sábado, 5 de diciembre de 2020

Domingo II (Ciclo B) de Adviento

Evangelio (Mc 1,1-8): Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Conforme está escrito en Isaías el profeta: «Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino. Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas». Apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

Juan llevaba un vestido de piel de camello; y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo».

PALABRA DE DIOS

Compartimos:

Hoy, cuando se alza el telón del drama divino, podemos escuchar ya la voz de alguien que proclama: «Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas» (Mc 1,3). Hoy, nos encontramos ante Juan el Bautista cuando prepara el escenario para la llegada de Jesús.

Algunos creían que Juan era el verdadero Mesías. Pues hablaba como los antiguos profetas, diciendo que el hombre ha de salir del pecado para huir del castigo y retornar hacia Dios a fin de encontrar su misericordia. Pero éste es un mensaje para todos los tiempos y todos los lugares, y Juan lo proclamaba con urgencia. Así, sucedió que una riada de gente, de Jerusalén y de toda Judea, inundó el desierto de Juan para escuchar su predicación.

¿Cómo es que Juan atraía a tantos hombres y mujeres? Ciertamente, denunciaba a Herodes y a los líderes religiosos, un acto de valor que fascinaba a la gente del pueblo. Pero, al mismo tiempo, no se ahorraba palabras fuertes para todos ellos: porque ellos también eran pecadores y debían arrepentirse. Y, al confesar sus pecados, los bautizaba en el río Jordán. Por eso, Juan Bautista los fascinaba, porque entendían el mensaje del auténtico arrepentimiento que les quería transmitir. Un arrepentimiento que era algo más que una confesión del pecado —en si misma, ¡un gran paso hacia delante y, de hecho, muy bonito! Pero, también, un arrepentimiento basado en la creencia de que sólo Dios puede, a la vez, perdonar y borrar, cancelar la deuda y barrer los restos de mi espíritu, enderezar mis rutas morales, tan deshonestas.

«No desaprovechéis este tiempo de misericordia ofrecido por Dios», dice San Gregorio Magno. —No estropeemos este momento apto para impregnarnos de este amor purificador que se nos ofrece, podemos decirnos, ahora que el tiempo de Adviento comienza a abrirse paso ante nosotros.

¿Estamos preparados, durante este Adviento, para enderezar los caminos para nuestro Señor? ¿Puedo convertir este tiempo en un tiempo para una confesión más auténtica, más penetrante en mi vida? Juan pedía sinceridad —sinceridad con uno mismo— a la vez que abandono en la misericordia Divina. Al hacerlo, ayudaba al pueblo a vivir para Dios, a entender que vivir es cuestión de luchar por abrir los caminos de la virtud y dejar que la gracia de Dios vivificara su espíritu con su alegría.

viernes, 4 de diciembre de 2020

Harry Wu, el católico que logró mostrar al mundo los «laogai», los sanguinarios «gulag» chinos

Más de 70 años lleva haciendo estragos el comunismo en China desde que en 1949 Mao Tse  Tung instaurara el régimen que todavía hoy sigue activo y continua persiguiendo a los católicos, pese al acuerdo firmado y renovado recientemente entre la Santa Sede y el país asiático para el nombramiento de obispos.

Pese a que se quiere vender la “apertura” de China la realidad es que esta dictadura sigue controlando a su población y también las informaciones sobre la vulneración de los derechos humanos que se cometen, entre ellos la libertad religiosa. Lo hacen ahora y lo llevan haciendo décadas.

Una de las personas que mejor pudo relatar los horrores que se cometían en China en nombre del comunismo fue el católico Harry Wu (1937-2016), detenido y enviado a un campo de trabajo, un laogai, durante 19 años. Estuvo en ellos desde los 19 a los 37 años pasando por doce campos diferentes sobreviviendo a palizas, torturas y hambrunas mientras presenciaba la muerte de sus compañeros debido a la brutalidad de los guardias, la enfermedad, el hambre y el suicidio.

Wu logró llegar a Estados Unidos y gracias a él el mundo ha podido conocer los “laogai”, los “gulag” chinos. En estos campos de la China Popular, bautizados por el régimen como laogai –que en chino significa "reeducación mediante el trabajo"–, el número de reclusos superó los 50 millones. Casi la mitad, unos 25 millones, perecieron en ellos víctima del hambre, las enfermedades, el trabajo agotador, las condiciones infrahumanas de vida y las ejecuciones.

