lunes, 5 de noviembre de 2018

En Pekín entró en una iglesia católica por primera vez: «Hallé una libertad que nunca había tenido»

"No temas, soy yo, el Primero y el Último, el que vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades”. Esta cita del Apocalipsis que encontró escrita en una pizarra la primera vez que entró en una iglesia de Pekín la dejó perpleja, y aunque no comprendía bien su significado acabó llevando a Wenxuan Yuan al catolicismo unos años después.

Esta joven tiene ahora 27 años y se está doctorando en la Universidad de Notre Dame en Estudios Bíblicos con la especialización en el Antiguo Testamento. En una conferencia ofrecida a obispos y jóvenes que estaban presentes en el sínodo durante estas semanas en Roma relató cómo se produjo su conversión y su maduración en la fe en la China comunista.

Un testimonio clarificador

Su testimonio además resulta ahora muy adecuado después del acuerdo firmado entre la Santa Sede y China para el nombramiento de obispos.

Wenxuan Yuan recordaba aquella primera visita que realizó a un templo católico,  y como quedó impresionada por su belleza. Justo después leyó aquella misteriosa cita del Apocalipsis. “No entendía completamente el significado de estas palabras, pero no podía dejar de pensar en ellas”, contaba a los presentes. Desde entonces, siguió visitando aquella iglesia una y otra vez.

A los 14 años, esta adolescente china tomó la decisión de convertirse en católica. “Encontré una libertad que nunca antes había tenido. Por primera vez no tenía nada que ocultar en mi corazón”, afirmaba esta joven proveniente de la China comunista.

"Dios se ha convertido en mi luz"

Según recoge Catholic News Agency, Yuan afirmaba que además de la belleza que encontr´p en la fe católica, el hecho fundamental es que era una fe “verdadera”, pues no era “una teología mejor” sino la “verdadera teología”.

A partir de ese momento ella sentía que “Dios se ha convertido en mi luz y, por lo tanto, ya no le tengo miedo a la luz”. Este enamoramiento tan grande con respecto a Dios provocó en ella un ansía de anunciar el Evangelio allá donde fuera.

La evangelización de sus amigos

Esta Buena Nueva no podía guardarla para sí misma, y explicaba a los presentes en este acto que “cuando estaba en la universidad, todos los fines de semana intentaba llevar a alguno de mis amigos a misa, y así lo hice durante varios años”.

Yuan explicaba que la inmensa mayoría de sus amigos no sabían prácticamente nada sobre la Iglesia Católica. “Al escuchar el Evangelio por primera vez, la primera reacción fue la de ‘es hermoso’, luego la de ‘es impactante’. Y después que estaba creyendo en cosas locas”.

Sin embargo, explica ella, “este es el punto del cristianismo: es impactante y es lo que creemos”.

La importancia de Santa Teresa de Lisieux

Su amor a la Iglesia ha llevado a Yuan a profundizar en la fe, y encontró en la teología su gran pasión. Ésta nació al leer los escritos espirituales a través de los cuales encontró la “tradición viva de la Iglesia”. Particularmente importante para su vida ha sido Santa Teresa de Lisieux y la “heroica batalla de la caridad y el sacrificio personal” que aparece en la obra de la santa.


“Otra cosa que aprendí de Santa Teresa es la importancia de rezar por los sacerdotes.  Tengo la bendición de haber encontrado algunos sacerdotes muy santos en mi vida, que corrigen mis errores y me guían a través de la desolación espiritual, y siempre me mantienen en sus oraciones”, agregó.

Cómo amar según el Evangelio

Yuan incidía en su intervención en que “vi a la Iglesia como un hogar desde el principio, y estoy agradecida por toda la gracia que he recibido a través de ella”.

Precisamente, su conversión al catolicismo  ha provocado también un cambio en cómo ve el mundo que le rodea. “Mi vida en la Iglesia –decía Yuan- también ha cambiado mis relaciones con las personas. Aprendí que todas las personas son creadas por Dios a su imagen, y por lo tanto, merecen mi amor”.

“Tengo que admitir que a veces me resulta difícil amar a algunas personas, así como encontrar a Cristo en ellas, agregó. Sin embargo, esta joven asegura que “Dios pone su propio amor en mí y ese amor me impulsa a acercarme a esas personas, y en realidad termino siendo amigo de muchos de ellos. Realmente es una experiencia trascedente ser impulsada por este amor que va más allá de tu comprensión”.

