jueves, 3 de marzo de 2022

Oración por paz


 Señor, nuestra Tierra es sólo un astro pequeño

perdido en la inmensidad del Universo.

Tarea nuestra es hacer de ella un planeta

donde no vivamos atormentados

por las guerras,

torturados por el hambre y el terror

o desgarrados y divididos por ideologías,

raza o color.

Danos acierto y valor para poner

desde hoy manos a la obra

con el fin de que nuestros hijos

y los hijos de nuestros hijos

puedan un día llamarse con orgullo

'hombres'.

Ten piedad Señor, de tus hijos en estos momentos

que nos llevan al caos, destruyendo todo y matando

a los hermanos. Amén

Jueves después de Ceniza

Lectura del libro del Deuteronomio (30,15-20):

MOISÉS habló al pueblo, diciendo: «Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Pues yo te mando hoy amar al Señor, tu Dios, seguir sus caminos, observar sus preceptos, mandatos y decretos, y así vivirás y crecerás y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para poseerla.

Pero, si tu corazón se aparta y no escuchas, si te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y les sirves, yo os declaro hoy que moriréis sin remedio; no duraréis mucho en la tierra adonde tú vas a entrar para tomarla en posesión una vez pasado el Jordán. Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra. Pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, para que viváis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que juró dar a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob».

Palabra de Dios

Salmo 1 R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor

 Santo Evangelio según san Lucas (9,22-25):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día». Entonces decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».

Palabra del Señor

Compartimos:

La cruz es la marca de la casa que se graba sobre el cristiano. “La señal del cristiano es la santa cruz”, decía, en sus primeras páginas, el viejo catecismo. La cruz es el sufrimiento, el dolor, la muerte. La cruz de los inocentes y también de los pecadores. Las cruces personales- y las cruces de tantos pueblos malheridos. ¿Por qué tanto dolor? Es el enigma sombrío que atenaza a tantos hombres y mujeres, también de buena voluntad. De entrada, un cristiano no tiene para responder una filosofía. Sólo le queda el silencio respetuoso y mirar al primero de los crucificados, al Cristo del Viernes Santo. Y Cristo no buscó directamente la cruz. Fue consecuencia espontánea de su fidelidad a la tarea encomendada. Lo dice la experiencia de cada día: el que ama frecuentemente encuentra por el camino mil cruces de sacrificio, abnegación, incomprensión y sudores. 

En una secuencia cristiana podríamos señalar estos pasos ascendentes para tomar la cruz. Primero, aceptar la propia cruz; no se busca el dolor pero se lleva serenamente cuando llega. Por supuesto, lejos de toda resignación estoica, sólo unidos a Él. También, sin esperar heroísmos, en la brega de cada día. Qué hermosos ejemplos de renovación personal observamos en gente a la que el dolor, llevado con gallardía cristiana, le ha hecho más fuerte, más madura, más grande. En segundo lugar, saliendo de sí, hay que ayudar a otros a llevar la cruz. Cireneos de tantos hermanos. El acompañamiento, la visita, la palabra oportuna, el servicio de limpiar y preparar alimentos y las largas noches junto a la cabecera son modos excelentes de cumplir lo que nos pide el Maestro. Y finalmente, combatir el dolor. Si podemos evitarlo, seguiremos a Jesús que pasó haciendo el bien y curando toda enfermedad. Aquí están los técnicos de la salud (médicos, sois instrumentos de Dios), las Congregaciones religiosas hospitalarias y de la caridad, los samaritanos que echan aceite y vendan las heridas, los que luchan contra tanta injusticia que deja a muchos pueblos crucificados.

miércoles, 2 de marzo de 2022

Oración de Adoración

 «Señor, te adoro pues eres mi Dios; te pido

perdón de mis pecados y te doy gracias por todos

los beneficios que me haces a cada instante.

Quiero que en este rato me ayudes a escuchar tu

Palabra, a interiorizarla en mi corazón, a

alimentarme de ella. Enséñame a vivir consciente de

que tu mirada me acompaña siempre, ya sea en el

trabajo, en el descanso, cuando sufro o cuando

estoy alegre. Que tu Palabra sea siempre “lámpara

para mis pasos, luz en mi camino”. Que mi corazón,

lleno de tu amor, sea descanso y consuelo para Ti y

para todos mis hermanos».

