lunes, 19 de febrero de 2018

Sacerdote cubano: «Por nuestra carta a Castro podemos morir… en un accidente de coche»

 Devesa es uno de los sacerdotes que, en enero, hizo llegar a Raúl Castro una carta pidiendo elecciones libres y denunciando que el totalitarismo permea toda la sociedad cubana. Asegura que los obispos cubanos no les han puesto ningún obstáculo a significarse de esta manera tan clara, y explica cómo es el día a día de sus fieles: la imposibilidad de sobrevivir sin el mercado negro, las restricciones a la vida de la parroquia, y el miedo constante a los espías del régimen

«Sentíamos que había que iluminar la realidad social cubana desde la doctrina social de la Iglesia». Así explica el sacerdote cubano Castor José Álvarez Devesa la decisión que tomaron él y otros dos presbíteros, José Conrado Rodríguez Alegre y Roque Nelvis Morales Fonseca, de escribir una carta a Raúl Castro pidiendo que en este país, en vez de las «votaciones» previstas para el próximo marzo, se celebren elecciones en libertad.

En el texto, denuncian también que desde el triunfo de la revolución en 1959 y la implantación del Partido Comunista como partido único «el estilo totalitario ha permeado cada capa de la sociedad» cubana.

El padre Álvarez Devesa relata a Alfa y Omega que detrás de la carta hay sacerdotes de todo el país. «Aquí nos conocemos los de todas las diócesis. Durante la convivencia que hacemos todos los años, presentamos la propuesta a los demás, y con los que quisieron formamos un grupo para rezar juntos, reflexionar y dialogar. La mayoría de este grupo participó en la elaboración de la carta», junto con algunos laicos.

Sin embargo, solo la firmaron tres, los que tenían «ese carisma, esa llamada». Eran totalmente conscientes de las posibles consecuencias. «No van a meternos presos o fusilarnos por la carta. Pero sabemos que nos pueden jugar una mala pasada.

Puedes acabar muriendo de otra forma, en un accidente de coche o porque te enfermen. O acabar en la cárcel porque te pongan material pornográfico en casa y te juzguen por ello».

Espaldarazo de la Iglesia

Esta iniciativa ha multiplicado su repercusión al haber sido recibidos a comienzos de febrero por el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin. «Fue muy amable, me sentí como un hijo con su padre –recuerda–. En el Vaticano tienen una visión universal, que a veces puede ser mayor que la nuestra». Pero querían que se escuchara, específicamente, una visión cercana de la realidad de Cuba.

También, añade, con el objetivo de que esta visión «llegue a otras sociedades y a todo el mundo. En Venezuela hay una situación que puede ser iluminada por nuestra realidad. La Iglesia en ese país tiene un reto similar al que ha tenido en Cuba».

Le preocupaba, también, que se escuchara su voz en Europa. «La Unión Europea nos ha dejado atónitos al declarar [en su informe anual sobre derechos humanos, ndr] que vivimos es una “democracia de partido único”. No puedo sino pensar que esto se debe a intereses económicos», para no quedarse atrás después del restablecimiento de relaciones entre la isla y Estados Unidos. «Y esto me preocupa muchísimo».

Los obispos les «dejan hacer»

Con todo, el primer fruto del encuentro con el cardenal Parolin es el respaldo eclesial a su iniciativa que este gesto transmite. La postura de los obispos cubanos ha sido un más discreto «dejar hacer». «El secretario adjunto de la Conferencia Episcopal, el padre Pepe Félix, ha dicho que no se van a pronunciar porque no es una cuestión doctrinal», explica el padre Castor. Es decir, que «no han encontrado [en la carta] un error doctrinal», y respetan «nuestros criterios personales dentro del magisterio de la doctrina social de la Iglesia».

«No nos han puesto ningún impedimento» ni a enviar la carta a Raúl Castro ni a viajar al Vaticano para presentarla a la Secretaría de Estado. De hecho, «algún obispo nos dio luz verde. Otro obispo ha subrayado que en nuestra carta hay cantidad de cosas que ya estaban en un documento de la Conferencia Episcopal en 2013, La esperanza no defrauda».

