domingo, 5 de noviembre de 2023

Pepe Domingo Castaño: «De los dominicos lo aprendí todo»

En la madrugada del 17 de septiembre ha fallecido la leyenda de la radio deportiva Pepe Domingo Castaño a la edad de 80 años. A principios del mes de julio pudimos hacerle una profunda entrevista en la que, entre otras cosas, repasamos su pasado con los frailes dominicos.

¿Qué es la radio para Pepe Domingo Castaño?

   Lo es todo. La radio fue lo que me hizo progresar en la vida, querer en la vida, disfrutar de la vida... la radio es el alfa y omega de toda mi vida.

En tiempos de streamers y de Netflix, con las salas de cine vaciándose, la radio tiene en España más de 31 millones de personas que la escuchan con regularidad. ¿Qué tiene la radio para no perder su fortaleza?

  Tiene algo que no tiene, por ejemplo, la televisión y quizá la prensa. Y es que la radio basa todo en la imaginación, la espontaneidad y la rapidez. También tiene mucho que ver el corazón que ponen los que hacemos la radio para llegar a la gente de una manera directa, sincera y siempre con la verdad por delante. El día que la radio abandone la verdad, los oyentes abandonarán la radio, seguro.

Es el segundo de doce hermanos, ¿cómo ha influido esto en su vida?

  He tenido siempre el problema de ser el segundo, o sea, no tuve los cariños del primero. Y el tercero nació un año después que yo, con lo que el tercero se llevó también los cariños. Luego ya llegaron el cuarto, el quinto, el sexto y los demás, y quizá un poquito de falta de cariño sí que noté, a pesar de que mis padres se empeñaban siempre en no hacer distingos entre el cariño que daban a sus hijos. 

Con nueve años llegó al convento de Corias de los Dominicos en Asturias, ¿por qué tan pronto?

  Sí, porque yo tenía nueve años. En Padrón había un convento de dominicos y me hice muy amigo de los frailes. Era monaguillo y me llevaron a Corias, en Asturias. Allí estuve cinco años y luego mi curso inauguró el colegio de la Virgen del Camino. Estaba sin terminar todavía y recuerdo que nos fuimos de Corias, a casa, en vacaciones y volvimos ya a la Virgen del Camino. O sea, que en la Virgen del Camino estuve un año y cinco en Corias.

Empezó en la radio con los frailes. ¿Cómo fue?

  Bueno, había un padre muy simpático que nos daba clases de literatura, el padre Felipe Lanz, que fue el que me animó a escribir, y había otro, el padre Iparraguirre, que era un cachondo de la vida, un tío que vivía muy feliz, que transmitía mucha felicidad, y un día se le ocurrió la idea de montar una emisora y pidió voluntarios. Yo, lógicamente, me presenté como locutor. Hicieron unas pruebas pequeñitas, me aceptaron y montamos una emisora que se llamaba Radio Cauriense, de Corias. Y ahí empezamos a hacer cositas, leíamos poemas, trozos de libros, hacíamos concursos, todo muy pequeñito, una niñería, pero bueno, tuvimos mucho éxito.

¿A qué otros frailes recuerda con cariño?

  Recuerdo con mucho cariño sobre todo al padre Felipe Lanz. Guardo de él un comentario a una redacción que que nos pidió, y ponía: "Es usted muy bueno, pero no se preocupe de ser brillante, sea sencillo. Escribirá mejor, pero tiene usted madera de escritor". A mí aquello, con 10-11 años que tenía, me animó muchísimo y me dediqué a escribir poemas con aquel estilo mío de entonces, y nunca dejé de hacerlos, todavía sigo escribiendo.

  Recuerdo también al padre Casquero, que era de Matemáticas. Yo era un nulo en matemáticas, entonces como al final de curso, el último curso en Corias, yo quería ser elegido al mejor del colegio, y para ser elegido al mejor tenía que sacar matrícula en Matemáticas, porque el resto tenía matrícula en todas, y entonces como no tenía ni idea de matemáticas, me aprendí el libro de memoria, y cuando llegó el examen lo copié de mi memoria todo, y saqué un 10. Entonces el padre Casquero me llamó y me dijo, oye, Castaño, ¿y si yo te hubiera cambiado las letras de los triángulos cuadriláteros o figuras geométricas, hubiera sido igual? Le dije que no, que hubiera suspendido, y dijo: "bueno, va". Y lo logré.

