domingo, 16 de mayo de 2021

Seis consejos para aprovechar la verdadera gracia del domingo: no vivirlo como un día más.

El domingo debe ser distinto, predica el matrimonio Naughton. Durante años, acostumbraron a vivir los domingos “como un día distinto, pero no necesariamente especial”. Michael, titulado en teología, había entregado su vida al trabajo, como directivo en una empresa de mecanismos de torsión y también como profesor e impulsor de un instituto de pensamiento social católico. Pero un día de 1999 sufrió un grave ataque de ansiedad. En ese momento, fue consciente de que su vida no debía ser definida sólo desde su vertiente laboral. Decidió empezar a “vivir la verdadera gracia del domingo”.

“Un día de limpieza”

Michael Naughton y su esposa Teresa residen en Minnesota (Estados Unidos). El matrimonio ha contado como, durante años, “los domingos se vivían como una especie de día de la limpieza, para hacer las tareas del hogar, el trabajo que nos quedaba por hacer de la semana y meter la misa donde se podía”.Para el matrimonio, “el domingo no era un día de trabajo como cualquier otro, pero la mentalidad era la misma”.

Explican que el principal problema de ver el domingo “como un día más” es que se puede instrumentalizar, reduciéndolo a una simple ayuda o preparación para la semana laboral. Un enfoque tan utilitarista, explica el matrimonio, puede apartar a las personas de la verdadera gracia del domingo, haciéndolas caer en la “tristeza dominical”.

Cambiaron su vida tras un ataque de ansiedad

En 1999 Michael sufrió un ataque de ansiedad mientras trabajaba. Describe lo sucedido como humillante, pero especialmente lo consideró como una amenaza a su capacidad de hacer y trabajar.

Fue consciente de que dedicarse por entero al trabajo le estaba dejando insatisfecho e infeliz con su vida. El matrimonio reconsideró su forma de vivir el domingo de acuerdo con su fe y decidieron dejar de trabajar y madrugar este día de la semana para santificarlo.

“Los efectos se notaron de inmediato” en su familia, explican. “Fue como la mañana del día de Navidad”.

El ocio dominical, ¿mucho más que descansar?

Los Naughton tuvieron “un cambio de mentalidad” y comprendieron que “el domingo se trata de descansar, pero es un descanso en el Señor, no un mero descanso de la actividad o la ausencia de trabajo”. De hecho, el matrimonio considera el ocio como “la base de la cultura”. “Es un hábito contemplativo que debe ser cultivado y encarnado”, siendo su mayor forma “la adoración”.

“No practicar el verdadero ocio en domingo impide que el hombre tenga una comprensión verdadera y completa de sí mismo y de su necesidad de recibir a Dios, sin lo cual la incomodidad y la ansiedad que muchos experimentan el domingo es un resultado fácilmente predecible”.

Seis hábitos para santificar y descansar en domingo

A partir de estas reflexiones, Michael Naughton escribió Getting Work Right, donde ofrece una serie de hábitos y prácticas para recuperar el domingo.

1º Un tiempo dedicado a adorar

Uno de los escritos del matrimonio explica en La restauración del tiempo para el Señor que así como los templos son espacios consagrados para Dios, el domingo es un tiempo dedicado a adorar, al culto y a dialogar con Dios.

2º Concebir el trabajo como un regalo

Las personas no pueden dar lo que no tienen, y esto se aplica al domingo no solo en el sentido de que no se pueda trabajar si no se ha descansado antes. También, y más importante, es que el trabajo no puede ser una donación personal a los demás, si las personas no han recibido antes su vida y habilidades como un regalo de Dios.

3º Cultivar el silencio: "Ayuno" de pantallas

En su libro, Michael expone como generalmente su familia “ayuna” de pantallas y tecnología los domingos. En lugar de despertarse temprano para escribir o trabajar, lo hace para comenzar el día como una oración prolongada y si se le ocurre algo sobre su trabajo, lo apunta en un papel en lugar de abrir su ordenador.

4º Ordenar el día en torno a la misa

Celebrar el domingo se trata de afirmar la bondad del Señor, y el centro de esta celebración es la misa. La preparación para una misa bien aprovechada comienza rezando con las lecturas dominicales durante la semana. Teresa camina hacia la iglesia como si fuera una pequeña peregrinación. Eso le permite reflexionar y preparar la misa.

