sábado, 21 de noviembre de 2020

Los dominicos buscan artistas de la luz

La primera vocación de Kim En Joong fue la belleza. En 1959, con 19 años, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Seúl. Ocho años después, este joven de familia de tradición budista tomó la segunda decisión que marcó su vida: bautizarse. Con la fe recién estrenada, el interés por el impresionismo, el cubismo y el arte abstracto le llevó a Europa. Poco a poco, comenzó a sentirse cada vez más atraído hacia Cristo, la «Luz que viene a este mundo». En Friburgo (Suiza) conoció a los dominicos, y terminó ingresando en la congregación. Desde entonces, desarrolla el carisma dominico a través del arte y la belleza en el convento de la Anunciación de París. Goza de prestigio internacional, y se le conoce como el artista de la luz.

En su particular predicación, Kim En Joong ha optado por no poner título a sus cuadros, composiciones abstractas llenas de color y equilibrio. No quiere condicionar lo que suscitan en cada persona. Su fascinación por la luz le ha llevado a crear vidrieras para iglesias, catedrales y monasterios de toda Europa. Otro de sus intereses es la cerámica, con la que desarrolla «unas reflexiones muy bonitas sobre el ser humano como arcilla en manos del Alfarero: tierra mezclada, a menudo torturada, que acaba teniendo una forma y unos colores únicos, también con sus grietas. Y, siempre, con un hueco dentro para acoger a Dios».

Un mundo «desconcertante»

El dominico Javier Carballo presenta así al artista elegido para estrenar O_Lumen, el espacio de encuentro con el mundo del arte que la Orden de Predicadores inaugura este jueves en lo que era la iglesia del antiguo convento de Santo Domingo el Real, de Madrid. El proyecto –explica su director– nace con el objetivo de «renovar la simbiosis entre la fe cristiana y las artes. Esta ha sido muy rica y fecunda en la historia, pero con las artes contemporáneas es un desafío pendiente. Pablo VI, en su famoso discurso a los artistas, ya decía que en el siglo XX la Iglesia y los creadores se habían vuelto la espalda».

Varias iniciativas en los últimos años han tratado de tender esos puentes. En 2019, se prepara en el Vaticano una exposición sobre Andy Warhol. Y sin salir de Madrid, en 2015, la iglesia de los Jerónimos inició el proyecto Postcontemporánea, una sala de exposiciones de arte contemporáneo similar a O_Lumen. Carballo ve este impulso estrechamente relacionado con el Atrio de los Gentiles iniciado por Benedicto XVI, pues «no se puede separar pensamiento y arte contemporáneos».

El responsable de O_Lumen reconoce que el arte actual «es muy plural, diverso, y a veces desconcertante. Puede parecernos que es un cajón de sastre en el que cabe de todo. Otro inconveniente es que ha caído de lleno en los brazos del consumo». Con todo, previene en contra de juzgarlo de forma negativa: «Tenemos el deber de escucharlo, intentar comprenderlo y ver qué es lo que provoca en nosotros».

En su programación, O_Lumen acogerá tanto a artistas consagrados como a aquellos emergentes interesados en la espiritualidad o lo social, tengan o no fe. Sus promotores quieren también suscitar interés artístico en niños y jóvenes mediante talleres que los pongan en contacto con los creadores. Por otro lado, se invitará a pintores o escultores con una identidad cristiana y dominica más explícita, y se abrirá el espacio, que no ha perdido su personalidad como iglesia, para celebraciones religiosas. El objetivo es establecer una comunicación bidireccional: «Entre los artistas vemos mucha inquietud espiritual –explica Carballo–. Con las características de nuestro tiempo, sí; pero hay una demanda de sentido, de luz, a la que tenemos que salir al encuentro. Y los creyentes necesitamos contagiarnos de su creatividad para renovar nuestras formas expresivas».

Domingo XXXIV del tiempo ordinario: Jesucristo, Rey del Universo (Ciclo A)

Evangelio (Mt 25,31-46): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

»Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’. Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?’. ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’. Y el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’.

»Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis’. Entonces dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’. Y Él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo’. E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna».
PALABRA DE DIOS

Compartimos:
Hoy, Jesús nos habla del juicio definitivo. Y con esa ilustración metafórica de ovejas y cabras, nos hace ver que se tratará de un juicio de amor. «Seremos examinados sobre el amor», nos dice san Juan de la Cruz.