  Recuerdo que era muy duro el padre latín, el padre Ovidio. Era muy duro, muy seco, muy taciturno, pero en el fondo a mí me tenía mucho cariño, porque llegábamos casi a hablar en latín, él y yo. O sea, conversaciones cortas, pero enseñaba muy bien el latín.

¿Qué aprendió de los dominicos?

  Todo. Mi formación viene de ellos, de cada uno de ellos. Aprendí a ser persona, a respetar a los demás, a darle una oportunidad a la gente, a creer que lo más importante en la vida es la verdad, a respetar a mis padres, a repartir cariño, a tener un bagaje cultural brutal que no tenían otros chicos de mi edad, y prueba de ello es que todo eso me sirvió para ser lo que he intentado y he luchado por llegar a ser.

¿Cómo se dio cuenta fray Castaño de que la vida religiosa no era lo suyo?

  Cuando me empezaron a llamar fray Castaño, cuando me pusieron el hábito en Palencia, en el convento de San Pablo. Con el hábito me pusieron una responsabilidad tremenda. Me miraba al espejo, me veía con aquel hábito y no me lo creía y me decía: «¿Qué pinto aquí si realmente yo he venido aquí a estudiar?» Cuando me dijeron que podía ir a Corias a estudiar era a eso, a estudiar. Yo nunca pensé en ser fraile, por lo menos no tenía esa intención, pero claro, el contacto con ellos, luego ya el noviciado, estás allí todo el día rezando, haciendo cosas que tenían poca relación con el estudio. Y me di cuenta de que me costaba y se lo dije al padre maestro, que era el padre Merino, que era un santo varón increíble y me dijo «piénsatelo, piénsatelo». Me lo pensé, volví y le dije que me iba.

¿Llegó a conocer al padre Gago? en COPE se le recuerda con mucho cariño.

  No lo conocí. Cuando llegué a COPE, al único que conocí fue a Fernando Barrio Canal, que no es cura. Me decían que iba a una emisora que estaba llena de obispos y de curas. Llegué a la COPE y no vi a ninguno.

Hay un proceso de beatificación del padre Gago. ¿Qué le parece que un locutor de radio esté camino de los altares?

  A mí me parece muy bien si era buena persona, se entregaba a los demás y trataba de hacer las cosas con criterio y ayudando a la gente. Yo creo que solo por eso una persona merece ser santa. No quiere decir que la Iglesia le nombre santo, pero para los demás es un santo y si para la Iglesia lo es también, pues perfecto. A mí me parece muy bien.

A sus más de 80 años se le ve al pie del cañón con una energía y una ilusión de un chaval de 20 años. ¿Cómo lo hace?

  No lo sé. Yo no tengo ni idea. Creo que mi secreto es vivir la vida lo más intensamente posible con mi familia, no dejar de ver a los amigos, procurar que la gente que te rodea sea siempre más joven que tú, que son los que te comunican ideas nuevas y los que te mantienen atado a los movimientos del mundo. Yo no me pierdo ninguno de los avances técnicos que pueda existir en la vida y el estar en contacto con esa gente joven y con todo el equipo de Tiempo de juego me ha dado esa posibilidad de estar joven por dentro y no tan joven por fuera, pero yo creo que lo importante es lo de dentro y no lo de fuera.

¿Cuántos años le quedan en la radio? ¿Piensa jubilarse?

  Pues no lo sé. Tenía pensado hacerlo este año, esta última temporada que acaba de terminar pero además, así lo anuncié a la dirección, pero hubo una reunión a todos los niveles, con todos los grandes estamentos de COPE, una comida, y me convencieron de que fuese haciéndolo poco a poco, que no lo hiciese de golpe y en esas estamos. Al final de poco a poco nada. O sea, sigo haciendo lo mismo y esta temporada que empezará en agosto. Todavía no estoy seguro del todo, pero yo creo que una más por lo menos voy a intentar hacerla.

¿Quién hará los anuncios cuando no esté?

