miércoles, 19 de octubre de 2022

Oración de Súplica

 Jesús eres nuestra luz en medio de la oscuridad de la vida.

 Eres nuestro guía, nuestra salud y nuestro protector.

 Confiamos en tus decisiones  y te entregamos nuestras vidas.

 Señor, gracias por todo, guía nuestros pasos 

 siempre y danos la luz que necesitamos.

 Quíta los obstáculos de nuestro camino y protégenos con tu manto divino.

 SEÑOR, que no haya soledad o enfermedad. 

. Danos Tu bendición, provisión y paz en el Nombre de JÉSUS.

 Llévanos de Tu Mano y Gracias por bendecir nuestro camino,

por allanar nuestros senderos.

 Dios nuestro, te pedimos que cambies, nuestras lágrimas por sonrisas,

 nuestras tristezas por alegrías y nuestros problemas 

por tus bendiciones. Confiamos eternamente en ti.

Que los hombres y mujeres puedan convivir 

con belleza y naturalidad, sin odios, ni violencias.

Que todos sepamos perdonar y amar de verdad a todos.

MM. Dominicas,Sor María Pilar

Miércoles de la 29ª semana del Tiempo Ordinario

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (3,2-12):

Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, del que os he escrito arriba brevemente. Leedlo y veréis cómo comprendo yo el misterio de Cristo, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y participes de la promesa de Jesucristo, por el Evangelio, del cual yo soy ministro por la gracia que Dios me dio con su fuerza y su poder. A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él.

Palabra de Dios

Salmo Is 12,2-3.4bcd.5-6 R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador

 Santo Evangelio según san Lucas (12,39-48):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.» Pedro le preguntó: «Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?» El Señor le respondió: «¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda en llegar", y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.»

Palabra del Señor

Compartimos:

La Iglesia católica es una entidad que ha recibido y sigue recibiendo muchas críticas y golpes. Tomemos el caso del tema de los abusos sexuales. Incluso cuando las investigaciones muestran que la prevalencia de los abusos sexuales es la menor entre el clero católico en comparación con otras empresas públicas y privadas, el mundo es el que más se enfada con la Iglesia, ¡y con razón! Porque, como señala hoy Jesús, se exigirá mucho al que ha recibido mucho. Dada la gran responsabilidad de liderazgo espiritual y moral que se le ha confiado a la Iglesia y la gracia que se le ha concedido para ello, se espera una mayor responsabilidad de ella y de sus ministros. Como se dice, la mujer del César debe estar por encima de toda sospecha. La Iglesia, al ser la esposa de Cristo, debe estar a la altura de éste. Esto se aplica no sólo en el ámbito afectivo, sino en todos los ámbitos de intervención; y esto se aplica no sólo al clero, sino a todo cristiano. Porque cada uno de nosotros ha recibido gracia sobre gracia.

martes, 18 de octubre de 2022

San Lucas, evangelista

 Lectura (2Tim 4,9-17a):

Dimas me ha dejado, enamorado de este mundo presente, y se ha marchado a Tesalónica; Crescente se ha ido a Galacia; Tito, a Dalmacia; sólo Lucas está conmigo. Coge a Marcos y tráetelo contigo, ayuda bien en la tarea. A Tíquico lo he mandado a Éfeso. El abrigo que me dejé en Troas, en casa de Carpo, tráetelo al venir, y los libros también, sobre todo los de pergamino. Alejandro, el metalúrgico, se ha portado muy mal conmigo; el Señor le pagará lo que ha hecho. Ten cuidado con él también tú, porque se opuso violentamente a mis palabras. La primera vez que me defendí, todos me abandonaron, y nadie me asistió. Que Dios los perdone. Pero el Señor me ayudó y me dio salud para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran los gentiles.

Palabra de Dios

Salmo: 144 R/. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.

 Santo Evangelio (Lc 10,1-9):

 En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.»En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’».

Palabra de Dios

Compartimos:

Hoy, en la fiesta de san Lucas —el Evangelista de la mansedumbre de Cristo—, la Iglesia proclama este Evangelio en el que se presentan las características centrales del apóstol de Cristo. El apóstol es, en primer lugar, el que ha sido llamado por el Señor, designado por Él mismo, con vistas a ser enviado en su nombre: ¡es Jesús quien llama a quien quiere para confiarle una misión concreta! «El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir» (Lc 10,1).

