Creo, sí, creo en la vida eterna escondida en este `minuto a minuto cotidiano. En la
Eternidad presente en lo
que tengo a la mano.
En la dicha sin límites
que alumbra ya en las experiencias buenas de la vida presente.
Este blog quiere transmitir el don de la gracia, el regalo que Dios me ha concedido en mi vocación de Orante-contemplativa en la Iglesia y en el mundo, de manera que puedo decir con San Pablo: Sierva de Cristo Jesús, enviada por vocación, escogida para el Evangelio de Dios (…) por quien recibimos la gracia (cf. Rm 1,1.5). La vida contemplativa nos capacita para estar en el corazón de las cosas, en las raíces profundas del ser humano.
Creo, sí, creo en la vida eterna escondida en este `minuto a minuto cotidiano. En la
Eternidad presente en lo
que tengo a la mano.
En la dicha sin límites
que alumbra ya en las experiencias buenas de la vida presente.
Plaza de San Pedro
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
La página del Evangelio de hoy (cfr. Mt 20,1-16) narra la parábola de los trabajadores llamados a jornal por el dueño de una viña. A través de esta historia, Jesús nos muestra el sorprendente modo de actuar de Dios, representado en dos actitudes del dueño: la llamada y la recompensa.
En primer lugar, la llamada. El dueño de la viña sale en cinco ocasiones a la plaza y llama a trabajar para él: a las seis, a las nueve, a las doce, a las tres y a las cinco de la tarde. Es conmovedora la imagen de este dueño que sale varias veces a la plaza a buscar trabajadores para su viña. Ese dueño representa a Dios, que llama a todos y llama siempre, a cualquier hora. Dios actúa así también hoy: nos sigue llamando a cada uno, a cualquier hora, para invitarnos a trabajar en su Reino. Este es el estilo de Dios, que hemos de aceptar e imitar. Él no está encerrado en su mundo, sino que “sale”: Dios siempre está en salida, buscándonos; no está encerrado. Dios sale, sale continuamente a la búsqueda de las personas, porque quiere que nadie quede excluido de su plan de amor.
También nuestras comunidades están llamadas a salir de los varios tipos de “fronteras”, que pueden existir, para ofrecer a todos la palabra de salvación que Jesús vino a traer. Se trata de abrirse a horizontes de vida que ofrezcan esperanza a cuantos viven en las periferias existenciales y aún no han experimentado, o han perdido, la fuerza y la luz del encuentro con Cristo. La Iglesia debe ser como Dios: siempre en salida; y cuando la Iglesia no sale, se pone enferma de tantos males que tenemos en la Iglesia. ¿Por qué estas enfermedades en la Iglesia? Porque no sale. Es cierto que cuando uno sale existe el peligro de que tenga un accidente. Pero es mejor una Iglesia accidentada por salir, por anunciar el Evangelio, que una Iglesia enferma por estar encerrada. Dios sale siempre, porque es Padre, porque ama. La Iglesia debe hacer lo mismo: siempre en salida.
La segunda actitud del dueño, que representa la de Dios, es su modo de recompensar a los trabajadores: ¿cómo paga Dios? El dueño se pone de acuerdo con los primeros obreros, contratados por la mañana, para pagarles «un denario» (v. 2). En cambio, a los que llegan a continuación les dice: «Os daré lo que sea justo» (v. 4). Al final de la jornada, el dueño de la viña ordena que a todos les sea dada la misma paga, es decir, un denario. Quienes han trabajado desde la mañana temprano se indignan y se quejan del dueño, pero él insiste: quiere dar el máximo de la recompensa a todos, incluso a quienes llegaron los últimos (vv. 8-15). Dios siempre paga el máximo. No se queda a mitad del pago. Paga todo.Y aquí se comprende que Jesús no está hablando del trabajo y del salario justo, que es otro problema, sino del Reino de Dios y de la bondad del Padre celestial que sale continuamente a invitar y paga el máximo salario a todos.
De hecho, Dios se comporta así: no mira el tiempo y los resultados, sino la disponibilidad, mira la generosidad con la que nos ponemos a su servicio. Su actuar es más que justo, en el sentido de que va más allá de la justicia y se manifiesta en la Gracia. Todo es Gracia. Nuestra salvación es Gracia. Nuestra santidad es Gracia. Donándonos la Gracia, Él nos da más de lo que merecemos. Y entonces, quien razona con la lógica humana, la de los méritos adquiridos con la propia habilidad, pasa de ser el primero a ser el último. “Pero yo he trabajado mucho, he hecho mucho en la Iglesia, he ayudado tanto, ¿y me pagan lo mismo que a este que ha llegado el último?”. Recordemos quién fue el primer santo canonizado en la Iglesia: el Buen Ladrón. “Robó” el Cielo en el último momento de su vida. Esto es Gracia, así es Dios, también con todos nosotros. El que piensa en sus propios méritos, fracasa; quien se confía con humildad a la misericordia del Padre, pasa de último —como el Buen Ladrón— a primero (cfr. v. 16).