Para hacerse una idea de los laogai, por los gulag soviéticos pasaron unos 14 millones de personas de las que murieron en ellos o a consecuencia de su estancia allí más de un millón y medio.

Este católico logró sobrevivir y pudo relatar al detalle en numerosos medios de comunicación lo que allí se vivía. Fue investigador en el Instituto Hoover y testificó ante varios comités del Congreso de los Estados Unidos, así como ante los parlamentos británico, francés, alemán, australiano y de la Unión Europea. Además, fue director de la Laogai Research Foundation, comprometida con la documentación del sistema de Laogai. Continuó su activismo hasta su muerte a los 79 años.

Harry Wu nació en China en una familia de clase media. A los 19 años, llevó una vida activa como estudiante en el Beijing Geology College. Le encantaban los deportes, era capitán del equipo de béisbol de su escuela, tenía una novia estable y le encantaba jugar al ajedrez. Sin embargo, un día de clase en 1960, se trató el tema de la invasión de Hungría por parte de la Unión Soviética en 1956, y su vida cambió para siempre.

Le preguntaron su opinión, y aunque él y su familia tenían la costumbre de no ser políticos, condenó la invasión como brutal y totalitaria. Varias semanas después, la policía llegó a la puerta de su casa y lo arrestó. Desconcertado por el motivo de su encarcelamiento, un guardia explicó que su terquedad le había merecido una sentencia de por vida. Una confesión por sus "crímenes" contra el estado fue presentada en su nombre antes de que comenzara su juicio simulado. La filosofía del sistema de Laogai es "reformar el pensamiento mediante trabajos forzados".

Wu pasó los siguientes 19 años, hasta 1979, en prisión. Sufrió todas las brutalidades de la vida en prisión comunista. Una vez una tremenda paliza casi acabó con su vida, y en otra ocasión estuvo a punto de suicidarse mientras estaba encerrado solo en una celda diminuta de menos de 2x1 metros. En medio de su desesperación se seguía preguntando: “¿Por qué yo? Todo lo que quería era una vida normal".

Pero una vez que logró salir de China no se conformó con su libertad sino que luchó por la libertad de todos los chinos y se jugó la vida nuevamente por ello. Wu tuvo el coraje de volver varias veces a su tierra natal con el fin de investigar, grabar en video y documentar el sistema de los más de 1.100 Laogai repartidos por el país.

"El gobierno chino controla por completo los campos de trabajo, el ejército y la economía", señaló Wu años antes de que se aprobara el actual acuerdo entre el Vaticano y el Partido Comunista Chino. “La Iglesia [visible] también está controlada por el partido. Estos sacerdotes son pagados por el gobierno. La verdadera Iglesia Católica es clandestina”.

Los sacerdotes católicos de la Iglesia clandestina han sido un objetivo favorito de la persecución. Un sacerdote chino que conoció recibió una sentencia de 35 años en el sistema de Laogai (aunque pudo escapar a Nueva York). El sacerdote fue puesto en régimen de aislamiento minúscula durante dos semanas. El suelo estaba cubierto de agua, por lo que no podía dormir. El sacerdote explicó que se vio obligado a soportar tales sufrimientos porque era un sacerdote católico leal al Santo Padre. Wu también mencionó que el obispo católico de su ciudad natal pasó 32 años en prisión porque, como el propio Wu, fue etiquetado como un contrarrevolucionario.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

SIN FRONTERAS

El ser humano crea también fronteras mentales, mucho más numerosas y peligrosas que las físicas. Casi siempre excluyentes, estas fronteras invisibles son responsables de todas las formas de racismo, xenofobia, homofobia, aporofobia, tribalismos y tantas otras divisiones que envenenan la convivencia entre las personas.

El río Senegal se convirtió en frontera en 1960 para mauritanos y senegaleses. Antes era solo un río. A finales de los años 80, esta frontera física fue la excusa para que se desencadenara un conflicto que provocó 250.000 desplazados.

El océano Atlántico, que baña las Canarias, es la frontera física que estos días cruzan miles de personas, generando una nueva crisis migratoria en el archipiélago (pp. 24-27). No será la última porque, como ya hemos escrito aquí, mientras existan injusticias y desigualdades extremas entre las regiones del mundo, ninguna frontera podrá detener a quienes buscan vivir y crecer con dignidad. Aunque las personas migrantes han encontrado en Canarias gente de buena voluntad, en conjunto la acogida está siendo deficiente debido a las restrictivas políticas migratorias española y europea.

