domingo, 26 de enero de 2020

Las virtudes del cielo

En algunas oraciones del misal, y, sobre todo en los prefacios antes del Santo, se invoca a las
“Virtudes del cielo” ¿pero quiénes son esas virtudes? Son un invento de apariencia teológica y una mala traducción. Para no pasarme de impío y aventurado radical, intentaré explicarme, empezando por el final.

La palabra “virtus” en latín significa “fuerza” y “poder”. Esta palabra pasó al español como “virtud” con el significado derivado de “costumbre que facilita actuar bien” Así hablamos de que una persona tiene la virtud de la caridad o la virtud de la justicia. El misal latino la usa en el sentido de “fuerza poderosa”, pero los traductores del misal prefieren mantener la palabra latina que se entiende mal y que resulta por lo menos rimbombante y presuntuosa.
Lo del invento lo matizo más. A las fuerzas poderosas que actúan en el mundo sin que nosotros podamos controlarlas se las llamó de muchas maneras. San Pablo en la carta a los Colosenses 1,16 dicerefiriéndose a Cristo: “en él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades; todo fue creado por él y para él.

Las palabras destacadas son todas sinónimos que significan “poder”. Los antiguos creían que hay muchos “poderes”, muchos espíritus con fuerzas que superan nuestras fuerzas y que dominan el mundo. Unos son buenos y otros malos. Los buenos acabaron llamándose ángeles y los malos demonios. San Pablo dice, pues, en ese texto algo provocador: Todos esos espíritus y poderes son criaturas y no pueden nada contra Cristo, el Hijo de Dios, que es su creador, y tampoco pueden nada en contra de quien se somete a Cristo. Esos poderes celestes que tanto nos desconciertan y atemorizan están al servicio de Cristo.

Luego, los que seguían preocupados con estos espíritus agruparon a los buenos en nueve grupos llamados Los nueve coros de los ángeles: Ángeles, Arcángeles, Querubines, Serafines, Coros, (añadidos para que salieran nueve), Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades (Virtutes en latín). Esto es todo pura especulación. Pero es claro que es posible decir que queremos que todos los poderes celestiales y terrestres, todo en definitiva, alabe y se someta de verdad a Dios. Por eso en la liturgia a veces se invoca a los poderes superiores para que lejos de asustarnos, nos protejan sirviendo así y alabando a Dios. Concluyamos diciendo, por tanto, que hubiera sido mejor traducir: los “ángeles del cielo” o mejor aún “Las poderosas fuerzas celestiales”

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.