Acusados a veces de callar ante el régimen, el sacerdote ha aclarado a otros medios que «los obispos de Cuba actúan como muchos cubanos, en este ambiente en el que el gobierno deja muy poco terreno para actuar: tratando de hacer lo que se puede. Nosotros hemos querido dar un paso más, de forma más abierta».

Cree, por ejemplo, que parte de estrategia del episcopado cubano para construir alternativas al régimen comunista es la apuesta por los laicos, que ha marcado los últimos años de sus estrategias pastorales y en la que «este año han puesto un especial énfasis».

El templo, en el patio de un feligrés

El padre Castor José está al frente de la zona pastoral de Modelo, en Camagüey. A su cargo están una zona periférica de la ciudad y varios pueblos, uno de ellos a 34 kilómetros de distancia.

El único templo está construido en el patio de la casa de un feligrés. «Él nos lo cedió y allí tenemos la estructura, los bancos, el altar y el ambón –explica a Alfa y Omega–. Pero no podemos adquirirlo legalmente». Los obstáculos para la construcción de nuevos templos son una de las limitaciones a la libertad de la Iglesia, que también tiene dificultades para prestar atención religiosa a los presos o aparecer con normalidad en los medios de comunicación.

La falta de templos obliga a las parroquias a funcionar, en gran medida, gracias a casas de misión. Es decir, a hogares que las familias ceden durante un rato para que la comunidad se reúna allí, o que un laico compra y dedica totalmente al uso de la parroquia, aunque esta no sea la titular.

Espías en cada Misa…

En su templo «cedido», la comunidad del padre Castor José celebra Misa dos veces a la semana, los domingos por la mañana y los miércoles por la noche. Los sábados y los domingos por la tarde la Misa es en dos de los pueblos de su territorio. También tienen catequesis de niños y de adultos. «La gente puede venir y no la molestan, en eso tenemos libertad».

Eso sí, es perfectamente consciente de que «normalmente en las misas hay gente vigilando lo que decimos. Posiblemente, varias personas. Algún pobre al que ayudaba me ha dicho que la Seguridad del Estado le había enviado para espiarme». En ocasiones, otros feligreses acuden a él con sospechas de que algún otro sea un confidente del régimen, o él mismo lo detecta. Por ejemplo, «si viene a la iglesia pero no trae a sus hijos a catequesis».

… e intenta evangelizarlos

¿Qué hace en estos casos? «Si quien nos advierte es muy digno de confianza, intentamos no dar a esa persona sospechosa facilidades para acceder a información. Pero tampoco puedes caer en el prejuicio hacia ellos». Por eso, normalmente no toman más medidas, a no ser que los agentes del régimen empiecen a crear división o causar problemas por los que se les pueda recriminar «de forma objetiva. Tenemos que velar por la unión de la Iglesia, porque el diablo va a dividir, crear mal ambiente, desmoralizar al sacerdote, calumniar…».

Con todo, el padre Castor José tiene muy claro, e insiste en ello varias veces durante la entrevista, que «lo nuestro es evangelizar, predicar el Evangelio con mucha fe, también a ellos, con la esperanza de que alcancen la verdad de Jesucristo».

«Es difícil vivir sin el mercado negro»

Entre sus feligreses los ha de todas las edades, aunque como en el resto del país predominan los mayores de 60 años y los menores de 30. Muchos de los adultos jóvenes han emigrado fuera de la isla, buscando un futuro mejor, así que hay muchos mayores solos o que deben cuidar a sus nietos.

Este sacerdote conoce bien las necesidades diarias de la gente: «El salario promedio son 23 dólares al mes, cuando un litro de aceite te cuesta dos dólares, y un litro de gasolina o un paquete de detergente, un dólar. Es muy difícil que alguien viva sin participar en el mercado negro, que es amplísimo».

Y pone un ejemplo ilustrativo: trabajadores de la estación de autobuses que venden combustible sobrante para lograr unos ingresos extra, mientras la empresa de autobuses también se ve obligada a comprar las piezas necesarias para las reparaciones de forma clandestina, acudiendo a otros obreros que las han “cogido” de la fábrica donde se producen.

