miércoles, 10 de julio de 2024

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA REUNIÓN “AI ETHICS FOR PEACE”

("ÉTICA DE LA IA PARA LA PAZ")

Queridos amigos, reciban este saludo con motivo de su reunión titulada “Ética de la IA para la paz”.  La Inteligencia artificial y la paz son dos temas de absoluta importancia, como tuve ocasión de subrayar ante los líderes políticos del G7: “Conviene recordar siempre que la máquina puede, en algunas formas y con estos nuevos medios, elegir por medio de algoritmos. Lo que hace la máquina es una elección técnica entre varias posibilidades y se basa en criterios bien definidos o en inferencias estadísticas. El ser humano, en cambio, no sólo elige, sino que en su corazón es capaz de decidir. La decisión es un elemento que podríamos definir el más estratégico de una elección y requiere una evaluación práctica. A veces, frecuentemente en la difícil tarea de gobernar, también estamos llamados a decidir con consecuencias para muchas personas. Desde siempre la reflexión humana habla a este propósito de sabiduría, la phronesis de la filosofía griega y, al menos en parte, la sabiduría de la Sagrada Escritura. Frente a los prodigios de las máquinas, que parecen saber elegir de manera independiente, debemos tener bien claro que al ser humano le corresponde siempre la decisión, incluso con los tonos dramáticos y urgentes con que a veces ésta se presenta en nuestra vida. Condenaríamos a la humanidad a un futuro sin esperanza si quitáramos a las personas la capacidad de decidir por sí mismas y por sus vidas, condenándolas a depender de las elecciones de las máquinas. Necesitamos garantizar y proteger un espacio de control significativo del ser humano sobre el proceso de elección utilizado por los programas de inteligencia artificial. Está en juego la misma dignidad humana" (Cf. Discurso en el G7, 14 de junio de 2024).


Al elogiar esta iniciativa, les pido que muestren al mundo que unidos exigimos un compromiso efectivo para proteger la dignidad humana en esta nueva época de uso de las máquinas.


El hecho de que se reúnan en Hiroshima para hablar de inteligencia artificial y paz tiene una gran importancia simbólica. Entre los conflictos actuales que sacuden el mundo, lamentablemente, sucede que oímos hablar cada ves más a menudo - además del odio de la guerra - de esta tecnología. Por eso considero que el acontecimiento de Hiroshima reviste una importancia extraordinaria. Es crucial que, unidos como hermanos, podamos recordar al mundo que: “en un drama como el de los conflictos armados, es urgente replantearse el desarrollo y la utilización de dispositivos como las llamadas “armas autónomas letales” para prohibir su uso, empezando desde ya por un compromiso efectivo y concreto para introducir un control humano cada vez mayor y significativo. Ninguna máquina debería elegir jamás poner fin a la vida de un ser humano" (Cf. Discurso en el G7, 14 de junio de 2024)


Si observamos la complejidad de las cuestiones que tenemos ante nosotros, incluir la riqueza cultural de los pueblos y las religiones en la gobernanza de la inteligencia artificial es una clave estratégica para el éxito de su compromiso con la sabia gestión de la innovación tecnológica.


Mientras les deseo que esta reunión dé frutos de fraternidad y colaboración, rezo para que cada uno de nosotros pueda convertirse en un instrumento de paz para el mundo.

La selección colombiana, invicta en Copa América: su entrenador, Néstor Lorenzo, habla de Dios

Néstor Lorenzo, entrenador de la selección de fútbol de Colombia, habla de Dios y sus advocaciones marianas preferidas

Néstor Lorenzo, entrenador de la selección de fútbol de Colombia, habla de Dios y sus advocaciones marianas preferidas

La selección de fútbol de Colombia es una de las favoritas para ganar la Copa América. Venciendo a Panamá ha llegado a las semifinales. Además, como selección, acumula victorias: desde el 1 de febrero de 2002, jugando contra Argentina en el Mundial de Qatar, Colombia no ha perdido un partido, detalla Diego López Colín en Aciprensa.


Desde entonces, el equipo ha tenido 27 encuentros: dos bajo la dirección de Reinaldo Rueda, uno con Héctor Cárdenas como entrenador interino, y el resto con Néstor Gabriel Lorenzo, un exfutbolista y director técnico argentino que fue contratado para afrontar la Copa América 2024 y de cara a la Copa del Mundo que se disputará el 2026 en México, Estados Unidos y Canadá​.