Como dice otro místico, san Ignacio de Loyola en su meditación Contemplación para alcanzar amor, hay que poner el amor más en las obras que en las palabras. Y el Evangelio de hoy es muy ilustrativo. Cada obra de caridad que hacemos, la hacemos al mismo Cristo: «(…) Porque tuve hambre, y me disteis de comer; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; en la cárcel, y vinisteis a verme» (Mt 25,34-36). Más todavía: «Cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25,40).

Este pasaje evangélico, que nos hace tocar con los pies en el suelo, pone la fiesta del juicio de Cristo Rey en su sitio. La realeza de Cristo es una cosa bien distinta de la prepotencia, es simplemente la realidad fundamental de la existencia: el amor tendrá la última palabra.

Jesús nos muestra que el sentido de la realeza -o potestad- es el servicio a los demás. Él afirmó de sí mismo que era Maestro y Señor (cf. Jn 13,13), y también que era Rey (cf. Jn 18,37), pero ejerció su maestrazgo lavando los pies a los discípulos (cf. Jn 13,4 ss.), y reinó dando su vida. Jesucristo reina, primero, desde una humilde cuna (¡un pesebre!) y, después, desde un trono muy incómodo, es decir, la Cruz.

Encima de la cruz estaba el cartel que rezaba «Jesús Nazareno, Rey de los judíos» (Jn 19,19): lo que la apariencia negaba era confirmado por la realidad profunda del misterio de Dios, ya que Jesús reina en su Cruz y nos juzga en su amor. «Seremos examinados sobre el amor».

viernes, 20 de noviembre de 2020

Los obispos lamentan «las trabas» de la nueva Ley de Educación y piden un Pacto real


«Lamentamos profundamente todos los obstáculos y trabas que se quieren imponer a la acción de las instituciones católicas concertadas. No es el momento de enfrentar entidades e instituciones educativas, sino de trabajar conjuntamente, en el espacio público, para ofrecer una educación adecuada a todos los niños, adolescentes y jóvenes de nuestro país». Con este mensaje de los obispos de la Asamblea Plenaria de la CEE sobre la nueva Ley de Educación, ha comenzado Luis Argüello, portavoz de la CEE y secretario general, la rueda de prensa final de los trabajos de la reunión del organismo episcopal .

En el comunicado, ha afirmado que «no sería aceptable que el Estado pretendiera apropiarse de este protagonismo de la familia y de la sociedad» en la educación. Argüello ha leído los siete puntos del texto en el que los obispos piden que la Ley Celaá «ofrezca una mayor protección del derecho a la educación y la libertad de enseñanza, tal como se explicitan en el artículo 27 de la Constitución y en su interpretación jurisprudencial a lo largo de sentencias en los últimos años».

En el mismo mensaje, la CEE muestra su apoyo a «los esfuerzos de las familias, plataformas y agentes sociales que en estos días se han movilizado en la defensa de estos derechos, y particularmente de los referidos a los alumnos con necesidades especiales», algo a lo que también ha aludido en la posterior rondas de preguntas en la que ha destacado cómo el Congreso de Laicos puso de manifiesto «que es propio de la vocación laical estar en la plaza pública».

Sin respuesta del Gobierno

Además, los obispos de la CEE han subrayado que la propuesta que realizaron respecto a la asignatura de Religión «no ha recibido respuesta por parte del Ministerio». Aún más, la nueva ley «suprime el valor académico de la evaluación de la asignatura de Religión, y deja a los alumnos que no cursen esta asignatura sin una formación con contenido escolar». Y han insistido en que « no es aceptable la descalificación de esta asignatura o del trabajo de sus profesores como adoctrinamiento», reivindicando que «respeta el conjunto de exigencias propias de su presencia en el ámbito escolar, relativas a la metodología o al estatuto del profesorado».

También, Luis Argüello ha querido señalar la voluntad del Pueblo de Dios «para hacer posible el crecimiento, la libertad y la pluralidad de la propuesta educativa para servir así al bien de los alumnos, las familias y toda la sociedad». Y que, «más allá del debate sobre una ley concreta», la Iglesia seguirá «defendiendo la inclusión escolar y educativa de la enseñanza religiosa escolar como integrante del ámbito de una necesaria educación moral».