Preocupación: los ancianos y la familia

En la carta que le enviaron a Raúl Castro, se aludía de forma particular a la situación de los jubilados. «A veces cobran por debajo del salario mínimo, que son 130 dólares al año. El otro día, uno me dijo que pasó todo el día haciendo cola para adquirir la tarjeta magnética que les piden para cobrar la jubilación. Y todos los jueves hay gente haciendo cola en la farmacia, porque es el día que llegan los medicamentos, y muchos se acaban».

Una cuestión que le causa gran preocupación al sacerdote es la falta de relevancia social que tiene la familia. «Aquí la gente no se casa, solo empiezan a convivir. Juan Pablo II decía que en este tipo de sociedades socialistas el error fundamental es que no hay instituciones intermedias entre el individuo y el Estado. Y la primera de ellas es la familia. Por eso en nuestra carta pedíamos una sociedad en la que se cuide el matrimonio entre un hombre y una mujer».

Las consecuencias de hablar

En su carta, los sacerdotes también aluden al entramado de silencio y mentiras en el que los cubanos están forzados a vivir, a pesar de una cierta relajación de la persecución desde la caída de la URSS. «El miedo a criticar al gobierno se ha ido relajando.

En mi juventud nunca se contaban chistes contra el sistema –recuerda el padre Castor José–, pero ahora la gente ya habla más. También se fueron tomando libertades, como vender cosas. Y el gobierno lo tolera, aunque sea ilegal».

En la misma línea, las visitas de san Juan Pablo II en 1998 y de Benedicto XVI en 2012 han ido abriendo algunos espacios más de libertad religiosa, como pequeñas apariciones de líderes católicos en los medios; aunque de forma muy restringida. «Hay tres niveles –explica el padre Castor José–: vivir engañado, creyendo que fuera de Cuba todo está mal y dentro bien; saber que eso es un engaño pero callarte; y hablar y que te repriman. La mayoría de la gente sigue en el segundo nivel, aunque poco a poco aumenta el número de gente que empieza a hablar un poco más».

Eso sí, siempre con el miedo de que «se te cierre la vida. La mayoría de los trabajos –medios de transporte, las grandes fábricas– son estatales, y si alguien se pone contra el Estado pueden perder el empleo. Los que son claramente opositores no pueden trabajar», explica.

Otra arma del régimen contra la gente que se significa es perseguirles por otros crímenes. Puede ser un montaje, como la posibilidad a la que aludía el sacerdote de que le acusen de posesión de pornografía. Pero normalmente no hace falta llegar a esos extremos: «Como normalmente si respetas la ley no te da para vivir, si haces algo ilegal como vender en el mercado negro y a la vez te manifiestas contra el gobierno, pueden llevarte preso por lo primero», aunque el motivo real sea el segundo.

domingo, 18 de febrero de 2018

BEATO FRAY ANGÉLICO,OP

La vida de fray Angélico, nacido en torno al año 1400 cerca de Vicchio, en Mugello (Toscana italiana), se desenvuelve en dos ambientes distintos y complementarios: el conventual y el artístico. Resumimos brevemente ambos, encuadrándolos dentro de un marco histórico-biográfico.

Carecemos de documentación sobre sus primeros años y su entorno familiar, y son escasas las noticias que pueden ofrecerse de su primera formación humana, religiosa y artística. En torno a 1417 se adiestra en talleres de Florencia como miniaturista y pintor, y se incorpora como un miembro más a la «Compañía de San Nicolás» en la Iglesia del Carmen.

Atraído por la predicación del beato Juan Dominici, ingresa en 1420 —junto con su hermano Benedetto— en la Orden dominicana, en el nuevo convento de Santo Domingo, Fiésole, en la periferia de Florencia. Se somete a la vida de observancia regular en ese convento reformado por el beato Dominici, que enarbola el humanismo cristiano frente a la cultura paganizante del renacimiento florentino. Al ser recibido a la profesión religiosa, Guido cambia su nombre por el de Fra Giovanni di san Domenico, e inicia su carrera sacerdotal. Alterna la vida de observancia regular y de estudio con su innata vocación artística, y crea el taller y estudio de arte. Durante este período fiesolano (1425-1438) pinta las tablas de la «Anunciación» (Museo del Prado) y la «Coronación» (Museo de Louvre) para los altares laterales de la iglesia del convento; minia, junto con su hermano Benedetto, los Libros Corales (Museo de San Marcos); recibe ofertas para pintar tablas destinadas a organismos e iglesias florentinas y a la iglesia-convento de santo Domingo de Cortona.