En la Copa América, Colombia ha jugado cuatro partidos, ha marcado 10 goles y solo ha encajado dos. 


En una entrevista realizada en abril, antes del inicio del torneo, un periodista colombiano le preguntó a Lorenzo si se encomendaba a algún ritual o superstición. Él respondió que cree “mucho en Dios y le pido a Dios que me ilumine para tomar sabias decisiones”.


El 6 de julio, Colombia logró una impresionante victoria por 5-0 sobre Panamá, igualando así su récord histórico de 27 partidos invictos. Un periodista preguntó a Lorenzo si había hecho alguna promesa a la Virgen de Luján, patrona de Argentina. 


“No, promesas no. Pero quería agradecer a la Virgen de Luján, la Virgen de Chapi, a la Virgen de Monserrate y a la Virgen de Chiquinquirá. Yo soy muy mariano, y en ese sentido agradezco y pido mucho a la Virgen que nos proteja”, respondió el director técnico de la Selección Colombia.


La Virgen de Chapi es una advocación mariana del Perú, declarada Reina y Señora de Arequipa por el Papa Juan Pablo II en 1985 durante su primera visita al país. Lorenzo fue entrenador del equipo Melgar FC de Arequipa entre 2020 y 2022, lo que podría explicar su devoción.


Por otro lado, la Virgen de Monserrate es el nombre que recibe en Colombia la catalana Virgen de Montserrat, con un santuario en Bogotá desde el siglo XVII. La Virgen del Rosario de Chiquinquirá es reina y patrona de Colombia.


"No es normal lo que está pasando. La cantidad de partidos que llevamos sin perder, solamente lo hace Dios", dice el delantero Miguel Ángel Borja.


También ha hablado de su fe el delantero Miguel Ángel Borja, que juega en el equipo argentino River Plate: “Este es un equipo, es una selección que le teme a Dios, empezando por el cuerpo técnico. Le teme a Dios y Dios está haciendo algo (...) no es normal lo que está pasando. La cantidad de partidos que llevamos sin perder, solamente lo hace Dios. Creo que vamos por buen camino”. 


Además de esta Copa América, la selección colombiana enfrenta con ánimo y fe las eliminatorias para la Copa del Mundo en septiembre.

Miércoles de la XIV Semana del Tiempo Ordinario

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (10,1-3.7-8.12):

Israel era una viña frondosa, y daba fruto: cuanto más eran sus frutos, más aumentó sus altares; cuanto mejor era la tierra, mejores monumentos erigía. Tiene el corazón dividido, ahora lo expiará: él mismo destruirá sus altares, abatirá sus estelas. Ahora dicen: «No tenemos rey, no respetamos al Señor, ¿qué podrá hacernos el rey?» Desaparece Samaria, y su rey, como espuma sobre la superficie del agua. Son destruidos los altozanos de los ídolos, el pecado de Israel. Cardos y abrojos crecen sobre sus altares; gritan a los montes: «Cubridnos», a los collados: «Caed sobre nosotros.» Sembrad justicia y cosecharéis misericordia. Roturad un campo, que es tiempo de consultar al Señor, hasta que venga y llueva sobre vosotros la justicia.

Palabra de Dios

Salmo 104 R/. Buscad continuamente el rostro del Señor

Santo Evangelio según san Mateo (10,1-7):

En aquel tiempo, Jesús llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó.

A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca.»

Palabra de Dios

Compartimos:

¡Otra vez a vueltas con la cosecha! Hoy Oseas habla de las semillas de la justicia, en un campo nuevo donde Dios mismo haga llover la justicia. Y el evangelio dice que el Reino está cerca. Nunca sabremos medir bien los “cercas” de Dios. Pensamos en días, meses, años o quizá edades enteras. El pueblo de Israel ha esperado durante miles de años. Y los cristianos creemos que el Reino ya ha llegado con la salvación de Cristo. Ni es tampoco un lugar geográfico. Cerca puede ser aquí mismo y también en la eternidad del paraíso. Y sin embargo, seguimos anhelando la justicia y la paz aquí y ahora. Sobre todo en estos tiempos en que ya no nos sorprende la corrupción, la mentira, la falta de justicia, el atropello de las instituciones, el deterioro de la moral, la división política, el enfrentamiento continuo, la persecución religiosa, las guerras y la miseria en tantos lugares… ¿Qué quiere decir “cerca”?