Gracias, Padre Dios.

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO

Aula Paolo VI

Catequesis sobre la vejez 2. La longevidad: símbolo y oportunidad

¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!

En el pasaje bíblico de las genealogías de los antepasados sorprende enseguida su enorme longevidad: ¡se habla de siglos! ¿Cuándo empieza, aquí, la vejez? Uno se pregunta. ¿Y qué significa el hecho de que estos antiguos padres vivan tanto después de haber generado a los hijos? ¡Padres e hijos viven juntos, durante siglos! Esta cadencia secular de la época, narrada con estilo ritual, otorga a la relación entre longevidad y genealogía un significado simbólico fuerte, muy fuerte.

Es como si la transmisión de la vida humana, tan nueva en el universo creado, pidiera un lenta y prolongada iniciación. Todo es nuevo, en los inicios de la historia de una criatura que es espíritu y vida, conciencia y libertad, sensibilidad y responsabilidad. La nueva vida —la vida humana—, inmersa en la tensión entre sus orígenes “a imagen y semejanza” de Dios y la fragilidad de su condición mortal, representa una novedad completamente por descubrir. Y pide un largo tiempo de iniciación, en el que es indispensable el apoyo recíproco entre las generaciones, para descifrar las experiencias y confrontarse con los enigmas de la vida. En este largo tiempo, lentamente, es cultivada también la calidad espiritual del hombre.

En un cierto sentido, todo paso de época, en la historia humana, nos propone de nuevo esta sensación: es como si tuviéramos que retomar nuestras preguntas sobre el sentido de la vida desde el inicio y con calma, cuando aparece el escenario de la condición humana lleno de preguntas nuevas e interrogantes inéditos. Ciertamente, la acumulación de la memoria cultural aumenta la familiaridad necesaria para afrontar los pasajes inéditos. Los tiempos de la transmisión se reducen; pero los tiempos de la asimilación piden siempre paciencia. El exceso de velocidad, que ya obsesiona todos los pasajes de nuestra vida, hace cada experiencia más superficial y menos “nutriente”. Los jóvenes son víctimas inconscientes de esta escisión entre el tiempo del reloj, que quiere ser quemado, y los tiempos de la vida, que requieren una adecuada “fermentación”. Una larga vida permite experimentar estos largos tiempos y los daños de la prisa.

La vejez, ciertamente, impone ritmos más lentos: pero no son solo tiempos de inercia. La medida de estos ritmos abre, para todos, espacios de sentido de la vida desconocidos para la obsesión de la velocidad. Perder el contacto con los ritmos lentos de la vejez cierra estos espacios para todos. Es en este horizonte que he querido instituir la fiesta de los abuelos, en el último domingo de julio. La alianza entre las dos generaciones en los extremos de la vida —los niños y los ancianos— ayuda también a las otras dos —los jóvenes y los adultos— a vincularse mutuamente para hacer la existencia de todos más rica en humanidad.

Es necesario el diálogo entre generaciones: si no hay diálogo entre jóvenes y ancianos, entre adultos, si no hay diálogo, toda generación permanece aislada y no puede transmitir el mensaje. Un joven que no está vinculado a sus raíces, que son los abuelos, no recibe la fuerza —como el árbol tiene la fuerza de las raíces— y crece mal, crece enfermo, crece sin referencias. Por eso es necesario buscar, como una exigencia humana, el diálogo entre las generaciones. Y este diálogo es importante precisamente entre los abuelos y nietos, que son los dos extremos.

Imaginemos una ciudad donde la convivencia de las diferentes edades forme parte integral del proyecto global de su hábitat. Pensemos en la formación de relaciones afectivas entre vejez y juventud que se irradien en el estilo general de las relaciones. La superposición de las generaciones se convertiría en fuente de energía para un humanismo verdaderamente visible y vivible. La ciudad moderna tiende a ser hostil con los ancianos (y no por casualidad también lo es con los niños). Esta sociedad que tiene este espíritu del descarte y descarta tantos niños no queridos, descarta a los ancianos: los descarta, no sirven y los pone en una residencia para ancianos, ingresados… El exceso de velocidad nos mete en una centrífuga que nos barre como confeti. La mirada de conjunto se pierde por completo. Cada uno se aferra a su propio pedacito, que flota sobre los flujos de la ciudad-mercado, para la cual los ritmos lentos son pérdidas y la velocidad es dinero. El exceso de velocidad pulveriza la vida, no la hace más intensa. Y la sabiduría requiere “perder tiempo”. Cuando tú vuelves a casa y ves a tu hijo, a tu hija pequeña y “pierdes tiempo”, pero este coloquio es fundamental para la sociedad. Y cuando tú vuelves a casa y está el abuelo o la abuela que quizá no razona bien o, no sé, ha perdido un poco la capacidad de hablar, y tú estás con él o con ella, tú “pierdes tiempo”, pero este “perder tiempo” fortalece la familia humana. Es necesario gastar tiempo —un tiempo que no es rentable— con los niños y con los ancianos, porque ellos nos dan otra capacidad de ver la vida.