Que María Santísima nos ayude a sentir todos los días la alegría y el estupor de ser llamados por Dios a trabajar para Él en su campo, que es el mundo, en su viña, que es la Iglesia. Y de tener como única recompensa su amor, la amistad de Jesús.
Después del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas:
Según los programas hechos antes de la pandemia, en los días pasados tendría que haberse celebrado el Congreso Eucarístico Internacional en Budapest. Por ello, deseo dirigir mi saludo a los Pastores y a los fieles de Hungría, y a todos los que esperaban con fe y alegría este evento eclesial. El Congreso ha sido aplazado hasta el año que viene, del 5 al 12 de septiembre, siempre en Budapest. Continuemos, unidos espiritualmente, el camino de preparación, encontrando en la Eucaristía la fuente de la vida y de la misión de la Iglesia.
Hoy se celebra en Italia el Día por la Universidad Católica del Sagrado Corazón. Invito a sostener esta importante institución cultural, llamada a dar nuevo vigor a un proyecto que ha sabido abrir la puerta del futuro a muchas generaciones de jóvenes. Es muy importante que las nuevas generaciones se formen en el cuidado de la dignidad humana y de la casa común.
Saludo a los romanos y a los peregrinos de varios países: familias, grupos parroquiales, asociaciones y demás fieles.
Deseo a todos un buen domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta la vista.
Es licenciada en Ingeniería de gestión en Cambridge, experta en ética y Responsabilidad Social Corporativa y monja dominica. La londinense Helen Alford, nombrada miembro de la Academia Pontificiade las Ciencias Sociales el 4 de septiembre, ha pasado a pertenecer a este think tank del Papa Francisco.
Entrevistada por Salvatore Cernuzio en Il Secolo XIX, la monja economista ha explicado su misión en el think tank, que persigue la reflexión estratégica en campos como la economía y otras ciencias sociales, siempre al servicio de la Doctrina Social de la Iglesia.
"En la era post-coronavirus debemos empezar de nuevo desde la ética, que es vivir una buena vida", declara Alford. Después de más de 25 años de experiencia en el Angelicum (universidad pontificia de la que es rectora), el bagaje de esta dominica es tan grande como su preocupación por los problemas del mundo de hoy.
A favor de un modelo empresarial ético
Preguntada por la RSC por la que aboga también en el contexto de la crisis que ha desencadenado el coronavirus, la monja explica que "la idea es que las empresas y los agentes económicos tengan en cuenta los aspectos sociales". En su trabajo en la Academia espera concienciar sobre la necesidad de buscar "el equilibrio entre la vida laboral y la vida privada" y cuidar a los trabajadores.
De la misma manera, Alford predica que "la relación hombre-tecnología es algo que debe ser explorado" sin "caer en el cliché de su efecto negativo sobre los empleos". La también historiadora del pensamiento social cristiano opina que no hay por qué temer a la Inteligencia Artificial, por ejemplo, porque somos "nosotros los que determinamos su uso".
Para tener éxito en una reactivación económica y laboral post-pandemia que sea ética, la experta apuesta por tres claves: "motivación, convicción, incentivo de las políticas correctas".
Los jóvenes, ideas 'desde abajo'
En la misma línea, la dominica piensa que no se puede profundizar en el bien común si no se escuchan las ideas que vienen 'desde abajo'. Por ello celebra iniciativas como el encuentro 'La Economía de Francisco', en el que este noviembre participará. Un streaming mundial que reunirá a veteranos expertos en economía con jóvenes menores de 30 años iniciados en los mismos temas.
...Como poco es imprudencia
-sobre todo estos días-,
no se lo digáis a nadie
¡rezo a Dios sin mascarilla!
Y así nos vamos los dos
contaminando ¡sin prisas!
Él de mí, yo de Él
a lo largo de la vida.
Un abismo es la oración
donde el ego se suicida;
Shissss...que nadie se entere
¡rezo a Dios sin mascarilla!
En cuerpo a cuerpo los dos,
sin distancias precavidas
¡jamás se supo de amantes
propensos a normativas!
