadas del Evangelio del Señor Jesucristo.  Queremos seguir aportando generosidad y coraje y espíritu profético.

Fr. Vicente de Couesnongle, dominico francés y  83º sucesor de Santo Domingo como Maestro de la Orden, apuntaba en la década de los setenta del pasado siglo XX: ‘No hay vida dominicana sin entrega, sin exponerse, sin correr riesgos en favor de los otros’. Esta misma sigue siendo hoy nuestra apuesta, acompañada de un pensamiento crítico con fundamento en la reflexión y el estudio bíblico y teológico. Se trata de seguir dando luz desde el amor y desde la razón.

-¿Cómo poder ser “predicadores” en una sociedad como la actual en la que no se está dispuesto a escuchar o hay tanto ruido que impide poder escuchar?

-El predicador debe seguir siendo un hombre entre los hombres. Así lo fue el Señor Jesucristo. Así lo fueron los apóstoles: Pedro y Pablo a la cabeza. Así lo fue Domingo de Guzmán.

El predicador, hombre entre los hombres, debe ser escuchante antes que orador. Solo las palabras nutridas de la Palabra y amasadas en largos ratos de escucha y reflexión atentas puede tocar la hondura del ser humano, ciertamente reclamado hoy por demasiados destellos seductores.

El predicador, un hombre entre los hombres, y siempre atento a la Palabra para hilvanar con ella sus palabras, ha de estar también hoy dispuesto, como Domingo de Guzmán, a ir siempre más allá. Hoy, junto a las fronteras geográficas, se abren otras, a la vez más próximas y más remotas, de más difícil acceso, para el humilde predicador. Se trata de las fronteras existenciales.

Estas lejanías existenciales están ahí, conviviendo codo a codo, con nosotros en el devenir de los días, las encontramos allí donde se genera la indiferencia religiosa, donde la prepotencia absolutizadora del saber asfixia la conexión con el Misterio, donde la injusticia se agazapa y extiende sus tentáculos de discriminación y miseria, donde los espejismos del disfrute inmediato endurecen el caparazón del individualismo hedonista,  donde la multitud de los desvalidos amasan las migajas del confort con lágrimas de amargura, donde las ensoñaciones de lo efímero nos hacen perder realismo, donde la violencia destruye despiadada, donde la propia vida humana es considerada como una mercadería más de nuestro afán consumista...

Llevar la luz del Evangelio a estos ámbitos existenciales es un reto difícil y apasionante para el predicador de hoy.

- Me llama mucho la atención la relación de España, en este caso de su Iglesia, en la historia de la Iglesia. Santo Domingo fue una respuesta providencial en su tiempo. San Ignacio, San Francisco Javier, San Juan de la Cruz o Santa Teresa lo fueron en el suyo. Lo mismo se puede decir de otros santos e incluso en el siglo XX varias de las nuevas realidades de la Iglesia más importantes han surgido también en nuestro país. ¿Qué explicación puede tener esto?

-Las raíces, las esencias, están ahí. Dos mil años de fe y de martirio no son fáciles de suprimir. Ni siquiera por decreto ley. Y en cualquier lugar y momento rebrotan con vigor. Por esto es tan importante seguir sembrando, aunque no pocas veces la sensación sea que lo hacemos sobre asfalto. Cada palabra es una semilla, y si la semilla lleva gérmenes de Dios no se perderá jamás; quizás no lo vean nuestros ojos, pero su fruto llegará.

- Centrándonos un poco más en ti, ¿por qué ser dominico? ¿Cómo surgió tu vocación?

La respuesta sintética es: “Siempre fui diciendo sí”.  Veo ahora, con el paso de los años, ciertos elementos en mi infancia que fueron despertando y consolidando el sentimiento religioso y vocacional como de  forma natural, y encontraron un buen nutriente en mi sencilla familia y en el ambiente cristiano de un pequeño pueblo castellano de mediados del siglo XX. Simplemente fui diciendo sí a cuantos reclamos de contenido religioso llegaban hasta mí: ‘¿Quieres ser monaguillo? ¿Te gustaría rezar el rosario antes de comenzar la celebración de la Eucaristía? ¿Te parece buena idea ir a estudiar al colegio de los dominicos en Valladolid? ¿Estarías dispuesto a comenzar tu año de noviciado en el convento de Santo Domingo de Ocaña (Toledo)?’ Yo iba diciendo sí. Y ahora veo que detrás de esos síes, no siempre profunda y sesudamente consolidados, el Señor iba haciendo su obra de forma casi imperceptible.

He pensado con frecuencia, que las historias vocacionales guardan cierta similitud con dos formas de adentrarnos en el mar cuando llegamos a una playa. Hay playas en las que necesitas avanzar varios metros para sentirte envuelto por el mar. En otras, a penas inicias el camino, de repente, el mar te envuelve.

Hay vocaciones que se han ido fraguando en un lento y constante caminar en el que poco a poco el Señor Jesucristo ha ido llevándote y llenándote de él. En otras ocasiones Él ha llegado de pronto, reclamando tu atención y colmando de dicha en un instante todos tus anhelos. Pienso que un ejemplo de la primera imagen fue la propia historia de Santo Domingo. Y en la segunda imagen podríamos quizás incluir a San Agustín. También yo me encuentro en ese lento caminar por una playa de declive suave que casi sin notarlo te va colmado en el mar del misterio y de la dicha de Dios.

Ahora miro con gratitud la gracia, absolutamente inmerecida, de haber llegado a esta gran familia religiosa, en la que mujeres y hombres de talla humana y espíritu sobrecogedoras, han compartido carisma y sueños con quienes en la actualidad seguimos la misma senda.