El apóstol, pues, por haber sido llamado por el Señor, es, además, aquel que depende totalmente de Él. «No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino» (Lc 10,4). Esta prohibición de Jesús a sus discípulos indica, sobre todo, que ellos han de dejar en sus manos aquello que es más esencial para vivir: el Señor, que viste los lirios de los campos y da alimento a los pájaros, quiere que su discípulo busque, en primer lugar, el Reino del cielo y no, en cambio, «qué comer ni qué beber, y [que] no estéis inquietos. [Porque] por todas esas cosas se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro Padre que tenéis la necesidad de eso» (Lc 12,29-30).

lunes, 17 de octubre de 2022

Lunes de la 29ª semana del Tiempo Ordinario

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (2,1-10):

Hubo un tiempo en que estabais muertos por vuestros delitos y pecados, cuando seguíais la corriente del mundo presente, bajo el jefe que manda en esta zona inferior, el espíritu que ahora actúa en los rebeldes contra Dios. Antes procedíamos nosotros también así; siguiendo los deseos de la carne, obedeciendo los impulsos de la carne y de la imaginación; y, naturalmente, estábamos destinados a la reprobación, como los demás. Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo –por pura gracia estáis salvados–, nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él. Así muestra a las edades futuras la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir. Somos, pues, obra suya. Nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos.

Palabra de Dios

Salmo 99,R/. El Señor nos hizo y somos suyos

Santo Evangelio según san Lucas (12,13-21):

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.» Él le contestó: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?»Y dijo a la gente: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.»Y les propuso una parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?" Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.»

Palabra del Señor

Compartimos:

La célebre novela Diario de un cura rural, de Georges Bernanos, cuenta la historia de un joven sacerdote idealista que sufre en su ministerio debido a la actitud hostil y despectiva de sus feligreses y a su fe superficial. Diagnosticado de un cáncer de estómago, visita a un antiguo colega sólo para desmayarse en su casa. Su amigo manda llamar al párroco, pero expresa su temor de que el sacerdote no llegue a tiempo antes de que el hombre fallezca. Entonces, el sacerdote moribundo, que había sufrido muchas dudas internas y rechazos externos, pronuncia estas palabras de forma vacilante pero clara "¿Importa? .... La gracia está en todas partes". Con estas palabras, muere. En la primera lectura de hoy, Pablo subraya constantemente las extraordinarias riquezas de la Gracia que se nos da como don. Si el hombre rico hubiera visto su abundante cosecha como una gracia y un don, habría tenido la amplitud de corazón para compartirla con los demás. Lo que necesitaba no eran graneros más grandes, sino un corazón más grande. Igual habría muerto esa noche, pero habría sido una muerte llena de gracia.

domingo, 16 de octubre de 2022

Oración de apertura

Señor Jesús, que me conozca a mi

y que te conozca a Ti,

Que no desee otra cosa sino a Ti.

Que me odie a mí y te ame a Ti.

Y que todo lo haga siempre por Ti.

Que me humille y que te exalte a Ti.

Que no piense nada más que en Ti.

Que me mortifique, para vivir en Ti.

Y que acepte todo como venido de Ti.

Que renuncie a lo mío y te siga sólo a Ti.

Que siempre escoja seguirte a Ti.

Que huya de mí y me refugie en Ti.

Y que merezca ser protegido por Ti.

Que me tema a mí y tema ofenderte a Ti.

Que sea contado entre los elegidos por Ti.

Que desconfíe de mí

y ponga toda mi confianza en Ti.

Y que obedezca a otros por amor a Ti.

Que a nada dé importancia sino tan sólo a Ti.

Que quiera ser pobre por amor a Ti.

Mírame, para que sólo te ame a Ti.

Llámame, para que sólo te busque a Ti.

Y concédeme la gracia

de gozar para siempre de Ti. Amén.

ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN


ÁNGELUS DEL PAPA FRANCISCO

Plaza de San Pedro

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de la Liturgia de hoy se concluye con una pregunta que preocupa a Jesús: «cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?» (Lc 18,8). Sería como decir: cuando llegue al final de la historia -pero, podemos pensar, también ahora, en este momento de la vida- ¿encontraré un poco de fe en vosotros, en vuestro mundo? Es una pregunta seria. Imaginemos que el Señor llega hoy a la tierra: vería, lamentablemente, muchas guerras, mucha pobreza, muchas desigualdades, y al mismo tiempo grandes conquistas de la técnica, medios modernos y gente que va siempre deprisa, sin detenerse nunca; ¿pero encontraría quien le dedique tiempo y afecto, quien lo ponga en el primer lugar? Y sobre todo preguntémonos: ¿qué encontraría en mí, si el Señor hoy viniera, qué encontraría en mí, en mi vida, en mi corazón? ¿Qué prioridades de mi vida vería?