5º Cultivar la alegría, con oración y en familia

Para los Naughton, la alegría no solo reside en la liturgia del domingo. También tratan de comenzar y acabar el día con una oración, y viven el día como una fiesta con grandes desayunos, juegos de mesa, libros, paseos al aire libre o haciendo deporte con amigos y familiares.

6º Obras de caridad, tratar con otros, evangelizar

También se preocupan de cumplir la práctica tradicional de la caridad en domingo. Esto puede incluir desde ir a un voluntariado en comedores sociales o albergues de personas sin hogar, llamar a un miembro de la familia que esté solo en su casa o simplemente invitar a otras personas a comer, lo que puede ser también una “poderosa herramienta para evangelizar”.

Proteger el domingo es proteger tu matrimonio

El matrimonio asegura que los resultados de celebrar el domingo fueron inmediatos en sus vidas.

“Una vez que empiezas, te encuentras con que tienes tiempo para hacer todas las cosas que necesitas hacer, mientras que otras pierden su importancia”, explica Teresa. “Cuando proteges el domingo, proteges tu relación con el Señor y proteges a tu familia y tu matrimonio”, concluye Michael. “Y necesitamos mucha protección”. 

viernes, 14 de mayo de 2021

Ascensión del Señor (Ciclo B)

Evangelio (Mc 16,15-20): En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien».Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.

PALABRA DE DIOS.

COMPARTIMOS:

Hoy en esta solemnidad, se nos ofrece una palabra de salvación como nunca la hayamos podido imaginar. El Señor Jesús no solamente ha resucitado, venciendo a la muerte y al pecado, sino que, además, ¡ha sido llevado a la gloria de Dios! Por esto, el camino de retorno al Padre, aquel camino que habíamos perdido y que se nos abría en el misterio de Navidad, ha quedado irrevocablemente ofrecido en el día de hoy, después que Cristo se haya dado totalmente al Padre en la Cruz.

¿Ofrecido? Ofrecido, sí. Porque el Señor Jesucristo, antes de ser llevado al cielo, ha enviado a sus discípulos amados, los Apóstoles, a invitar a todos los hombres a creer en Él, para poder llegar allá donde Él está. «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará» (Mc 16,15-16).

Esta salvación que se nos da consiste, finalmente, en vivir la vida misma de Dios, como nos dice el Evangelio según san Juan: «Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo» (Jn 17,3).

Pero aquello que se da por amor ha de ser aceptado en el amor para poder ser recibido como don. Jesucristo, pues, a quien no hemos visto, quiere que le ofrezcamos nuestro amor a través de nuestra fe, que recibimos escuchando la palabra de sus ministros, a quienes sí podemos ver y sentir. «Nosotros creemos en aquel que no hemos visto. Lo han anunciado aquellos que le han visto. (...) Quien ha prometido es fiel y no engaña: no faltes en tu confianza, sino espera en su promesa. (...) ¡Conserva la fe!» (San Agustín). Si la fe es una oferta de amor a Jesucristo, conservarla y hacerla crecer hace que aumente en nosotros la caridad.

¡Ofrezcamos, pues, al Señor nuestra fe!

jueves, 13 de mayo de 2021

El Defensor del Pueblo reclama mejoras en la protección de los menores no acompañados

El defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, vuelve sobre la cuestión de las migraciones. Esta vez, para pedir al Gobierno –en concreto, al Ministerio de Derechos Sociales que dirige Ione Belarra– que mejore la protección de los menores extranjeros no acompañados.

Preocupado por la situación de estos niños en Ceuta, Melilla y ahora en Canarias, donde hay un total de 2.577 acogidos, ha hecho una serie de recomendaciones. En primer lugar, ha pedido al citado ministerio que elabore el Plan estratégico plurianual para la integración de estos menores que se recoge en la Ley de Extranjería, un documento que, según esta institución, ha de incorporar «la identificación ágil de las necesidades de protección internacional; la detección de las potenciales víctimas de trata; el procedimiento que se para la determinación de la edad; la documentación de su residencia legal y la integración sociolaboral una vez que alcancen la mayoría de edad».

La segunda petición tiene que ver con la implementación de las medidas necesarias para que el Registro Central de Menores Extranjeros No Acompañados «funcione correctamente». «El Defensor lleva años denunciando significativas diferencias entre los datos que facilitan las entidades de protección autonómicas y el citado registro».

También solicita al departamento de Belarra que se establezcan convenios con organizaciones no gubernamentales, fundaciones y entidades dedicadas a la protección de menores para atribuirles la tutela de los menores más vulnerables. Una vía que ya ha activado el Gobierno de Canarias.