Así, a bote pronto, pienso en Domingo de Guzmán, Manés de Guzmán, Jordán de Sajonia, Cecilia Cesarini, Jacinto de Polonia, Raimundo de Peñafort, Margarita de Hungría, Pedro de Verona, Inés de Montepulciano, Alberto Magno, Tomás de Aquino, Catalina de Siena, Vicente Ferrer, Antonino de Florencia, Juan de Fiésole, Luis Bertrán, Juan de Colonia, Pío V, Álvaro de Córdoba, Martín de Porres, Rosa de Lima, Juan Macías, Ana de los Ángeles Monteagudo y Ponce de León, Bartolomé de las Casas, Antonio Montesinos, Francisco de Vitoria, Francisco Fernández de Capillas, Jerónimo Hermosilla, Lucas del Espíritu Santo, Ignacio Delgado, Pedro José Almató, Valentín de Berriochoa, José Fernández, Lorenzo Ruiz, Ascensión Nicol Goñi, Francisco Coll, Pier Giorgio Frassati, Buenaventura García Paredes... ¡y tantas otras y otros!

¡Me siento tan pequeño e indigno entre ellos, y a la vez tan feliz y agradecido...!

- A lo largo de tu vida como dominico y los importantes cargos que has ocupado has podido recorrer todo el mundo. Conoces muy bien España, pero también has vivido en Asia, has recorrido América y también has viajado por África. ¿Qué similitudes y diferencias encuentras entre unos lugares y otros tanto a  nivel de vivencia de la fe como en la situación de la Orden?

-Por comenzar por lo último, la Orden en su conjunto goza de buena salud. En distintos lugares del mundo nuevas vocaciones van incorporándose a nuestras comunidades. Recuerdo un precioso encuentro en el Monasterio de Monjas Dominicas en Farmington Hills, USA, entre las numerosas hermanas de esta comunidad y un grupo de cinco o seis frailes novicios acompañados por su Maestro. Compartimos largo rato en la noche. Días después, en San Luis, viví una experiencia semejante en la casa de formación con un buen grupo de jóvenes estudiantes, miembros de la Orden, algunos de ellos aproximándose ya a la ordenación sacerdotal. Otro tanto podría apuntar de jóvenes dominicos en Vietnam, en Benín, Kenia, Bolivia, Perú, México... con quienes tuve la dicha de compartir oración, reflexión y fraternidad.

La Provincia dominicana de Ntra. Sra. del Rosario, a la que yo pertenezco, tiene igualmente un hermoso plantel de jóvenes formándose en Hong Kong, Macao y Roma.

Y también en diversos países de Europa van surgiendo jóvenes interesados en abrazar nuestra vida. En este sentido llama la atención el numeroso grupo de frailes dominicos en Polonia, entusiastas, bien formados, emprendedores...

Bajo mi punto de vista, a pesar de estos hermosos signos de esperanza, es preocupante en Europa la despreocupación y apatía religiosa que marca a grandes sectores de su sociedad. Este hecho es para todos los creyentes un riesgo y un reto. El riesgo de que este “apateismo” siga avanzando; y el reto de salir a su encuentro con un profundo y bien vertebrado testimonio de vida cristiana.

Como contraste es una gran alegría sentir que en el mundo entero la Iglesia Católica mantiene dinamismo y unidad. Y que en muchas sociedades, pese a deficiencias y errores del ayer y del presente, sigue siendo un referente de valores e interlocutora en conflictos y tensiones.

He sentido con asombro y estremecimiento el amor de tantísimas personas por la Virgen María, a quien veneran con tanto amor en lugares ya emblemáticos: Guadalupe, Aparecida, Luján... Ante ella presentamos la realidad de la Iglesia Católica en el mundo y la de la Orden de Predicadores para que el encargo recibido de anunciar el Evangelio no mengüe ante cualquier dificultad.

Frailes dominicos

En distintas partes del mundo, la Orden de Predicadores sigue atrayendo nuevas vocaciones

- Pese a cuanto nos has comentado, la escasez de vocaciones sigue siendo una de las grandes preocupaciones de la Iglesia. ¿Qué crees que se debería hacer para acabar con esta crisis vocacional?

-Sí. La preocupación es grande y las respuestas no son fáciles. Nuestra Iglesia, con el Papa Francisco a la cabeza, camina y busca cómo actuar en este campo. Lo cierto es que existen decenas de iniciativas que van dando sus frutos. Por mi parte, únicamente me atrevo a subrayar tres realidades:

En primer lugar la realidad de la familia. Hace ya algunos años, al finalizar la celebración de la Eucaristía en un gran municipio andaluz, una señora, ya abuela, con gran amor hacia la Iglesia, y preocupada también por la escasez vocacional, me decía: ‘Deberíamos comenzar por hablar bien de la Iglesia en nuestras propias familias, para que los más jóvenes conozcan, amen y valoren la vocación sacerdotal y religiosa”. Creo que la buena señora tenía mucha razón. El cuidado del ámbito familiar es una clave y piedra quicial para el tema que nos ocupa. Si los padres viven una verdadera vocación cristiana como tales, si valoran la realidad de la Iglesia y su acción en medio del mundo, si expresan estima y alegría ante la posibilidad de una vocación de especial consagración para sus hijas e hijos, todo ello puede ser instrumento aprovechados por el Señor para dejar oír y sentir su llamada.

En segundo lugar, creo que es imprescindible dedicar tiempo a los niños, adolescentes y jóvenes. Por supuesto en el ámbito familiar, anteriormente expresado. Y también en las acciones catequéticas y educativas en parroquias y centros educativos. En toda acción pastoral deberíamos intentar provocar en sus destinatarios, salvando todo lo salvable, algo parecido a lo experimentado por los acompañantes de Jesús en el Monte Tabor: ‘¡Señor, qué bien se está aquí!’. Para aproximarnos a crear ese ambiente necesitaremos mucha formación. Mucha creatividad y, sobre todo, mucha vida interior de encuentro con el Señor, y de alegría y gozo por lo que Él es y significa para nosotros.

Finalmente, y en tercer lugar, ser todos nosotros, los creyentes, expresión de una vida que se vive apasionadamente y acompañada por una alegría inexplicable. Una vida que se vive con pasión siempre despierta asombro; y, quizás también, emulación. Sacerdotes, religiosos, matrimonios, profesionales católicos... todos estamos llamados a vivir nuestra fe y compromiso cristianos con esta densidad. Sería sumamente interesante que cada uno de nosotros hiciéramos nuestro este pensamiento e intentáramos vivir en clave vocacional cristiana lo que sugiere: ‘Lo que nosotros hemos amado otros lo amarán, y nosotros les enseñaremos como’.