La pandemia, en la cual estamos todavía obligados a vivir, ha impuesto —por desgracia, muy dolorosamente— un revés para el obtuso culto a la velocidad. Y en este período los abuelos actuaron como barrera ante la “deshidratación” emocional de los pequeños. La alianza visible de las generaciones, que armoniza los tiempos y los ritmos, nos devuelve la esperanza de no vivir la vida en vano. Y devuelve a cada uno el amor por nuestra vida vulnerable, cerrándole el paso a la obsesión de la velocidad, que simplemente la consume. La palabra clave aquí es “perder tiempo”. A cada uno de vosotros os pregunto: ¿sabes perder el tiempo, o estás siempre apurado por la velocidad? “No, tengo prisa, no puedo…”. ¿Sabes perder el tiempo con los abuelos, con los ancianos? ¿Sabes perder el tiempo jugando con tus hijos, con los niños? Este es el punto de referencia. Pensad un poco. Y esto devuelve a cada uno el amor por nuestra vida vulnerable, bloqueando —como he dicho— el camino a la obsesión de la velocidad, que simplemente la consume. Los ritmos de la vejez son un recurso indispensable para captar el sentido de la vida marcada por el tiempo. Los ancianos tienen sus ritmos, pero son ritmos que nos ayudan. Gracias a esta mediación, se hace más creíble el destino de la vida en el encuentro con Dios: un diseño que está escondido en la creación del ser humano “a su imagen y semejanza” y está sellado en el hacerse hombre del Hijo de Dios.

Hoy se verifica una mayor longevidad de la vida humana. Esto nos ofrece la oportunidad de aumentar la alianza entre todas las etapas de la vida. Mucha longevidad, pero debemos hacer más alianza. Y también nos ayuda a crecer la alianza con el sentido de la vida en su totalidad. El sentido de la vida no está solamente en la edad adulta, de los 25 a los 60. El sentido de la vida está en todo, desde el nacimiento a la muerte y tú deberías ser capaz de hablar con todos, también tener relaciones afectivas con todos, así tu madurez será más rica, más fuerte. Y también nos ofrece este significado de la vida, que es integral. Que el Espíritu nos conceda la inteligencia y la fuerza para esta reforma: es necesaria una reforma. La prepotencia del tiempo del reloj debe convertirse en la belleza de los ritmos de la vida. Esta es la reforma que debemos hacer en nuestros corazones, en la familia y en la sociedad. Repito: ¿reformar qué? Qué la prepotencia del tiempo del reloj debe convertirse en la belleza de los ritmos de la vida. Convertir la prepotencia del tiempo, que siempre nos apura, a los ritmos propios de la vida. La alianza de las generaciones es indispensable. Una sociedad donde los ancianos no hablan con los jóvenes, los jóvenes no hablan con los ancianos, los adultos no hablan con los ancianos ni con los jóvenes, es una sociedad estéril, sin futuro, una sociedad que no mira al horizonte, sino que se mira a sí misma. Y se queda sola. Que Dios nos ayude a encontrar la música adecuada para esta armonización de las diferentes edades: los pequeños, los ancianos, los adultos, todos juntos: una hermosa sinfonía de diálogo.

Saludos:

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Que el Espíritu Santo nos conceda la gracia de experimentar la belleza de cada etapa de la vida, infancia, juventud, adultez, ancianidad, que promueva la necesidad de una alianza entre las generaciones, niños, jóvenes, adultos y ancianos llena de armonía y serenidad. Dios los bendiga. Muchas gracias.