Por último, Fernández Marugán pone de manifiesto que es necesario dar una respuesta a los menores que alcanzan la mayoría de edad, por ejemplo, con programas de transición a la vida adulta y con autorizaciones de residencia.

miércoles, 12 de mayo de 2021

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO

Patio de San Dámaso

Catequesis 32. El combate de la oración

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Estoy contento de retomar este encuentro cara a cara, porque os digo algo: no es bonito hablar delante de la nada, de una cámara. No es bonito. Y ahora, después de tantos meses, gracias a la valentía de monseñor Sapienza —que ha dicho: “¡No, lo hacemos allí!”—  estamos aquí reunidos. ¡Es bueno monseñor Sapienza! Y encontrar la gente, y encontraros a vosotros, cada uno con su propia historia, gente que viene de todas las partes, de Italia, de Estados Unidos, de Colombia, después ese pequeño equipo de fútbol de cuarto hermanos suizos —creo— que están allí… cuatro. Falta la hermana, esperemos que llegue… Y veros a cada uno de vosotros a mí me alegra, porque somos todos hermanos en el Señor y mirarnos nos ayuda a rezar el uno por el otro. También la gente que está lejos pero siempre se hace cercana. La hermana sor Geneviève, que no puede faltar, que viene del Lunapark, gente que trabaja: son muchos y están aquí todos. Gracias por vuestra presencia y vuestra visita. Llevad el mensaje del Papa a todos. El mensaje del Papa es que yo rezo por todos, y pido rezar por mí unidos en la oración.

Y hablando de la oración, la oración cristiana, como toda la vida cristiana, no es “como dar un paseo”. Ninguno de los grandes orantes que encontramos en la Biblia y en la historia de la Iglesia ha tenido una oración “cómoda”. Sí, se puede rezar como los loros —bla, bla, bla, bla, bla— pero esto no es oración. La oración ciertamente dona una gran paz, pero a través de un combate interior, a veces duro, que puede acompañar también periodos largos de la vida. Rezar no es algo fácil y por eso nosotros escapamos de la oración. Cada vez que queremos hacerlo, enseguida nos vienen a la mente muchas otras actividades, que en ese momento parecen más importantes y más urgentes. Esto me sucede también a mí: voy a rezar un poco… Y no, debo hacer esto y lo otro… Nosotros huimos de la oración, no sé por qué, pero es así. Casi siempre, después de haber pospuesto la oración, nos damos cuenta de que esas cosas no eran en absoluto esenciales, y que quizá hemos perdido el tiempo. El Enemigo nos engaña así.

Todos los hombres y las mujeres de Dios mencionan no solamente la alegría de la oración, sino también la molestia y la fatiga que puede causar: en algunos momentos es una dura lucha mantener la fe en los tiempos y en las formas de la oración. Algún santo la ha llevado adelante durante años sin sentir ningún gusto, sin percibir la utilidad. El silencio, la oración, la concentración son ejercicios difíciles, y alguna vez la naturaleza humana se rebela. Preferiríamos estar en cualquier otra parte del mundo, pero no ahí, en ese banco de la iglesia rezando. Quien quiere rezar debe recordar que la fe no es fácil, y alguna vez procede en una oscuridad casi total, sin puntos de referencia.  Hay momentos de la vida de fe que son oscuros y por esto algún santo los llama: “La noche oscura”, porque no se siente nada. Pero yo sigo rezando.

El Catecismo enumera una larga serie de enemigos de la oración, los que hacen difícil rezar, que ponen dificultades (cfr. nn. 2726-2728). Algunos dudan de que esta pueda alcanzar verdaderamente al Omnipotente: ¿pero por qué está Dios en silencio? Si Dios es Omnipotente, podría decir dos palabras y terminar la historia. Ante lo inaprensible de lo divino, otros sospechan que la oración sea una mera operación psicológica; algo que quizá es útil, pero no verdadera ni necesaria: y se podría incluso ser practicantes sin ser creyentes. Y así sucesivamente, muchas explicaciones.

Los peores enemigos de la oración están dentro de nosotros. El Catecismo los llama así: «desaliento ante la sequedad, tristeza de no entregarnos totalmente al Señor, porque tenemos “muchos bienes”, decepción por no ser escuchados según nuestra propia voluntad; herida de nuestro orgullo que se endurece en nuestra indignidad de pecadores, difícil aceptación de la gratuidad de la oración, etc.» (n. 2728). Se trata claramente de una lista resumida, que podría ser ampliada.