  Pues dependerá de Paco González y de todo el equipo de Tiempo de juego. Yo les he dado varias ideas y les he dicho que no intenten buscar otro Pepe Domingo, porque en la radio no son bienvenidas las imitaciones. Yo cubrí una etapa, hice una radio que revolucionó un poco la publicidad y espero que detrás de mí venga otra persona, hombre o mujer, que revolucione también la publicidad a su estilo y que haga lo que he hecho yo pero con otras ideas y que no traten de buscar un Pepe Domingo que haga lo mismo, porque entonces la gente compararía y sería muy duro.

¿Y si la voz de Pepe Domingo pudiera seguir con inteligencia artificial daría permiso para seguir escuchándole?

  No sé yo si la inteligencia artificial será capaz de imitar mi voz. El otro día metimos en inteligencia artificial mis datos para saber qué decía y contaba unas cosas tremendas. Decía que yo era autor de 100 canciones y no sé que más. O sea, que en el fondo la inteligencia sea normal o sea artificial o sea avanzada, nunca va a ser perfecta. Entonces yo creo que no lograría que fuese tal como realmente yo soy.

Aparte del fútbol, ¿con qué otro deporte disfruta más?

  Me gusta mucho el baloncesto pero sólo los últimos cinco minutos de cada partido, porque el resto es una cosa tremenda que está siempre cambiando de bando. Me gustan los últimos cinco donde realmente se juega todo, donde está el turrón, digamos. Y luego me gusta mucho el golf, creo que es un deporte que puedes practicar a cualquier edad. Soy muy malo, pero bueno, eso es una buena cura de humildad, que viene muy bien de cuando en cuando.

Al oírle parece que disfruta locutando casi como si fuera un juego. ¿Hasta qué punto hay que tomarse en serio las competiciones deportivas?

  Nunca hay que tomárselas en serio. Me acuerdo de cuando el Deportivo (ahora está sumido en un letargo demasiado largo) ganó La Liga y ganó dos Copas del Rey, y ese día que estaba en el campo. Creí que iba a explotar de alegría y me entró una depresión tremenda. ¿Por qué? Porque ya lo habíamos conseguido. Ahí me di cuenta de que la felicidad y el éxito no es cuando se consigue, es cuando caminas hacia la felicidad y hacia el éxito. Ya una vez que lo consigues se viene abajo todo. O sea, eso es lo más bonito de la vida, crearte oportunidades y crearte ganas de ser feliz. Ya cuando lo eres del todo pierdes esas ganas y pierdes capacidad para disfrutarla.

¿Qué opinión tiene de Ibai Llanos? Acaba de debatir el récord de espectadores en Twitch con su tercera Velada del año en la que organiza combates de boxeo entre streamers.

  Me parece increíble que en un combate de boxeo, gente conocida a nivel nacional, que solo se conoce a través de las redes, llene un estadio como el Metropolitano. Me parece increíble. Para mí este hombre, Ibai Llanos, es un genio, una de esas personas que de cuando en cuando nacen, revolucionan un medio y se hacen los amos. Yo creo que es un genio.

¿Es muy diferente trabajar en la radio de los obispos que en otra radio?

  No. Yo tenía cierto miedo a entrar en COPE, porque en aquel momento COPE estaba de capa caída. Era una cadena que desaparecía o tenía que cambiar totalmente su rumbo. Y llegué con cierto miedo a encontrarme como en emisora caduca, en la que no me dejaran expresarte. Fue totalmente diferente. Yo nunca he agradecido tanto a la vida haber cambiado de la SER a la COPE, porque en la COPE he tenido toda la libertad que he querido. Nadie me ha dicho nunca nada sobre lo que tenía que decir. He tenido un cariño que no tenía en otro sitios. He tenido una accesibilidad a los grandes jefes que no tenía en la SER. Y yo agradezco mucho a la vida que me haya alineado en el equipo de la COPE donde he sido hoy y espero ser todavía muy feliz.

¿Cree que podría dar COPE una mejor imagen de lo que es la Iglesia?

  Yo siempre pienso que la Iglesia tiene que cambiar. Una vez que comí con Rouco y con Barrio Canal, les decía que los programas religiosos tienen que dejar de hablar de lo clásico de la religión, de Jesucristo, de la Virgen, del Espíritu Santo, y hablar de la vida, de la caridad, de la entrega a los demás, de lo que consiguen los misioneros, de lo que hace la Iglesia por la gente. O sea, meter a la gente en la vida, no hablarles de cosas de Jesucristo, que ya hemos hablado suficiente, de la Virgen también. Eso va adentro de la religión, pero no creo que un programa religioso triunfe con esa base. Yo lo haría completamente distinto.