Con este compromiso y esta esperanza seguiremos caminando y sembrando. Y rogando al Dueño de la mies que no deje de enviar operarios a su campo.

jueves, 22 de julio de 2021

El papa Francisco nombra al dominico José Cayetano Parra Novo obispo de la diócesis de Santa Rosa de Lima (Guatemala)

El papa Francisco nombró al español José Cayetano Parra Novo obispo de la diócesis de Santa Rosa de Lima (sur de Guatemala) y al guatemalteco Domingo Buezo Leiva de la diócesis de Sololá-Chimaltenango (sur), informó la semana pasada el Vaticano en un comunicado.

 Parra Novo, hasta el momento obispo titular de Tubia y auxiliar de Santiago de Guatemala, nació en septiembre de 1950 en Otívar (Granada, España) y fue ordenado presbítero el 28 de octubre de 1979.

 En 1967 ingresó en la Orden de Predicadores de Valencia (España) y se licenció en Teología en 1994 por el Instituto Teológico Salesiano de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala.

  Estudió Teología, Catequesis y Pedagogía en el C.E.N.I.E.C. de la Comisión Episcopal de Educación de la Conferencia Episcopal Española con sede en el Seminario Arquidiocesano de Valencia.

 En 1976 fue asignado como misionero en Alta Verapaz en Guatemala. El 11 de noviembre de 2016 fue nombrado obispo titular de Tubia y auxiliar de Santiago de Guatemala y recibió la ordenación episcopal el 21 de enero de 2017

Fray José José Cayetano Parra Novo, O.P., nació el 5 de septiembre de 1950 en Otívar, archidiócesis de Granada (España). En 1967 entró como religioso dominico en la antigua Provincia de Aragón (hoy integrada en la Provincia de Hispania) donde profesó con votos solemnes el 13 de octubre de 1974. Realizó estudios de Teología, Catequesis y Pedagogía en el C.E.N.I.E.C.(Centro Nacional de la Iglesia para la orientación y promoción de la Educación Cristiana) con sede en el seminario de Valencia. Y que ya desde joven manifestó grandes deseos de trabajar en lugares de misión. Antes de afincarse definitivamente en Guatemala estuvo destinado (desde 1971 a 1976) en el Colegio de San Vicente Ferrer de Valencia, donde realizó una estupenda labor entre los jóvenes.

 En 1976 fue destinado por la Orden como misionero en la Alta Verapaz en Guatemala. Concluyó su formación teológica en el Instituto Teológico Salesiano de la Universidad Francisco Marroquín en Ciudad de Guatemala. Fue ordenado presbítero el 28 de octubre de 1979. Desempeñó en diversas ocasiones el oficio de Párroco y Superior local de la comunidad de los dominicos. En 1993, siendo párroco de San Martín de Porres en Ciudad de Guatemala, creó la Fundación san Martín de Porres (Obas Sociales Padre Papito) para la promoción de proyectos educativos y sociales de las regiones desfavorecidas de Verapaz y de Quiché. En 1994 obtuvo la Licenciatura en Teología por el Instituto Teológico Salesiano de la Universidad Francisco Marroquín. En 2001 fue designado Párroco de Nuestra Señora del Carmen en Santa Ana (El Salvador). Durante los años 2002-2012 fue de nuevo Párroco de San Martín de Porres en Ciudad de Guatemala. En 2013 obtuvo la ciudadanía guatemalteca.

lunes, 19 de julio de 2021

Jesús Díaz Sariego, OP: «Pretendemos ser más levadura cualificada que número»

 ENTREVISTA / En 2015 fue elegido por el maestro de los dominicos como primer provincial de España. Acaba de ser reelegido por los hermanos capitulares

¿Cómo ha vivido esta noticia? ¿Un dominico también debe estar precavido frente al ego?

Supone mucha responsabilidad por mi parte. La responsabilidad tiene que ver con la confianza. Tanto el maestro de la orden como los hermanos capitulares han depositado en mí una confianza que no puedo defraudar. Es verdad que lo he vivido con serenidad, pero después de un cierto temor inicial. ¿Precavido frente al ego? Sí. Es una tentación fácil y hay que estar prevenido. En algunas ocasiones me tengo que decir: «No te lo creas tanto». El esfuerzo de la humildad en asumir lo que te piden supone conocerse uno a sí mismo muy bien, ser consciente de los propios límites y no olvidar que, sin los demás, somos poca cosa. 

¿Qué destacaría del primer lustro de la Provincia de Hispania?

Han sido años intensos. Me he tenido que mover mucho. He estado recorriendo las comunidades de la provincia. También quisiera destacar la buena acogida y disposición de las comunidades a la unión provincial. Es un proceso que nos plantea no pocos desafíos, pero no imposible de lograr. En estos primeros años hemos tenido que reforzar nuestra fidelidad al discernimiento en común, al momento social y religioso en el que nos encontramos. Esta fidelidad nos exige cambios, no solo en la siempre necesaria conversión personal de cada uno, sino también en nuestras estructuras.

¿Cuáles son los desafíos a los que se enfrentan en los próximos años?

Un desafío sigue estando muy presente en nuestro capitulo: ¿cómo seguir comprendiendo al mundo, hacernos eco de sus búsquedas, acoger sus alegrías y zozobras y, sobre todo, amar sus heridas? Las heridas de las personas nos preocupan especialmente. Nuestros contemporáneos sufren, y mucho. No podemos mirar hacia otro lado. El Evangelio que predicamos nos lleva a predicar las bienaventuranzas con más fuerza que nunca. Este compromiso ha de ser transformador. Por eso hemos de colaborar con otros muchos, que también aman al mundo, para mejorarlo en la medida de nuestras posibilidades. Queremos estar especialmente con los que más sufren las consecuencias de la pobreza, de la violencia, del descarte en todos los niveles de la vida. 