Derecho a una educación integral

Durante las preguntas de los periodistas, el secretario general de la CEE ha destacado que esta nueva Ley «nos preocupa no solo por la asignatura de Religión y el estatus de la escuela concertada», sino «por lo que significa la educación en una sociedad, como por ejemplo el propio planteamiento de la ley al esfuerzo de los alumnos o a los criterios pedagógicos» La escuela, ha subrayado, se trata de «un lugar de convivencia donde se quiere formar de manera integral a todos los ciudadanos».

En un momento en el que estamos, «de grandísima evolución tecnológica, de mirar al futuro, de riesgos para una comprensión humanista de la propia organización de la sociedad, si que parece importante este cultivo de una educación en un desarrollo humano integral», ha destacado.

A veces, ha destacado Argüello, «se habla de escuela confesional o la asignatura confesional pero es que otras propuestas también son confesionales, la propia LOMLOE es confesional. Confesional en su manera de entender la educación, en la perspectiva ideológica que tiene detrás de sí, en la manera de entender lo publico en lo identificado a lo estatal… desde esta propuesta de cada uno». Desgraciadamente, ha lamentado, «nuestra propuesta no ha sido contestada o no ha sido ni siquiera estudiada conjuntamente». No obstante, ha asegurado que «no queremos perder la esperanza» y «nosotros seguimos tendiendo la mano a un pacto educativo». Un acuerdo que según el secretario «no puede dejar fuera la demanda de la sociedad española a través de las familias, la propia escuela concertada, la presencia de la Iglesia a través de la asignatura de Religión». Estos derechos, ha explicado, «tienen un verdadero marco en el artículo 27 y sus 10 puntos». La defensa del mismo debe hacerse desde «una propuesta de diálogo, de entendimiento, desde enmiendas que todavía podrían hacerse a la Ley en su paso por el Senado y su vuelta al Congreso para buscar esta manera de poder encontrarnos». Por el contrario, si no fuese así, ha contestado a las preguntas de los periodistas «sería la propia Constitución la que tendrá que venir en ayuda de aquellos sectores que se consideran excluidos o ninguneados en esta Ley».

Por eso, ha insistido, «hay que esperar a que la ley sea definitivamente aprobada, pero nos parece que lo que el artículo 27 de la Constitución dice sobre la educación y la libertad de enseñanza, a primera vista, en el texto que nos está llegando, parece que se fuerza bastante la interpretación constitucional de este artículo». «Nosotros lo que deseamos es que, en el periodo que falta para la aprobación de la ley, pudiera ser posible una mejora de la misma, y que hiciéramos todos un esfuerzo para buscar caminos de encuentro».

Pacto Global Educativo

Aludiendo al Pacto Global Educativo del que Argüello ha asegurado que el Gobierno había apoyado de manera informal, el secretario ha lamentado que la contradicción «de no llevarlo a cabo entonces en lo concreto». Con esta Ley, «no se hace lo posible para que este pacto se dé». No hay que olvidar, ha dicho, que «el pacto que se con los afines en un espectro ideológico, deja de lado planteamientos de otro tipo».

Para el secretario, es extraño ver esta doble actitud: «Por una parte subrayar la importancia de un Pacto Educativo Global y por otra, no hacer lo posible por llegar al pacto allá donde se tiene la responsabilidad política de poder llevarlo a cabo». Durante estos últimos meses la Conferencia Episcopal Española ha hecho llegar su propuesta a personas de todo el espectro parlamentario. En las próximas semanas, viendo que la ley, habiéndose discutido, va tomando carta de naturaleza «cabe posibilidad de incorporar aspectos de mejora, reconociendo la dificultad del momento», ha concluido.

jueves, 19 de noviembre de 2020

Con un «médium» buscó la felicidad: la halló en la confesión y un cáncer puso a prueba su conversión


Miguel Mota es un claro ejemplo de cómo los caminos para volver a la Iglesia pueden ser de lo más sorprendentes. Alejado completamente de la fe, volcado en la noche y en la fiesta y en la búsqueda de su éxito como jinete, el vacío que sentía en su interior le hizo buscar la verdad en lugares muy equivocados. Acabó pidiendo consejo a un médium, pero fue en una misa y en la confesión donde su vida cambió. Años después un cáncer le ha llevado en plena pandemia al hospital. Y allí esta relación con Dios se ha hecho todavía más estrecha.

