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viernes, 23 de octubre de 2020

Transmitir la fe a los hijos en una sociedad cada vez más hostil: una ayuda para padres y... abuelos

En una sociedad secularizada y en algunos aspectos ya abiertamente anticristiana e hipersexualizada la transmisión de la fe a los hijos cobra si cabe una importancia aún mayor. Los niños necesitan las armas de la fe para el mundo al que se enfrentarán, pero los padres en muchas ocasiones no son conscientes de la importancia de transmitirlas o simplemente no saben cómo hacerlo.

Para ayudar en esta problemática tan urgente en este momento de la historia se ha publicado el libro Transmite la fe a tus hijos (o nietos), de la editorial Biblioteca Online, donde se ofrecen claves para “educar hoy hijos cristianos”.

El libro ha sido preparado por el sacerdote Pedro de la Herrán, autor de numerosos textos de Enseñanza religiosa y Catequesis; por Pedro Chiesa, también sacerdote y profesor de Derecho de Familia; y por Gloria Galán, madre de familia, experta en catequesis y profesora de Religión.

De este modo, los autores explican que este libro se dirige principalmente a padres de familia jóvenes que desean acompañar a sus hijos durante la infancia (de 0 a 12 años) para ayudarles a vivir y a desarrollar la fe que recibieron en el Bautismo.

Además, insisten en que parten del convencimiento de que la primera comunidad educadora de la fe es la familia, y, en particular, la familia cristiana. Si los padres de familia cristianos no acompañan a sus hijos desde pequeños, con el ejemplo y la doctrina católica, en el crecimiento y fortalecimiento de la fe y de las vivencias cristianas, el futuro de esos hijos está casi asegurado: no serán fermento cristiano de la sociedad, sino que la sociedad con sus “valores laicistas” los engullirá vorazmente.

De hecho, no es un libro de apologética que tenga como fin convencer a padres no creyentes sino más bien los autores intentan llamar lo que ellos consideran un vacío de la “pedagogía cristiana familiar”.

La presión del ambiente social es tan fuerte que muchos padres de familia que se consideran cristianos necesitan conocer modos prácticos para transmitir a sus hijos la fe y la vida cristiana, de un modo adecuado a su desarrollo personal, psicológico y moral durante el largo y fundamental  período de la infancia. Una vez más se puede aplicar aquí, según los autores, el principio de que “nadie da lo que no tiene”.

El principal interés de este libro está en desarrollar una importante vertiente de la formación cristiana en la familia que se ha desarrollado muy poco en las últimas décadas. Hay abundante bibliografía de educación y orientación familiar y son numerosas las editoriales que cultivan estos temas. Sin embargo, afirman los autores, no es fácil encontrar un libro que oriente a los padres de familia a la hora de formar hijos cristianos en el propio hogar. Quizás porque durante mucho tiempo los padres de familia han confiado la formación cristiana de sus hijos, desde que son pequeños, a instituciones como un colegio confesional o la parroquia para la catequesis sacramental.

Por otra parte, hace unas décadas la vida de fe estaba bastante más arraigada en la vida familiar. Pero aquellos eran otros tiempos. Se respiraba la fe cristiana en el ambiente y el aprendizaje de la fe resultaba un proceso natural muy simple.  Hoy se precisa en este campo más determinación, convicciones firmes, y conocer un poco más de pedagogía para poder transmitir a los hijos valores y virtudes cristianos que están totalmente ausentes en el ambiente social, pero que son absolutamente necesarios para unos padres de familia que desean que sus hijos crezcan conociendo y viviendo a conciencia el Evangelio de Jesucristo.

Pero el libro no pretende quedarse únicamente con los padres, sino que está también dirigido a sacerdotes, párrocos, catequistas y laicos que trabajan con niños o matrimonios jóvenes. E incluso las numerosas ilustraciones del texto pretenden que también pueda ser compartido con los menores.

En el prólogo, monseñor Mario Iceta, recientemente nombrado arzobispo de Burgos y hasta ahora obispo de Bilbao, indica que “la fe crece, se afianza y profundiza cuando se testimonia y se transmite. El contexto de amor propio de la familia constituye el ethos adecuado para este testimonio de fe de los padres y de toda la familia ante los hijos”.