Se incorpora a la nueva comunidad dominicana de San Marcos de Florencia. Su prior y maestro es San Antonino de Florencia, insigne moralista y profesor, cuya Suma de Moral le brinda el marco doctrinal (junto a la Suma de Santo Tomás) de su magisterio teológico-artístico. En este segundo período florentino (hasta 1445) sus obras se multiplican; es el más fecundo. Lleva a cabo la ejecución de los célebres frescos del «Claustro», «Sala Capitular», «Pasillos» y «Celdas» de San Marcos, alternando el oficio de pintor con el de administrador del convento.

Comienza su período artístico en Roma en 1445. El Papa Eugenio IV lo llama para que se haga cargo de la decoración muralista de la Capilla, hoy desaparecida, del Smo. Sacramento en la basílica de San Pedro. Es la fecha en que, vacante la sede de Florencia, le proponen nombrarle arzobispo, cargo que declina a favor de su prior San Antonino. Interrumpe su estancia en Roma y comienza en verano los frescos que decoran la «Capilla de San Brizio» en la catedral de Orvieto (1447). Y después vuelve a continuar los frescos del estudio del Papa Nicolás V, conocido por «Capilla Nicolina», con el tema de San Esteban y San Lorenzo, obra que finalizaría en 1449.

Con motivo de la muerte de su hermano Benedetto, regresa a Fiésole y lo eligen prior del convento en 1450. Allí no acepta ya nuevos encargos, como el de afrescar la catedral de Prato. Tres años después regresa de nuevo a Roma, al convento de Minerva, llamado por el cardenal Torquemada para decorar el claustro. En ese convento fallece el 18 de febrero de 1455. Su cuerpo fue inhumado en la nave izquierda, junto al presbiterio. Una remodelación moderna, a modo de «Capilla del Beato Angélico», acoge la austera lápida de mármol blanco en que se talló su efigie-retrato y una inscripción de caracteres góticos que reza así: Aquí yace el venerable pintor fray Juan de Florencia de la Orden de Predicadores, 1455.

ANGELUS DEL PAPA FRANCISCO

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En este primer domingo de Cuaresma, el Evangelio recuerda los temas de la tentación, la conversión y las Buenas Nuevas. El evangelista Marcos escribe: "El Espíritu empujó a Jesús al desierto y permaneció en el desierto cuarenta días, tentado por Satanás" (Mc 1, 12-13). Jesús va al desierto a prepararse para su misión en el mundo. Él no necesita conversión, pero, como hombre, debe pasar por esta prueba, tanto para sí mismo, obedecer la voluntad del Padre, y para nosotros, para darnos la gracia para vencer la tentación. Esta preparación consiste en luchar contra el espíritu del mal, es decir, contra el demonio. También para nosotros la Cuaresma es un tiempo de "agonismo" espiritual, de lucha espiritual: estamos llamados a enfrentar el Mal a través de la oración para poder, con la ayuda de Dios, para ganarlo en nuestra vida diaria. Lo sabemos, el mal lamentablemente está funcionando en nuestra existencia y en nuestro entorno, donde ocurre la violencia, el rechazo del otro, los cierres, las guerras, las injusticias. Todas estas son obras del malvado, del mal.

