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miércoles, 8 de enero de 2020

Lope y el amor de Dios,De lo humano y lo divino

José María Marco, profesor de la Universidad Pontificia Comillas, es bien conocido por sus biografías de Manuel Azaña, Giner de los Ríos y Antonio Maura o el muy reciente Diez razones para amar España. Coincide este último libro con la publicación de El verdadero amante. Lope de Vega y el amor (Ediciones Insólitas, 2019), en el que propone una lectura del conjunto de la obra de Lope tomando el amor como motor de la misma. Además, relaciona los textos con los aspectos biográficos de su autor, mostrando cómo su literatura es un cuerpo que crece y evoluciona a la par que las emociones amorosas construyen su vida. Son reveladoras las muchas páginas que Marco dedica al estudio del amor religioso en Lope.

En ocasiones se ha entendido que la ordenación de Lope de Vega como sacerdote en 1614 suponía el redescubrimiento de la fe tras una crisis religiosa, pero Marco lo relaciona más con «el arrepentimiento y la voluntad de contrición» que con la recuperación de una fe jamás perdida. Lo que sí había experimentado era una crisis tras varias desgracias, como la muerte de su hijo Carlos Félix y en seguida la de su esposa, y Marco ve las Rimas sacras (1614) en ese contexto. Con el apoyo en figuras como David, san Agustín o san Ignacio, muestra «al alma torturada por el impulso erótico y las consecuencias de este en la vida personal y familiar», si bien es santa María Magdalena quien le permite simbolizar «su peregrinación de la grosería del pecado al abrazo de la belleza eterna de Dios». Las lágrimas surgen al comprender el poeta «cómo su condición humana le impide llegar a la presencia del Señor» porque aspira a un amor imposible, pero que Dios mismo lo hace posible al humanizarse en Cristo y querer «vivir desde dentro, íntimamente, la gravedad de la existencia de su criatura y los dilemas, las dudas y los sufrimientos a los que se enfrenta». De ahí que la Pasión y la Muerte de Cristo conformen el grueso de las Rimas sacras y, por tanto, la exposición del amor de Dios por unos hijos que se arrepienten de su frialdad inicial: «¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?».

Como contrapunto, Marco estudia el misterio de la Encarnación en Pastores de Belén (1612), novela pastoril a lo divino en la que los pastores no celebran el amor profano, como era propio del género, sino el amor de Dios, cantado aquí mediante la poesía pura que se ofrece desnuda a un Niño también desnudo e indefenso. No faltan acercamientos al muy franciscano Isidro (1599) o a los Soliloquios amorosos de un alma a Dios (1626), que hacen de El verdadero amante una delicia para amantes de Lope y de la literatura religiosa.

lunes, 23 de abril de 2018

De lo humano y lo divino

La pedagogía de Narnia
Primero fue un fauno con regalos al lado de un farol y de una niña en un bosque nevado. Una simple y poderosa imagen de la que fue surgiendo todo un mundo de fantasía que acabó convirtiéndose en una obra de referencia de la literatura infantil, Las Crónicas de Narnia.

Esta historia está inevitablemente transida del espíritu cristiano que animaba a su autor, el escritor y pensador británico C. S. Lewis. Así nos lo describe él mismo en una carta de 1961, donde nos cuenta que «la historia de Narnia y el mítico león Aslan aluden a Cristo». Y más adelante nos dice: «Supongamos que existiese un mundo como Narnia y supongamos que Cristo quisiese ir a ese mundo y salvarlo (como lo hizo por nosotros). ¿Qué pasaría entonces? Pues Las Crónicas son mi respuesta. Como Narnia es un mundo de bestias que hablan, pensé en encarnarlo como una bestia que habla. Le di forma de león porque se supone que el león es el rey de las bestias, y Cristo es el León de Judá mencionado en la Biblia».

Sin duda por esta razón la obra es muy recomendable para que la lean los niños, y más aún para que los educadores cristianos le saquemos provecho. En los siete libros podemos encontrar alegorías de la Creación (El sobrino del mago), la Redención (El león, la bruja y el armario) o la Parusía (La última batalla). Y toda la obra está llena de una visión cristiana de la providencia, la esperanza, la fe, o las tentaciones, y de multitud de citas que harán las delicias de pequeños y mayores buscando paralelismos con la Biblia.

Por todo ello, y por los otros muchos valores humanos que estos libros alientan –la entrega, el perdón, el cuidado de la familia, la valentía, el resistir al mal, la amistad, la compasión…– son muchos los profesores, especialmente los de Religión, que utilizan como apoyo esta obra literaria. Más aún desde que Walt Disney las trasladara a la gran pantalla.

Quizás la iniciativa más desarrollada en España es el proyecto Viaje a Narnia, de las diócesis de Pamplona y Tudela y de Getafe; esta última incluida por la Comunidad de Madrid en las actividades de especial dedicación en las que el profesorado puede participar. Durante una jornada, en lugares casi mágicos se reproducen las aventuras de los hermanos Pevensie. En la edición de este viernes en Aranjuez participarán más de 5.000 alumnos y profesores. 130 centros han preparado esta actividad trabajando los libros en el aula.

Javier Segura Zariquiegui
Delegado de Enseñanza de la diócesis de Getafe