Este portugués provenía de una buena familia, su familia tenía una discoteca en la que Miguel pasaba mucho tiempo con sus amigos. Sin embargo, su verdadera pasión eran los caballos, y a ellos como jinete quería dedicar su vida.

A día de hoy Miguel tiene 40 años, está casado, es padre y vive en Lisboa su espiritualidad en el Opus Dei, que es quien ha publicado su testimonio de conversión y ahora de superación frente a la enfermedad.

Se formó en el manejo de caballos y todavía muy jovencito se fue a Francia para lograr ser jinete profesional. “Aprendí mucho y volví de Francia con cierta ingenuidad y arrogancia, pensando que ya era un gran jinete”, confiesa.

En ese momento, Miguel afirma que su formación cristiana se limitaba a las catequesis para recibir la comunión y recuerda “abandonar la práctica religiosa muy pronto, y dejé de ir a misa. Yo era uno de esos portugueses que no asistía a misa, pero que iba a Fátima todos los años”.

Fue a su regreso a Portugal cuando asegura que se perdió “completamente”. “Salía por la noche casi todos los días con diferentes amigos del mundo de los caballos. Tenía varias amigas pero tenía la clara convicción de que nunca me comprometería con nadie. Así, a los 22 años, había perdido la fe, aunque de alguna manera buscaba a Dios”, afirma.

Sin embargo, en esta búsqueda de sentido estaba también muy perdido. Miguel cuenta que empezó “a tener sesiones con un astrólogo médium, que tenía fama de ayudar a mucha gente”.

Entre las sugerencias que este médium le dio había una muy sorprendente: que fuera a misa nueve días seguidos. Aunque en realidad esto era más bien como un ritual que como algo sacramental. “Recuerdo ir en el coche hacia la iglesia tratando de recordar la oración del Credo, que ya había olvidado”, añade.

Sin embargo, su vida no cambió ahí.  De hecho, Miguel relata que “un día oí a alguien decirme: ‘las brujas te envían a misa, pero nunca te dirán nada sobre la confesión’. Lo guardé en mi cabeza. Pero continué con mi vida nocturna: mis padres tenían una discoteca y la frecuentaba demasiado con mis amigos. Por otro lado, alimenté un gran afán de ser un buen profesional del caballo. Mi situación interior era la de una persona que vivía sin alegría y que competía constantemente  por encumbrarme”.

Su vida experimentaría un cambio real en 2011. Por invitación de la prima de María, la que hoy es su esposa, Miguel comió con un sacerdote, el padre Hugo. “Esa conversación tuvo un enorme impacto en mí. Tanto que le pedí inmediatamente que me confesara. Perdí una ‘tonelada’ de peso en la confesión, y me di cuenta de que hasta entonces había vivido en la oscuridad”.

Con su conversión, su relación con María se fue profundizando y supo que era la mujer con la que quería estar el resto de su vida. Y poco después la pidió matrimonio. Hoy son padres de tres hijos.

Además, Miguel confiesa que su conversión tuvo un efecto muy visible, sobre todo entre sus amigos con los que siempre salía de fiesta. “Notaron el cambio. Antonio era uno de los más cercanos. Lo conocí cuando volví de Francia. Somos muy amigos y aún hoy, aunque viva en Alemania donde es jinete, hablamos con mucha frecuencia. Un día lo desafié y le dije que tenía que cambiar de vida. Me pidió que le diera la medicina para ser feliz. Entonces comenzó un hermoso viaje que terminó con su acercamiento a la fe. Después de más de quince años volvió a confesarse, con el mismo sacerdote que yo”, agrega.

Sin embargo, una vez que había conocido a Dios necesitaba profundizar más. Miguel asegura que “fue entonces cuando un amigo me habló de las actividades de formación católica del Opus Dei. Rápidamente  me di cuenta de que había encontrado mi vocación, porque además de tener la asistencia espiritual y la formación que necesitaba, había encontrado la manera de de estar en la vida como un hijo de Dios, algo que tenía más sentido para mí: vivir cerca de Dios a través de mi familia, la dedicación a los demás y mi trabajo”.