En la encíclica Fratelli tutti, el papa Francisco resume en cuatro verbos la actitud que, como cristianos, debemos asumir frente a las personas migrantes: acoger, proteger, promover e integrar. El Papa invita a recorrer juntos un camino «para construir ciudades y países que, al tiempo que conservan sus respectivas identidades culturales y religiosas, estén abiertos a las diferencias y sepan cómo valorarlas en nombre de la fraternidad humana». Estas palabras pueden parecer idealistas, y lo seguirán siendo mientras no desmantelemos nuestras fronteras mentales. No es fácil porque, como escribe Francisco, «nos plantea una serie de retos que nos descolocan, nos obligan a asumir nuevas perspectivas y a desarrollar nuevas reacciones», y no queremos salir de nuestra zona de confort.

martes, 1 de diciembre de 2020

Golpe de efecto de «Vividores» en las calles y en las redes con su «¿Eutanasia? #DebateSecuestrado

Vividores es una campaña fresca y original que pretende dar la batalla cultural en favor de la vida en un momento en el que iniciativas legislativas como la eutanasia avanzan rápidamente en España. Y ha nacido sin complejos para hacer mucho ruido y derribar todas las barreras que impiden mostrar la voz de millones de personas provida.

Tras la presentación de una serie de vídeos con impresionantes testimonios de personas que a pesar de la dificultad y la enfermedad han luchado por vivir, este lunes desde Vividores acaban de dar su primer gran golpe de efecto en la calle, donde el Gobierno creía tener ahora mismo el monopolio, y también en las redes sociales.

Se trata de la campaña “¿Eutanasia? Debate secuestrado?”, un llamativo performance en el que con una lona colgada de 500 metros cuadrados colgada de un edificio en el céntrico Paseo de la Habana de Madrid se muestra una imagen muy ilustrativa: un fondo negro y una calavera en primer plano se puede leer desde cientos de metros de distancia el mensaje de esta campaña y la web de la página de Vividores, donde se ofrecen contundentes argumentos en contra de la eutanasia.

Además de esta gran lona han lanzado botes de humo atrayendo aún más la atención de los allí presentes y de los medios de comunicación en los que estos argumentos provida quedan una y otra vez silenciados. Pero además, a lo largo de la ciudad se han pegado más de 5.000 carteles con esta campaña.

El fondo de la campaña además de crear un impacto en las redes y también en la calle es denunciar la ausencia de debate político sobre la eutanasia y el rodillo que PSOE y Podemos están aplicando con este proyecto al excluir consultar a médicos, expertos en Bioética, en cuidados paliativos y a los miles de enfermos que piden vivir y no que les maten.

De este modo, explican que “con el fin de provocar un debate que no ha tenido lugar, Vividores ha querido llamar la atención de todos los españoles para que sepan que el Gobierno pretende aprobar sin debate y sin demanda social una ley para despenalizar la eutanasia”.

Esta campaña defiende además que no es el momento de aprobar una ley sobre la eutanasia porque en España el 50% de las personas que necesitan cuidados paliativos (aproximadamente 60.000 personas) no los reciben. “El Gobierno ahora les ofrece la muerte”, afirma el vídeo de la campaña: “¿Les cuidamos primero?”. “Si hoy tú decides que hay vidas menos dignas, mañana lo decidirá el Gobierno por ti”, añade.

Además, en la parte de redes sociales, Vividores pretendía que esta campaña se convirtiera en Trending Topic, es decir, en tendencia con el hashtag #DebateSecuestrado. Y lo consiguieron pues durante varias horas estuvieron en lo más alto de lo comentado en Twitter en España.