En este sentido, los próximos pasos de la Provincia han de incidir más en la misión y en su pasión por ella. No nos hemos configurado en una sola provincia para perdurar más tiempo como institución, sino para garantizar mejor la misión como Orden de Predicadores. Pretendemos, con ello, ser más levadura cualificada que número. Lo importante está en la calidad de nuestras personas y de la vocación, no en el número. No necesariamente la reducción numérica de las vocaciones ha de ser un lamento. Más bien puede ser una oportunidad del Espíritu para ir a lo fundamental.

¿Cómo es la salud de la orden?

La orden en España está muy asentada desde hace siglos. Precisamente estamos celebrando 800 años de la primera división de la orden en provincias. ¿Gozamos de buena salud? Sí, gozamos de buena salud, porque en la Provincia de Hispania aún hay mucha vida que ofrecer. No nos sumamos a los profetas de calamidades. Es una convicción: están equivocados. La mirada confiada desde Dios más bien nos ayuda a mirar nuestra realidad desde otra perspectiva. No debemos olvidar algo: no siempre se da vida de la misma manera. Cada momento histórico tiene sus propios modos de dar vida. Me apena constatar que algunos no sean capaces de descubrir esto.

¿Cómo se ha adaptado una orden cuyo carisma es la predicación a una sociedad en la que no se profundiza en las cosas? Ahora se retuitean las cosas sin leerlas. ¿Esto ha sido un reto?

Sí, es un reto. No está de moda sumergirse en la profundidad de las cosas. El pensamiento, en lo que tiene de verdad, es paciente. La paciencia requiere tiempo, pero sobre todo serenidad y paz. No hay que cansarse. Ni mucho menos desesperarse. La pereza contemporánea ante la urgencia de profundizar en las cosas, al menos en aquellas que son más importantes para la vida, nos sitúa ante un desafío importante. Hemos de poner más esfuerzo en despertar interés, en educar a las personas en el ejercicio personal de introspección y de reflexión más que en lamentar su carencia.


domingo, 17 de enero de 2021

Año Jubilar con motivo del 800 aniversario de la muerte de Santo Domingo de Guzmán

La comunidad de monjas dominicas de Torredonjimeno celebramos la apertura  del Año jubilar con motivo del 800 aniversario de la muerte de Santo Domingo de Guzmán. 

Celebró Fr. Félix Hernández Mariano,O.P, profesor y artista contemporaneo. 

La Comunidad decidió celebrarlo debido al Coronavirus con solemnidad y a la vez con sencillez. Nos acompañaron la fraternidad laical de Torredonjimeno y otras personas allegadas a las hermanas, hasta llenar al aforo permitido de la Iglesia Conventual.

 Este Año Jubilar dio comienzo oficialmente el 6 de enero de 2021 y concluirá en la Solemnidad de la Epifanía de 2022.

Recientemente el actual maestro de la Orden de los predicadores, el filipino Gerard Francisco Timoner, explicó -al diario de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) “Avvenire”- que el tema de las celebraciones jubilares será: “En la mesa con Santo Domingo”. El P. Gerard indicó que le gusta imaginar a Santo Domingo como “un hombre que vive con alegría en la mesa en comunión con sus hermanos, reunidos en la misma vocación de predicar la Palabra de Dios”.

“¿Qué significa para nosotros estar en la mesa con Santo Domingo aquí y ahora? ¿En qué modo su ejemplo nos inspira y nos anima a compartir nuestra vida, nuestra fe, la esperanza y el amor, nuestros bienes espirituales y materiales para que otros puedan ser nutridos en esta misma mesa?”, planteó el Maestro de la Orden.

Breve biografía de Santo Domingo de Guzmán

Santo Domingo de Guzmán fue un hombre emprendedor, predicador infatigable, fundador y organizador de la Orden de Predicadores. Fue un hombre sencillo con una profunda vida interior, de gran ecuanimidad y compasivo.

Domingo de Guzmán dejó un testamento de paz, como herederos de lo que fue la pasión de su vida: vivir con Cristo y aprender de Él la vida apostólica. Configurarse con Cristo, esa fue la santidad de Domingo: su ardiente deseo de que la Luz de Cristo brillara para todos los hombres, su compasión por un mundo sufriente llamado a nacer a su verdadera vida, su celo en servir a una Iglesia que ensanchara su tienda hasta alcanzar las dimensiones del mundo.

Nacimiento

Nació en Caleruega (Burgos) en 1170, en el seno de una familia profundamente creyente y muy encumbrada. Sus padres, don Félix de Guzmán y doña Juana de Aza, parientes de reyes castellanos y de León, Aragón, Navarra y Portugal, descendían de los condes-fundadores de Castilla. Tuvo dos hermanos, Antonio y Manés.

Educación

Durante siete años fue educado por su tío el Arcipreste don Gonzalo de Aza, hasta los catorce años en que fue a vivir a Palencia: seis cursos estudiando Artes (Humanidades superiores y Filosofía); cuatro, Teología; y otros cuatro como profesor del Estudio General de Palencia. Al terminar la carrera de Artes en 1190, recibida la tonsura, se hizo Canónigo Regular en la Catedral de Osma. Fue en el año 1191, ya en Palencia, cuando en un rasgo de caridad heroica vende sus libros, para aliviar a los pobres del hambre que asolaba España.

Santo Domingo vivió una época de cambio con numerosos desafíos a los que intentó dar respuesta

Al finalizar sus cuatro cursos de docencia y Magisterio universitario, con veintiocho años de edad, se recogió en su Cabildo, en el que enseguida, por sus relevantes cualidades intelectuales y morales, el Obispo le encomienda la presidencia de la comunidad de canónigos y del gobierno de la diócesis en calidad de Vicario General de la misma.