Pero entonces este jinete portugués tenía que probar su fe al crisol. En 2019 le diagnosticaron un mieloma múltiple, un cáncer en la sangre.

“Lo que se me ocurrió inmediatamente fue que si Jesús se entregó y murió por mí, ¿por qué no debería sufrir yo por Él? Pensé que lo que sucediera sería para mi bien y para mi familia, así que Dios me concedió la gracia de no desesperarme ni enfadarme”, confiesa Miguel.

Al afrontar su enfermedad de la mano del Señor su vida –asegura- “adquirió otro valor” y el sufrimiento “me unió a Jesús como nunca antes”.

De este modo, agrega que en este tiempo “pude rezar y ofrecer todo esto por los que amo, por la Iglesia y por la Obra. Yo, que soy tan pequeño y carente de generosidad, ahora tenía mucho que ofrecer”.

El pasado mes de mayo, en plena pandemia, tuvo que ser hospitalizado y allí permanecer aislado. Pero incluso en esas circunstancias tuvo la gracia de poder conocer allí al padre Custodio, el capellán del centro.  Diariamente recibía la comunión y el apoyo de este sacerdote.

“Pasé por momentos muy difíciles de dolor y de tratamientos complicados, como el autotrasplante de médula. Pero, en medio de todo aquello, recibí el apoyo y el cariño de María, el de mi familia, además de amigos, hermanos de la Obra y de muchas personas que rezaron por mí. Llegar a un desafío tan difícil de la vida y poder decir que soy feliz, profundamente feliz, no tiene explicación. ¿Qué puede ser sino la gracia de Dios?”, concluye.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

AUDIENCIA GENERAL PAPA FRANCISCO


Biblioteca del Palacio Apostólico

Catequesis 15. La Virgen María, mujer de oración

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En nuestro camino de catequesis sobre la oración, hoy encontramos a la Virgen María, como mujer orante. La Virgen rezaba. Cuando el mundo todavía la ignora, cuando es una sencilla joven prometida con un hombre de la casa de David, María reza. Podemos imaginar a la joven de Nazaret recogida en silencio, en continuo diálogo con Dios, que pronto le encomendaría su misión. Ella está ya llena de gracia e inmaculada desde la concepción, pero todavía no sabe nada de su sorprendente y extraordinaria vocación y del mar tempestuoso que tendrá que navegar. Algo es seguro: María pertenece al gran grupo de los humildes de corazón a quienes los historiadores oficiales no incluyen en sus libros, pero con quienes Dios ha preparado la venida de su Hijo.

María no dirige autónomamente su vida: espera que Dios tome las riendas de su camino y la guíe donde Él quiere. Es dócil, y con su disponibilidad predispone los grandes eventos que involucran a Dios en el mundo. El Catecismo nos recuerda su presencia constante y atenta en el designio amoroso del Padre y a lo largo de la vida de Jesús (cfr. CCE, 2617-2618).

María está en oración, cuando el arcángel Gabriel viene a traerle el anuncio a Nazaret. Su “he aquí”, pequeño e inmenso, que en ese momento hace saltar de alegría a toda la creación, ha estado precedido en la historia de la salvación de muchos otros “he aquí”, de muchas obediencias confiadas, de muchas disponibilidades a la voluntad de Dios. No hay mejor forma de rezar que ponerse como María en una actitud de apertura, de corazón abierto a Dios: “Señor, lo que Tú quieras, cuando Tú quieras y como Tú quieras”. Es decir, el corazón abierto a la voluntad de Dios. Y Dios siempre responde. ¡Cuántos creyentes viven así su oración! Los que son más humildes de corazón, rezan así: con la humildad esencial, digamos así; con humildad sencilla: “Señor, lo que Tú quieras, cuando Tú quieras y como Tú quieras”. Y estos rezan así, no enfadándose porque los días están llenos de problemas, sino yendo al encuentro de la realidad y sabiendo que en el amor humilde, en el amor ofrecido en cada situación, nos convertimos en instrumentos de la gracia de Dios. Señor, lo que Tú quieras, cuando Tú quieras y como Tú quieras. Una oración sencilla, pero es poner nuestra vida en manos del Señor: que sea Él quien nos guíe. Todos podemos rezar así, casi sin palabras.