“En este contexto vivencial –agrega Iceta- acontece la presencia de Cristo y la familia se constituye verdaderamente como Iglesia doméstica, alimentada por el amor, la Palabra de Dios, la oración y la caridad, donde todos crecemos como hijos e hijas de Dios y hermanos en Cristo”.

Por ello, considera que este libro con su “lenguaje sencillo y claro, la presentación amable y atractiva y principalmente la calidad de su contenido contribuirá notablemente a ayudar a los padres, y como dice el título, también a los abuelos, a que el tesoro de la fe, con la gracia de Dios, prenda con fuerza en el corazón de las generaciones más jóvenes”.

miércoles, 8 de enero de 2020

Lope y el amor de Dios,De lo humano y lo divino

José María Marco, profesor de la Universidad Pontificia Comillas, es bien conocido por sus biografías de Manuel Azaña, Giner de los Ríos y Antonio Maura o el muy reciente Diez razones para amar España. Coincide este último libro con la publicación de El verdadero amante. Lope de Vega y el amor (Ediciones Insólitas, 2019), en el que propone una lectura del conjunto de la obra de Lope tomando el amor como motor de la misma. Además, relaciona los textos con los aspectos biográficos de su autor, mostrando cómo su literatura es un cuerpo que crece y evoluciona a la par que las emociones amorosas construyen su vida. Son reveladoras las muchas páginas que Marco dedica al estudio del amor religioso en Lope.

En ocasiones se ha entendido que la ordenación de Lope de Vega como sacerdote en 1614 suponía el redescubrimiento de la fe tras una crisis religiosa, pero Marco lo relaciona más con «el arrepentimiento y la voluntad de contrición» que con la recuperación de una fe jamás perdida. Lo que sí había experimentado era una crisis tras varias desgracias, como la muerte de su hijo Carlos Félix y en seguida la de su esposa, y Marco ve las Rimas sacras (1614) en ese contexto. Con el apoyo en figuras como David, san Agustín o san Ignacio, muestra «al alma torturada por el impulso erótico y las consecuencias de este en la vida personal y familiar», si bien es santa María Magdalena quien le permite simbolizar «su peregrinación de la grosería del pecado al abrazo de la belleza eterna de Dios». Las lágrimas surgen al comprender el poeta «cómo su condición humana le impide llegar a la presencia del Señor» porque aspira a un amor imposible, pero que Dios mismo lo hace posible al humanizarse en Cristo y querer «vivir desde dentro, íntimamente, la gravedad de la existencia de su criatura y los dilemas, las dudas y los sufrimientos a los que se enfrenta». De ahí que la Pasión y la Muerte de Cristo conformen el grueso de las Rimas sacras y, por tanto, la exposición del amor de Dios por unos hijos que se arrepienten de su frialdad inicial: «¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?».

Como contrapunto, Marco estudia el misterio de la Encarnación en Pastores de Belén (1612), novela pastoril a lo divino en la que los pastores no celebran el amor profano, como era propio del género, sino el amor de Dios, cantado aquí mediante la poesía pura que se ofrece desnuda a un Niño también desnudo e indefenso. No faltan acercamientos al muy franciscano Isidro (1599) o a los Soliloquios amorosos de un alma a Dios (1626), que hacen de El verdadero amante una delicia para amantes de Lope y de la literatura religiosa.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

¿Es razonable ser creyente?

La pregunta sobre Dios sigue estando de actualidad. Sigue interesando. Es una cuestión que interpela desde siempre al hombre, que planea sobre él desde que es consciente de su propia existencia, desde que empieza a pensar y se interroga sobre su origen, su destino final y sus motivaciones.

¿Por qué creer? ¿Para qué sirve creer? ¿Está el creyente mejor preparado ante los grandes problemas de la vida, para hacer frente al enigma del mal y de la muerte? ¿Por qué creer en la Iglesia? ¿Cuál es la verdad sobre las páginas más difíciles de su historia? ¿Debe aceptarse todo lo que dice sobre ética sexual? Estas líneas tratan de dar respuesta a esas y otras muchas preguntas. Pretenden aportar un poco de luz a todas esas cuestiones. Una luz procedente del sentido común, de lo que enseñan el entendimiento y el corazón, para ayudar al hombre a encontrar razones para vivir con paz y esperanza. No tienen tampoco pretensiones de erudición. No es un texto de teología, ni pretende ser tampoco un tratado doctrinal. No busca acumular argumentos o razones filosóficas, sino más bien dar unas respuestas breves y sencillas, sin otro mérito, quizá, que el de haber sido contrastadas en conversaciones con personas muy diversas.

