domingo, 28 de julio de 2019

Un domingo para conocer las distintas y buenas realidades de la Familia Dominicana en Vietnam

Fr. Martín Gelabert

El plan para este domingo ofrecía distintas posibilidades de visitar algún sitio dominicano: el noviciado de los frailes, las monjas dominicas, las hermanas o las fraternidades laicales. A las nueve de la mañana había 9 minibuses preparados, cada uno con un destino diferente. Los que han visitado a las congregaciones de hermanas dominicas han conocido en directo la gran labor humana y social que realizan. Un grupo ha estado en un orfanato, otro en una residencia de ancianos y un tercero ha comprobado la labor de las hermanas en un hospital. En todas partes nos han tratado muy bien, y nos han obsequiado con una estupenda comida.

Yo he tomado el bus que anunciaba la visita a algunas fraternidades laicales. Hemos visitado dos parroquias que hasta hace poco tiempo contaban con un párroco dominico. La primera en la ciudad de Thanh Tam. En la parroquia nos esperaban 14 fraternidades. Los laicos dominicos en la diócesis de Xuan Loc son 25.000. El grupo de frailes y las juntas directivas de las fraternidades nos hemos presentado, dando nuestros nombres y algún dato más. Después hemos orado juntos. Finalmente, hemos disfrutado de una muestra de música y baile, que ha continuado durante la comida. Nos han regalado una pequeña imagen de la Virgen, con una inscripción recordando nuestra visita.

Por la tarde hemos visitado otra fraternidad, en una parroquia de un poblado en el que habita una etnia muy minoritaria y pobre. Mucha gente del poblado nos esperaba a las puertas de la iglesia. Los niños han bailado. Nos han ofrecido comida y bebida del lugar. En la iglesia, hemos rezado con la gente unos minutos. Finalmente, nos hemos reunido con los miembros de la fraternidad dominicana, unas 80 personas. En general, personas mayores. Eso explicaría que, como la mayoría no saben leer, en vez de rezar el Oficio de las Horas, rezan el rosario. Se reúnen para orar varias veces por semana, algunas veces con dificultades, debido a lo pesado del trabajo. Los jueves visitan y ayudan a los más pobres de la aldea. El primer domingo de cada mes tienen una catequesis. A cada fraile le han regalado una bolsa de tela típica del lugar.

Por la mañana, como siempre, hemos celebrado la eucaristía. Hoy, domingo, ha predicado el provincial de Filipinas, fray Quirico Pedregrosa. A propósito de la pregunta que le hace a Jesús uno de sus discípulos: “enséñanos a rezar”, fray Quirico ha ofrecido tres posibles interpretaciones. En primer lugar, podría significar “enséñanos lo que tenemos que rezar”, y así Jesús va desgranando las peticiones que conviene que hagamos. En segundo lugar, la pregunta podría significar: ¿cómo debemos orar?, y entonces la respuesta de Jesús sería que para orar bien hay que ponerse en disposición de tomar a Dios como Padre. Finalmente, y ese sería su sentido más importante, “enséñanos a orar” significaría: enséñanos a rezar de la manera como tú rezas. A ver rezar a Jesús, el discípulo comprendió la belleza de la oración, y movido por lo que había visto, pidió a Jesús: Señor, haz que rece como tú.

Mañana volveremos al trabajo, a las sesiones plenarias, a la aprobación de documentos.

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