sábado, 28 de julio de 2018

Oración de San Pío V

Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María,
abre Tus oídos y escúchame, así como escuchaste al Padre en el Monte Tabor.
Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre 
Tus ojos y mírame, así como miraste desde lo alto de la Cruz a tu Madre querida, 
afligida por el dolor. 
Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre 
Tu boca y háblame, así como le hablaste a San Juan cuando le diste por hijo a Tu Madre.
Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María,
abre Tus brazos sagrados y abrázame, así como los abriste sobre el árbol de la Cruz para
abrazar al género humano. Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada
Virgen María, abre Tu corazón, recibe el mío y concédeme lo que Te pido, si tal es Tu voluntad.

Mírame
Mírame, oh mi amado y buen Jesús,
postrado ante tu divina presencia.
Te ruego con el mayor fervor,
que imprimas en mi corazón
vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad,
dolor de mis pecados y propósito de jamas ofenderte;
mientras que yo
con toda la compasión de que soy capaz,
voy considerando tus cinco llagas,
comenzando
por aquello que dijo de Ti
el santo Profeta David:
“Han taladrado mis manos y mis pies
y se pueden contar todos mis huesos”

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.