La oración sabe calmar la inquietud: pero, nosotros somos inquietos, siempre queremos las cosas antes de pedirlas y las queremos en seguida. Esta inquietud nos hace daño, y la oración sabe calmar la inquietud, sabe transformarla en disponibilidad. Cuando estoy inquieto, rezo y la oración me abre el corazón y me vuelve disponible a la voluntad de Dios. La Virgen María, en esos pocos instantes de la Anunciación, ha sabido rechazar el miedo, aun presagiando que su “sí” le daría pruebas muy duras. Si en la oración comprendemos que cada día donado por Dios es una llamada, entonces agrandamos el corazón y acogemos todo. Se aprende a decir: “Lo que Tú quieras, Señor. Prométeme solo que estarás presente en cada paso de mi camino”. Esto es lo importante: pedir al Señor su presencia en cada paso de nuestro camino: que no nos deje solos, que no nos abandone en la tentación, que no nos abandone en los momentos difíciles. Ese final del Padre Nuestro es así: la gracia que Jesús mismo nos ha enseñado a pedir al Señor.

María acompaña en oración toda la vida de Jesús, hasta la muerte y la resurrección; y al final continúa, y acompaña los primeros pasos de la Iglesia naciente (cfr. Hch 1,14). María reza con los discípulos que han atravesado el escándalo de la cruz. Reza con Pedro, que ha cedido al miedo y ha llorado por el arrepentimiento. María está ahí, con los discípulos, en medio de los hombres y las mujeres que su Hijo ha llamado a formar su Comunidad. ¡María no hace el sacerdote entre ellos, no! Es la Madre de Jesús que reza con ellos, en comunidad, como una de la comunidad. Reza con ellos y reza por ellos. Y, nuevamente, su oración precede el futuro que está por cumplirse: por obra del Espíritu Santo se ha convertido en Madre de Dios, y por obra del Espíritu Santo, se convierte en Madre de la Iglesia. Rezando con la Iglesia naciente se convierte en Madre de la Iglesia, acompaña a los discípulos en los primeros pasos de la Iglesia en la oración, esperando al Espíritu Santo. En silencio, siempre en silencio. La oración de María es silenciosa. El Evangelio nos cuenta solamente una oración de María: en Caná, cuando pide a su Hijo, para esa pobre gente, que va a quedar mal en la fiesta. Pero, imaginemos: ¡hacer una fiesta de boda y terminarla con leche porque no había vino! ¡Eso es quedar mal! Y Ella, reza y pide al Hijo que resuelva ese problema. La presencia de María es por sí misma oración, y su presencia entre los discípulos en el Cenáculo, esperando el Espíritu Santo, está en oración. Así María da a luz a la Iglesia, es Madre de la Iglesia. El Catecismo explica: «En la fe de su humilde esclava, el don de Dios encuentra la acogida que esperaba desde el comienzo de los tiempos» (CCE, 2617).

En la Virgen María, la natural intuición femenina es exaltada por su singular unión con Dios en la oración. Por esto, leyendo el Evangelio, notamos que algunas veces parece que ella desaparece, para después volver a aflorar en los momentos cruciales: María está abierta a la voz de Dios que guía su corazón, que guía sus pasos allí donde hay necesidad de su presencia. Presencia silenciosa de madre y de discípula. María está presente porque es Madre, pero también está presente porque es la primera discípula, la que ha aprendido mejor las cosas de Jesús. María nunca dice: “Venid, yo resolveré las cosas”. Sino que dice: “Haced lo que Él os diga”, siempre señalando con el dedo a Jesús. Esta actitud es típica del discípulo, y ella es la primera discípula: reza como Madre y reza como discípula.