Estos son algunos de los mensajes que proponían para bombardear Twitter y abrir un debate cerrado en el Parlamento por el rodillo gubernamental:

-Tweet 1: Si hoy tú decides que ha vidas menos dignas, mañana lo decidirá el Gobierno por ti. #DebateSecuestrado

-Tweet 2: El 50% de personas que necesitan cuidados paliativos no los reciben. El Gobierno ahora les ofrece la muerte. ¿Les cuidamos primero? #DebateSecuestrado

- Tweet 3: El Gobierno quiere evitar a toda costa un debate sobre la eutanasia. Pretende aprobar la ley sin que haya habido un verdadero debate sobre el tema. #DebateSecuestrado

- Tweet 4: Es hora de defender la vida. Por eso decimos NO a la Ley de Eutanasia. #DebateSecuestrado

- Tweet 5: Queremos una sanidad que cuide a los más débiles y a los enfermos terminales, no que los elimine. #DebateSecuestrado

- Tweet 6: Con la Ley de Eutanasia el Gobierno quiere recortar asistencia y derechos a los más débiles, indefensos y necesitados. #DebateSecuestrado

Ven, Señor y enséñanos a vivir

Ven, Señor, y no tardes. Alegría ya por los caminos que se acerca. La gracia del Bien Nacido que necesitamos. Quizás en el dinero hemos puesto nuestra confianza, dinero que al fin y al cabo no deja de ser escoria que se pudre. Quizás hemos sido amigos de sobornos, o socios de ladrones y bandidos. No nos hemos preocupado de los débiles y no nos hemos involucrado en la lucha por la causa de la justicia. ¡Menudo panorama el nuestro! Pero no te vengues, Señor, de nosotros ni vuelvas tu mano contra nosotros Límpianos de toda nuestra basura.

 Instrúyenos en tus caminos, para que marchemos siempre por tus sendas. Señor, que las armas que utilizamos para golpear y matar, las convirtamos en instrumentos de vida y desarrollo para todos. Que ningún pueblo vuelva a alzar su espada contra otro pueblo.

 Que nadie sobre la tierra se adiestre para la guerra. Al odio, venganza, terrorismo, maldad... digamos: ¡jamás! Qué bueno sería caminar a tu luz y construir días de salvación, de paz y de reconciliación para todos. Padre Dios, envíanos a tu Hijo, para que nos libre de nuestras cadenas, nos manifieste la verdad, nos enseñe la honestidad en el comportamiento, nos enriquezca con el tesoro de su gracia y nos haga a todos hijos tuyos para siempre. Ven pronto, Señor, ven, Salvador. Luz indestructible que vienes a iluminar nuestras tinieblas, despierta nuestra fe dormida, habite la justicia y la paz en todo lo que hagamos y estemos alerta a tu venida, para que cuando llames a nuestra puerta te abramos enseguida. Haz nuevas nuestras vidas y nuestra convivencia. Ven pronto, Señor, ven...

lunes, 30 de noviembre de 2020

El Gran Muftí de Egipto denuncia que el Islam político se ha convertido en una pesadilla para todos

El Gran Muftí de Egipto, Shawki Ibrahim Abdel-Karim Allam, ha declarado que el Islam político se ha convertido en "un desastre", “una pesadilla que perturba no solo a la Umma [comunidad de los creyentes] islámica, sino al mundo entero”.

Así lo declaró el pasado viernes 27 de noviembre, durante su habitual entrevista semanal de cada viernes, transmitida por el canal satélite Sada Elbalad en el programa que conduce el periodista Hamdi Rizk, que recoge agencia Fides.

Para Shawki Allam, el Islam debería ser un impulso espiritual para que las personas se adhieran a los más nobles valores morales. Pero en su intento de aplicación político “resultó ser un verdadero desastre”.

Según el Gran Muftí egipcio, el Islam político han fracasado, no por circunstancias históricas adversas o por la represión sufrida por los poderes establecidos, sino “por su mala doctrina y metodología” como proyecto religioso, moral y ético. Se ha construido "sobre bases inconsistentes, ideas equivocadas y percepciones falsas”.

Para Shawki Allam, los objetivos de la sharía (ley islámica) solo pueden perseguirse a través de las instituciones legítimas del estado y no pueden garantizarse mediante movimientos que se opongan a las autoridades civiles legítimas.

El Gran Muftí critica así el islamismo integrista y politizante de la corriente de los Hermanos Musulmanes, contra la que actúa también el Gobierno egipcio con quien el Muftí colabora.

Hay que tener en cuenta que la oficina del Gran Muftí de Egipto está subordinada al Ministerio de Justicia de la República Árabe de Egipto. El Gran Muftí preside la asesoría sobre asuntos de ley islámica que aconseja al Gobierno egipcio.

domingo, 29 de noviembre de 2020

¿SALVAR LA NAVIDAD?