Las ideas se presentan en forma de diálogo con un interlocutor preocupado por su propia fe, o por la de sus hijos, o por la de un pariente, o un amigo. Como un rato de conversación con alguien que no tiene fe, o que quizá la tiene, pero a veces siente que flaquea, o ve cómo flaquea en otros, y no encuentra respuesta adecuada a sus preguntas.

No es un conjunto de recetas de folletín para problemas serios. Los temas son suficientemente difíciles como para guardarse de reduccionismos o simplezas. Es un libro que quiere llevar a pensar y a hacer pensar. Un libro para leer quizá despacio, más que de un tirón. Para darlo a leer, y servir de punto de arranque a nuevas reflexiones y comentarios.

La fe es suficientemente oscura como para que la adhesión del espíritu sea libre y, al tiempo, es suficientemente clara como para que dicha adhesión sea razonable. Ese claroscuro –que está en la naturaleza misma de las cosas– hace que una conversación sobre la fe no sea como hablar de una ciencia de carácter matemático, ni como una pugna en la que se pretende convencer al otro con las armas de la simple dialéctica.

Una conversación sobre la fe ha de ser como un intercambio de impresiones con el que se busca avanzar en el camino de la búsqueda de la verdad. Y el hecho de que estés ahora leyendo estos textos demuestra que te das cuenta de la necesidad que todos tenemos de reflexionar sobre Dios a la hora de encontrar un sentido para nuestras vidas.

 AUTOR: Afonso aguiló

domingo, 7 de julio de 2019

«Creo que hay fundamento bíblico suficiente para considerar a María como Corredentora y Mediadora»

¿Deben ser declarados dogmas la Corredención y la Mediación de la Virgen María? Independientemente de que sean declarados dogmas, ¿tienen algún fundamento bíblico ambas creencias, comúnmente creídas en la Iglesia? El portal mariano Cari Filii le plantea éstas y otras cuestiones sobre la Madre de Dios a Elena Álvarez, doctora en Teología, con motivo de la publicación de su libro Las mujeres del Evangelio:-¿No es llamativo que se hable tan poco de la Virgen María en los Evangelios? Hay quien lo ve como una objeción a la mariología católica...

-Se habla muy poco, es cierto, pero esa sobriedad conduce a lo esencial. Las palabras de María en el Evangelio son de acogida, de disponibilidad a Dios y a los demás, de llevar a la salvación y de conducir a Jesucristo. La presencia de María junto a Jesucristo habla de una cuestión muy importante, y es que la salvación no es solitaria, por eso Cristo quiso contar con su colaboración y dárnosla por madre. En este sentido, su recomendación en Caná es toda una declaración de las intenciones de su vida y su recomendación a todos: "Haced lo que él os diga".

-Hay quien ve en esa parquedad una objeción a la mariología católica...

-Si ella es esencial apertura a Jesucristo, unión estrecha con Él, no veo motivo por el que objetar a una mariología católica, ya que esta sólo refuerza la verdad de la Cristología.

-¿Por qué en el capítulo del libro que le consagra la denomina Rosa del Desierto?

-Escribir sobre la Virgen me resultó especialmente difícil. Sin eventos especiales, su presencia siempre ha estado cercana en mi vida, acompañándome en muchos momentos. Era complicado transmitir en un texto breve quién es para la Iglesia y para cada uno. Pensé que sería más eficaz evocar por una imagen, que pudiera despertar las propias vivencias del lector. Ahí me vino a la cabeza la imagen de la rosa del desierto. En parte, porque geográficamente, María está cercana al desierto. En parte también porque esta vida no es un vergel, tiene sus momentos de relajación y de sequedad. Y cuando estamos en estos, nos ayuda tanto el alivio de una flor.

-¿Por qué esa flor en concreto?

-La rosa del desierto evoca a una roca sedimentaria y a una planta que almacena agua para poder vivir en esas condiciones climáticas. Me llevó a pensar que todo lo que tiene María es resultado de que "guardaba estas cosas en su corazón", sabía hacer tesoro de lo que Dios le daba. De ahí procede también su capacidad para equilibrar perfectamente la fortaleza de la roca con la delicadeza de la flor. Y creo que por ello es refugio y apoyo, verdadera madre, de todos los que quieran acudir a ella.