Queridos hermanos y hermanas:

Al escuchar el texto del Génesis, quedamos sorprendidos por la longevidad de los antepasados, cientos y cientos de años vivían. Padres e hijos viven juntos, por siglos, de manera que podemos encontrar un significado simbólico en la relación que existe entre la longevidad y la genealogía. Constatamos que, al inicio de la existencia de una creatura, hay una tensión entre su origen “a imagen y semejanza de Dios” y la fragilidad de su condición mortal. De manera que el apoyo mutuo entre las generaciones es necesario para entender las experiencias vividas y enfrentarse a las grandes preguntas de la vida.

La vejez impone ritmos más lentos, ritmos que crean espacios de reflexión profundos sobre el sentido de la vida, ritmos impensables cuando estamos sometidos a la dinámica obsesiva del tiempo. Hemos visto cómo la pandemia ha obstaculizado el culto frenético a la velocidad; en este tiempo los abuelos se han convertido en una barrera que ha evitado que la vida afectiva de los más pequeños se marchite. Esta alianza visible entre generaciones nos restituye la esperanza de no vivir en vano y también el amor por nuestra vida vulnerable que, asumida por el Hijo de Dios al hacerse hombre, nos asegura que nuestro destino es el de caminar hacia el encuentro con Dios.

Miércoles de Ceniza

Lectura de la profecía de Joel (2,12-18):

AHORA —oráculo del Señor—,convertíos a mí de todo corazón, con ayunos, llantos y lamentos; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor, que se arrepiente del castigo. ¡Quién sabe si cambiará y se arrepentirá dejando tras de sí la bendición, ofrenda y libación para el Señor, vuestro Dios! Tocad la trompeta en Sion, proclamad un ayuno santo, convocad a la asamblea, reunid a la gente, santificad a la comunidad, llamad a los ancianos; congregad a los muchachos y a los niños de pecho; salga el esposo de la alcoba y la esposa del tálamo.

Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, servidores del Señor, y digan: «Ten compasión de tu pueblo, Señor; no entregues tu heredad al oprobio ni a las burlas de los pueblos». ¿Por qué van a decir las gentes:«Dónde está su Dios»? Entonces se encendió el celo de Dios por su tierra y perdonó a su pueblo.

Palabra de Dios

Salmo 50,R/. Misericordia, Señor: hemos pecado

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5,20–6,2):

HERMANOS:

Actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él. Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice:

«En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé».

Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.

Palabra de Dios

Santo Evangelio según san Mateo (6,1-6.16-18):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.

Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

Palabra del Señor

Compartimos:

Es el pórtico de Cuaresma. Como en la obertura de algunas piezas musicales, en la que aparecen todos los motivos que se desarrollarán más tarde, el Miércoles de Ceniza junta todos los matices del camino cuaresmal. Cuaresma es subir al Monte, a Jerusalén, y allí tocar a Cristo muerto y resucitado. Cuaresma es preparación al Misterio Pascual. Históricamente, pedagógicamente y teológicamente todo se cumple en el vivir bien nuestra condición de bautizados. El catecúmeno que vive en tensión para ser bautizado en la Vigilia Pascual o el cristiano viejo que re-vive su morir al pecado y su resurrección a una vida más buena, los dos ponen al Bautismo en el centro de su proyecto cuaresmal.

El Evangelio de hoy nos marca tres caminos cuaresmales: el ayuno, la oración, la limosna. Hay que dejar la rutina de nuestros ayunos. Si ayuno es para poder dar más y mejor. Recuento mis adicciones al consumismo loco, a la bebida, al juego, al internet; buen campo para el ayuno. La oración en Cuaresma es más intensa. Las páginas litúrgicas son particularmente ricas y sugerentes durante este tiempo fuerte. También la religiosidad popular tiene cabida con sus vía crucis, procesiones, misereres y peregrinaciones. La limosna queda actualizada. Propongo cosas como estas: hacerse voluntario en Cáritas, Proclade, etc; negarse a comprar productos que sean fruto de una explotación, no digamos si es infantil; algún día de cada semana de Cuaresma privarme de algo programado para dar a una persona o institución; hacer revisión comprometida de los gastos superfluos. Así, lo que comienza en cenizas desembocará en el agua de vida. Al fondo, siempre la Pascua.

martes, 1 de marzo de 2022

¿Qué es el Miércoles de Ceniza y cuando empieza la Cuaresma? Lo que debes saber

¿Qué es el Miércoles de Ceniza y por qué se celebra?