Nosotros, a menudo, nos concentramos sobre muchas cosas urgentes, pero no necesarias, nos ocupamos y nos preocupamos de muchas realidades secundarias; y quizá, sin darnos cuenta, descuidamos lo que más cuenta y dejamos que nuestro amor por Dios se vaya enfriando, se enfríe poco a poco. Hoy Jesús nos ofrece el remedio para calentar una fe tibia. ¿Y cuál es el remedio? La oración. La oración es la medicina de la fe, el reconstituyente del alma. Pero es necesario que sea una oración constante. Si tenemos que seguir una cura para estar mejor, es importarte cumplirla bien, tomar los medicamentos en la forma correcta y a su debido tiempo, con constancia y regularidad. En todo en la vida hay necesidad de esto. Pensemos en una planta que tenemos en casa: tenemos que nutrirla con constancia cada día, ¡no podemos empaparla y después dejarla sin agua durante semanas! Con mayor razón para la oración: no se puede vivir solo de momentos fuertes o de encuentros intensos de vez en cuando para después “entrar en letargo”. Nuestra fe se secará. Necesita el agua cotidiana de la oración, necesita de un tiempo dedicado a Dios, de forma que Él pueda entrar en nuestro tiempo, en nuestra historia; de momentos constantes en los que abrimos el corazón, para que Él pueda derramar en nosotros cada día amor, paz, gloria, fuerza, esperanza; es decir nutrir nuestra fe.

Por esto Jesús hoy habla a sus discípulos– ¡a todos, no solo a algunos! – «era preciso orar siempre sin desfallecer» (v. 1). Pero alguno podría objetar: “¿Pero yo cómo hago? ¡No vivo en un convento, no tengo tiempo para rezar!” Nos puede ayudar, quizá, en esta dificultad, que es real, una sabia práctica espiritual, que hoy está un poco olvidada, que nuestros mayores conocen bien, especialmente las abuelas: la de las llamadas jaculatorias. El nombre está algo en desuso, pero la sustancia es buena. ¿De qué se trata? De oraciones muy breves, fáciles de memorizar, que podemos repetir a menudo durante el día, durante las diversas actividades, para estar “en sintonía” con el Señor. Hagamos algún ejemplo. Nada más levantarnos podemos decir: “Señor, te doy las gracias y te ofrezco este día”; esta es una pequeña oración; después, antes de una actividad, podemos repetir: “Ven, Espíritu Santo”; y entre una cosa y la otra rezar así: “Jesús, confío en ti, Jesús, te amo”. Pequeñas oraciones pero que nos mantienen en contacto con el Señor. ¡Cuántas veces mandamos “mensajes” a las personas a las que queremos! Hagámoslo también con el Señor, para que el corazón permanezca conectado a Él. Y no nos olvidemos de leer sus respuestas. El Señor responde, siempre. ¿Dónde las encontramos? En el Evangelio, que hay que tenerlo siempre a mano y abrir cada día algunas veces, para recibir una Palabra de vida dirigida a nosotros.

Y volvemos a ese consejo que os he dado tantas veces: llevad un pequeño Evangelio de bolsillo, en el bolsillo, en el bolso, y así cuando tengáis un minuto abrid y leed algo, y el Señor responderá. La Virgen María, fiel en la escucha, nos enseñe el arte de rezar siempre, sin cansarnos.

¡Queridos hermanos y hermanas!

El 10 de octubre del año pasado se abrió la primera fase de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre el tema “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión”. Desde entonces se está desarrollando en las Iglesias particulares la primera fase del Sínodo, con la escucha y el discernimiento. Los frutos del proceso sinodal iniciado son muchos, pero para que lleguen a plena maduración es necesario no tener prisa. Por tanto, con el fin de disponer de un tiempo de discernimiento más extendido, he establecido que esta Asamblea sinodal se realice en dos sesiones. La primera del 4 al 29 de octubre de 2023 y la segunda en octubre de 2024. Confío que esta decisión pueda favorecer la comprensión de la sinodalidad como dimensión constitutiva de la Iglesia, y ayudar a todos a vivirla en un camino de hermanos y hermanas que testimonian la alegría del Evangelio.