Unas notas sobre el acuerdo entre la Santa Sede y China

Durante el acto, Wenxuan Yuan también habló sobre el acuerdo Santa Sede-China, donde habló de la necesidad de esta firma sobre todo a nivel pastoral. Explicó que cuando se convirtió, no se le pidió que se registrara o firmara ningún documento oficial para demostrar si pertenecía a una iglesia registrada y respaldada por el gobierno. En su opinión, la mayoría de los católicos en China no se distinguen “de esa manera extrema”.

De hecho, Yuan afirmó que al asistir a misa “no notará la diferencia en absoluto” entre una iglesia patriótica o clandestina, pues también en las primeras “a nivel pastoral son ortodoxos y se escuchan buenas homilías”.

domingo, 4 de noviembre de 2018

«Con el VAR te da tiempo a rezar un misterio del rosario»

José Antonio Martín Petón siempre se considerará futbolista. Probó suerte como periodista y no le fue mal, pero acabó representando a jugadores. Su Niño dio el estirón con él y ahora ha logrado que el Huesca juegue en Primera. Del Atleti hasta la médula, se confiesa católico de los que han descubierto «un camino de luz»

Futbolista, representante, comentarista, ahora dirigente… ¿Qué no ha sido en el fútbol?

Futbolista siempre, nunca se es ex. Y muchas veces he sido utillero. Pedía camisetas a mis amigos de Bemiser y me ocupaba de que las equipaciones estuvieran el domingo. Me falta ser delegado de campo, que gana puntos al crear buen ambiente.

¿Son tan malos los representantes?

Es heredero de una figura un poco escabrosa que es la del tratante, que ponía de acuerdo a distintas ganaderías. Cuando el fútbol empieza a verse como un negocio, permite su entrada. Sabían que un equipo necesitaba jugadores y que otro los tenía. Hubo personajes muy curiosos. Para controlarlo se creó la figura del agente FIFA. Como universitario y futbolista hice un examen oral, fui uno de los primeros… Estaba entonces en Antena 3, en la productora Atlántico que llevaba a artistas como Chiquito. Asensio [principal accionista] había entrado en el fútbol y parecía inteligente crear una agencia que generara sinergias. Bahía luego creció por su cuenta. Tiene espíritu corporativo, los trabajadores participan de los beneficios. Por eso, cuando me sacaron en Forbes me pareció un insulto.

Entonces, ¿ayudan al deportista?

Mira Torres, que empezó con 14 años y ya lleva casi 20 con nosotros. Lo fundamental es la naturaleza del muchacho y la educación en casa, pero tiene que estar acompañado por profesionales que piensan igual.

¿Qué enseña Torres a los niños que lo admiran?

Si un niño quiere ser como él está queriendo ser un tipo con valores: sencillez, humildad, generosidad… En el libro que hemos hecho con Carlos Matallanas [un periodista que tiene ELA], Fernando se rebela contra una frase hecha que dice que «el delantero tiene que ser egoísta». Lo patentiza con el cuarto gol de la Eurocopa de 2012. Se jugaba ser bota de oro en solitario y tenía una ocasión clara de gol, pero vio cómo llegaba corriendo su amigo Juan Mata, que no había jugado durante el campeonato y lo había pasado mal, y se lo cedió.

¿Y el «si se cree y se trabaja, se puede» del Cholo Simeone?

Cuando quieres dar una réplica a un discurso, tienes que oponer una tesis contraria… ¿Quién en el mundo se atreve a decir que, si no se cree y no se trabaja, se puede? Es un axioma definitivo, certero. Es de un psicólogo de masas; cualquier político de primer orden lo firmaría.

Hay jugadores evangélicos y musulmanes… ¿Se esconden los católicos?

Un amigo mío, Nacho, era un percusionista melenudo, muy bueno y popular. Era educador social, pero permanecía indiferente a la religión. Sintió la llamada y ahora es fraile carmelita. Siempre llevo un escapulario que me dio [lo saca del bolsillo]. Es forofo del Huesca y me llamó el otro día: «He visto que [el jugador] Musto ha subido una foto a Twitter rezando a la Virgen de Guadalupe», y me dio unos calendarios de la Virgen del Carmen para «los muchachos». Hay algunos que están orgullosos de su fe y otros que, quizá por su educación, no. El catolicismo se ha vuelto una religión hacia dentro, pero, como decía un tipo muy querido mío, Juan Pablo II, hay que ser valientes. Y contarle al mundo que es un camino de luz. Si todos hiciéramos lo que hizo Aquel, seríamos felices. Viviríamos en paz.

