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miércoles, 9 de abril de 2025

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

A LOS PARTICIPANTES EN EL XXIX CAPÍTULO GENERAL

DE LA CONGREGACIÓN SALESIANA


Queridos hermanos,


al no poder, lamentablemente, reunirme con ustedes, les envío este mensaje con motivo del XXIX Capítulo General de la Congregación Salesiana, y también del 150.º aniversario de la primera expedición misionera de Don Bosco a Argentina. Saludo al nuevo rector mayor, don Fabio Attard, deseándole un buen trabajo, y agradezco al cardenal Ángel Fernández Artime el servicio que ha prestado en estos años al Instituto y que ahora ofrece a la Iglesia universal.


Aunque a distancia, deseo animarlos a vivir con confianza y compromiso este tiempo de escucha del Espíritu y de discernimiento sinodal.


Han elegido como lema para sus trabajos: «Salesianos apasionados por Jesucristo y entregados a los jóvenes». Es un buen programa: ser «apasionados» y «entregados», dejarse involucrar plenamente por el amor del Señor y servir a los demás sin guardarse nada para sí, tal como hizo en su momento su Fundador. Aunque hoy, en comparación con entonces, los desafíos a los que hay que hacer frente han cambiado en parte, la fe y el entusiasmo siguen siendo los mismos, enriquecidos con nuevos dones, como el de la interculturalidad.


Queridos hermanos, les agradezco el bien que hacen en todo el mundo y los animo a continuar con perseverancia. Bendigo de corazón a ustedes y a sus trabajos capitulares, así como a los hermanos esparcidos por los cinco continentes, y les pido que recen por mí. Que María Auxiliadora los acompañe siempre.


                                                        FRANCISCO

miércoles, 26 de marzo de 2025

COMISIÓN PONTIFICIA PARA LA PROTECCIÓN DE LOS MENORES

 MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

 A LOS PARTICIPANTES EN LA ASAMBLEA PLENARIA DE LA


Queridos hermanos y hermanas:


Les envío de corazón mi saludo y algunas indicaciones para su precioso servicio. De hecho, este es como «oxígeno» para las iglesias locales y las comunidades religiosas, porque donde hay un niño o una persona vulnerable a salvo, allí se sirve y se honra a Cristo. En la trama cotidiana de su trabajo, sobre todo en los ámbitos más desfavorecidos, se concreta una verdad profética: la prevención de los abusos no es una manta que se extiende sobre las emergencias, sino uno de los cimientos sobre los que se construyen comunidades fieles al Evangelio. Por eso les expreso mi gratitud.


Su trabajo no se reduce a protocolos que aplicar, sino que promueve medidas de protección: una formación que educa, controles que previenen, una escucha que devuelve la dignidad. Cuando implementan prácticas de prevención, incluso en las comunidades más remotas, están escribiendo una promesa: que cada niño, cada persona vulnerable, encontrará en la comunidad eclesial un ambiente seguro. Este es el motor de lo que debería ser para nosotros una conversión integral. Hoy les pido tres compromisos:


1. Hacer crecer el trabajo conjunto con los dicasterios de la Curia romana.


2. Ofrecer a las víctimas y a los supervivientes hospitalidad y cuidado de las heridas del alma, al estilo del buen samaritano. Escuchar con el oído del corazón, para que cada testimonio no encuentre registros que rellenar, sino entrañas de misericordia de las que renacer.


3. Construir alianzas con realidades extraeclesiales —autoridades civiles, expertos, asociaciones—, para que la protección se convierta en un lenguaje universal.


En estos diez años han hecho crecer en la Iglesia una red de seguridad. ¡Sigan adelante! Sigan siendo centinelas que velan mientras el mundo duerme. Que el Espíritu Santo, maestro de la memoria viva, nos preserve de la tentación de archivar el dolor en lugar de sanarlo.


Les agradezco su recuerdo en la oración. Yo también los acompaño y pido al Señor y a la Santísima Virgen que los sostengan, para que puedan continuar con dedicación y esperanza el camino emprendido.


Roma, Policlínico «A. Gemelli», 20 de marzo de 2025.



                                                              FRANCISCO

miércoles, 10 de julio de 2024

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA REUNIÓN “AI ETHICS FOR PEACE”

("ÉTICA DE LA IA PARA LA PAZ")