Misión en el Langüedoc

En 1205, por encargo del Rey Alfonso VIII de Castilla, acompaña al Obispo de Osma, Diego, como embajador extraordinario para concertar en la corte danesa las bodas del príncipe Fernando. Con este motivo, tuvo que hacer nuevos viajes, y en sus idas y venidas a través de Francia, conoció los estragos que en las almas producía la herejía albigense. De acuerdo con el Papa Inocencio III, en 1206, al terminar las embajadas, se estableció en el Langüedoc como predicador de la verdad entre los cátaros. Rehúsa a los obispados de Conserans, Béziers y Comminges, para los que había sido elegido canónicamente.

El origen de la Orden de Predicadores

Para remediar los males que la ignorancia religiosa producía en la sociedad, en 1215 establece en Tolosa la primera casa de su Orden de Predicadores, cedida a Domingo por Pedro Sella, quien con Tomás de Tolosa se asocia a su obra. En 1215 asiste al Concilio de Letrán donde solicita la aprobación de su Orden. Será un año después, el 22 de Diciembre de 1216, cuando reciba del Papa Honorio III la Bula “Religiosam Vitam” por la que confirma la Orden de Frailes Predicadores.

Al año siguiente retorna a Francia y en el mes de Agosto dispersa a sus frailes, enviando cuatro a España y tres a París, decidiendo marchar él a Roma. Meses después enviará los primeros Frailes a Bolonia.

Últimos años

En la Fiesta de Pentecostés de 1220 asiste al primer Capítulo General de la Orden, celebrado en Bolonia. En él se redactan la segunda parte de las Constituciones. Un año después, en el siguiente Capítulo celebrado también en Bolonia, acordará la creación de ocho Provincias.

Con su Orden perfectamente estructurada y más de sesenta comunidades en funcionamiento, agotado físicamente, tras breve enfermedad, murió el 6 de agosto de 1221, a los cincuenta y un años de edad, en el convento de Bolonia, donde sus restos permanecen sepultados. En 1234, su gran amigo y admirador, el Papa Gregorio IX, lo canonizó.

viernes, 2 de octubre de 2020

Fray Luis de Granada y los misterios del Rosario


La exposición sintética de fray Luis de Granada (1586)

En las obras del gran predicador y escritor dominico español fray Luis de Granada se encuentran reiteradas alusiones a la vida de Cristo y, a la par, de María. De ellas compuso el dominico italiano fray Andrea Gianetti su obra para ayudar a meditar los misterios del Rosario, en 1573, como hemos visto, y esto lo conocía el padre Granada. No llegó fray Luis a escribir una completa Vita Christi,como hubiera deseado. Pero sí escribió, precisamente en este mismo año, 1573, las Meditaciones de la vida de Cristo,que en la última edición de sus Obras Completas ocupael tomo VIII: “Adiciones: 2. Meditaciones de la vida de Cristo” (Madrid, 1995), que también ofrece los capítulos que el propio padre Granada añadió en 1586 (pp.261-298). El último de los capítulos se titula “De cuán excelente sea la devoción del rosario de Nuestra Señora y de los quince misterios que contiene”.

    Es sumamente importante tener en cuenta el testimonio que nos ofrece el santo y sabio predicador de Granada, porque en él expresa la experiencia que, como dominico, vivía en su comunidad –desde Santa Cruz la Real de Granada hasta Santo Domingo de Lisboa- con el rezo del Rosario. Lo mismo que predicaban él y sus hermanos dominicos en la España del Siglo de Oro, ofreciendo en el Rosario una aplicación pastoral y espiritual de los misterios de la salvación a la vida cristiana. Como podrá comprobarse, el método del rezo del Rosario, que en el siglo XVI tenía la Orden de Predicadores, es el mismo que se rezaba hasta principios del siglo XXI: el mismo que Santa María Bernarda Soubirous rezó ante la Virgen en Lourdes en el siglo XIX, y los beatos Francisco y Jacinta, con su prima sor Lucía, recitaron ante la Virgen en Fátima en el siglo XX. El Rosario que María recomendó a la humanidad en Lourdes y Fátima fue ampliado a veinte misterios por Juan Pablo II el 16 de octubre de 2002.

            He aquí lo que escribía fría Luis de Granada en 1586:

            “Pues en este libro (Meditaciones de la vida de Cristo) se ha tratado hasta aquí de los principales misterios de la vida de nuestro Salvador, es ahora de saber que, entre otros muchos frutos para que sirve esta doctrina, uno de ellos es saber por aquí la historia de los misterios del Rosario: y por esto me pareció dar aquí brevemente la razón por la cual esta devoción es tan universal y tan celebrada en la Iglesia cristiana, y declarar cuáles sean los misterios que comprende, para que con mayor estudio y diligencia los devotos de nuestra Señora se apliquen a ella.

             “Es, pues, ahora de saber que el principio de toda nuestra bienaventuranza consiste en el conocimiento de Dios. Mas a este soberano Señor no podemos en esta vida conocer en sí mismo sino en sus obras, y entre éstas las más excelentes fueron las de la sagrada humanidad. De donde se sigue que éste es el medio más excelente que hay para venir en conocimiento de la soberana deidad, por medio de la sagrada humanidad. Y así no es otra cosa la devoción del Rosario, si se aplica como conviene, sino meditación de los principales misterios de la vida de nuestros Salvador y de su santísima Madre, los cuales andan juntos, porque en todos ellos entrevino la Virgen nuestra Señora como su Hijo bendito, mayormente en los de su santa niñez.

             “Y para los que no están ejercitados en esta devoción, advertimos aquí que ella se reparte en quince misterios principales de la vida de nuestro Salvador y de su santa Madre, que son cinco gozosos, y cinco dolorosos, y otros cinco gloriosos.

             “Los cinco primeros gozosos son: la anunciación del ángel a nuestra Señora, la visitación a Santa Isabel, la natividad del Salvador, la adoración de los Reyes Magos, la purificación de nuestra Señora y presentación de su Hijo en el templo, o cuando después de perdido lo halló en el mismo templo.

             “Los cinco dolorosos son: la oración del huerto, los azotes a la columna, la coronación de espinas, el llevar la cruz a cuestas, el ser crucificado en ella, con lo cual se junta el oficio de la sepultura y la soledad de nuestra Señora.