Hoy, en Boves (Cuneo), serán proclamados beatos don Giuseppe Bernardi y don Mario Ghibaudo, párroco y vice párroco, asesinados por odio a la fe en 1943. En el extremo peligro no abandonaron al pueblo que se les había encomendado, sino que lo asistieron hasta la efusión de la sangre, compartiendo el trágico destino de otros ciudadanos, exterminados por los nazis. Su ejemplo suscite en los sacerdotes el deseo de ser pastores según el corazón de Cristo, siempre junto a la propia gente. ¡Un aplauso a los nuevos Beatos!

El próximo martes, 18 de octubre, la Fundación “Ayuda a la Iglesia necesitada” promueve la iniciativa “Un millón de niños reza el rosario por la paz en el mundo”. ¡Gracias a todos los niños y las niñas que participan! Nos unimos a ellos y encomendamos a la intercesión de la Virgen al martirizado pueblo ucraniano y a las otras poblaciones que sufren por la guerra y toda forma de violencia y de pobreza.

A propósito de la pobreza, mañana se celebra el Día internacional para la erradicación de la pobreza: cada uno puede ayudar para una sociedad donde nadie se sienta excluido por ser indigente.

Os saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos de varios países: familias, grupos parroquiales, asociaciones. En particular, saludo a la banda musical de Friburgo que he escuchado tocar: muy bien; el Coro “Comelico” de Santo Stefano di Cadore; la Asociación Milicia de la Inmaculada, y los representantes de la Confederación española de las Organizaciones empresariales y la Federación Española de Autónomos. Y saludo también a los fieles de Chajarí, en la provincia de Entre Ríos (Argentina) que están allí: ¡que Dios les bendiga!

Os deseo a todos un feliz domingo. Y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

Domingo 29º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo (17,8-13):

En aquellos días, Amalec vino y atacó a Israel en Refidín. Moises dijo a Josue: «Escoge unos cuantos hombres, haz una salida y ataca a Amalec. Mañana yo estaré en pie en la cima del monte, con el bastón de Dios en la mano». Hizo Josué lo que le decía Moisés, y atacó a Amalec; entretanto, Moisés, Aarón y Jur subían a la cima del monte. Mientras Moisés tenía en alto las manos, vencía Israel; mientras las tenía bajadas, vencía Amalec. Y, como le pesaban los brazos, sus compañeros tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentase; mientras, Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así resistieron en alto sus brazos hasta la puesta del sol. Josué derrotó a Amalec y a su pueblo, a filo de espada.

Palabra de Dios

Salmo 120,R/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3,14–4,2):

Querido hermano:

Permanece en lo que aprendiste y creíste, consciente de quiénes lo aprendiste, y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada por Dios y además útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena. Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.

Palabra de Dios

Santo Evangelio según san Lucas (18,1-8):

En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”». Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

Palabra del Señor

Compartimos:

Esta oración de la que habla Jesús supone no tomar ninguna decisión sin haberlo antes consultado con él. Significa no pasar página si no la pasa él. Si rompemos o prescindimos de esta relación permanente con Dios, si—para utilizar la imagen de la primera lectura—dejamos caer los brazos, inmediatamente los enemigos de la vida y de la libertad saldrán ganando. Enemigos que se llaman pasión, impulsos incontrolados, reacciones instintivas, intereses de quien sea, presión del ambiente... Ya lo advirtió Jesús en vísperas de su pasión: «Velad y orad para no caer en tentación».

          Para ayudarnos en esta tarea nos decía hoy San Pablo: «Toda Escritura es inspirada por Dios y además útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena.» Lo cual supone que es indispensable contar con ella en nuestra oración: conocerla (incluso estudiarla), meditarla y discernir aplicándola a nuestra vida, y a las distintas situaciones personales y ajenas.

          De esto modo Dios estará presente «siempre» en nuestra vida: en los encuentros personales, decisiones, proyectos, criterios, opciones... Nos ayudará, como a la viuda, a no acostumbrarnos a lo que no es de Dios, sin cansarnos, sin desanimarnos, siendo incluso pesados y tercos. Y podremos darnos cuenta de que todo está en las manos de Dios, y que al final hará justicia. Pero si renunciamos a esta oración... nuestra fe se acabará disolviendo y nosotros acabaremos siendo y haciendo lo que no queremos ser ni hacer.

             Pues ánimo y a aprovechar y procurar y cultivar esa presencia cercana de Dios en medio de nuestra vida.