Queridos amigos, reciban este saludo con motivo de su reunión titulada “Ética de la IA para la paz”.  La Inteligencia artificial y la paz son dos temas de absoluta importancia, como tuve ocasión de subrayar ante los líderes políticos del G7: “Conviene recordar siempre que la máquina puede, en algunas formas y con estos nuevos medios, elegir por medio de algoritmos. Lo que hace la máquina es una elección técnica entre varias posibilidades y se basa en criterios bien definidos o en inferencias estadísticas. El ser humano, en cambio, no sólo elige, sino que en su corazón es capaz de decidir. La decisión es un elemento que podríamos definir el más estratégico de una elección y requiere una evaluación práctica. A veces, frecuentemente en la difícil tarea de gobernar, también estamos llamados a decidir con consecuencias para muchas personas. Desde siempre la reflexión humana habla a este propósito de sabiduría, la phronesis de la filosofía griega y, al menos en parte, la sabiduría de la Sagrada Escritura. Frente a los prodigios de las máquinas, que parecen saber elegir de manera independiente, debemos tener bien claro que al ser humano le corresponde siempre la decisión, incluso con los tonos dramáticos y urgentes con que a veces ésta se presenta en nuestra vida. Condenaríamos a la humanidad a un futuro sin esperanza si quitáramos a las personas la capacidad de decidir por sí mismas y por sus vidas, condenándolas a depender de las elecciones de las máquinas. Necesitamos garantizar y proteger un espacio de control significativo del ser humano sobre el proceso de elección utilizado por los programas de inteligencia artificial. Está en juego la misma dignidad humana" (Cf. Discurso en el G7, 14 de junio de 2024).


Al elogiar esta iniciativa, les pido que muestren al mundo que unidos exigimos un compromiso efectivo para proteger la dignidad humana en esta nueva época de uso de las máquinas.


El hecho de que se reúnan en Hiroshima para hablar de inteligencia artificial y paz tiene una gran importancia simbólica. Entre los conflictos actuales que sacuden el mundo, lamentablemente, sucede que oímos hablar cada ves más a menudo - además del odio de la guerra - de esta tecnología. Por eso considero que el acontecimiento de Hiroshima reviste una importancia extraordinaria. Es crucial que, unidos como hermanos, podamos recordar al mundo que: “en un drama como el de los conflictos armados, es urgente replantearse el desarrollo y la utilización de dispositivos como las llamadas “armas autónomas letales” para prohibir su uso, empezando desde ya por un compromiso efectivo y concreto para introducir un control humano cada vez mayor y significativo. Ninguna máquina debería elegir jamás poner fin a la vida de un ser humano" (Cf. Discurso en el G7, 14 de junio de 2024)


Si observamos la complejidad de las cuestiones que tenemos ante nosotros, incluir la riqueza cultural de los pueblos y las religiones en la gobernanza de la inteligencia artificial es una clave estratégica para el éxito de su compromiso con la sabia gestión de la innovación tecnológica.


Mientras les deseo que esta reunión dé frutos de fraternidad y colaboración, rezo para que cada uno de nosotros pueda convertirse en un instrumento de paz para el mundo.

miércoles, 9 de marzo de 2022

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

A LOS PARTICIPANTES EN EL CONGRESO INTERUNIVERSITARIO

SOBRE LAS DOCTORAS DE LA IGLESIA Y LAS CO-PATRONAS DE EUROPA

Saludo cordialmente a los promotores y participantes del Congreso Internacional Interuniversitario organizado para celebrar los aniversarios de la declaración de Teresa de Jesús, Catalina de Siena, Teresa de Lisieux e Hildegarda de Bingen como Doctoras de la Iglesia. A estas figuras, han querido unir las santas europeas Brígida de Suecia y Teresa Benedicta de la Cruz que, junto con Catalina de Siena, fueron nombradas co-patronas de Europa por san Juan Pablo II (Cf. Spes aedificandi, n. 3).

La doctrina eminente de estas santas, por la que han sido declaradas Doctoras de la Iglesia o Patronas, cobra en estos tiempos un nuevo protagonismo por su permanencia, profundidad y oportunidad y ofrece luz y esperanza a nuestro mundo, en las actuales circunstancias, tan fragmentado y falto de armonía. Aun perteneciendo a épocas y lugares diversos, llevando a cabo misiones diferentes, todas tienen en común el testimonio de una vida santa. Dóciles al Espíritu, por la gracia del Bautismo, recorrieron su camino de fe movidas, no por ideologías mutables, sino por una adhesión inquebrantable a la «humanidad de Cristo» que permeaba sus acciones. También ellas se sintieron incapaces y limitadas en algún momento, “mujercillas flacas”, como diría Teresa de Jesús, ante una empresa que les superaba. ¿De dónde sacaron la fuerza para llevarla a cabo, sino del amor a Dios que llenaba sus corazones? Como Teresa de Lisieux, pudieron realizar en plenitud su vocación, “su caminito”, su proyecto de vida. Un camino asequible a todos, el de la santidad ordinaria.

La sensibilidad actual del mundo reclama que se devuelva a la mujer la dignidad y el valor intrínseco con que ha sido dotada por el Creador. El ejemplo de vida de estas santas, pone de relieve algunos elementos que diseñan esa femineidad tan necesaria en la Iglesia y en el mundo: fortaleza para arrostrar dificultades, su capacidad de lo concreto, una disposición natural para ser propositivas en aras de lo más bello y humano, según el plan de Dios, y una visión clarividente del mundo y de la historia —profética— que las ha hecho sembradoras de esperanza y constructoras del futuro.  

Su dedicación al servicio de la humanidad se acompañaba con un gran amor a la Iglesia y al “Dulce Cristo en la Tierra”, como gustaba llamar Catalina de Siena al Papa. Se sintieron co-responsables en subsanar los pecados y miserias de su tiempo, y contribuyeron a la misión de evangelización desde una plena sintonía y comunión eclesial.