Inmediatamente después de las tentaciones en el desierto, Jesús comienza a predicar el Evangelio, es decir, las Buenas Nuevas, la segunda palabra. El primero fue "tentación"; el segundo, "Buenas noticias". Y esta Buena Nueva exige de la conversión del hombre - tercera palabra - y la fe. Él anuncia: "El tiempo está completo y el reino de Dios está cerca"; luego se dirigió a la exhortación: "Convertíos y creed en el Evangelio" (v. 15), creed en esta Buena Nueva que el reino de Dios está cerca. En nuestra vida siempre necesitamos conversión, ¡todos los días! -, y la Iglesia nos hace orar por esto. De hecho, nunca estamos lo suficientemente orientados hacia Dios y debemos dirigir continuamente nuestra mente y corazón a Él. Para hacer esto debemos tener el coraje de rechazar todo lo que nos extravía, los valores falsos que nos engañan atrayendo nuestro egoísmo de una manera sutil. En cambio, debemos confiar en el Señor, su bondad y su plan de amor para cada uno de nosotros. La Cuaresma es un tiempo de penitencia, sí, ¡pero no es un momento triste! Es un momento de penitencia, pero no es un momento triste de luto. Es un compromiso alegre y serio deshacerse de nuestro egoísmo, nuestro viejo hombre, y renovarnos de acuerdo con la gracia de nuestro bautismo.

Solo Dios puede darnos la verdadera felicidad: es inútil que perdamos el tiempo buscándolo en otro lado, en riquezas, en placeres, en poder, en carreras ... El reino de Dios es la realización de todas nuestras aspiraciones, porque es, en ese momento lo mismo, la salvación del hombre y la gloria de Dios. En este primer domingo de Cuaresma, estamos invitados a escuchar atentamente y recoger este llamado de Jesús para convertirnos y creer en el Evangelio. Se nos exhorta a comenzar con compromiso el camino hacia la Pascua, a recibir cada vez más la gracia de Dios, que quiere transformar el mundo en un reino de justicia, paz y hermandad.

Que María Santísima nos ayude a vivir esta Cuaresma con fidelidad a la Palabra de Dios y con una oración incesante, como lo hizo Jesús en el desierto. ¡No es imposible! Se trata de vivir los días con el deseo de recibir el amor que proviene de Dios y quiere transformar nuestras vidas y el mundo entero.

Después del Angelus

Queridos hermanos y hermanas:

en un mes, del 19 al 24 de marzo, cerca de 300 jóvenes de todo el mundo vendrán a Roma para una reunión preparatoria en el Sínodo de octubre. Sin embargo, deseo encarecidamente que todos los jóvenes puedan ser protagonistas de esta preparación. Por lo tanto, podrán intervenir en línea a través de grupos lingüísticos moderados por otros jóvenes. La contribución de los "grupos de redes" se agregará a la de la reunión de Roma. Queridos jóvenes, pueden encontrar información en el sitio web de la Secretaría del Sínodo de los Obispos. ¡Gracias por tu contribución para caminar juntos!

Los saludo a ustedes, a las familias, a los grupos parroquiales, a las asociaciones ya todos los peregrinos que vinieron de Italia y de diferentes países. Saludo a los fieles de Murcia, Vannes, Varsovia y Wroclaw; así como los de Erba, Vignole, Fontaneto d'Agogna, Silvi y Troina. Saludo a los muchachos del decanato de Baggio (Milán) y los de Melito Porto Salvo.

Al comienzo de la Cuaresma, que - como dije - es un camino de conversión y de la lucha contra el mal, quiero dirigir un saludo especial a las personas detenidas: queridos hermanos y hermanas que están en prisión, animo a cada uno de ustedes a vivir el período de Cuaresma como una oportunidad para la reconciliación y la renovación de la propia vida bajo la mirada misericordiosa del Señor. Él nunca se cansa de perdonar.

Les pido a todos que recuerden en oración por mí y por los colaboradores de la Curia Romana, que esta noche comenzaremos la semana de Ejercicios Espirituales.

Te deseo feliz domingo. Buen almuerzo y adiós!

sábado, 17 de febrero de 2018

Construida en Egipto una catedral donde se venerará las reliquias de los 21 mártires coptos de Libia

Este viernes se abrió al culto la catedral ortodoxa copta denominada de Los Mártires de la Fe, edificada en honor a los 21 cristianos asesinados por Estado Islámico el 15 de febrero de 2015 en una playa de la ciudad libia de Sirte.

El vídeo difundido entonces por los terroristas yihadistas llevaba por título: Mensaje firmado con sangre dirigido a la nación de la Cruz.