Cerca parece querer decir en el mismísimo momento en que se acepta la salvación de Cristo con todas las consecuencias: ya no se puede obrar como antes; hay que estar del lado de la verdad; hay que mantener la paz y la esperanza en medio de toda la inmundicia; hay que sembrar la justicia, para que llueva la justicia. Entonces, parece que cerca va a querer decir distintas cosas para distintas personas y comunidades. En otro pasaje, Jesús le responde al escriba que asegura que el mayor mandamiento es amar a Dios y amar al prójimo, que está cerca del Reino. ¿Está cerca el Reino o se acerca o aleja depende de la siembra de justicia? ¿Está cerca el Reino o hay que buscar al Señor hasta que baje y haga llover la justicia? Parece que ambas cosas. Y buscar al Señor también quiere decir buscar a los alejados. Es también un acto de justicia, una manera de sembrar la justicia: el que todos lleguen al conocimiento de la verdad. ¿Cómo llegarán al Reino si nadie siembra, si no se anuncia, si no se les acerca la justicia de Dios? Sembrar justicia (es decir, todo lo recto, santo, verdadero y bueno) es saber que el Reino está cerca.

martes, 9 de julio de 2024

Martes de la XIV Semana del Tiempo Ordinario.

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (8,4-7.11.13):

Así dice el Señor: «Se nombraron reyes en Israel sin contar conmigo, se nombraron príncipes sin mi aprobación. Con su plata y su oro se hicieron ídolos para su perdición. Hiede tu novillo, Samaria, ardo de ira contra él. ¿Cuándo lograréis la inocencia? Un escultor lo hizo, no es dios, se hace añicos el novillo de Samaria. Siembran viento y cosechan tempestades; las mieses no echan espiga ni dan grano, y, si lo dieran, extraños lo devorarían. Porque Efraín multiplicó sus altares para pecar, para pecar le sirvieron sus altares. Aunque les dé multitud de leyes, las consideran como de un extraño. Aunque inmolen víctimas en mi honor y coman la carne, al Señor no le agradan. Tiene presente sus culpas y castigará sus pecados: tendrán que volver a Egipto.»

Palabra de Dios

Salmo 113,R/. Israel confía en el Señor

 Santo Evangelio según san Mateo (9,32-38):

En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual.»

En cambio, los fariseos decían: «Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.»

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»

Palabra del Señor

Compartimos:

Jesús dice a sus discípulos que pidan más obreros para la mies. Creo que más bien hay que pedir muchos y buenos sembradores. Porque se advierte en la primera lectura que quien siembra vientos cosecha tempestades, y que hay muchas ovejas perdidas sin pastor. Querer cosechar lo que no se ha sembrado es algo absurdo. A veces, incluso es inútil tratar de cosechar, antes de tiempo o cuando no nos corresponde. Querer que las ovejas regresen al redil sin dirección ni pastoreo es también absurdo. Y sin embargo, Jesús dice que la mies es mucha… que hay que enviar a cosechadores de lo que no han sembrado ellos mismos. ¿Quién ha sembrado, entonces? El propio Dios que ha puesto la ley natural en el corazón de la persona.


Pero hacen falta las dos cosas: sembradores y obreros de la mies. Y quizá lo más humilde, lo menos “glorioso” sea sembrar. A veces no hay tiempo de ver el fruto. A veces no se sabe quién sembró y no te puedes llevar el honor. Porque, en realidad, lo que parece estar diciendo Jesús es que sembremos sólo con él. De otra manera, sembraremos vientos. Que se siembre solamente su semilla, y no la propia. ¿Qué quiere decir esto en términos de la vida diaria? ¿Qué podemos sembrar? El testimonio de Cristo en la vida con acciones de bondad, amabilidad, entrega, servicio a otros, generosidad, control propio, paz, justicia. Se siembra verdad cuando se defiende la verdad y se construyen relaciones auténticas y de transparencia. Se siembra buena semilla cuando se protesta contra la mentira y la injusticia. Y también con la educación recta de quienes podrían estar a nuestro cuidado: hijos, alumnos, nietos, sobrinos… En realidad, no somos nosotros quienes sembramos, sino el Espíritu de Dios que actúa en nosotros y concede sus dones.