Desde su amplia experiencia comunicativa y con lo que conoce a los dominicos, ¿qué cree que puede aportar a la sociedad hoy?

  Yo no sé cómo están ahora. Yo creo que en mis tiempos era la orden más abierta, era la orden con más cultura, era la orden con más fuerza, era la orden mejor vista por la gente. Yo no sé a qué nivel está ahora. Me he perdido un poco todo lo que ha pasado desde entonces, pero sigo pensando que tienen una labor que hacer y espero que la sigan haciendo, que es tratar de inocular a la gente joven que está, a la que están enseñando, todo lo bueno que me inocularon a mí, en mi mente, en mi alma, mi corazón y en mi vida.


sábado, 4 de noviembre de 2023

Domingo 31º del Tiempo Ordinario - Ciclo A

Primera lectura

Lectura de la profecía de Malaquías (1,14–2,2b.8-10):

«Yo soy el Gran Rey, y mi nombre es respetado en las naciones –dice el Señor de los ejércitos–. Y ahora os toca a vosotros, sacerdotes. Si no obedecéis y no os proponéis dar gloria a mi nombre –dice el Señor de los ejércitos–, os enviaré mi maldición. Os apartasteis del camino, habéis hecho tropezar a muchos en la ley, habéis invalidado mi alianza con Leví –dice el Señor de los ejércitos–. Pues yo os haré despreciables y viles ante el pueblo, por no haber guardado mis caminos, y porque os fijáis en las personas al aplicar la ley. ¿No tenemos todos un solo padre? ¿No nos creó el mismo Señor? ¿Por qué, pues, el hombre despoja a su prójimo, profanando la alianza de nuestros padres?»

Palabra de Dios

Salmo 130R/. Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (29,7b-9.13):

Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, porque os habíais ganado nuestro amor. Recordad si no, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no serle gravoso a nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios. Ésa es la razón por la que no cesamos de dar gracias a Dios, porque al recibir la palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en vosotros los creyentes.

Palabra de Dios

Santo Evangelio según san Mateo (23,1-12):

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Palabra del Señor

Compartimos:

Hoy, el Señor nos hace un retrato de los notables de Israel (fariseos, maestros de la Ley…). Éstos viven en una situación superficial, no son más que apariencia: «Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres» (Mt 23,5). Y, además, cayendo en la incoherencia, «porque dicen y no hacen» (Mt 23,3), se hacen esclavos de su propio engaño al buscar sólo la aprobación o la admiración de los hombres. De esto depende su consistencia. Por sí mismos no son más que patética vanidad, orgullo absurdo, vaciedad… necedad.

Desde los inicios de la humanidad continúa siendo la tentación más frecuente; la antigua serpiente continúa susurrándonos al oído: «El día en que comiereis de él (el fruto del árbol que está en medio del jardín), se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal» (Gn 3,5). Y continuamos cayendo en ello, nos hacemos llamar: “rabí”, “padre” y “guías”… y tantos otros ampulosos calificativos. Demasiadas veces queremos ocupar el lugar que no nos corresponde. Es la actitud farisaica.

Los discípulos de Jesús no han de ser así, más bien al contrario: «El mayor entre vosotros será vuestro servidor» (Mt 23,11). Y como que tenemos un único Padre, todos ellos son hermanos. Como siempre, el Evangelio nos deja claro que no podemos desvincular la dimensión vertical (Padre) y la horizontal (nuestro) o, como explicitaba el domingo pasado, «amarás al Señor, tu Dios (…). Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 22,37.39).

Toda la liturgia de la Palabra de este domingo está impregnada por la ternura y la exigencia de la filiación y de la fraternidad. Fácilmente resuenan en nuestro corazón aquellas palabras de san Juan: «Si alguno dice: ‘Amo a Dios’, y aborrece a su hermano, es un mentiroso» (1Jn 4,20). La nueva evangelización —cada vez más urgente— nos pide fidelidad, confianza y sinceridad con la vocación que hemos recibido en el bautismo. Si lo hacemos se nos iluminará «el camino de la vida: hartura de goces, delante de tu rostro, a tu derecha, delicias para siempre» (Sal 16,11).

 Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11,1-2a.11-12.25-29):

¿Habrá Dios desechado a su pueblo? De ningún modo. También yo soy israelita, descendiente de Abrahán, de la tribu de Benjamín. Dios no ha desechado al pueblo que él eligió. Pregunto ahora: ¿Han caído para no levantarse? Por supuesto que no. Por haber caído ellos, la salvación ha pasado a los gentiles, para dar envidia a Israel. Por otra parte, si su caída es riqueza para el mundo, es decir, si su devaluación es la riqueza de los gentiles, ¿qué será cuando alcancen su pleno valor? Hay aquí una profunda verdad, hermanos, y, para evitar pretensiones entre vosotros, no quiero que la ignoréis: el endurecimiento de una parte de Israel durará hasta que entren todos los pueblos; entonces todo Israel se salvará, según el texto de la Escritura: «Llegará de Sión el Libertador, para alejar los crímenes de Jacob; así será la alianza que haré con ellos cuando perdone sus pecados.» Considerando el Evangelio, son enemigos, y ha sido para vuestro bien; pero considerando la elección, Dios los ama en atención a los patriarcas, pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables.

Palabra de Dios

Salmo 93 R/. El Señor no rechaza a su pueblo

 Santo Evangelio según san Lucas (14,1.7-11):

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: "Cédele el puesto a éste." Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Palabra del Señor

Compartimos:

Carlos Borromeo tiene una larga de méritos que podría haber aducido para ocupar primeros lugares toda su vida: de familia rica e influyente, con varios doctorados en leyes y en derecho canónico, autor, escritor, conferencista, cardenal, obispo de Milán… Estableció la Cofradía de la Doctrina Cristiana, con 740 escuelas, 3,000 catequistas y 40,000 alumnos. Debería estar en el primer asiento, ¿verdad? Ciertísimo, según nuestros baremos de méritos y derechos de reconocimiento.  “Tú lo vales, Carlos; mereces todo lo que se te da”, podrían haber dicho sus contemporáneos. Y de hecho lo decía hasta las más altas esferas vaticanas.

Pero parece ser que Carlos no lo veía de la misma manera. Porque para él, lo importante era la verdad. Y parte de la gran Verdad de Cristo es que ninguno de nosotros “merecemos” nada, por mucho que nos lo digan por activa y por pasiva. Lo que se nos da no es cuestión de mérito y, como nos dice hoy el Evangelio, tratar de apropiárnoslo es una locura que puede conducir—como a menudo lo hace—a la vergüenza y el oprobio. Porque al final la verdad se sabe, viene la luz y entonces pone al descubierto nuestra falta de mérito. Todo lo que se nos da; todo lo que hacemos; todo lo que pensamos; todo lo que sentimos; incluso todas nuestras buenas y buenísimas acciones que a menudo llevan colgadas títulos, premios y reconocimientos según esta sociedad, todo, es gracia de Dios. Así lo vio Carlos Borromeo, que entregó no sólo todas sus posesiones, sino toda su vida, al pueblo al que servía. Como si dijera: “aquí yo soy el último; el primero es Dios al que sirvo en su pueblo”.  Carlos vendió la mayor parte de las posesiones familiares para el beneficio de los pobres, viviendo en total austeridad y pobreza. Se entregó personalmente al cuidado de los enfermos de su diócesis. El no buscar el reconocimiento “merecido” ante tal historial, le valió el reconocimiento de millones de cristianos a través de los siglos.

Carlos había entendido esa verdad fundamental de la total dependencia del Dios único Santo y Señor. El único que decide quién se sienta dónde. Al fin y al cabo, una silla es igual que otra silla. Porque los títulos son papel, los reconocimientos a menudo se olvidan, y las riquezas no van a ninguna parte.  Lo que queda es la mano de Dios que exalta a quien ha entendido esa verdad.  

viernes, 3 de noviembre de 2023

San martín de Porres: patrono de la justicia social

 San Martín de Porres es el santo de la humildad. Popularmente conocido como Fray Escoba, este dominico originario de Lima, Perú, fue el primer mestizo canonizado por la Iglesia. Por medio de su sencillez y servicio logró superar las diferencias y unir a las tres culturas que convivían en su época, a pesar de los conflictos que dificultaban la coexistencia en la sociedad limeña del siglo XVII.

