jueves, 16 de julio de 2026

Jueves de la XV Semana del Tiempo Ordinario. Bienaventurada Virgen del Cármen.

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (26,7-9.12.16-19):

La senda del justo es recta. Tú allanas el sendero del justo; en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, ansiando tu nombre y tu recuerdo. Mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti, porque tus juicios son luz de la tierra, y aprenden justicia los habitantes del orbe. Señor, tú nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú. Señor, en el peligro acudíamos a ti, cuando apretaba la fuerza de tu escarmiento. Como la preñada cuando le llega el parto se retuerce y grita angustiada, así éramos en tu presencia, Señor: concebimos, nos retorcimos, dimos a luz… viento; no trajimos salvación al país, no le nacieron habitantes al mundo. ¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán, despertarán jubilosos los que habitan el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras parirá.

Palabra de Dios


Salmo 101R/. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra


Santo Evangelio según san Mateo (11,28-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor


Compartimos:

Normalmente en la mayoría de las iglesias de España hoy se celebrará la misa de la fiesta del Carmen, pero las lecturas del jueves de la Semana XV son también apropiadas, y crean una especie de diálogo entre las dos posibilidades de celebración. En la de Isaías, del jueves ordinario se ora: “mi alma te desea de noche”… y a la Virgen del Carmen, desde la primera aparición a Simon Stock, se la proclama como “Stella Maris”… el Salmo 102 afirma esta protección de la Estrella diciendo: El Señor mira desde el cielo, y María en el Magnificat celebra y exulta en la protección y la misericordia de Dios, de generación en generación. Por último, el evangelio recomienda acudir a Cristo todos los que estén cansados y agobiados, porque su yugo es suave. Y a quienes hacen precisamente eso, se les proclama como madre y hermanos…Quienes cumplen la voluntad de Dios. Es decir, quienes se someten a ese yugo suave y a esa carga ligera. No es que Jesús esté negando la maternidad de su madre, sino precisamente afirmándola de una manera mucho más amplia: quienes dicen sí, como ella, hacen más tangible la presencia de Dios en el mundo, porque, al cumplir su voluntad, están amando, sirviendo, luchando por la justicia, defendiendo la verdad y acercando la Buena noticia de la salvación a todos.


María abrió la puerta al cumplimiento de la promesa, se encendió como estrella en la oscuridad de la noche humana, y dio paso a la alegría. Lo sigue haciendo con nosotros en momentos de incertidumbre, como cuando parece que vamos navegando a la deriva y ella indica el camino hacia el alivio del cansancio. Lo hace cuando parece que la situación política, o familiar, es casi desesperada. Lo hace cuando nos sentimos medio aplastados por las dificultades de la vida, por la enfermedad, el temor, el agobio del trabajo. Es decir, cuando navegamos todos esos mares procelosos en medio de la noche, cuando nuestra alma desea a Dios. Entonces aparece la Estrella de los Mares, Nuestra Señora del Carmen y nos marca el camino para llegar al descanso.

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