Muchas veces hemos entendido este pasaje como un deber de pedir vocaciones al ministerio. Y, claro, lo es: el pueblo necesita pastores, y necesita conversión. Pero en el fondo, es una llamada a ser semilla para que la mies de verdad pueda ser abundante. A sembrar la bondad, la belleza y la verdad en lugar de mentiras y vientos. No se llama a cosechar tempestades, sino más bien mies abundante. Depende de lo que permitamos que Dios siembre a través de nosotros.

lunes, 8 de julio de 2024

Lunes de la XIV Semana del Tiempo Ordinario

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (2,16.17b-18.21-22):

Así dice el Señor: «Yo la cortejaré, me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Y me responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que la saqué de Egipto. Aquel día –oráculo del Señor–, me llamará Esposo mío, no me llamará ídolo mío. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo, me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión, me casaré contigo en fidelidad, y te penetrarás del Señor.»

Palabra de Dios

Salmo 144 R/. El Señor es clemente y misericordioso

Santo Evangelio según san Mateo (9,18-26):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.»

Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.

Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Ánimo, hija! Tu fe te ha curado.» Y en aquel momento quedó curada la mujer.

Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.»

Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Palabra del Señor

Compartimos:

Hoy, la liturgia de la Palabra nos invita a admirar dos magníficas manifestaciones de fe. Tan magníficas que merecieron conmover el corazón de Jesucristo y provocar —inmediatamente— su respuesta. ¡El Señor no se deja ganar en generosidad!


«Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá» (Mt 9,18). Casi podríamos decir que con fe firme “obligamos” a Dios. A Él le gusta esta especie de obligación. El otro testimonio de fe del Evangelio de hoy también es impresionante: «Con sólo tocar su manto, me salvaré» (Mt 9,22).


Se podría afirmar que Dios, incluso, se deja “manipular” de buen grado por nuestra buena fe. Lo que no admite es que le tentemos por desconfianza. Éste fue el caso de Zacarías, quien pidió una prueba al arcángel Gabriel: «Zacarías dijo al ángel: ‘¿En qué lo conoceré?’» (Lc 1,18). El Arcángel no se arredró ni un pelo: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios (...). Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo» (Lc 1,19-20). Y así fue.


Es Él mismo quien quiere “obligarse” y “atarse” con nuestra fe: «Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá» (Lc 11,9). Él es nuestro Padre y no quiere negar nada de lo que conviene a sus hijos.


Pero es necesario manifestarle confiadamente nuestras peticiones; la confianza y connaturalizar con Dios requieren trato: para confiar en alguien le hemos de conocer; y para conocerle hay que tratarle. Así, «la fe hace brotar la oración, y la oración —en cuanto brota— alcanza la firmeza de la fe» (San Agustín). No olvidemos la alabanza que mereció Santa María: «¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (Lc 1,45).

domingo, 7 de julio de 2024

VISITA PASTORAL DEL SANTO PADRE FRANCISCO A TRIESTE, ÁNGELUS

CON MOTIVO DE LA 50ª SEMANA SOCIAL DE LOS CATÓLICOS EN ITALIA

Piazza Unità d'Italia (Trieste)

He querido agradecer al arzobispo, [por] muchas cosas, pero sobre todo por una: que no ha “hablado” de los enfermos… ¡Los ha nombrado! ¡Los conoce por su nombre! Y esto es un ejemplo, porque la caridad es concreta, el amor es concreto. Agradezco mucho al arzobispo porque tiene esta costumbre. Cada persona, sana o enferma, grande o pequeña, cada persona tiene dignidad. La dignidad se deja ver con el nombre y el conoce el nombre. Bello. Deseo que continúe en este conocimiento, porque una vez he encontrado un párroco de montaña – era párroco de tres pueblos -, y le pregunté: “¿Dime, eres capaz de conocer a la gente por su nombre?”, y él me respondió: “Conozco también el nombre de los perros de las familias!”. Deseo que él vaya adelante y conozca también el nombre de los perros.   