¿Cómo fue la vida de Martín de Porres?

Martín de Porres nació en Lima el 9 de diciembre de 1579. Fue hijo de Juan de Porres, caballero español de la Orden de Calatrava, y Ana Velázquez, negra libre panameña. A los doce años empezó a aprender los oficios de peluquero, asistente de dentista y medicina natural.

A todos amaba y curaba sin distingo de su procedencia étnica

Más tarde, llegó a ser cirujano. La casa de Martín se llenó de mendigos y personas que no tenían la capacidad económica, pues eran atendidos gratuitamente y con mucho esmero por el famoso barbero y cirujano de Lima.

Martín decide entrar al convento de Nuestra Señora del Rosario en Lima.  Sin embargo, debido a su condición de mulato, ingresa a la comunidad como “donado”. En el convento se le confió el oficio de la limpieza; su escoba fue, con la cruz, la gran compañera de su vida. De ahí que fuera popularmente conocido como Fray Escoba.

El 2 de junio de 1603, hizo su profesión religiosa y fue hermano cooperador. Martín se destacaba por el cuidado que brindaba a los enfermos. A todos amaba y curaba sin distingo de su procedencia étnica (indígenas, españoles y negros). Por sus cuidados pasaban todos los sectores de la sociedad limeña. Fue un verdadero ejemplo de unidad en una sociedad fracturada por diversos conflictos. 

Martín de Porres falleció en 1639 y sus restos se encuentran en la Basílica de Santo Domingo en Lima. Fue canonizado en 1962 por Juan XXIII y es patrono de la Justicia Social y de los hermanos cooperadores dominicos. También, su patronazgo se extiende a los pobres, los peluqueros, el gremio de la limpieza pública, farmacéuticos y enfermeros y también es patrón de Cáritas.

¿Qué caracterizó a San Martín de Porres?

Martín vivió en el apogeo de la reforma de la Provincia de San Juan Bautista y, más aún, fue un referente muy importante en dicha reforma, llegando a convertirse para sus hermanos en referente del buen religioso. Y aún lo sigue siendo para nosotros.

A diferencia de la gran mayoría de santos dominicos, alcanzó la santidad sin destacar como predicador, teólogo, misionero, mártir o artista. Destaco como religioso afrontando la desventaja de ser pobre, mulato y bastardo. Algo solo externo porque en su interior era una persona inteligente, trabajadora y muy caritativa.

Este libro aborda desde las fuentes la vida religiosa de San Martín de Porres. Nos referimos al papel que desempeñó y sigue desempeñando en la historia de la espiritualidad de la Orden de Predicadores.

¿Qué nos dice hoy la vida de fray escoba?

Martín nos hace recordar el inmenso poder de la humildad y el servicio. En un mundo saturado por tantas palabras e imágenes, el santo de Lima es un constante recordatorio de la validez del ejemplo y de la grandeza de los pequeños actos cotidianos que pueden cambiar el entorno inmediato e, incluso, el curso de la historia.

San Martín es querido por todos, invocado por ricos y pobres, enfermos y menesterosos, por hombres de ciencia y por ignorantes. Su imagen o su estampa va en los viajes, está en las casas y en los hospitales, en los libros de rezo y en los de estudio. Todo porque fue humilde, obediente, y, como dijera Juan XXIII, “Es Martín de la Caridad”. La fiesta de San Martín de Porres se celebra el 3 de noviembre.

El secretariado de San Martín de Porres

En los dominicos de Palencia hay una asociación de amigos de Fray Martín cuyo objetivo es dar a conocer su figura, cuyos rasgos principales son la sencillez, austeridad y humildad.

La asociación tiene su sede en las oficinas anexas a la Iglesia de San Pablo y allí pueden conocer a fondo la figura y labor de Martín de Porres, así como suscribirse a la revista “Amigos de Fray Martín” o adquirir libros, estampas, imágenes de San Martín y de Santo Domingo de Guzmán, cruces, medallas, rosarios, etc. Puede encontrar más información en la sección web sobre el Secretariado de San Martín de Porres.