Hace poco murió el padre Daniel, durante años capellán del Atlético de Madrid…

El club ha tenido dos capellanes muy significados: el padre Daniel y antes don Pablo, que era un atlético febril y mandaba más que el entrenador. Iban a Misa juntos, casaba a todos, los acompañaba en momentos duros. El Pechuga San Román te hablaba de él con una ternura y un reconocimiento que luego se trasladó al padre Daniel. [Se emociona] Era un tipo especial, bondadoso y generoso, con corazón atlético. Ha sido muy duro.

¿Tiene capellán el Huesca?

En el Huesca hay un salesiano en todas las ceremonias. Hacemos una ofrenda al inicio de temporada y damos gracias al final. Estamos hermanados con San Lorenzo de Almagro porque, en los dos sitios, el fútbol entró por los salesianos. Esta temporada daremos gracias en todo caso, pero espero que por seguir en Primera.

¿Por qué pide Petón?

Como el resto del género humano practicante, pedimos mucho por cosas urgentes. Si nos van a tirar un golpe franco, me he sorprendido rezando consecutivamente. Y ahora con el VAR te da tiempo a rezar un misterio del rosario. Estuve once años sin ir a Misa, pero no dejé nunca de rezar el rosario. En los entrenamientos, en los 30 minutos de carrera continua, lo rezaba entero.

¿Dejó de ir a Misa?

Usaré una frase que me hizo gracia: no me borré del club, pero me estaban quitando la afición. El mensaje desde el púlpito era tedioso. Pero un día iba andando por la calle Pío XII a tomar una horchata con una amiga, pasé por la iglesia del Jumbo y oí a un cura que estaba riñendo, pero con gracia, a los feligreses. Sentado en los escalones del altar decía: «Teniendo a alguien que lo pasa mal al lado, ¿es cristiano no ayudarle? Aunque no le des diez euros ni dos, dale un abrazo». Se le hinchaba la vena, ¡cuánta verdad! Empecé a ir allí con él.

Sé que es lector y melómano, ¿alguna recomendación ahora?

Regalaría Imperiofobia y leyenda negra de María Elvira Roca Barea. Debería ser de consumo obligatorio para entender nuestra historia. Los imperios son imperios, hay más generosos y otros, menos. Sin que hubiera pasado un siglo de la llegada de los españoles, había universidades en Perú. Stanford, la primera americana, tardó en nacer más de tres siglos. Canción me dan ganas de decirte la obertura 1812 de Tchaikovsky, que cuenta extraordinariamente un conflicto. Pero te diré Cantares, que funde Machado con Serrat y habla de la España de la rabia y de la idea.

Rodrigo Pinedo

ÁNGELUS DEL PAPA FRANCISCO

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En el corazón del Evangelio de este domingo (cf. Mc 12, 28b-34), está el mandamiento del amor: el amor de Dios y el amor al prójimo . Un escriba le pregunta a Jesús: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?" (V. 28). Responde citando la profesión de fe con la que cada israelita abre y cierra su día y comienza con las palabras "¡Escucha, Israel! El Señor nuestro Dios es el único Señor "( Deut6.4). De esta manera, Israel mantiene su fe en la realidad fundamental de toda su creencia: hay un solo Señor y ese Señor es "nuestro" en el sentido de que él está vinculado a nosotros con un pacto indisoluble, nos amó, nos ama y nos amará por siempre Es de esta fuente, este amor de Dios, que deriva para nosotros el doble mandamiento: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas. [...] Amarás a tu prójimo como a ti mismo "(versículos 30-31).

Al elegir estas dos palabras dirigidas por Dios a su pueblo y juntarlas, Jesús enseñó de una vez por todas que el amor por Dios y el amor al prójimo son inseparables, y más aún, se apoyan mutuamente. . Incluso si se colocan en secuencia, son las dos caras de una sola moneda: vividas juntas, ¡son la verdadera fuerza del creyente! Amar a Dios es vivir de él y para él, por lo que es y por lo que hace. Y nuestro Dios es donación desinteresada , es perdón sin límites, es relación.Que promueve y crece. Por lo tanto, amar a Dios significa invertir nuestras energías todos los días para ser sus colaboradores en el servicio a nuestro prójimo sin reservas, en buscar perdonar sin límites y en cultivar relaciones de comunión y fraternidad.