             “Mas los cinco misterios gloriosos son: la resurrección del salvador, con el aparecimiento a la sagrada Virgen y a los discípulos, la subida al cielo, en la cual piadosamente creemos haberse hallado la Virgen Santísima, porque justo era que la que se halló presente a los dolores del monte Calvario, no careciese de la fiesta y gloria del monte Olivote. El tercer misterio glorioso fue la venida del Espíritu Santo, a la cual esta Virgen se halló presente con los discípulos y discípulas de su Hijo. El cuarto fue su gloriosa asunción, y el quinto, la gloria de su coronación.

             “Pues el que quiere cumplir con esta devoción, no se ha de contentar con rezar secamente las Avemarías que el Rosario comprende, sino, rezando con la boca, debe el corazón ir rumiando y meditando estos misterios susodichos, deteniéndose en cada uno con la devoción que el Espíritu Santo le administrare. Para lo cual le servirá todo lo que se ha tratado en este libro acerca de los misterios de la vida del Salvador, porque, habiéndolos primero leído con atención y devoción, ellos le darán motivos y consideraciones para despertar su devoción, humillándose primero, y pidiendo a nuestro Señor le quiera dar el sentimiento entrañable de lo que él en este mundo por nosotros hizo y padeció. Porque él solo es el que da a los humildes y diligentes el verdadero sentimiento de estos misterios.

             “Pues con esta devoción, que pertenece a la gloria del Hijo y de la Madre, alcanzará el hombre la gracia y favor de ambos, para que le sean favorables en todos los negocios y trabajos de esta vida, y mucho más en el postrer trance de la muerte, para que, ayudado en este paso, vaya a gozar y ver esta santa Virgen con su precioso Hijo en el cielo. Al cual sea honra y gloria en todos los siglos de los siglos. Amén.”

domingo, 20 de septiembre de 2020

La dominica economista que lucha por el bien común en el think-tank del Papa


Es licenciada en Ingeniería de gestión en Cambridge, experta en ética y Responsabilidad Social Corporativa y monja dominica. La londinense Helen Alford, nombrada miembro de la Academia Pontificiade las Ciencias Sociales el 4 de septiembre, ha pasado a pertenecer a este think tank del Papa Francisco.

Entrevistada por Salvatore Cernuzio en Il Secolo XIX, la monja economista ha explicado su misión en el think tank, que persigue la reflexión estratégica en campos como la economía y otras ciencias sociales, siempre al servicio de la Doctrina Social de la Iglesia.

"En la era post-coronavirus debemos empezar de nuevo desde la ética, que es vivir una buena vida", declara Alford. Después de más de 25 años de experiencia en el Angelicum (universidad pontificia de la que es rectora), el bagaje de esta dominica es tan grande como su preocupación por los problemas del mundo de hoy.

A favor de un modelo empresarial ético

Preguntada por la RSC por la que aboga también en el contexto de la crisis que ha desencadenado el coronavirus, la monja explica que "la idea es que las empresas y los agentes económicos tengan en cuenta los aspectos sociales". En su trabajo en la Academia espera concienciar sobre la necesidad de buscar "el equilibrio entre la vida laboral y la vida privada" y cuidar a los trabajadores.

De la misma manera, Alford predica que "la relación hombre-tecnología es algo que debe ser explorado" sin "caer en el cliché de su efecto negativo sobre los empleos". La también historiadora del pensamiento social cristiano opina que no hay por qué temer a la Inteligencia Artificial, por ejemplo, porque somos "nosotros los que determinamos su uso".

Para tener éxito en una reactivación económica y laboral post-pandemia que sea ética, la experta apuesta por tres claves: "motivación, convicción, incentivo de las políticas correctas". 

Los jóvenes, ideas 'desde abajo'

En la misma línea, la dominica piensa que no se puede profundizar en el bien común si no se escuchan las ideas que vienen 'desde abajo'. Por ello celebra iniciativas como el encuentro 'La Economía de Francisco', en el que este noviembre participará. Un streaming mundial que reunirá a veteranos expertos en economía con jóvenes menores de 30 años iniciados en los mismos temas.

miércoles, 7 de agosto de 2019

Sobre Santo Domingo de Guzmán


 Domingo nació en España, en Calaruega, cerca de Burgos y de la abadía de Silos, en 1170. Hijo de Félix de Guzmán y de Juana de Aza, mujer que se distinguió por una gran piedad.


A Domingo, lo que lo hizo santo, fue la educación cristiana que recibió. Instruido primeramente en la piedad por la bienaventurada Juana, y después por su preceptor, se dio al estudio con dedicación, a la oración con entusiasmo, a las lecturas piadosas con cariño y a las obras de caridad con afán.

Por espíritu de penitencia se privaba de las diversiones permitidas a su edad. Así, mientras algunos jóvenes de la ciudad, en bandos ruidosos buscaban la diversión, él, recogido buscaba a Dios.

Estudiando en escuelas publicas, vigilaba con mayor atención su corazón y sus sentidos. Siempre ocupado con las cosas de Dios, hablaba poco, y cuando tenía que hacerlo, lo hacía con moderación. Solamente conversaba con personas virtuosas. Era, por tanto, prudente y dulce al mismo tiempo.

Los ejemplos de su madre le inspiraban una gran devoción a Nuestra Señora y un amor por los pobres fuera de lo común. Por los desprotegidos se privaba de todo lo que poseía. Se deshacía de dinero, de libros, de ropa, todo para ayudar a los desamparados. De esta manera, a los veinte años, ya despertaba en su ciudad natal, la caridad de sus condiscípulos y de todos los habitantes de la ciudad de Calaruega de 1190.

A todos sus hijos, Juana proporcionó una sólida educación cristiana, imprimiéndoles el sello de Dios, tan así fue, que sus tres hijos se tornaron religiosos: Domingo sería aquel decantado Domingo que atravesaría los siglos; el más viejo profesaría en la orden de San Tiago; y el benjamín en la orden de los Hermanos Predicadores, fundada por su hermano.