-¿Deben ser definidos como dogmas María Corredentora y María Mediadora universal de todas las gracias?

-Valorar la oportunidad de una definición dogmática no es cuestión de mi competencia, sino de la autoridad de la Iglesia, por tanto, no trataré esa cuestión. Tampoco estaría preparada para ello. No tengo nada más que recomendar la lectura del capítulo 8 de Lumen Gentium.

-Pero ¿hay fundamento bíblico para ambos dogmas?

-Creo que hay fundamento bíblico suficiente para considerar a María como Corredentora y Mediadora en dos momentos. El primero es el episodio de las bodas de Caná: la aparente resistencia de Jesucristo para obrar el milagro muestra que desea contar con la intercesión de María para presentarle nuestras necesidades, y que atiende a sus peticiones en nuestro favor. Muestra también, por cierto, que es una gran intercesora, porque observa con buenos ojos las necesidades, y no espera a que se le pida la ayuda, se adelanta a prestarla. El segundo momento, y más importante, es su entrega como Madre, a través de San Juan, de todos los que creen en Jesucristo. El sufrimiento atroz de la cruz fue compartido con quien más le quería, y en este sentido, algo aliviado; el sufrimiento de la madre que ve morir así a su hijo, máxime sabiendo quién es, supone una dura prueba para la fe de María que, no obstante, permanece fiel. Pero con ese sufrimiento compartido, esa prueba y esa fe, comprende y ayuda a todos los que queremos crecer en la fe y vivimos con nuestras luchas. Y en eso colabora con su Hijo.

-¿Realmente necesitamos mediadores ante Dios, aunque sea alguien tan sublime como la Virgen?

-A mi modo de ver, nuestras dificultades actuales para comprender la mediación y la colaboración proceden de una mentalidad muy individualista, que se ha hecho predominante en nuestra sociedad. Tenemos que obtener nuestros méritos, lograr éxitos por lo que somos y valemos, sin acudir a la ayuda de nadie, nos hacemos cada vez más competitivos, desde la infancia. Eso nos puede llevar a olvidar que somos seres abiertos, relacionales, que necesitamos de los demás. Por eso Jesucristo quiso venir al mundo en el seno de una familia, necesitado de cuidado, y tener un crecimiento normal; vivir entre un grupo de discípulos y contar con su madre hasta el final. Quiso que la Iglesia fuera también, como gustaba decir a Benedicto XVI, una comunidad en camino. Es decir, una familia que, cuenta con una Madre y con la ayuda que nos prestamos unos a otros.

domingo, 31 de marzo de 2019

LIBRO: "MEDITACIÓN DE LA NATURALEZA HUMANA"

«El presente libro se basa en materiales presentados y sometidos a crítica y contraste en numerosos foros, como clases, congresos, conferencias, capítulos y artículos. [...] cada uno de los capítulos puede ser leído por separado, pues en cada uno de ellos se plantea una pregunta filosófica y se obtienen conclusiones tras la pertinente argumentación» (De la Introducción)
Biblioteca de Autores Crsitianos (BAC)
Vivimos una época de desconcierto en cuanto a la imagen del ser humano. Para unos es simplemente un animal más, para otros es una suerte de robot complicado. En uno y otro caso se hace imposible la acción libre y personal. Hay quien piensa, por el contrario, que somos pura libertad, que carecemos de una naturaleza que nos condicione y nos oriente. Son visiones diferentes del ser humano, pero todas ellas tienen el mismo efecto práctico: acaban justificando, prediciendo o incluso recomendando la transformación del ser humano en un artefacto post-humano. Ante esta situación queremos repensar lo humano e invitar al lector a hacerlo con nosotros. ¿Desde dónde? Desde la convicción profunda de que cada ser humano es ya infinitamente valioso. Desde el sentido común, que nos indica que sí tenemos una naturaleza propia, tanto como una cierta libertad de realización personal. Desde la tradición aristotélica, entendida como alta elaboración filosófica del sentido común. Esta tradición nos enseña que el ser humano tienes aspectos animales, sociales y espirituales. Que resulta, en consecuencia, tan vulnerable y dependiente como autónomo. Que precisa, para su plena realización, de unos entornos adecuados a la ecología humana. Y nos muestra, por último, cómo todos estos aspectos se integran y realizan libremente, por mutua diferenciación, en la unidad irrepetible de cada persona.