Con que libertad las flores
se abren desprevenidas;
y el orante ¡en puro riesgo!
del Amor se contamina.
Puede que sea una imprudencia
-¡por parte de Dios y mía!-
en desnudez de silencios
acudir a nuestras citas.
Shissss...
no se lo digais a nadie
¡rezo a Dios sin mascarilla!
fray Alien
El actor Jim Caviezel, famoso por interpretar a Jesús en La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, ha afirmado que los cristianos están siendo perseguidos en los Estados Unidos al prohibirles ir a la iglesia en medio de la crisis del coronavirus, explica Martin Bürger de LSN.
Es cierto que “hay cristianos en este momento que están siendo perseguidos por su fe, ya sea en Irán o en China u otras partes del mundo”, dijo Caviezel, pero “no necesitamos ir más allá de los Estados Unidos, donde tampoco se les permite a los cristianos entrar a las iglesias”. “Ahora se va contra los derechos inalienables, como la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. ¿Por qué no puedo ir a la iglesia?”, preguntó.
“Entras en un avión. Ves mucha gente. Llevan mascarillas. Están uno al lado del otro. Pero el COVID-19, por alguna razón, no se propaga. Es muy inteligente. Sabe que no debe hacer eso”, dijo sarcásticamente. “Pero cuando vas a una iglesia, el COVID-19 va a todas partes”.
¿De qué estamos preocupados?
“Cuando entré por primera vez en la industria del cine, veías a personas sentadas juntas leyendo libros y diciendo: ‘Oh, ¿qué libro estás leyendo?’, y así obteníamos dirección de los demás, hablando, comunicándose”, relató. “Pero ya no es así”. Ahora, en las cabezas de las personas solo están los teléfonos móviles: “Su pensamiento es: ‘¿Cuánta gente me está siguiendo?”. No tiene nada que ver con “la fe, lo que Jesús habló, lo que realmente es el amor”, que es por lo que deberíamos estar verdaderamente preocupados.
Sus declaraciones se enmarcan en la presentación de nueva película Infidel, un thriller contemporáneo en Oriente Medio donde un estadounidense es secuestrado mientras asistía a una conferencia en El Cairo, apareciendo en Irán acusado de espionaje. “Una de las cosas interesantes de este guion es que el personaje principal defiende lo que cree. Y eso es algo que falta hoy en la cultura”, está convencido el actor.
Caviezel enfatizó su fuerte mensaje católico al hablar de dar un discurso en la Universidad de Notre Dame. En ese momento, les dijo a los estudiantes “pro-aborto” que no estaban dispuestos a defender a los no nacidos que “tampoco habrían estado allí para salvar a los judíos” en la Alemania nazi. “No habrías estado ahí para el esclavo, y ciertamente no habrías estado ahí para Jesús”.
Al final de la entrevista, Caviezel mencionó brevemente la próxima entrega de La Pasión de Cristo: “Mel Gibson me acaba de enviar el tercer borrador. Está viniendo. Se llama La Pasión de Cristo: La Resurrección”, dijo, “y será la película más importante de la historia mundial”.
Evangelio según san Mateo 20,1-6
¿Vas a tener tú envidia porque soy bueno?
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: "Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido." Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: "¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?" Le respondieron: "Nadie nos ha contratado." Él les dijo: "Id también vosotros a mi viña." Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros." Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno." Él replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia por que yo soy bueno?" Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos."
PALABRA DE DIOS
COMPARTIMOS:
Jesús propone una historia enmarcada en dos sentencias iguales: » muchos primeros serán últimos, y últimos, primeros» (19,30 y 20,16). Esa es pues la enseñanza.
La historia compara el reino de Dios a unos jornaleros contratados a distintas horas del día para trabajar en una viña.
El dueño, que reflejaría algo del proceder de Dios, ajusta con los primeros un salario de un denario -la moneda romana básica-, con los segundos «lo que sea justo», mientras que con los posteriores no concreta.
El lector, y los trabajadores, pensarán que «lo justo» para los segundo -que es lo acordado-, sería lo proporcional según el tiempo trabajado al denario ajustado con los que trabajan todo el día. Para los demás trabajadores debemos pensar la misma «justicia».
Pero el dueño de la viña no procede con esa justicia, sino con una «igualitaria», que provoca las quejas de los primeros contratados. El dueño les responder que ellos han recibido lo estipulado, con lo cual no se les hace ningún daño, y a los demás les ha entregado «lo justo» según el entender de quien se considera «bueno».
En la historia precedente, la que conocemos por la del «joven rico», Jesús declara que el «bueno» es Dios: «¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios» (19,17).