Cuando Juana de Aza todavía estaba en gestación, cierto día soñó que cargaba en el vientre un perro cuya boca se encendía y apretaba fuertemente entre los dientes una antorcha de fuego vivo, ese fuego que estaba destinado a abrasar al mundo.

¿Qué significaba este extraño sueño? Era un símbolo: en la Edad Media, el perro representaba a los predicadores.

También la madrina de Domingo tuvo una premonición sobre la posición futura de su ahijado: vio, cierto día, sobre la cabeza del niño una estrella, que daba la impresión "que un día el pequeño sería la luz de las naciones y que iba a aclarar a los que yacían en las tinieblas y en las sombras de la muerte".

Es la estrella que aparece en los cuadros del Angélico.

Educado primeramente por su madre, Domingo después quedó a los cuidados de un tío, que era arcipreste en las proximidades de Calaruega, a los catorce años fue enviado a Palencia. Allí estudió con dedicación, principalmente teología, distinguiéndose por su vivacidad, amor al trabajo y virtudes. La caridad, especialmente, sobresalía entre las cualidades que lo adornaban.

El rumor de aquel mérito no tardó en llegar a los oídos del obispo de Osma. Así, apenas conoció al joven Domingo, lo invitó sin vacilar a su capítulo.

Después del año 1194, terminando con éxito sus estudios, el joven predestinado de Calaruega fue a vivir a Osma, donde se tornó uno de los soportes de la reforma introducida por el obispo.

Por nueve años, el Padre de los predicadores llevó vida de claustro. De esta época de la vida de Santo Domingo poco se sabe, sólo que fue un modelo de piedad y regularidad para todos. Giordano de Sajonia, autor de "Libellus de pincipiis ord. Praed.", cuenta que el santo "vivía confinado al monasterio", donde salió junto a Diego de Acebes, obispo de Osma, para cumplir una misión muy importante: pedir para el hijo de Alfonso VIII de Castilla, la mano de una de las princesas de Marcas.

Todo sucedió de maravilla y ambos regresaron a España para informar del éxito. El rey, satisfecho, les incumbió de la tarea de traer a la princesa, de modo que emprendieron nuevamente su viaje. Lamentablemente, al llegar a su destino, constataron que la joven que se iba a desposar con el principie había fallecido repentinamente. En lugar de regresar a Castilla, el obispo Diego envío un mensajero al rey Alfonso VIII, para ponerlo al tanto de lo sucedido, y junto a Domingo, viajó a Roma.

sábado, 27 de julio de 2019

Comienza una fase decisiva del Capítulo General de Vietnam: decidir y determinar

Hemos entrado hoy en la fase decisiva del Capítulo, pues comenzamos a decidir y determinar. Las dos sesiones de la mañana de este viernes, y la primera sesión de la tarde, han estado dedicadas al estudio y aprobación del documento sobre “Solidaridad y comunión”. El documento comienza con una declaración: debemos pasar de una generosidad y caridad individual a una solidaridad general y colectiva de los recursos humanos y económicos de la Orden. La transparencia es condición indispensable para conseguir esa cultura de la solidaridad.

capitulo-bolonia-26-julio-1Comisión 2 del Capítulo General
  Una de las principales consecuencias de esta cultura de la solidaridad va a ser la colaboración en la formación inicial. Para ello, el Capítulo ha ordenado lacreación de un fondo de solidaridad para apoyar la formación inicial. Otro aspecto importante de la solidaridad es la contribución de las provincias al presupuesto de la curia generalicia, que debe ocuparse de subsidiar a instituciones importantes, como la Universidad de Santo Tomás, la Escuela bíblica de Jerusalén, la comisión leonina (para el estudio de las obras de Santo Tomás) y el Instituto histórico de la Orden.

  Una cuestión nos ha ocupado algún tiempo: la de si aumentar o no los subsidios a la delegación de la Orden ante las Naciones Unidas. Si queremos ser creíbles ante los estados y las instancias internacionales, para defender la dignidad de las personas y de los pueblos, tenemos que ser profesionales. Al final de la discusión, se ha aumentado significativamente la primera cifra propuesta, por la comisión, para este cometido.

379 sacerdotes vinculados a fraternidades
  A las 17:30 hemos tenido el último de los coloquios, esa propuesta que hizo al Capítulo el nuevo Maestro. Se ha tratado, en primer lugar, las fraternidades sacerdotales de Santo Domingo. Desde siempre, los sacerdotes podían pertenecer a la tercera Orden (de hecho, por ejemplo, Pío XII era terciario dominico). Lo nuevo es la distinción entre fraternidades laicales y sacerdotales. Fray Florentino Bolo, de la Provincia de Filipinas, ha presentado el tema. En estos momentos hay 379 sacerdotes vinculados a fraternidades, en 17 países, aparte de otros que individualmente se sienten cercanos a la Orden. Tienen una Regla propia, aprobada el 4 de enero de 1972. El 25 de marzo de 2019, el Maestro de la Orden incorporó algunas cuestiones a la Regla, como el uso del hábito o las iniciales O.P. Tienen un estatuto canónico aprobado por la Santa Sede.

capitulo-bolonia-26-julio-3
  El segundo tema del coloquio ha sido la viceprovincia de Pakistán. El viceprovincial, fray Younas Shahzad, ha informado de la situación de la Orden en este país de 200 millones de habitantes, con un 96% de musulmanes, muchos de ellos militantes. La viceprovincia, resultado de la unión de dos vicariatos en 1982, está presente en seis ciudades, tiene dos conventos, 8 casas y 53 frailes, el 40% de ellos en formación. Es la entidad de la Orden con mayor proporción de frailes en formación. Hay 30 sacerdotes, 1 diácono, 5 novicios y 30 postulantes. Gracias a la entrega misionera de frailes de los Estados Unidos y de Italia tenemos está realidad. La viceprovincia aspira a ser provincia en el curso de los próximos 10 años.

