«Venid
a mí los que estáis cansados y agobiados, y Yo os aliviaré».
Tu
Hijo querido se inmoló suavemente, con todo el corazón de Hijo, para que todos
los hombres tuviéramos libertad, un sentido nuevo y armónico de las cosas.
Déjanos
adentrarnos en tu Espíritu misericordioso y hacer llegar tu Palabra de vida, de
fraternidad, de interioridad y de comunión. Llévanos a todos por este camino de
liberación, hasta sumergirnos en Ti.
Mi
conciencia está tocada por un nuevo deseo de ser tu hija querida, de alabarte,
de adorarte con todas las energías de mi existencia, que Tú impulsas cada
amanecer; de servirte con mayor radicalidad y austeridad.
Me
apasiona el ardor del corazón al contar a los hombres y mujeres tu maravillosa
grandeza de Padre, toda la actividad creadora que hay en el ser humano, en mí,
en las cosas que haces nacer, florecer y vivir con entusiasmo y alegría.
Sor
María del Pilar Cano, OP.

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