Queridos hermanos y hermanas,   

antes de la bendición final deseo saludar a todos ustedes, reunidos en esta Plaza tan sugestiva. Agradezco al Obispo por sus palabras y sobre todo por la preparación de la visita, y con él a todos aquellos que de muchas maneras han colaborado, especialmente en la liturgia- son muy buenos los encargados de la liturgia; un aplauso al maestro y a todos- y en los tantos servicios; así como también a las tantas personas que han participado con la oración. Aseguro mi cercanía a los enfermos- he saludado a muchos-, a los encarcelados, que han querido estar presentes, a los migrantes- Trieste es una puerta abierta a los migrantes- y a todos aquellos que tienen más afanes.


Trieste es una de aquellas ciudades que tienen la vocación de hacer encontrar gente diversa: sobre todo porque es un puerto, es un puerto importante, y luego porque se encuentra en el cruce de caminos entre Italia, Europa central y los Balcanes. En esta situación, el desafío para la comunidad eclesial y para aquella civil es el saber conjugar la apertura y la estabilidad, la acogida y la identidad. Y entonces puedo decirles: ¡tienen todos los “papeles en regla”. ¡Gracias! ¡Tienen los papeles en regla para encarar este desafío! Como cristianos tenemos el Evangelio, que da sentido y esperanza a nuestra vida; y como ciudadanos tienen la Constitución, “brújula” confiable para el camino de la democracia.


¡Y entonces, adelante! Adelante. Sin temor, abiertos y firmes en los valores humanos y cristianos, acogedores, pero sin compromisos sobre la dignidad humana. Sobre esto no se juega.


Desde esta ciudad renovamos nuestro empeño a rezar y a trabajar por la paz: por la martirizada Ucrania, por Palestina e Israel, por Sudán, Myanmar y por cada pueblo que sufre por la guerra. Invocamos la intercesión de la Virgen María, venerada en el Monte Grisa como Madre y Reina.

sábado, 6 de julio de 2024

XIV Domingo del Tiempo Ordinario

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (2,2-5):

En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía: «Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: «Esto dice el Señor.» Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.»

Palabra de Dios

Salmo 122 R/. Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia

Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (12,7b-10):

Para que no tenga soberbia, me han metido una espina en la carne: un ángel de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad.» Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios

Santo Evangelio según san Marcos (6,1-6):

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos.

Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»

Y esto les resultaba escandaloso.

Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»

No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor

Compartimos:

Hoy la liturgia nos ayuda a descubrir los sentimientos del Corazón de Jesús: «Y se extrañó de su falta de fe» (Mc 6,6). Sin lugar a dudas, a los discípulos les debió impresionar la falta de fe de los conciudadanos del Maestro y la reacción del mismo. Parecía lo más normal que las cosas hubieran sucedido de otra manera: llegaban a la tierra donde había vivido tantos años, habían oído contar las obras que realizaba, y la consecuencia lógica era que le acogieran con cariño y confianza, más dispuestos que los demás a escuchar sus enseñanzas. Sin embargo, no fue así, sino todo lo contrario: «Y se escandalizaban a causa de Él» (Mc 6,3).


La extrañeza de Jesús por la actitud de los de su tierra, nos muestra un corazón que confía en los hombres, que espera una respuesta y al que no deja indiferente la falta de la misma, porque es un corazón que se da buscando nuestro bien. Lo expresa muy bien san Bernardo, cuando escribe: «Vino el Hijo de Dios e hizo tales maravillas en el mundo que arrancó nuestro entendimiento de todo lo mundano, para que meditemos y nunca cesemos de ponderar sus maravillas. Nos dejó unos horizontes infinitos para solaz de la inteligencia, y un río tan caudaloso de ideas que es imposible vadearlo. ¿Hay alguien capaz de comprender por qué quiso morir la majestad suprema para darnos la vida, servir Él para reinar nosotros, vivir desterrado para llevarnos a la patria, y rebajarse hasta lo más vil y ordinario para ensalzarnos por encima de todo?».


Podría pensarse en lo que hubiera cambiado la vida de los habitantes de Nazaret si se hubieran acercado a Jesús con fe. Así, tenemos que pedirle día a día como sus discípulos: «Señor, aumenta nuestra fe» (Lc 17,5), para que nos abramos más y más a su acción amorosa en nosotros.