  En la eucaristía del comienzo del día, ha predicado uno de los mejores teólogos de la Orden, fray Felicísimo Martínez. La semilla que cae en diferentes suelos, ha dicho, es una interpelación para los predicadores. Si juzgamos a nuestros destinatarios, anunciaremos el juicio. Si los miramos con misericordia, anunciaremos el Evangelio como una noticia que les conviene y les interesa. El verdadero fruto de la predicación son las lágrimas de la conversión, más que el aplauso de los oyentes. Finalmente, ha dicho que no debemos desanimarnos, porque nunca sabemos dónde va a parar ni dónde va a fructificar la palabra de la predicación.

Fr. Martín Gelabert, O.P.

lunes, 22 de julio de 2019

Una orden con mucho arte, mucho pasado, mucho presente y mucho futuro


Esta mañana de domingo hemos rezado laudes a las 6:30, media hora antes de lo habitual, porque a las siete y media nos esperaban cuatro autobuses para trasladarnos al convento de Santa Catalina, de la congregación, de derecho diocesano, de hermanas dominicas del mismo nombre, que tiene 452 hermanas. Allí está la curia generalicia, el noviciado y el postulantado.

  El viaje ha durado poco más de una hora. Desde el autobús me he dado cuenta de que prácticamente todos los márgenes de la carretera contienen edificaciones. He visto algunas iglesias, muchos bares y mucho comercio. En la carretera había un hormiguero de motocicletas, además de muchos coches (casi todos de marcas japonesas). A la vuelta me he fijado que, en bastantes balcones de las casas, había imágenes del Sagrado Corazón y de la Virgen María. En este país hay mucha gente.

capitulo general vietnam 21 julio 1
  Al llegar a la casa de las hermanas nos ha recibido la Familia Dominicana: creo que había casi 300 hermanas dominicas y más de cien laicos. La recepción ha contado con una banda de tambores: un grupo de jóvenes y de niños, dirigidos por un joven y un niño. Tocaban fuerte, pero era agradable. Enseguida hemos entrado en el salón de actos o auditórium del convento. Allí nos esperaba un espectáculo impresionante. No sé si lo sabré describir, pero les invito a que contemplen el vídeo que espero que cuelguen con esta crónica.



  Ha sido un espectáculo de ballet vietnamita-dominicano, con más de 200 artistas y bailarines, que aparte de deleitar, me ha parecido reflejar un alto nivel de cultura y religiosidad. El baile ha estado acompañado de luz, música e imágenes. El espectáculo se titulaba: “un mundo, una familia, una misión”. Ha tenido dos partes: un recorrido por la cultura vietnamita a través de los siglos; y un recorrido por los pasos de la Orden en Vietnam. La imagen de los campos de arroz, los bumbúes, el sombrero cónico de las mujeres, todo ello aparecía en un baile, con unos bailarines elegantemente vestidos de color blanco, con ribetes verdes; y unas bailarinas vestidas de blanco y rosa, también con adornos verdes. Bueno, la bailarina principal iba toda de amarillo.

  Mientras contemplábamos el espectáculo unas muchachas sonrientes nos ofrecían agua fresca y toallitas refrescantes. Lo mejor estaba por llegar. Y lo mejor ha sido el recorrido por la historia de la Orden en Vietnam. Todo a base de simbolismo y de ballet. Se adivinaba el sacrificio de los primeros mártires dominicos que llegaron a Vietnam. Tras su martirio, aparece la figura de Domingo, con una antorcha, que los levanta. La sangre de los mártires españoles se convierte en semilla de nuevos frailes, hermanas dominicas y cristianos.

  Un momento particularmente emotivo, ha sido cuando esos nuevos frailes llegan a una aldea, la gente les rodea para escucharles, una familia les acoge, y el más joven de la familia decide dejar a la familia y marchar con los frailes. La escena siguiente: los frailes le entregan el hábito. Ya no hay sólo españoles. La semilla ha dado fruto. Ahora los frailes empiezan a ser vietnamitas. De pronto aparece el recuerdo que ha posibilitado este crecimiento: en la pantalla hay fotografías y nombres, como Valentín de Berriochoa y Jacinto Castañeda.

  Otro momento emotivo ha sido cuando el ballet simbolizaba a los frailes enseñando y a las hermanas acompañando a los niños y a la gente. De pronto, dos hermanas y un fraile levantan a una muchacha caída y le ayudan a caminar. Había distintos grupos de ballet, que aparecían oportunamente. En la última escena aparecen todos los artistas juntos. Un cantante, acompañado de dos frailes y dos hermanas, canta una melódica canción. Al final todos, que no cabían en el escenario y algunos han tenido que bajar de él, con cañas de bambú, libros, sombreros, cruces, antorchas, velas, abanicos, han cantado el himno del jubileo“Laudare, Benedicere et Praedicare”.

La Orden tiene mucho arte
  Las bailarinas han dejado el escenario y han entregado a cada capitular uno de los abanicos de su espectáculo. Casi todos estos 200 artistas era jóvenes dominicas y dominicos en formación. En este momento he pensado: La Orden tiene mucho arte. Pero tanto arte es signo de una Orden con mucho pasado, mucho presente y mucho futuro.

capitulo general vietnam 21 julio 2
  La eucaristía también ha tenido como canto de entrada el himno del jubileo. Ha estado presidida por el obispo dominico vietnamita, fray Paul Nguyen Thái Hop que, por cierto, durante el canto final del solista se ha levantado para entregarle una rosa, que ha arrancado de un ramo del escenario, entre los aplausos del público. Ha tenido como concelebrantes principales a fray Gérard Timoner y a fray Bruno Cadoré. Este Obispo estuvo 14 años de misionero en Perú y habla perfectamente castellano. Su homilía ha terminado con unas preguntas: ¿qué es lo más necesario para cada uno de nosotros y para toda la Familia Dominicana?, ¿cuál es la misión de la Verdad de la Familia Dominicana en este país?, ¿cuál es la contribución más concreta de la Familia Dominicana vietnamita a la Orden en el mundo?

Fr. Martín Gelabert, O.P.