Alfredo F. Marcos Martínez, catedrático de filosofía de la ciencia en la Universidad de Valladolid, ha publicado numerosos libros y artículos sobre filosofía de la biología, ética ambiental, bioética, estudios aristotélicos y naturaleza humana. Actualmente coordina en Valladolid el Doctorado Interuniversitario en Lógica y Filosofía de la Ciencia.

Moisés Pérez Marcos, doctor en filosofía y licenciado en teología, es profesor de filosofía del lenguaje de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. Ha publicado diferentes trabajos sobre las relaciones entre ciencia y religión y la filosofía de santo Tomás de Aquino, así como sobre cosmovisión naturalista y sus consecuencias para la comprensión del ser humano.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Aprende a manejar la Biblia. Aproximación al Antiguo Testamento

Este libro de bolsillo, tan manejable, como reza su título, es un verdadero instrumento de trabajo para adquirir los conocimientos esenciales para comprender la Biblia, las principales claves para interpretarla dentro de la tradición católica, para aprender a descubrir el Antiguo Testamento como anticipo del Nuevo Testamento, y para adentrarse en la espiritualidad bíblica. Pero sobre todo, para enamorarse de la Sagrada Escritura, como lo hacía san Juan Crisóstomo: «Tengo en mis manos su palabra escrita. Este es mi báculo, esta es mi seguridad, este es mi puerto tranquilo. Aunque se turbe el mundo entero, yo leo esta palabra escrita que llevo conmigo, porque ella es mi muro y mi defensa. ¿Qué es lo que me dice?: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”».

El autor, Óscar García Aguado, actualmente párroco y viceconsiliario de Manos Unidas, es un experto en la materia y con una larga experiencia de promotor de escuelas bíblicas en las parroquias por las que ha pasado como párroco de barrio (Aluche, Vallecas y ahora Cuatro Vientos, en Madrid). Él mismo explica al comienzo del libro la experiencia de estas escuelas bíblicas: «Las almas se ensanchaban, las personas se sentían reconfortadas y alentadas en su esperanza, y se respiraba una atmósfera de comunión profunda. Cuando vamos leyendo más y más la Escritura, en la preciosa tradición de la Iglesia, vamos reconociendo a Dios en nuestra vida. Porque decía el gran san Jerónimo: “Desconocer la Escritura es desconocer a Cristo”. Y quien conoce a Cristo se enamora de Él y su amor te lanza a las más altas cotas de la humanidad, a ese maravilloso camino llamado santidad».

Decía san Pablo VI en su exhortación apostólica Evangelii nuntiandi (1975) que «el Evangelio que nos ha sido encomendado es también palabra de verdad. Una verdad que hace libre y que es la única que procura la paz del corazón; esto es lo que la gente va buscando cuando le anunciamos la Buena Nueva. La verdad acerca de Dios, la verdad acerca del hombre y de su misterioso destino, la verdad acerca del mundo. Verdad difícil que buscamos en la Palabra de Dios y de la cual nosotros no somos, lo repetimos una vez más, ni los dueños, ni los árbitros, sino los depositarios, los herederos, los servidores» (nº 78).

El libro se inscribe en una colección de libros de bolsillo para la nueva evangelización de la editorial Ciudad Nueva, dirigido no solo a agentes de pastoral y catequistas, sino a todos los cristianos, llamados a ser discípulos misioneros, porque tiene como finalidad servir a los servidores del Evangelio. En este caso: ¡Servir la Palabra de Dios! ¿Puede haber algo más valioso? Pero para servir bien hay que saber hacerlo. Y para servir la Biblia hay que saber manejarla y saber enseñar a otros a manejarla. Porque manejar la Biblia no es manipularla, sino muy al contrario, es saber acogerla entre las manos, como cuando vamos a beber de una fuente, y beber a través de esas manos, compartirla con los demás, porque no somos solo nosotros los que deseamos esa agua insaciable que Jesús ofreció a la Samaritana (Cf. Jn. 4, 5-42).