Sus cuerpos fueron encontrados en una cueva cercana y luego identificados.
La primera misa se celebró el jueves, cuando se cumplían tres años exactos de la masacre. El día anterior el obispo Amba Pavnatius había bendecido los altares.

El templo está situado en Al Ur, pueblo natal de la mayor parte de los mártires, ubicado en el Alto Egipto, 245 kilómetros al sur de El Cairo. Ha sido construido por ingenieros de las Fuerzas Armadas Egipcias y con presupuesto público, en un gesto del presidente Abdel-Fatah Al-Sisi hacia la minoría cristiana.

Consta de dos planos, uno al ras donde se expondrán las reliquias de los mártires y donde, según la tradición copta, habrá una biblioteca y salas para actos y servicios sociales, y un piso superior para la capilla.
El patriarca copto Tawadros II inscribió a los 21 mártires decapitados en el Synaxarium (libro de los mártires de la Iglesia ortodoxa copta) pocos días después de la masacre.
Entre los cristianos egipcios la construcción de la catedral ha sido muy bien recibida, porque podrán orar a familiares y amigos suyos que son ya santos. Según los testimonios recogidos in situ por Asia News, el día de la bendición prevaleció la alegría cristiana por ese motivo.
"Nuestros hermanos están en el paraíso. Eso nos hace felices y rezamos por ello", manifestó Emad Soiman, hermano de una de las víctimas, Magued Soliman. 

"Es un día de fiesta. Todos están gozosos y las mujeres lanzan gritos de alegría", dijo Kaddis Adel, amigo de varios de los mártires.

Domingo VI (CICLO B) del tiempo ordinario

Evangelio (Mc 1,40-45): En aquel tiempo, se acerca a Jesús un leproso suplicándole, y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio». Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. Le despidió al instante prohibiéndole severamente: «Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio». Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a Él de todas partes.

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Hoy, el Evangelio nos invita a contemplar la fe de este leproso. Sabemos que, en tiempos de Jesús, los leprosos estaban marginados socialmente y considerados impuros. La curación del leproso es, anticipadamente, una visión de la salvación propuesta por Jesús a todos, y una llamada a abrirle nuestro corazón para que Él lo transforme.

La sucesión de los hechos es clara. Primero, el leproso pide la curación y profesa su fe: «Si quieres, puedes limpiarme» (Mc 1,40). En segundo lugar, Jesús -que literalmente se rinde ante nuestra fe- lo cura («Quiero, queda limpio»), y le pide seguir lo que la ley prescribe, a la vez que le pide silencio. Pero, finalmente, el leproso se siente impulsado a «pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia» (Mc 1,45). En cierta manera desobedece a la última indicación de Jesús, pero el encuentro con el Salvador le provoca un sentimiento que la boca no puede callar.

Nuestra vida se parece a la del leproso. A veces vivimos, por el pecado, separados de Dios y de la comunidad. Pero este Evangelio nos anima ofreciéndonos un modelo: profesar nuestra fe íntegra en Jesús, abrirle totalmente nuestro corazón, y una vez curados por el Espíritu, ir a todas partes a proclamar que nos hemos encontrado con el Señor. Éste es el efecto del sacramento de la Reconciliación, el sacramento de la alegría.

Como bien afirma san Anselmo: «El alma debe olvidarse de ella misma y permanecer totalmente en Jesucristo, que ha muerto para hacernos morir al pecado, y ha resucitado para hacernos resucitar para las obras de justicia». Jesús quiere que recorramos el camino con Él, quiere curarnos. ¿Cómo respondemos? Hemos de ir a encontrarlo con la humildad del leproso y dejar que Él nos ayude a rechazar el pecado para vivir su Justicia.

viernes, 16 de febrero de 2018

Un Liceo Francés quería quitar la cruz de ceniza de unas niñas: abuelo abogado protesta con éxito

En plena celebración católica del Miércoles de Ceniza, el abogado Benjamín Herrera Agudelo denunció que en el Liceo Francés de Pereira, Colombia, colegio privado, a sus tres nietas les ordenaron retirarse de la frente la cruz de ceniza. 