¿Qué hacer en el tiempo de la tentación, cuando todo parece vacilar? Si exploramos la historia de la espiritualidad, notamos enseguida cómo los maestros del alma tenían bien clara la situación que hemos descrito. Para superarla, cada uno de ellos ofreció alguna contribución: una palabra de sabiduría, o una sugerencia para afrontar los tiempos llenos de dificultad. No se trata de teorías elaboradas en la mesa, no, sino consejos nacidos de la experiencia, que muestran la importancia de resistir y de perseverar en la oración.

Sería interesante repasar al menos algunos de estos consejos, porque cada uno merece ser profundizado. Por ejemplo, los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola son un libro de gran sabiduría, que enseña a poner en orden la propia vida. Hace entender que la vocación cristiana es militancia, es decisión de estar bajo la bandera de Jesucristo y no bajo la del diablo, tratando de hacer el bien también cuando se vuelve difícil.

En los tiempos de prueba está bien recordar que no estamos solos, que alguien vela a nuestro lado y nos protege. También San Antonio abad, el fundador del monacato cristiano, en Egipto, afrontó momentos terribles, en los que la oración se transformaba en dura lucha. Su biógrafo San Atanasio, obispo de Alejandría, narra que uno de los peores episodios le sucedió al Santo ermitaño en torno a los treinta y cinco años, mediana edad que para muchos conlleva una crisis. Antonio fue turbado por esa prueba, pero resistió. Cuando finalmente volvió a la serenidad, se dirigió a su Señor con un tono casi de reproche: «¿Dónde estabas? ¿Por qué no viniste enseguida a poner fin a mis sufrimientos?». Y Jesús respondió: «Antonio, yo estaba allí. Pero esperaba verte combatir» (Vida de Antonio, 10).

Combatir en la oración. Y muchas veces la oración es un combate. Me viene a la memoria una cosa que viví de cerca, cuando estaba en la otra diócesis. Había una pareja que tenía una hija de nueve años, con una enfermedad que los médicos no sabían lo que era. Y al final, en el hospital, el médico dijo a la madre: “Señora, llame a su marido”. Y el marido estaba en el trabajo; eran obreros, trabajando todos los días. Y dijo al padre: “La niña no pasará de esta noche. Es una infección, no podemos hacer nada”. Ese hombre, quizá no iba todos los domingos a misa, pero tenía una fe grande. Salió llorando, dejó a la mujer allí con la niña en el hospital, tomó el tren e hizo los setenta kilómetros de distancia hacia la Basílica de la Virgen de Luján, la patrona de Argentina. Y allí —la basílica estaba ya cerrada, eran casi las diez de la noche— él se aferró a las rejas de la Basílica y toda la noche rezando a la Virgen, combatiendo por la salud de la hija. Esta no es una fantasía, ¡yo lo he visto! Lo he vivido yo. Combatiendo ese hombre allí. Al final, a las seis de la mañana, se abrió la iglesia y él entró a saludar a la Virgen: toda la noche “combatiendo”, y después volvió a casa. Cuando llegó, buscó a su mujer, pero no la encontró y pensó: “Se ha ido. No, la Virgen no puede hacerme esto”. Después la encontró, sonriente que decía: “No sé qué ha pasado; los médicos dicen que ha cambiado así y que ahora está curada”. Ese hombre luchando con la oración ha obtenido la gracia de la Virgen. La Virgen le ha escuchado. Y esto lo he visto yo: la oración hace milagros, porque la oración va precisamente al centro de la ternura de Dios que nos ama como un padre. Y cuando no se cumple la gracia, hará otra que después veremos con el tiempo. Pero siempre es necesario el combate en la oración para pedir la gracia. Sí, a veces nosotros pedimos una gracia que necesitamos, pero la pedimos así, sin ganas, sin combatir, pero no se piden así las cosas serias. La oración es un combate y el Señor siempre está con nosotros.

Si en un momento de ceguera no logramos ver su presencia, lo lograremos en un futuro. Nos sucederá también a nosotros repetir la misma frase que dijo un día el patriarca Jacob: «¡Así pues, está Yahveh en este lugar y yo no lo sabía!» (Gen 28,16). Al final de nuestra vida, mirando hacia atrás, también nosotros podremos decir: “Pensaba que estaba solo, pero no, no lo estaba: Jesús estaba conmigo”. Todos podremos decir esto.