Viernes de la 30ª semana del Tiempo Ordinario

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (9,1-5):

Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo. Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo 147,R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

Santo Evangelio según san Lucas (14,1-6):

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.

Se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los maestros de la Ley y fariseos, preguntó: «¿Es lícito curar los sábados, o no?» Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: «Si a uno de vosotros se le cae al pozo el hijo o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?»

Y se quedaron sin respuesta.

Palabra del Señor

Compartimos:

 Jesús tiene sentido del humor, y para demostrar la tontería de la pregunta, les lanza una pregunta burlona. Pero ahí se esconde una verdad incluso más profunda: el burro que cae a un pozo no es tan importante como un hijo de Dios. Pero, si el burro es nuestro, vamos a hacer todo lo posible por salvarlo. ¿Cuántos “burros” tenemos? Es decir, cuántas preocupaciones que a veces son simplemente materiales, de trabajo, de no perder dinero o prestigio que vamos a tratar de salvar a cualquier costo. Dentro y fuera de horario. Sea el momento o no. Y, si cuidamos de lo nuestro con tanto afán que no nos importe si es a tiempo o a destiempo, ¿cómo no hacerlo por algo tan sagrado, tan digno y tan magnífico como un hijo de Dios? O, ¿cómo no hacerlo por responder a una llamada de Dios a una misión, a un servicio, a un acto de misericordia?

En otro pasaje se nos habla del samaritano. El pobre hombre por el camino ve pasar a varios sacerdotes, escribas, que pasan de largo del camino a una obligación programada. Pero el bien siempre está programado. Está inscrito en nuestra identidad como cristianos. Lo dice bien claro Pablo en la primera lectura: los hermanos pertenecen a la adopción filial, la gloria, la alianza, la ley, el culto… pertenecen a Cristo que está por encima de todo. Los adoptados, según las leyes antiguas semitas, tienen además una ventaja, ya que no pueden ser desheredados, una vez que los padres hayan aceptado el compromiso de adopción.  Por defender a los hijos—biológicos o adoptados-- por salvarlos, habría que hacer cualquier cosa, aunque sea fuera de nuestros programas y horarios, aunque sea fuera de todo plan o gusto personal.  Son mucho más que un burro, un punto de honor, una ascensión de puesto de trabajo, una preocupación material de cualquier tipo, una reunión importantísima que no deberíamos dejar. Todos nuestros “burros”, personales o comunitarios no tienen comparación con la enorme importancia de acercarse a un ser humano que necesita nuestra ayuda. Aunque no sean horas…


jueves, 2 de noviembre de 2023

Conmemoración de los fieles difuntos

Lectura del libro de las Lamentaciones (3,17-26):

Me han arrancado la paz, y ni me acuerdo de la dicha; me digo: «Se me acabaron las fuerzas y mi esperanza en el Señor.» Fíjate en mi aflicción y en mi amargura, en la hiel que me envenena; no hago más que pensar en ello y estoy abatido. Pero hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza: que la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión: antes bien, se renuevan cada mañana: ¡qué grande es tu fidelidad! El Señor es mi lote, me digo, y espero en él. El Señor es bueno para los que en él esperan y lo buscan; es bueno esperar en silencio la salvación del Señor.

Palabra de Dios

Salmo 129,R/. Desde lo hondo a ti grito, Señor

 Santo Evangelio según san Juan (14,1-6):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.»

Tomás le dice: «Señor, no sabemos adonde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»

Jesús le responde: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.»

Palabra del Señor

Compartimos:

Todos los días rezamos “hágase tu voluntad”, y a veces nos imaginamos que es una voluntad rara o incomprensible, complicada. La voluntad es, simplemente, que todos se salven. Ahí parece que está la complicación; no en la voluntad en sí misma, sino en su realización, en la que tenemos que participar, no como pajitas al viento, resignadas a una misteriosa voluntad, sino como activos participantes. Porque cumplir la voluntad de Dios no va a ser una experiencia individual e intimista (aunque también), sino que hay que procurar también que “todos se salven”. ¿Cómo vamos a hacer para extender esa voluntad de Dios, esa salvación? ¿Qué entendemos, en realidad, por salvación? Hoy, cuando celebramos los fieles difuntos, nos podemos preguntar si nuestros seres queridos se habrán salvado. Si habrán tomado esa decisión por Dios necesaria para poder estar con Él.