Que los frutos de vuestro encuentro sean estímulo para promover esa “santidad femenina” que hace fecunda la Iglesia y el mundo. Con estos deseos, os encomiendo a la intercesión de la Virgen María, Madre de la Iglesia, y os bendigo de corazón y, por favor, recuerden, no dejen de rezar por mí.

Roma, San Juan de Letrán, 1 de marzo de 2022

                                Francisco

miércoles, 8 de septiembre de 2021

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

 AL XXV CONGRESO MARIOLÓGICO MARIANO INTERNACIONAL

Queridos hermanos y hermanas:

Participo de corazón en vuestra alegría de celebrar, aunque sea de forma diferente a la habitual, este 25º Congreso Mariológico Mariano Internacional, sobre el tema María entre las teologías y las culturas hoy. Modelos, comunicaciones, perspectivas. Nuestra alegría no debe olvidar el grito silencioso de tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de gran dificultad, agravadas por la pandemia. La verdadera alegría que viene del Señor siempre da espacio a las voces de los olvidados, para que junto a ellos podamos construir un futuro mejor. María, en la belleza del seguimiento del Evangelio y en el servicio al bien común de la humanidad y del planeta, nos enseña siempre a escuchar estas voces, y ella misma se convierte en la voz de los sin voz para «parir un mundo nuevo, donde todos seamos hermanos, donde haya lugar para cada descartado de nuestras sociedades» (Carta Encíclica, Fratelli tutti, 278).

En sus más de sesenta años de actividad, la Pontificia Academia Mariana Internationalis coordinando y reuniendo a estudiosos de la mariología de todo el mundo, especialmente mediante la celebración de Congresos Mariológicos Internacionales, ha brindado intuiciones, ideas y conocimientos en una época de cambios que «transforman velozmente el modo de vivir, de interactuar, de comunicar y elaborar el pensamiento, de relacionarse entre las generaciones humanas, y de comprender y vivir la fe» (Papa Francisco, Discurso a la Curia Romana, 21 de diciembre de 2019). Tales congresos son «un claro testimonio de que la mariología es una presencia necesaria de diálogo entre culturas, capaz de alimentar la fraternidad y la paz» (Mensaje a las Academias Pontificias, 4 de diciembre de 2019).

Sabemos, en efecto, que «la teología y la cultura de inspiración cristiana han estado a la altura de su misión cuando han sabido vivir con riesgo y fidelidad en la frontera» (Constitución Apostólica Veritatis Gaudium, 5). Y en las fronteras, la Madre del Señor tiene una presencia específica: es la Madre de todos, independientemente de la etnia o la nacionalidad. Así, la figura de María se convierte en un punto de referencia para una cultura capaz de superar las barreras que pueden crear división. Por eso, en el camino de esta cultura de la fraternidad, el Espíritu nos llama a acoger de nuevo el signo de consuelo y de esperanza segura que tiene el nombre, el rostro y el corazón de María, mujer, discípula, madre y amiga. Por este camino, el Espíritu sigue diciéndonos «que los tiempos que vivimos son tiempos de María» (Discurso a la Facultad Teológica Pontificia Marianum, 24 de octubre de 2020). La Pontificia Academia Mariana Internationalis, perseverando en su compromiso de renovación, trata de leer los signos de estos tiempos, en beneficio de la Iglesia y de toda mujer y hombre de buena voluntad.

El misterio contenido en la persona de María es el misterio mismo del Verbo de Dios encarnado. De aquí la exhortación del Papa Benedicto: «Exhorto [...] a los estudiosos a que profundicen más la relación entre mariología y teología de la Palabra. [...] la Palabra de Dios es verdaderamente su propia casa, de la cual sale y entra con toda naturalidad. Habla y piensa con la Palabra de Dios; la Palabra de Dios se convierte en palabra suya, y su palabra nace de la Palabra de Dios. Así se pone de manifiesto, además, que sus pensamientos están en sintonía con el pensamiento de Dios, que su querer es un querer con Dios. Al estar íntimamente penetrada por la Palabra de Dios, puede convertirse en madre de la Palabra encarnada» (Exhortación Apostólica Verbum Domini, 27-28).

No olvidemos que es precisamente esta misma Palabra la que alimenta la piedad popular, que acude con naturalidad a la Virgen, expresando y transmitiendo «la vida teologal presente en la piedad de los pueblos cristianos, especialmente en sus pobres [...]; una vida teologal animada por la acción del Espíritu Santo [...], fruto del Evangelio inculturado» (Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, 125-126).

Agradezco a la Pontificia Academia Mariana Internationalis la preparación y organización de este Congreso, que constituye un momento importante al servicio de la coordinación de la teología mariana encomendado a la Academia. Recordando que san Francisco de Asís envolvía a la Virgen María «con un amor inmenso porque había hecho a Dios nuestro hermano» (Buenaventura de Bagnoregio, Leyenda Mayor, IX, 3), os envío de corazón a cada uno de vosotros la Bendición Apostólica.

Roma, San Juan de Letrán, 22 de agosto de 2021, Memoria de Santa María Reina

Francisco