Los preparativos para diciembre están en marcha. La guerra comercial a la espera. Todo para que las cifras de contagios puedan ser engullidas con una falsa normalidad. No importa lo que queda por el camino y quienes quedan en el intento. Ahora, lo importante es salvar la Navidad.

Ante esta paradoja, cuando menos deberíamos objetar que la Navidad no ha de ser salvada, sino que ella es cauce de salvación. Y además que la preparación para una «Navidad salvada» no se llama prudencia en las relaciones o distancia social, sino Adviento. Porque verbos como salvar, solo pueden referirse a Dios.

Los consagrados, para serlo, hemos de comprometernos, sin duda, con la sociedad. Ser buenos ciudadanos posibilita que la corresponsabilidad y la búsqueda del bien común nos lleve a encontrarnos con otros y otras que, aún sin saberlo, están edificando el Reino de Dios. Ocurre, sin embargo, que diluidos en un contexto social de postración y/o depresión podemos caer también en una amnesia de referencia. Llegando a confundir así, los valores que nos sostienen, con el comercio que nos ocupa y despista.

Nuestra sociedad necesita consumo. A través de él conecta con una «normalidad» añorada y perdida. Necesita horizontes de esperanza: «si ahora somos responsables, los días de Navidad puede haber encuentro, fiesta y compras…» dicen los políticos. Pero los consagrados necesitamos ubicarnos. Caer en la cuenta de que el tiempo corre y no es todo igual o lo mismo. Que el ciclo litúrgico es mucho más que el paso de los días y, en verdad, nos ayuda a conectar la propia existencia con el paso de Dios.

Comenzamos el Adviento que es infinita espera y esperanza porque vendrá la Navidad que salva. Y lo hará gracias a que es un Misterio, algo no controlado, ni tasado, ni calculado. Lo hará porque sí o sí, Dios sigue empeñado en hacer historia con la humanidad encarnándose, amando, curando y salvando. Viene la Navidad, para encontrarnos donde estemos. Viene y, para poder captarlo, nos concedemos un tiempo para hacer gradual y sostenida la esperanza. Nos preparamos no para que la Navidad se salve, sino para que podamos tomar conciencia de la salvación que nos llega. Convendría, de una buena vez, llegar a entender que en la vida, lo fundamental ni se compra ni se vaticina…se descubre como sorpresa.

No, ninguno de nosotros puede salvar la Navidad, aunque conviene que sepamos esperarla con prudencia y responsabilidad. Ninguno de nosotros puede añadir un gramo de felicidad a la felicidad que es la encarnación de Dios con nosotros. Ninguno puede cambiar las tornas, manejar el calendario o pretender organizar al mismo Dios para que las cosas sucedan sin sobresalto.

Estos clamores comerciales que piden salvar la Navidad, o aguantar para poder disfrutar después… recuerdan a aquellos pasajes bíblicos que alertaban frente a la falsa seguridad… No sea que tranquilos por haber «llenado los graneros», no sepamos qué hacer con tanto grano. Preocupados de organizarlo todo para cuando se pueda disfrutar, nos olvidemos de cómo se disfruta porque estemos convirtiendo el Adviento no en la esperanza que lo sostiene, sino en una resignación que lo desvirtúa.

La Navidad está salvada, porque es salvación. Pero la preparación para ella no es contenerse para poder ser buenos en su contemplación, sino empezar a vivir gestos íntimos que la puedan hacer real, cuando llegue. La prevención, la distancia social y la asepsia, no significan que la vida consagrada aprenda a vivir aislada, contenida o encerrada, sino que ha de cuidar, todavía más, los valores que la hacen real con cada persona: una opción decidida por el otro, un agradecimiento explícito por la propia vida y las vidas del entorno; por poder respirar, por tener un corazón capaz de sobrecogerse ante cualquier alegría y cualquier necesidad; con la justicia y la injusticia que el mundo diariamente anuncia. Dar gracias por tener tarea con los propios errores que nos mantienen ocupados y libres de la tentación de querer contar y controlar los de los demás.

La preparación para una Navidad que salva es vivir un Adviento como salvados, en camino y proceso. Ofreciendo a nuestro mundo-mercado la visión y el testimonio de que nada conseguirá quitarnos la alegría de entender la vida como regalo. Nada, ni siguiera la atrocidad de una pandemia que, aunque dormida o disimulada, estará con nosotros ante el Misterio en esta Navidad.

                                                                                                                                    Gonzalo Díez