Saludos:

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Pidamos al Señor que, especialmente en los momentos de aridez, duda y tentación, nos conceda la fuerza del Espíritu Santo para orar con humildad, confianza y perseverancia. Que la Virgen Santa nos ayude con su intercesión maternal para que no nos apartemos nunca de Jesús. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

Queridos hermanos y hermanas:

Reflexionamos hoy sobre la oración como combate espiritual. Rezar no es sencillo, aunque todo el mundo puede rezar. El silencio, la concentración, la oración son ejercicios no fáciles, y a veces la naturaleza humana se rebela. El Catecismo de la Iglesia Católica enumera algunos de los obstáculos para la oración que podemos encontrar fuera o dentro de nosotros mismos, por ejemplo el desánimo, la tentación del activismo, la decepción, pensar que no somos escuchados, y así podemos enumerar más.

La experiencia de los grandes orantes nos muestra que la oración no es sólo fuente de consolación y alegría, sino también momentos de lucha, de cansancio, de sequedad. Ninguno de estos personajes tuvo una oración “cómoda”, la paz que alcanzaron llegó a través de un combate interior. Y en ese combate se nos pide decidir —como nos enseña san Ignacio de Loyola— si ponernos bajo la bandera de Jesucristo, es decir, si lo seguimos, si lo amamos y servimos sólo a Él, o si nos dejamos vencer por los engaños del Maligno.

 Tengamos la certeza de que cuando rezamos nunca estamos solos y de que, en los tiempos de prueba y oscuridad, cuando parece que todo se desmorona y no hay puntos de referencia, el Señor Jesús, aunque no percibamos su presencia, siempre está a nuestro lado, nos reanima con su gracia, nos sostiene, nos guía y nos protege.

martes, 11 de mayo de 2021

Es joven, «influencer» y provida en cuanto supo que se aborta a niños por la sordera que ella padece

Su rostro resaltaba en los autocares de la campaña Pro vita & Famiglia, y tiene muchísimos seguidores en las redes sociales. La joven genovesa Anna Bonetti, que sufre sordera desde su nacimiento, forma parte de la nueva y prometedora generación provida, que se dedica a dar testimonio público de su fe. Sin miedo. Como queda claro en la entrevista que le hace Raffaella Frullone en Il Timone:

Tiene 23 años, es rubia, joven, bella y en Instagram, donde tiene más de 11.000 seguidores, se define "influencer provida", donde "por la vida" se entiende, claramente, contraria al aborto. Un escándalo para el mundo, sobre todo el virtual, donde la mayor parte de los perfiles que tienen muchos seguidores, al menos en Italia, está formado por personajes totalmente alineados con el poder dominante y bien sintonizados con la corrección política.

Esta es la razón por la que es difícil no reparar en Anna Bonetti. El pasado mes de marzo inició lo que ella misma define su "activismo provida". Hemos hablado con ella por teléfono para entrevistarla. 

-¿Cómo empezó tu compromiso?

-Soy sorda profunda desde el nacimiento, puedo oír gracias a un implante coclear que me pusieron gracias a una intervención quirúrgica cuando era niña. Abracé el activismo provida cuando me di cuenta de que también los niños sordos como yo, debido al diagnóstico prenatal, pueden ser abortados, y que algunos de ellos son eliminados precisamente por esto. Soy portadora del gen que se llama conexina 26, mi sordera es hereditaria y puede diagnosticarse antes del nacimiento, como en el caso del síndrome de Down. Esto me afectó profundamente. Empecé a acercarme más al mundo de los sordos, aprendí el lenguaje de signos, trabajé con niños sordos, profundicé en mi condición y, paralelamente, di mis primeros pasos en el mundo provida...

-¿Cómo entraste en contacto con este mundo?

-Todo comenzó hace tres años, cuando desde Génova, mi ciudad, me mudé a Roma para estudiar psicología. Aquí conocí a Chiara Chiessi, fundadora de los Universitarios por la Vida, pero fue un recorrido gradual. El salto lo di al año siguiente, cuando, al volver de Génova, participé en la fundación de la sección local de los Universitarios por la Vida. Era un grupo con mucha vitalidad y conocí a muchísimas personas que compartían mi activismo y esto me dio mucha fuerza.

»Fue entonces cuando empecé -era el mes de marzo del año pasado- a hacer fotos con mensajes provida y a publicarlas en Instagram. Primero una, luego dos, y tres, cada vez más, y las personas empezaron a seguirme. Al mismo tiempo empecé a ahondar en estas temáticas cuidando mi oración, y me convertí en embajadora de Live Action, la realidad provida más grande de Estados Unidos.