El Miércoles de Ceniza es el día que marca el inicio de la Cuaresma en el calendario católico, y también es un día significativo para muchas iglesias de tradición luterana y anglicana que recurren al gesto de las cenizas. Se celebra 40 días antes de Pascua, es decir, del primer domingo después de la primera luna de primavera.

El Miércoles de Ceniza requiere ayuno y abstinencia, algo que la Iglesia latina exige sólo otro día del año: el Viernes Santo (las iglesias católicas orientales tienen otras normas sobre ayunos y penitencias).

No es día de precepto (es decir, la Iglesia no exige ir a misa ese día), pero quien vaya ese día a misa verá el gesto de imponer ceniza en la frente de los fieles, como signo de penitencia, un signo que recoge el misal. Cualquiera puede recibir la ceniza, incluso personas sin bautizar, y ese día hay mucha más gente en misa.

Con el Miércoles de Ceniza los fieles empiezan sus ejercicios de Cuaresma, que incluirán ayunos, limosna y oración durante 40 días, preparándose para la Semana Santa y Pascua.

¿De dónde salen esas cenizas?

Las cenizas se hacen a partir de las palmas secas que se han guardado del Domingo de Ramos del año anterior. También se hacen a partir de biblias, misales y otros textos sagrados estropeados que no deben tirarse a la basura, sino que se queman. Todos esos restos se queman, luego se rocían con agua bendita y se aromatizan con incienso.

Simbólicamente representa la realidad de la muerte que espera a todo hombre, la humildad de la condición humana y la penitencia. También recuerda la arena del desierto en el que Jesús pasó 40 días y 40 noches.

El libro de Génesis menciona la ceniza como signo de humildad y fragilidad material: "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gn 2,7); "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19).

La Iglesia considera este gesto y la ceniza en sí un "sacramental", algo físico que vehicula la acción de Dios, como sucede con el agua bendita, la sal exorcizada o bendecida, los objetos bendecidos, etc...

¿Quién y cómo impone las cenizas?

Se puede imponer la ceniza en la misa del Miércoles de Ceniza o en un acto especial fuera de la misa (por ejemplo en colegios, conventos u hospitales). Las impone el sacerdote, diácono o cualquier laico.

Quien impone la ceniza repite las palabras rituales: "Polvo eres y en polvo te convertirás" (de Génesis 3,19), o bien "Conviértete y cree en el Evangelio" (de Marcos 1,15). Puede dejar caer un poco de polvo de ceniza sobre la cabeza cerca de la frente o tocar la frente con ceniza. En EEUU y otros países, se suele usar una ceniza humedecida y más negra, con la que se marca una cruz muy visible sobre la frente (pero en tiempos de coronavirus Doctrina de la Fe ha pedido evitar este contacto físico y pide dejar caer la ceniza sobre la cabeza).

¿Cuándo se celebra el Miércoles de Ceniza en 2022?

El Miércoles de Ceniza se celebra el 2 de marzo de 2022. Cada año se celebra en una fecha diferente, porque depende de la primera luna de primavera. Se localiza la primera luna llena de primavera: el siguiente domingo es el Domingo de Pascua, que celebra la Resurrección de Jesús. Contando 40 días hacia atrás (los 40 días de Jesús en el desierto) se marca el Miércoles de Ceniza y el inicio de Cuaresma.

¿Cómo surgió el gesto de la imposición de cenizas?

El Antiguo Testamento menciona las cenizas como signo de humildad y arrepentimiento en varias ocasiones, y los cristianos siempre usaron las cenizas para expresar penitencia y arrepentimiento, pero el ritual de imponer cenizas el miércoles de inicio de Cuaresma parece regularse lirúrgicamente en el siglo XI.

En el siglo IV ya se estableció que la Cuaresma duraría 40 días y empezaría seis semanas antes de Pascua. Hacia el año 400 d.C. estaba clara la significación de Cuaresma como temporada de penitencia.

En los siglos VI y VII se reglamentó con más detalle el ayuno como práctica cuaresmal. Ya entonces estaba claro que en domingo no se ayuna, por ser el día en que Cristo resucitó. La Cuaresma no podía empezar un domingo, así que se marcó el miércoles previo como inicio de Cuaresma.