Razonablemente, tendremos que preguntarnos cómo vamos a participar en cumplir la voluntad de Dios de salvación. ¿Cómo alcanzar a todos? Y ese todos, ¿incluye a los Difuntos que hoy celebramos? ¿Habrá que salir a predicar? Muchos de nosotros no podemos por diversas razones de peso. Pero quizá el “todos”, para nosotros, sean los más cercanos. Para poder mostrar el camino de salvación, en primer lugar tendremos que mostrar el modelo de la decisión por Dios, por la vida; tendremos, además, que ofrecer el regalo de decir la verdad; tendremos que mostrarles la alegría de un encuentro con Cristo vivo. Todo eso exige muchísimo de nosotros: una constante y determinada determinación, que diría Teresa, de optar siempre por Dios… lo cual implica dejar todo lo que no es Dios; exige también una valentía y libertad enormes para proclamar la verdad de Dios en un mundo que pretende oscurecer a Dios; exige una gran generosidad para compartir la alegría que ofrece esa verdad. Cumplir la voluntad de Dios, así visto, es un constante ejercicio de evangelización.

El día de los Difuntos, paradójicamente, no es un momento de tristeza y de melancólico recuerdo de los que ya se fueron, sino de afirmación de esa misma voluntad de Dios: las almas de los justos están en manos de Dios, y no los alcanzará ningún tormento. Las almas de quienes optaron por Dios y se fueron liberados de las ataduras de la muerte, del pecado, por la redención de Cristo. Esa es la salvación total, la voluntad de Dios.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Todos los Santos

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (7,2-4.9-14):

Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.»

Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.

Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.»

Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: «Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén.»

Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?»

Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.»

Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero.»

Palabra de Dios

Salmo 23,R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,1-3):

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro.

Palabra de Dios

Evangelio

Santo Evangelio según san Mateo (5,1-12):

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

Palabra del Señor

Compartimos:

Una gran muchedumbre de quienes buscan, los bienaventurados. Es decir, todos nosotros. No pensamos que seamos santos de altar, pero sí que probablemente podamos considerarnos en búsqueda y somos parte de ese pueblo llamado y congregado. Esta muchedumbre es la de los que buscan el bien, la verdad, la bondad. Los que buscan el rostro de Dios. Pero quizá al leer las bienaventuranzas no nos sintamos tan “dichosos” como dicen algunas traducciones del pasaje. La palabra griega “makarios” en realidad se refiere más bien a la más profunda felicidad, literalmente bienaventuranza, es decir, buena fortuna o bendición, de haber visto el rostro de Dios en lo tan aparentemente contradictorio: la pobreza, la persecución, el dolor y las lágrimas.  A veces hemos podido escuchar las palabras con un cierto romanticismo. Pensándolo bien, son duras y difíciles, sobre todo en un mundo en que frecuentemente nos movemos a golpe de capricho y comodidad. En un mundo en que huimos del dolor a toda costa y nos preguntamos a menudo por qué la ciencia, o el dinero no han remediado nuestro problema, pequeño o grande. En un mundo en que parece que siempre hace falta algo más; siempre hay que buscar una nueva forma de diversión, un estímulo más excitante. Y donde, al final, uno se siente vacío y huérfano.

Así que, después de escuchar la lista de las múltiples calamidades que nos pueden ocurrir como hijos de Dios (o que nos están ocurriendo), se nos dice: “Alégraos y saltad de júbilo”.  Y nos podemos quedar rascándonos la cabeza y preguntándonos en qué mundo será eso. Y se nos repite entonces: esto es el mundo en que personas de toda tierra, clase y lugar vienen a contemplar el rostro de Dios. Han encontrado lo más importante, han llamado a Dios Padre y han escuchado al Padre llamarlos “hijos”.  Y ya no les hace falta nada más.

Hoy celebramos a Todos los santos, todos los que de verdad se sintieron hijos, esa inmensa muchedumbre que entendió este rarísimo mensaje. Quienes se sintieron bienaventurados al no tener nada, porque lo tenían TODO