Manuel Bru

jueves, 4 de octubre de 2018

«Cáncer y debilidad del sistema inmunitario según Santa Hildegarda»

Doctor Wighard StrehlowSanta Hildegarda señala cómo prevenir el cáncer: 5 síntomas a los que hay que prestar atención
Hay un consenso científico en la actualidad acerca de que una mala alimentación y una serie de factores psicosociales debilitan el sistema inmunitario humano y lo hacen más vulnerable. 
El doctor alemán Wighard Strehlow, experto en la medicina de la abadesa y doctora de la Iglesia Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179), señala que ella detectó 5 señales o síntomas que van relacionados con lo que hoy llamamos "fase de precancerosis": 
- Trastornos del corazón
- Problemas de garganta y vías respiratorias
- trastornos hepáticos; 
- trastornos del estómago y del intestino
- trastornos reumáticos.
Wighard Strehlow, a partir de los textos médicos de la abadesa alemana del siglo XII, de los datos modernos y de su experiencia médica, constata que trabajar sobre estos síntomas en su "fase de precancerosis", especialmente reforzando el sistema inmunitario, ayuda a prevenir o impedir el "salto al cáncer" y la formación de tumores malignos. Strehlow expone sus experiencias y las enseñanzas de Santa Hildegarda en  “Cáncer y debilidad del sistema inmunitario según Santa Hildegarda” (LibrosLibres), de reciente publicación en español.
El precáncer en los textos de Santa Hildegarda
En sus textos, Santa Hildegarda describe la precancerosis y su relación con los tumores. Escribe sobre la difusión de los virus por todo el cuerpo, describe incluso como desarrollan una doble hélice y la forman otra vez y como se reproducen estos virus en el ADN del núcleo celular. En su terminología medieval, a estos virus ligados al cáncer los llama “gracillimi vermiculi” (gusanitos pequeñísimos).
La bilis negra: un síntoma revelador
Un síntoma o detector en esta fase de precancerosis es lo que Santa Hildegarda llamaba "bilis negra" o melanche, que es un exceso de ácido biliar, segregado por el hígado. La santa abadesa relaciona esta bilis negra con factores psico-patológicas, debidas al estrés, las preocupaciones, la angustia o el miedo. Los pigmentos de esa bilis negra provocan una especie de envenenamiento que invade todo el cuerpo.
Estas toxinas y sustancias al fermentar se fijan, en un primer momento, en focos aislados (focos reumatoides) encerrados o encapsulados en una especie de bolsa o cápsula dentro del tejido conjuntivo. De cuando en cuando, originan oleadas de dolores violentos cuando el enfermo se encuentra en una fase desfavorable o de débil resistencia. El cuerpo se siente agredido y lacerado de tal modo como si lo mordieran o se lo comieran desde dentro.
Santa Hildegarda protagonizó una película alemana en 2009 ("Visión") y fue declarada Doctora de la Iglesia por Benedicto XVI
Del oncógeno inactivo a su peligrosa activación
A los virus que desencadenan tumores los llamamos hoy oncógenos. Se trata todavía de focos dispersos de virus que están en la llamada fase de virus cristalinos porque todavía no tienen vida autónoma. Necesitan un lugar de acogida para crecer y multiplicarse: en ese estadio todavía prácticamente no se propagan. Por ejemplo, si se producen pequeñas heridas sangrantes en el tracto intestinal, esos oncógenos pueden dar el peligroso salto al cáncer, ya que se activan y pueden emigrar a todo el cuerpo y formar tumores.
Cambiar el estilo de vida y la alimentación para reforzar las defensas
La salud, tal como la entiende y explica Santa Hildegarda, no es una "casualidad" sino un proceso dinámico sobre el que cada uno de nosotros puede influir diariamente mediante un estilo de vida razonable y una alimentación adecuada, de lo cual cada uno es responsable.
En la base del Arte de Curar de Santa Hildegarda se ofrece un programa con seis Reglas de Oro de la Vida con las cuales se puede influir sobre los procesos que fortalecen la capacidad inmunitaria y curativa del cuerpo. Como religiosa, ella animaba al  enfermo a preocuparse por activar todas las posibilidades ocultas en su interior y a ponerse en sintonía con el plan divino que Dios pensó para su vida al crearlo y poder así realizarl.