-También prestaste tu rostro para la campaña de Pro Vita & Famiglia contra el aborto...

-Sí, me había hecho una foto con un cartel en el que había escrito: "El cuerpo de mi hijo no es mi cuerpo, suprimirlo no es decisión mía, #stopaborto#" y Pro Vita & Famiglia me contactó para preguntarme si estaba dispuesta a hacer el mismo mensaje, que se pondría en una serie de autocares.

"El cuerpo de mi hijo no es mi cuerpo, suprimirlo no es mi decisión. #stopaborto"

»Dije que sí enseguida porque empecé a sentir que esta era una llamada real, a comprender que podía hacer más para defender la vida... y que tenía que hacerlo.

-Sin embargo, si bien esto ha permitido que muchos te conozcan y apoyen, también te ha traído muchos insultos y ofensas por parte de quien defiende la libertad de elección...

-Sí, es verdad. Al inicio, soportar la presión no fue fácil, pero gracias al apoyo de mis amigos, se convirtió en algo fácil. Puedo decir que, hoy en día, en un cierto sentido me he "acostumbrado". Me doy cuenta de que muchas personas que se oponen a mis ideas no tienen argumentos reales y solo las mueve el rencor, que a menudo es el fruto de una verdadera manipulación de la realidad.

"Si mi libertad termina donde comienza la vida de otro, entonces ¿por qué la libertad de la madre no termina donde comienza la vida de su hijo?"

-A propósito de oposición, te has manifestado en contra del proyecto de ley Zan respondiendo al rapero Fedez, que se ha convertido en el portavoz de la batalla a favor del texto sobre la homofobia. ¿Por qué? 

-La pretensión es la de imponer el pensamiento LGBT también a los niños en los colegios; hay un problema de libertad, por esto creo que es necesario movilizarse.

»En mi vídeo de respuesta he expresado que, debido a mi profunda sordera, sé qué significa ser discriminada, pero que esta ley es inútil; es más, solo creará "categorías" de ciudadanos "más iguales" que otros. Lo que más me disgusta es que muchas de las personas que sostienen este proyecto de ley lo hacen porque creen en noticias que no profundizan. Por ejemplo, la crónica de sucesos, incluso la reciente, demuestra cómo cualquier tipo de violencia -también la perpetrada contra quienes sienten atracción por el mismo sexo- está castigada con penas muy severas. Pero ni el diputado Zan ni el rapero Fedez, en su transmisión en directo en Instagram, lo han dicho.

-También se han enfrentado a ti, sobre este proyecto de ley, Carlos y Christian, conocidos como "papás por elección", que cuentan en las redes sociales y en varios libros su vida con dos niños que han tenido a través del vientre de alquiler...

-Primero, me gustaría resaltar que ellos han publicitado, de hecho, lo que en Italia es un delito, y esto en nuestro país está prohibido. Se aprovechan del hecho de que los niños son muy ricos y suscitan ternura, y así sus seguidores no se detienen a pensar en cómo han nacido. Además, muestran que han permanecido en contacto con la madre subrogada, pero esto, en mi opinión, no hace que el vientre de alquiler sea una práctica justa.

»Cuando en un vídeo dije que el vientre de alquiler es una práctica equivocada porque constituye una compraventa de seres humanos y que con el proyecto de ley Zan, si lo dijera, podría ser perseguida, Carlo, desde la cuenta "Papaperscelta" me respondió: "Es así; hay una diferencia entre el derecho a expresar la propia opinión y el deber de no ofender", por lo que admitió lo que nosotros denunciamos.

-Tu batalla, ¿se basa en la razón o en la fe?

-Para mí no se trata de una cuestión de fe. No he crecido en una familia católica, pero ahora me estoy acercando a la fe, voy a misa,  rezo el rosario. A menudo me escriben personas no creyentes que me dicen que apoyan las batallas por la vida. Ciertamente, cuanto más avanzo, más me doy cuenta de que la fe ayuda mucho.

-¿En qué sentido?

-También en las relaciones. Antes, mis relaciones de amistad eran muy superficiales. Las amistades cristianas son mucho más verdaderas, este apoyo se está revelando muy valioso para mí. Es la savia de mi testimonio público. A veces me escriben personas que me dan las gracias porque las he hecho reflexionar: "Gracias a tu perfil he cambiado de idea sobre el aborto". Un solo mensaje como este vale la pena todo el esfuerzo.

-¿Irás a la Marcha por la Vida del 22 de mayo?