El evangelista Marcos no se molesta en especificar quién es él.la siguiente, porque el vecino es la persona que encuentro en el viaje, en mis días. No se trata de preseleccionar a mi vecino: esto no es cristiano. Creo que mi vecino es el que preseleccioné: no, esto no es cristiano, es pagano; pero se trata de tener ojos para verlo y corazón para querer que sea bueno. Si nos ejercitamos para ver con la mirada de Jesús, siempre escucharemos y escucharemos a aquellos que lo necesitan. Las necesidades del vecino ciertamente requieren respuestas efectivas, pero primero aún piden compartir. Con una imagen podemos decir que el hambriento necesita no solo un plato de sopa, sino también una sonrisa, para ser escuchado e incluso una oración, tal vez juntos. El Evangelio de hoy nos invita a todos a ser proyectados no solo hacia las urgencias de los hermanos más pobres, Pero sobre todo estar atentos a su necesidad de cercanía fraterna, sentido de la vida, ternura. Esto desafía a nuestras comunidades cristianas: se trata de evitar el riesgo de ser comunidades que viven de muchas iniciativas pero con pocas relaciones; el riesgo de las "estaciones de servicio" comunitarias, pero de poca compañía, en el sentido pleno y cristiano de este término.

Dios, que es amor, nos creó por amor y porque podemos amar a los demás al permanecer unidos a Él. Sería una ilusión afirmar que amamos a nuestro prójimo sin amar a Dios; y sería igualmente ilusorio pretender amar a Dios sin amar a nuestro prójimo. Las dos dimensiones del amor, para Dios y para el prójimo, en su unidad caracterizan al discípulo de Cristo. Que la Virgen María nos ayude a dar la bienvenida y presenciar esta enseñanza luminosa en la vida cotidiana.

Después del ángelus

Queridos hermanos y hermanas,

Expreso mi dolor por el ataque terrorista que afectó a la Iglesia ortodoxa copta en Egipto hace dos días. Rezo por las víctimas, peregrinos asesinados solo porque son cristianos, y le pido a María Santísima que consuele a las familias y a toda la comunidad. Oremos juntos Nuestra Señora: Ave o Maria ...

Ayer, en la Basílica de San Giovanni in Laterano, se proclamó a la Beata Madre Clelia Merloni, fundadora de las Hermanas Apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús, una mujer totalmente abandonada a la voluntad de Dios, celosa en la caridad, paciente en la adversidad y heroica en el perdón. Demos gracias a Dios por el luminoso testimonio del Evangelio del nuevo Beato y sigamos su ejemplo de bondad y misericordia. Un aplauso para el nuevo Beato.

Los saludo a todos, romanos y peregrinos, especialmente a los estudiantes de Viena, a los jóvenes de la "Ópera Giorgio La Pira" en Florencia, a las familias jóvenes de Raldon (Verona), a los fieles de Milán, a Petosino, a Civitanova Marche, a la diócesis. de Ozieri, el Oratorio di Carugate, los niños de la Cresima de Longare y Módena.

Les deseo a todos un buen domingo. Por favor no olvides orar por mi. Buen almuerzo y adiós!

sábado, 3 de noviembre de 2018

Domingo XXXI del tiempo ordinario (Ciclo B)

 Evangelio (Mc 12,28-34): En aquel tiempo, se acercó a Jesús uno de los escribas y le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?». Jesús le contestó: «El primero es: ‘Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas’. El segundo es: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. No existe otro mandamiento mayor que éstos». 

Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios». Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.

PALABRA DE DIOS

«¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?»

Compartimos:

Hoy, está muy de moda hablar del amor a los hermanos, de justicia cristiana, etc. Pero apenas se habla del amor a Dios.

Por eso tenemos que fijarnos en esa respuesta que Jesús da al letrado, quien, con la mejor intención del mundo le dice: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» (Mc 12,29), lo cual no era de extrañar, pues entre tantas leyes y normas, los judíos buscaban establecer un principio que unificara todas las formulaciones de la voluntad de Dios. 

Jesús responde con una sencilla oración que, aún hoy, los judíos recitan varias veces al día, y llevan escrita encima: «Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas» (Mc 12,29-30). Es decir, Jesús nos recuerda que, en primer lugar, hay que proclamar la primacía del amor a Dios como tarea fundamental del hombre; y esto es lógico y justo, porque Dios nos ha amado primero.