Santa Hildegarda escribió de música, teología y mucho de medicina
34 años, ante un tumor cerebral inoperable
El doctor Strehlow, que es hoy la máxima autoridad mundial en la medicina hildegardiana, explica en su libro “Cáncer y debilidad del sistema inmunitario según Santa Hildegarda” (LibrosLibres), casos de pacientes que han pasado por su consulta a lo largo de los últimos 40 años y que han experimentado mejorías asombrosas siguiendo las indicaciones del “Arte de Curar" de Santa Hildegarda. 
Un ejemplo que da es el de un enfermo de 34 años que sufría de un tumor cerebral inoperable. Había perdido la voz y el sentido del equilibrio. Tenía vértigos y titubeaba al moverse de manera que tenía que agarrarse continuamente. El hospital regional buscó una asistencia externa de medicina natural porque no disponían de ningún recurso médico u opción terapéutica hospitalaria para ese caso. Se realizó un tratamiento específico para el tratamiento del cáncer según el Arte de Curar de Santa Hildegarda: alimentación a base de espelta, dos análisis de sangre hildegardiano (ASH) al año, cura de bebida de lentejas de agua y Anguillán en dosis progresivas. Al cabo de un año el tumor dejó de crecer y su voz y su estado general habían mejorado. Hoy el enfermo vuelve a caminar y recupera el equilibrio. El pronóstico después de cada ASH es muy esperanzador.
Quimioterapia que no logra frenar la inflamación de linfomas
Otra paciente sufrió una operación abdominal hace 10 años. Desde entonces sufre inflamación en los nódulos linfáticos de la región inguinal. El análisis de una muestra de esos nódulos era benigno para un primer laboratorio, y maligno para otro distinto. Durante dos años de dudas los linfomas se desarrollaron y, de forma urgente, le propusieron a la enferma un tratamiento de quimioterapia tradicional o una terapia con rayos. En realidad, para este caso solo una quimioterapia intensiva y muy agresiva podía ofrecer una pequeña oportunidad de mejoría de su estado. La enferma, por su parte, adoptó una alimentación a base de espelta. Con la toma de bebida de lentejas de agua y Anguillán, los análisis de sangre según Santa Hildegarda y untratamiento intestinal mediante el electuario de peras (tenía una infección por cándidas) los nódulos linfáticos se redujeron en tres meses de 10 cm a 2 cm. Su enfermedad evoluciona de manera satisfactoria, en general, con una reducción espontánea de los nódulos linfáticos y un buen estado clínico general.
Hildegarda asegura que lo que escribía sobre ciencia y medicina también se lo iluminaba Dios con sus dones.
Un tumor maligno que reaparece a los cinco años…
A los 40 años tuvieron que amputarle los dos pechos a una enferma (en 1986 el pecho izquierdo y 1988 el derecho). A pesar de la quimioterapia y una serie de 24 sesiones de rayos el tumor maligno hizo una recidiva y reapareció en junio de 1991. En el mes de mayo de 1992 tuvo que ser operada de nuevo. La lesión no quería cicatrizar y continuaba sangrando. A pesar de la quimioterapia el tumor continuó creciendo: aparecieron metástasis en el hígado, los pulmones y en los vasos linfáticos. A partir de abril de 1994 la enferma descubrió la medicina de Santa Hildegarda: ASH, bebida de lentejas de agua y Anguillán. Al cabo de nueve meses ya se observaba una regresión de las metástasis. La tomografía por ordenador  ya no detectaba metástasis ni en el hígado ni en los pulmones, solo trazas de cicatrices. Ya no se ha descubierto ninguna otra metástasis.
Por supuesto, el enfermo no debe dejar nunca de ir a los médicos especialistas ni de atender las ofertas y tratamientos de la medicina moderna; sin embargo, el doctor Strehlow destaca los asombrosos resultados de las recetas hildegardianas que él relaciona, como indica el título de su libro, con un fortalecimiento del sistema inmunitario. 
La medicina de Santa Hildegarda, para el lector de hoy
Ahora LibrosLibres traduce al español“Cáncer y debilidad del sistema inmunitario según Santa Hildegarda”, el libro del doctor Strehlow que explica los casos que ha podido estudiar y las ventajas del estilo de vida hildegardiano. Puede adquirirse en librerías o encargarse aquí en OcioHispano.