¿Qué diferencia hay entre ayuno y abstinencia?

El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día (aunque se permite hacer, además, dos comidas muy ligeras). La abstinencia consiste en no comer carne.

La Iglesia latina actualmente sólo marca dos que sean a la vez de ayuno y abstinencia: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo (las iglesias católicas orientales tienen más días de penitencias y ayunos).

La abstinencia (no comer carne) obliga a partir de los catorce años y el ayuno es obligatorio desde los dieciocho hasta los cincuenta y nueve años de edad.

Las embarazadas, madres lactantes, enfermos, personas con trabajos de gran esfuerzo físico, etc... no tienen obligación de cumplir estos ayunos y abstinencia, y pueden ofrecer otros sacrificios.

Aunque muchos católicos saben que los viernes de Cuaresma no se debe comer carne, ignoran que en realidad este mandato es para todos los viernes del año (excepto los que coincidan con una solemnidad). En España, sin embargo, la Conferencia Episcopal permite sustituir esta penitencia por otra a elección de cada fiel.

El concepto de "carne" puede ser distinto según los países y las decisiones de los obispos locales. La prohibición de comer carne en esos días casi siempre se refiere a carne bovina, ovina, aviar, caza, etc... Sin embargo, no se considera carne a estos efectos la de los peces ni otros animales acuáticos como mariscos y reptiles (caimanes, por ejemplo, y en ciertas épocas y países castores o focas).

¿Cómo afecta el coronavirus a la imposición de la ceniza?

La situación es distinta en cada país e incluso en cada diócesis. Al empezar la pandemia de coronavirus en 2020, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Ciudad del Vaticano dictaminó algunas modificaciones del rito de la ceniza.

Se estableció que el sacerdote pronunciará la oración de bendición de las cenizas e indicará a todos los presentes la fórmula del Misal Romano de manera general y no individual. Luego se pedía dejar caer la ceniza sobre la cabeza de cada fiel, evitando el contacto físico.

Pero este año de 2022 esta norma se ha relajado en muchas diócesis, en parte, también, porque el contacto físico no se considera tan contagioso como antes, especialmente con el uso frecuente de gel de manos.

Martes de la 8ª semana del Tiempo Ordinario

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,10-16):

La salvación fue el tema que investigaron y escrutaron los profetas, los que predecían la gracia destinada a vosotros. El Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, les declaraba por anticipado los sufrimientos de Cristo y la gloria que seguiría; ellos indagaron para cuándo y para qué circunstancia lo indicaba el Espíritu. Se les reveló que aquello de que trataban no era para su tiempo, sino para el vuestro. Y ahora se os anuncia por medio de predicadores que os han traído el Evangelio con la fuerza del Espíritu enviado del cielo. Son cosas que los ángeles ansían penetrar. Por eso, estad interiormente preparados para la acción, controlándoos bien, a la expectativa del don que os va a traer la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os amoldéis más a los deseos que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia. El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, porque dice la Escritura: «Seréis santos, porque yo soy santo.»

Palabra de Dios

Salmo 97,R/. El Señor da a conocer su victoria

 Santo evangelio según san Marcos (10,28-31):

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.» Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mi y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones–, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.»

Palabra del Señor

Compartimos:

 Quien no tiene pecado no puede ser perdonado. Y a quien no se le perdona no aprende a amar. Por eso ahora me gusta la definición de santo que dio el teólogo Paul Tillich: "Santo es un ser humano de quien Dios tiene misericordia". La invitación a la santidad que se nos hace hoy en la carta de Pedro me parece que es una invitación a dejarnos curar por la misericordia de Dios. ¿Qué pasa, entonces, con nuestras conductas? No pasa nada. Siguen siendo algo incoherentes -lo serán siempre- pero bastante más humildes y agradecidas. 

Sé por experiencia que resulta más fácil dejar "casa, hermanos y hermanas, o madre o padre" que dejar el control sobre nosotros mismos y las ataduras a una imagen redonda y perfecta. Desde aquí entiendo un poco más las palabras de Jesús que cierran el evangelio de hoy: "Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros".

"Señor, no dejes que por querer ser santo acabe siendo un monstruo de orgullo y narcisismo. Aúpa mi pobre humanidad sobre los hombros de tu perdón y transforma tú todo lo que hay en mí que no se parece a ti".