Sin embargo, Jesús no se contenta con recordarnos este mandamiento primordial y básico, sino que añade también que hay que amar al prójimo como a uno mismo. Y es que, como dice el Papa Benedicto XVI, «amor a Dios y amor al prójimo son inseparables, son un único mandamiento. Pero ambos viven del amor que viene de Dios, que nos ha amado primero». 

Pero un aspecto que no se comenta es que Jesús nos manda que amemos al prójimo como a uno mismo, ni más que a uno mismo, ni menos tampoco; de lo que hemos de deducir, que nos manda también que nos amemos a nosotros mismos, pues al fin y al cabo, somos igualmente obra de las manos de Dios y criaturas suyas, amadas por Él.

Si tenemos, pues, como regla de vida el doble mandamiento del amor a Dios y a los hermanos, Jesús nos dirá: «No estás lejos del Reino de Dios» (Mc 12,34). Y si vivimos este ideal, haremos de la tierra un ensayo general del cielo.

Aprende a manejar la Biblia. Aproximación al Antiguo Testamento

Este libro de bolsillo, tan manejable, como reza su título, es un verdadero instrumento de trabajo para adquirir los conocimientos esenciales para comprender la Biblia, las principales claves para interpretarla dentro de la tradición católica, para aprender a descubrir el Antiguo Testamento como anticipo del Nuevo Testamento, y para adentrarse en la espiritualidad bíblica. Pero sobre todo, para enamorarse de la Sagrada Escritura, como lo hacía san Juan Crisóstomo: «Tengo en mis manos su palabra escrita. Este es mi báculo, esta es mi seguridad, este es mi puerto tranquilo. Aunque se turbe el mundo entero, yo leo esta palabra escrita que llevo conmigo, porque ella es mi muro y mi defensa. ¿Qué es lo que me dice?: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”».

El autor, Óscar García Aguado, actualmente párroco y viceconsiliario de Manos Unidas, es un experto en la materia y con una larga experiencia de promotor de escuelas bíblicas en las parroquias por las que ha pasado como párroco de barrio (Aluche, Vallecas y ahora Cuatro Vientos, en Madrid). Él mismo explica al comienzo del libro la experiencia de estas escuelas bíblicas: «Las almas se ensanchaban, las personas se sentían reconfortadas y alentadas en su esperanza, y se respiraba una atmósfera de comunión profunda. Cuando vamos leyendo más y más la Escritura, en la preciosa tradición de la Iglesia, vamos reconociendo a Dios en nuestra vida. Porque decía el gran san Jerónimo: “Desconocer la Escritura es desconocer a Cristo”. Y quien conoce a Cristo se enamora de Él y su amor te lanza a las más altas cotas de la humanidad, a ese maravilloso camino llamado santidad».

Decía san Pablo VI en su exhortación apostólica Evangelii nuntiandi (1975) que «el Evangelio que nos ha sido encomendado es también palabra de verdad. Una verdad que hace libre y que es la única que procura la paz del corazón; esto es lo que la gente va buscando cuando le anunciamos la Buena Nueva. La verdad acerca de Dios, la verdad acerca del hombre y de su misterioso destino, la verdad acerca del mundo. Verdad difícil que buscamos en la Palabra de Dios y de la cual nosotros no somos, lo repetimos una vez más, ni los dueños, ni los árbitros, sino los depositarios, los herederos, los servidores» (nº 78).

El libro se inscribe en una colección de libros de bolsillo para la nueva evangelización de la editorial Ciudad Nueva, dirigido no solo a agentes de pastoral y catequistas, sino a todos los cristianos, llamados a ser discípulos misioneros, porque tiene como finalidad servir a los servidores del Evangelio. En este caso: ¡Servir la Palabra de Dios! ¿Puede haber algo más valioso? Pero para servir bien hay que saber hacerlo. Y para servir la Biblia hay que saber manejarla y saber enseñar a otros a manejarla. Porque manejar la Biblia no es manipularla, sino muy al contrario, es saber acogerla entre las manos, como cuando vamos a beber de una fuente, y beber a través de esas manos, compartirla con los demás, porque no somos solo nosotros los que deseamos esa agua insaciable que Jesús ofreció a la Samaritana (Cf. Jn. 4, 5-42).

Manuel Bru

viernes, 2 de noviembre de 2018

"Amarás"

"AMARÁS".¿se trata de una orden o una promesa? ¿Quiere decir ¡"Que tienes amar"!, o se está diciendo "ya lograrás amar"? "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas", la frase recorre la historia entera del pueblo de Israel como un mandamiento,como el primer mandamiento, En labios de Jesús adquiere una nueva luz y se la relaciona para siempre con el "segundo mandamiento: "y al prójimo como a ti mismo".