-Claro, y no veo la hora de que llegue el día. Invito a todos a tomar las calles.

domingo, 9 de mayo de 2021

REGINA COELI PAPA FRANCISCO

 Plaza de San Pedro

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En el Evangelio de este domingo (Jn 15,9-17), Jesús, después de haberse comparado a Sí mismo con la vid y a nosotros con los sarmientos, explica cuál es el fruto que dan quienes permanecen unidos a Él: este fruto es el amor. Retoma una vez más el verbo clave: permanecer. Nos invita a permanecer en su amor para que su alegría esté en nosotros y nuestra alegría sea plena (vv. 9-11). Permanecer en el amor de Jesús.

Nos preguntamos: ¿cuál es este amor en el que Jesús nos dice que permanezcamos para tener su alegría? ¿Cuál es este amor? Es el amor que tiene origen en el Padre, porque «Dios es amor» (1Jn 4,8). Este amor de Dios, del Padre, fluye como un río en el Hijo Jesús, y a través de Él llega a nosotros, sus criaturas. De hecho, Él dice: «Como el Padre me ama, así os amo yo a vosotros» (Jn 15,9). El amor que Jesús nos dona es el mismo con el que el Padre lo ama a Él: amor puro, incondicionado, amor gratuito. No se puede comprar, es gratuito. Donándonoslo, Jesús nos trata como amigos —con este amor—, dándonos a conocer al Padre, y nos involucra en su misma misión por la vida del mundo.

Y además, podemos preguntarnos: ¿qué hemos de hacer para permanecer en este amor? Dice Jesús: «Si cumplís mis mandamientos, permaneceréis en mi amor» (v. 10). Jesús resumió sus mandamientos en uno solo, este: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado» (v. 12). Amar como ama Jesús significa ponerse al servicio, al servicio de los hermanos, tal como hizo Él al lavar los pies de los discípulos. Significa también salir de uno mismo, desprenderse de las propias seguridades humanas, de las comodidades mundanas, para abrirse a los demás, especialmente a quienes tienen más necesidad. Significa ponerse a disposición con lo que somos y lo que tenemos. Esto quiere decir amar no de palabra, sino con obras.

Amar como Cristo significa decir no a otros “amores” que el mundo nos propone: amor al dinero —quien ama el dinero no ama como ama Jesús—, amor al éxito, a la vanidad, al poder… Estos caminos engañosos de “amor” nos alejan del amor al Señor y nos llevan a ser cada vez más egoístas, narcisistas, prepotentes. La prepotencia conduce a una degeneración del amor, a abusar de los demás, a hacer sufrir a la persona amada. Pienso en el amor enfermo que se transforma en violencia —¡y cuántas mujeres son víctimas de la violencia hoy en día!—. Esto no es amor. Amar como ama el Señor quiere decir apreciar a la persona que está a nuestro lado y respetar su libertad, amarla como es, no como nosotros queremos que sea, como es,  gratuitamente. En definitiva, Jesús nos pide que permanezcamos en su amor, que habitemos en su amor, no en nuestras ideas, no en el culto a nosotros mismos. Quien habita en el culto de sí mismo, habita en el espejo: siempre está mirándose. Jesús nos pide que abandonemos la pretensión de dirigir y controlar a los demás. No debemos controlarlos, sino servirlos. Abrir el corazón a los demás: esto es amor, donarnos a ellos.

Queridos hermanos y hermanas, ¿a dónde conduce este permanecer en el amor del Señor? ¿A dónde nos conduce? Nos lo ha dicho Jesús: «Para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea plena» (v. 11). El Señor quiere que la alegría que Él posee, porque está en comunión total con el Padre, esté también en nosotros en cuanto unidos a Él. La alegría de sabernos amados por Dios a pesar de nuestras infidelidades nos hace afrontar con fe las pruebas de la vida, nos hace atravesar las crisis para salir de ellas siendo mejores. Ser verdaderos testigos consiste en vivir esta alegría, porque la alegría es el signo característico del verdadero cristiano. El verdadero cristiano no es triste, tiene siempre esa alegría dentro, incluso en los malos momentos.

Que la Virgen María nos ayude a permanecer en el amor de Jesús y a crecer en el amor hacia todos testimoniando la alegría del Señor resucitado.

Queridos hermanos y hermanas:

Sigo con especial preocupación los acontecimientos que están sucediendo en Jerusalén. Rezo para que sea lugar de encuentro y no de enfrentamientos violentos, lugar de oración y de paz. Invito a todos a buscar soluciones compartidas para que la identidad multirreligiosa y multicultural en la Ciudad Santa sea respetada, y pueda prevalecer la fraternidad. La violencia genera solo violencia. ¡Basta de enfrentamientos!