La justicia del que es el Bueno es diferente de la nuestra.
El dueños de la viña a su vez hace ver la actitud que se esconde tras la reacción de los primeros: su envida (literalmente «tu ojo malo», 20,15 b).
Vinicius Jr. es a sus 20 años recién cumplidos una de las grandes esperanzas del Real Madrid de cara a esta nueva temporada que está a punto de empezar. El extremo brasileño que costó 45 millones de euros ya ha mostrado grandes destellos de su calidad, pero también ha roto muchos estereotipos al ser una persona que siempre pone buena cara, muy discreta, familiar y de declarada fe católica.
Nacido en Sao Gonçalo, una de las favelas más pobres y peligrosas de Rio de Janeiro, sus padres hicieron un gran esfuerzo para salir de esta zona y que él pudiera también jugar al fútbol. Por ello, no olvida ni sus orígenes humildes ni la importancia de la familia, institución fundamental para él.
El papel de la familia en un ejemplo
De hecho, una de las grandes anécdotas protagonizadas por el atacante del Real Madrid se produjo en una entrevista postpartido tras marcar su primer gol en Champions League. Preguntado si se haría un tatuaje para recordar ese momento tan especial contestó con total naturalidad: “Tengo que hablar con mi padre para ver si me da permiso”. Una respuesta inusual en este entorno que dejó boquiabiertos a los periodistas.
Lejos de los escándalos que protagonizan otros futbolistas jóvenes que llegan a la élite, en el Real Madrid están muy contentos con la actitud y la vida privada de Vinicius. Actualmente, vive en Madrid en una casa con sus padres, sus tres hermanos, su sobrina y su tío.
De hecho, no presume de coches de alta gama porque ni conduce. Incluso algunos de sus compañeros que viven en la misma zona de Madrid le han llevado en muchas ocasiones a los entrenamientos. Sergio Ramos, Marcelo, Benzema, Casemiro o Modric son algunos de los que han tenido como copiloto a Vinicius de camino a la Ciudad Deportiva.
"Tengo que dar gracias a Dios y a mi familia"
Pero si la familia es un pilar fundamental en su vida el otro es Dios, tal y como él mismo reconoce. De hecho, escuchando sus declaraciones o leyendo sus publicaciones en las redes sociales hay pocos futbolistas que den tantas gracias a Dios como él. “Siempre tengo que dar gracias a Dios y a mi familia”, afirmaba en una entrevista.
Precisamente, fue en una entrevista en Marca bajo un formato de preguntas y respuestas cortas donde Vinicius, entonces con 18 años y recién fichado por el Real Madrid hablaba con naturalidad de su fe. Esta era la secuencia:
“-¿Tiene amuletos? No.
-¿Tiene alguna superstición? No tengo.
-¿Lleva tatuajes? Sí, dos.
-¿Qué significado tienen? Uno el sueño de jugar al fútbol y el otro significa bendecido por Dios.
-Dios es para usted... Todo.
-¿Cuál es su religión? Católica.
-Si alguien hiciese una película sobre su vida, ¿qué título le gustaría? Bendecido por Dios".
Vinicius, marcando un gol al Barcelona la pasada temporada
La Biblia, fuente de inspiración para Vinicius
Más allá de su característica sonrisa, que luce en todo momento, y su juego, poco más se sabe de la vida de este futbolista que no sea lo que publica en las redes sociales. Y en ellas Dios también está muy presente, utilizando en numerosas ocasiones citas bíblicas para expresar su estado de ánimo o lo que siente en ese momento.
De este modo, cuando se lesionó en el Real Madrid teniendo que estar dos meses fuera de los terrenos de juego, Vinicius Jr. escribía en su cuenta de Twitter un versículo del profeta Isaías: “No temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortalezco, te auxilio, te sostengo con mi diestra victoriosa”.
En otro mal momento del futbolista en el Real Madrid, este joven de ahora 20 años citaba también el libro de Josué: “Lo que yo te mando es que tengas valor y seas valiente. No tengas miedo ni te acobardes, que contigo está el Señor, tu Dios”.
Pero no sólo se acuerda de Dios en los malos momentos sino sobre todo en los buenos. Así, tras pasar el reconocimiento médico con el Real Madrid dejaba por escrito: “Querido Dios, gracias por escucharme, protegerme y hacer todo para verme sonreír”.
O cuando ante los medios hablaba tras marcar un gol, lo que se le resistió durante mucho tiempo: “Muy feliz por el gol y por ayudar al equipo. ¡Gloria a Dios por todo!”.