miércoles, 23 de diciembre de 2020

Los Dominicos inauguran el primer "Belén-falla"

Con un título muy sugerente (La voz del silencio), único hasta ahora en su género, los Dominicos del Vedat han inaugurado el pasado viernes el primer "Belén-falla". Elaborado por artistas falleros, para solidarizarse y rendir un sentido homenaje a este colectivo tan afectado por la pérdida de trabajo durante la pandemia. Una apuesta original, atrevida, valiente y de mucha actualidad.

Está realizado por el artista fallero de Cullera Fede Alonso que después de escuchar y hacer suya la idea planteada por fray Martín Alexis, ha hecho realidad una fusión elogiosa de la esencia de las fallas y el sentido de la Navidad, tras las figuras del Nacimiento.

Con más de cinco metros de largo por cinco de ancho, el conjunto está compuesto por una gran mascarilla central, con los colores blanco y negro dominicanos. En el lado oscuro de la misma, un corazón rompe la oscuridad donde aparece la luz que traen consigo las figuras de José, María y Jesús. Al lado izquierdo una mascarilla en formato más pequeño, representa a un pastor con sus tres ovejas y donde la esfera del mundo con su mascarilla también manda un mensaje de ánimo.

Al lado derecho dos mascarillas más, homenajean a los sanitarios y a todos los cuerpos de seguridad del Estado, que nos han estado haciendo más llevadera esta situación tan dramática. Justo encima del Nacimiento una mascarilla blanca representa al ángel anunciador del cual se desprende una estrella. Por último, un remate de esos que no nos dejan dudas de encontrarnos frente a una falla. Tres mascarillas representan a los tres Reyes Magos, sus regalos este año no pueden ser otros que ofrecer unión, fraternidad, solidaridad y fuerza. Todo bajo el laborioso proceso de una falla.

Este Belén rompe cualquier esquema y molde de lo que se ha visto hasta ahora. El mismo artista expresaba su sorpresa porque nunca pensó que una de sus obras pudiese ser "plantada" dentro de un templo. Lleno de simbolismo, pero con la esperanza de evangelizar desde el silencio, impuesto tras cada mascarilla.

Sólo un Nacimiento basta para dar Voz, poner Luz y sembrar Alegría a ese lado oscuro del pesimismo, amargura e incertidumbre que parece invadirnos y quitarnos la esencia profunda de la Navidad. Puede ser una Navidad diferente, pero triste nunca. Ese es el grito silencioso de este Belén-falla que ya forma parte de esas curiosidades hermosas que nos va dejando esta pandemia.

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