Benjamín Herrera, abuelo y abogado, se mostró indignado y señaló que esta es una clara violación a la libertad de cultos. “Mis nietas estudian en el Liceo Francés de Pereira y como es costumbre en nuestro hogar nos pusimos la señal de la cruz y mis nietas se fueron a estudiar; la niña de 13 años fue invitada a quitarse la ceniza, pero ella se negó a hacerlo, y por las otras dos menores de 8 y 9 años fueron hasta el salón para hacerles la misma advertencia”, explicó el abogado.

De acuerdo con Herrera, las dos niñas menores fueron conducidas a la rectoría del colegio y allí les dijeron que éste era un colegio "laico" y que por ello no se permitían los símbolos de religiones, por lo que tuvieron que ir a lavarse la cara como si hubieran cometido una falta. 

Herrera Agudelo se ha mostrado molesto porque “ridiculizaron” a sus familiares frente a los demás alumnos. Además, anunció acciones legales porque “violaron sus derechos a la libertad de culto”. 

"Un Liceo Francés no es una embajada francesa"
“El colegio Liceo Francés no es una embajada francesa en Colombia, es una institución instalada en territorio colombiano y debe cumplir con las normas de este país”, aseveró el abogado en Caracol Radio. 

Francia, junto con Turquía y México, es de los poquísimos países que se declaran laicos (en el sentido de laicistas), mientras que las mayoría de las democracias del mundo son, simplemente, acofensionales, a menudo expresando relaciones de colaboración especiales con su religión tradicional en el lugar. 

El director dice que sí son laicos pero que "fue un malentendido"
Al difundirse el caso, se manifestó Alexandre Loubeyre, el rector del colegio, asegurando que todo se trató de un mal entendido y el colegio no pretendió coartar la libertad de culto de las chicas.

Sí confirmó que es "una institución laica" pero que respeta las creencias y por eso se disculparon con la familia. Las menores de edad al final ingresaron al colegio para recibir sus clases sin necesidad de 'lavarse la cara' como había sido la instrucción inicial.

Que se respete la libertad de religión
La Secretaría de Educación por su parte, aprovechó el episodio para recordarles a los colegios públicos y privados de Pereira que deben respetar esa libertad de culto.

El obispo de Pereira, Rigoberto Corredor, pidió respeto por las creencias católicas a raíz de este caso. “Yo no sacaría a un budista que quiera entrar a una iglesia católica”, dijo en Cadena Caracol. 

jueves, 15 de febrero de 2018

SANTA MISA, BENDICIÓN E IMPOSICIÓN DE CENIZAS HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Basílica de Santa Sabina, Dominicos.

El tiempo de Cuaresma es un tiempo favorable para corregir los acuerdos disonantes de nuestra vida cristiana y para recibir las siempre nuevas y alegres noticias de la Pascua del Señor. La Iglesia, en su sabiduría materna, propone prestar especial atención a todo lo que pueda enfriar y oxidar nuestro corazón creyente.

Las tentaciones a las que estamos expuestos son múltiples. Cada uno de nosotros conoce las dificultades que enfrentamos. Y es triste ver cómo, frente a las vicisitudes diarias, se alzan voces que, aprovechando el dolor y la incertidumbre, no pueden sembrar otra cosa que la desconfianza. Y si el fruto de la fe es la caridad, como amaba repetir la Madre Teresa de Calcuta, el fruto de la desconfianza es la apatía y la resignación. Desconfianza, apatía y resignación: los demonios que cauterizan y paralizan el alma de las personas creyentes.

La Cuaresma es un tiempo precioso para exponer estas y otras tentaciones y dejar que nuestros corazones a vencer de acuerdo con el latido del corazón de Jesús. Toda esta liturgia se impregna con tanto sentimiento y podríamos decir que se hace eco en tres palabras que hay ofertas para "Calentando el corazón creyente": pare , mire y regrese .

Deténgase un poco, deje que esta agitación y esto corran sin sentido, que llene el alma con la amargura de sentir que nunca llega a ningún lado. Detenerlo , deje este deber de vivir de una manera acelerada, que dispersa, divide y termina destruyendo tiempo de la familia, el tiempo de la amistad, el tiempo de los niños, el tiempo de los abuelos, de tiempo libre ... el tiempo de Dios.