Y oremos también por las víctimas del atentado terrorista acontecido ayer en Kabul: una acción inhumana que ha golpeado a tantas niñas y jóvenes mientras salían de la escuela. Recemos por cada una de ellas y por sus familias. Y que Dios conceda paz a Afganistán.

Además, deseo expresar mi preocupación por las tensiones y los violentos enfrentamientos en  Colombia, que han provocado muertos y heridos. Son muchos los colombianos que están aquí: oremos por vuestra patria.

Hoy, en Agrigento, ha sido beatificado Rosario Angelo Livatino, mártir de la justicia y de la fe. En su servicio a la colectividad como juez integérrimo que nunca se dejó corromper, se esforzó por juzgar no para condenar, sino para redimir. Su trabajo lo ponía siempre “bajo la tutela de Dios”; por eso se convirtió en testigo del Evangelio hasta la muerte heroica. Que su ejemplo sea para todos, especialmente para los magistrados, un estímulo a ser leales defensores de la legalidad y de la libertad. ¡Un aplauso al nuevo Beato!

Saludo de corazón a todos ustedes, romanos y peregrinos. ¡Gracias por su presencia! Saludo especialmente a las personas que padecen fibromialgia: les expreso mi cercanía y espero que crezca la atención a esta patología que en ocasiones es descuidada.

¡Y no pueden faltar las mamás! En este domingo, en numerosos países se celebra la fiesta de la mamá. Saludamos a todas las mamás del mundo, incluso a aquellas que ya no están. ¡Un aplauso a las mamás!

Deseo a todos un feliz domingo. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!

sábado, 8 de mayo de 2021

«Los niños ayudan a otros niños»

La diócesis de Calahorra y La Calzada–Logroño lanza su campaña misionera a través de la Primera Comunión.

Gracias a lo recaudado y al número de las parroquias que se han ido sumando a esta iniciativa, «el balance nos anima a continuar y seguir en el empeño de despertar en nuestros niños de catequesis de Comunión este espíritu de solidaridad que toma como referencia la Infancia Misionera y su lema Los niños ayudan a los niños». Así lo explicó el delegado de Misiones de la diócesis de Calahorra y La Calzada–Logroño, Luis Ángel Moral.

Esta iniciativa, presente en la diócesis desde 2007, consiste en que los niños de Primera Comunión «compartan sus bienes». Una iniciativa conjunta entre el secretariado de Catequesis y la delegación de Misiones «que invita a los comulgantes de cada año a asumir un proyecto de ayuda a niños necesitados en un lugar de misión, y como intermediarios y gestores de la ayuda a uno de nuestros misioneros riojanos». Moral destacó que «es importante hacer partícipes a nuestros niños riojanos de la suerte de su entorno, de lo que son y de todo lo que tienen, mientras que otros niños están faltos de cariño y de lo más básico para crecer y tener un futuro». De esta manera, según aseguró, «aprenden cómo es posible ayudar a algunos de estos niños, así como de contribuir a que nazca en nosotros ese empeño por un mundo mejor». De esta forma, explica «nuestra pretensión que es despertar en nuestros niños la solidaridad e implicarlos en la transformación del mundo, no recaudar “cuanto más mejor”». Este curso y el siguiente «el proyecto que vamos a respaldar está en Mozambique, y viene de la mano del mercedario José Antonio Marzo Calvo y el centro de San Dámaso «que da amparo, seguridad, alimento y acceso a la escuela a niños y niñas de un barrio de la ciudad de Metola, castigado por el desempleo, la desestructura de las familias y un alto porcentaje de orfandad».

#HazMemoria

Este es un ejemplo de cómo la celebración cristiana no solo supone la fe, sino que también la fortalece, la acrecienta y la expresa con palabras y acciones. Por eso, los sacramentos de la Iglesia corresponden a los momentos importantes de la vida del cristiano: Le dan origen, la alimentan, la curan y la impulsan al servicio de los demás. Así quiere destacarlo la campaña de la CEE #HazMemoria, que esta semana muestra el protagonismo de la Liturgia. «Los siete sacramentos de la Iglesia son, junto a la oración, el cauce ordinario de la gracia, el medio por el que llega a cada cristiano la ayuda que Dios nos da para cumplir la misión que nos ha confiado».