¿Puede imponerse la experiencia de amar como un deber, como una orden? No parece fácil entender así el amor, nuestra sensibilidad se rebela ante un mandato de esa naturaleza. Pero si además de una orden se trata de un anuncio, de una promesa, entonces el mandamiento se transforma, debemos amar porque es posible hacerlo y si lo intentamos se puede lograr. Nos hemos acostumbrado demasiado a determinadas palabras, no emociona que se nos diga "amarás Al Señor tu Dios", no estremece que se nos anuncie que es posible amar a Dios. "Amarás", sí, tienes que hacerlo porque puedes hacerlo.

En nuestro mundo y nuestros días no es fácil decir ni escuchar el mandamiento: ¡Debes amar a Dios y al prójimo! En este amanecer del segundo milenio ¿es eso acaso posible? Si nos dejamos convencer por las informaciones que nos asaltan a cada minuto estamos autorizados a dudar, es tanta la sangre, la mentira, la injusticia, que no podemos evita la pregunta ¿se puede? ¿aún estamos a tiempo? Es en ese momento de la perplejidad cuando urge rescatar la expresión "amarás" al menos como promesa, como iluminadora y consoladora promesa.

quizás también sea este el tiempo de continuar escuchando la frase completa:"con todo tu corazón, con toda tu alma,con todas tus fuerzas" y atrevernos a cambiar la entonación de nuestra voz al repetirla. La hemos oído infinidad de veces en un tono imperativo que subraya la palabra todo. Con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. La orden de amar no deja espacio para ninguna vacilación. Y es verdad, así es el amor.

Pero también podemos escuchar el mandamiento de otra manera y subrayar la palabra tú.Con todo tu corazón, con toda tu alma,con todas tus fuerzas. Con ese corazón, alma y fuerza que cada uno tiene, como cada uno puede,de la forma que cada uno logre hacerlo, "Amarás","como tú puedas", esa es la promesa que nos da las fuerzas para cumplir los dos mandamientos que son uno, "a Dios y al prójimo".

jueves, 1 de noviembre de 2018

FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

Solemnidad que se celebra el primero de noviembre. Fue instituida en honor a todos los santos, conocidos y desconocidos, y, según Urbano IV, para compensar cualquier deficiencia en la celebración de las fiestas de los santos durante el año por parte de los fieles.

En los primeros días los cristianos acostumbraban a solemnizar el aniversario de la muerte de un mártir por Cristo en el lugar del martirio. En el siglo IV, las diócesis vecinas comenzaron intercambiar fiestas, transferir las reliquias, repartirlas y unirse en una fiesta común, como se demuestra en la invitación de San Basilio de Caesarea (397) a los obispos de la provincia del Ponto. Frecuentemente grupos de mártires morían el mismo día, lo cual condujo naturalmente a una celebración común. En la persecución de Diocleciano el numero de mártires llego a ser tan grande que no se le podía asignar un día separado a cada uno. Pero la Iglesia, sintiendo que cada mártir debería ser venerado, señaló un día en común para todos. La primera muestra de ello se remonta a Antioquía en el domingo antes de Pentecostés. También se menciona lo de un día en común en un sermón de San Efrén el Sirio (373), y en la 74ta. homilía de San Juan Crisóstomo (407).

Al principio solo los mártires y San Juan el Bautista eran honrados con un día especial. Gradualmente se fueron añadiendo otros santos, y el número aumentó cuando se estableció el proceso regular de canonización. Aun así, tan temprano como el año 411 había en el calendario caldeo una “Commemoratio Confessorum” para el viernes después de Pascua. En Occidente el Papa San Bonifacio IV, 13 de mayo de 609 ó 610, consagró el Panteón en Roma a la Santísima Virgen y a todos los mártires, y ordenó un aniversario. Gregorio III (731-741) consagró una capilla en la Basílica de San Pedro a todos los santos y fijó el aniversario para el 1 de noviembre. Ya existía en Roma una basílica de los Apóstoles, y su dedicación se conmemoraba todos los años el día 1 de mayo. Gregorio IV (827-844) extendió la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia. La vigilia parece que se celebraba tan temprano como la fiesta misma, y el Papa Sixto IV (1471-84) añadió la octava.