Deténgase un poco ante la necesidad de aparecer y ser visto por todos, estar constantemente "en la ventana", lo que nos hace olvidar el valor de la intimidad y la memoria.

Detener un tiempo antes de que los ojos altivos, la observación fugaz y desdeñoso que viene de haber olvidado la ternura, la compasión y el respeto por el encuentro con los demás, especialmente a los más vulnerables, heridos y también sumergido en el pecado y error.

Deténgase un poco ante la compulsión de querer controlar todo, saber todo, devastar todo, lo que proviene de haber olvidado la gratitud por el don de la vida y por tan bien recibido.

Deténgase un poco ante el ruido ensordecedor que atrofia y aturde nuestros oídos y nos hace olvidar el poder fructífero y creativo del silencio.

Deténgase un poco ante la actitud de fomentar sentimientos estériles e infértiles que se derivan del cierre y la autocompasión y que llevan a olvidar ir a encontrarse con otros para compartir las cargas y los sufrimientos.

Deténgase frente al vacío de lo instantáneo, momentáneo y efímero, que nos priva de raíces, vínculos, el valor de los caminos y siempre sabe caminar.

Parar. ¡Para para mirar y contemplar!

Mira. Mira las señales que impiden la extinción de la caridad, que mantienen viva la llama de la fe y la esperanza. Caras vivas de la ternura y la bondad de Dios que trabaja entre nosotros.

Mire la cara de nuestras familias que continúan apostando día a día, con gran esfuerzo para avanzar en la vida y, entre muchas deficiencias y estrechez, no se pierda ningún intento de hacer de su hogar una escuela de amor.

Mire las caras que nos desafían, los rostros de nuestros niños y jóvenes llenos de futuro y esperanza, llenos de futuro y potencial que demandan dedicación y protección. Brotes vivos de amor y vida que siempre se abren camino a través de nuestros cálculos mezquinos y egoístas.

Mire los rostros de nuestros ancianos surcados por el paso del tiempo: portadores de la memoria viva de nuestro pueblo. Rostros de la sabiduría de Dios.

Mire los rostros de nuestros enfermos y de tantos que se hacen cargo de eso; se enfrenta a que en su vulnerabilidad y su servicio nos recuerdan que el valor de cada persona nunca puede reducirse a una cuestión de cálculo o utilidad.

Mire los rostros arrepentidos de muchos que intentan compensar sus errores y errores y, a partir de sus miserias y sus dolores, luchan por transformar las situaciones y seguir adelante.

Mira y contempla el rostro del Amor Crucificado, que hoy desde la cruz sigue siendo portador de esperanza; mano extendida para aquellos que se sienten crucificados, que experimentan el peso del fracaso, la desilusión y la desilusión en sus vidas.

Mire y contemple el rostro concreto de Cristo crucificado, crucificado por el amor de todos sin exclusión. De todos? Sí, de todo. Mirar su rostro es la invitación esperanzada de este tiempo de Cuaresma para ganar los demonios de la desconfianza, la apatía y la resignación. Rostro que nos invita a exclamar: ¡el Reino de Dios es posible!

Deténgase, mire y regrese . Regresa a la casa de tu padre. ¡Vuelve sin miedo a los brazos ansiosos y extendidos de tu Padre, rico en misericordia, que te está esperando (véase Efesios 2 : 4)!

Volver! Sin miedo: este es el momento oportuno para volver a casa, a la casa de "mi Padre y tu Padre" ( Jn 20,17). Este es el momento de dejar que el corazón toque ... Permanecer en el camino del mal es solo una fuente de ilusión y tristeza. La verdadera vida es algo muy diferente, y nuestros corazones lo saben bien. Dios no se cansa ni se cansa de extender su mano (ver Bolla Misericordiae Vultus , 19).

¡Vuelve sin miedo a experimentar la ternura de curación y reconciliación de Dios! Que el Señor sane las heridas del pecado y cumpla la profecía hecha a nuestros padres: "Te daré un corazón nuevo, pondré en ti un espíritu nuevo; te quitaré el corazón de piedra y te daré un corazón de carne" ( Ez. 36,26).

Para, mira, vuelve!