«María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón» (Lc 2,19). Así el evangelista Lucas retrata a la Madre del Señor en el Evangelio de la infancia.  Todo lo que pasa a su alrededor termina teniendo un reflejo en lo más profundo de su corazón: los días llenos de alegría, como los momentos más oscuros, cuando también a ella le cuesta comprender por qué camino debe pasar la Redención. Todo termina en su corazón, para que pase la criba de la oración y sea transfigurado por ella. Ya sean los regalos de los Magos, o la huida en Egipto, hasta ese tremendo viernes de pasión: la Madre guarda todo y lo lleva a su diálogo con Dios. Algunos han comparado el corazón de María con una perla de esplendor incomparable, formada y suavizada por la paciente acogida de la voluntad de Dios a través de los misterios de Jesús meditados en la oración. ¡Qué bonito si nosotros también podemos parecernos un poco a nuestra Madre! Con el corazón abierto a la Palabra de Dios, con el corazón silencioso, con el corazón obediente, con el corazón que sabe recibir la Palabra de Dios y la deja crecer con una semilla del bien de la Iglesia.

Saludos:

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Que a imitación de la Virgen María y por su intercesión, el Señor nos dé la gracia de comprender en la oración que cada día que Él nos concede es una ocasión para acoger la voluntad del Padre, para cumplirla con un corazón lleno del amor de Dios y bien dispuesto al servicio de los hermanos. Que el Señor los bendiga a todos.

Resumen leído por el Santo Padre en español

Queridos hermanos y hermanas:

Siguiendo nuestras reflexiones sobre la oración, hoy meditamos sobre la figura de la Virgen María, que es llena de gracia e inmaculada desde su concepción, y que estaba en continuo diálogo con Dios desde antes de la anunciación. Ella, Mujer de oración, forma parte de la multitud de los “humildes de corazón”, con los que Dios preparó la venida de su Hijo.

María fue siempre obediente a la voluntad de Dios. No dirigió su vida autónomamente, sino dejó que la voz del Señor orientara su corazón y sus pasos. San Lucas nos lo recuerda cuando dice que la Virgen conservaba en su corazón todo lo que le sucedía, y lo meditaba, llevándolo a su diálogo con Dios, para seguir con fiel obediencia el camino que Él le indicaba.

Por su docilidad al Señor, María estuvo presente en el designio providencial del Padre, y en los momentos culminantes de la vida de su Hijo Jesús: desde el anuncio del ángel hasta el misterio de su muerte y resurrección. Ella también acompañó los primeros pasos de la Iglesia naciente, oraba con los discípulos de su Hijo y oraba por ellos. Y así, como por obra del Espíritu Santo se convirtió en Madre de Dios, también por obra del mismo Espíritu se convirtió en Madre de la Iglesia, a la que sigue acompañando, con su oración y mediación, en su peregrinar hacia la Patria celestial.

martes, 17 de noviembre de 2020

Un tribunal ordena detener al clérigo islámico que casó por la fuerza a una niña católica de 13 años

Un tribunal de Karachi (Pakistán) ha ordenado la detención sin fianza de Qazi Mufti Ahmed Jaan Raheemi, religioso islámico acusado de haber organizado la boda por rito islámico de una niña católica de 13 años, Neha Pervaiz, con un hombre musulmán de 45 años.

La niña estaba secuestrada y forzada y logró escapar de sus captores después de una semana cautiva. Los hechos sucedieron en abril de 2019 y ahora las autoridades reaccionan.

“La familia de Neha presentó una denuncia contra el secuestrador, el clérigo islámico y otras cuatro personas involucradas en el secuestro, la conversión forzada y el matrimonio ilegal de su hija”, explica a la agencia Fides el activista cristiano de derechos humanos Sabir Michael.

Según una ley de la región de Sind vigente desde 2013, el matrimonio de cualquier persona menor de 18 años está prohibido. Las penas previstas incluyen el encarcelamiento por dos años, una multa de cien mil rupias o ambas cosas.

La orden judicial también establece que el matrimonio de la menor Neha se realizó sin su consentimiento bajo presión, coacción e influencia, en clara violación de los artículos 3, 4 y 5 de la Ley de restricción del matrimonio infantil de Sind de 2013, una región con 47 millones de habitantes, casi todos musulmanes aunque con minorías cristianas e hindúes.

Matrimonios de menores y conversiones forzadas

Sabir Michael, presidente de la ONG Peace Welfare and Development Association (PWDA) pide "aplicar las leyes existentes y castigar a los involucrados en conversiones forzadas y matrimonios ilegales de menores: el gobierno debe hacer todo lo posible, por todos los medios, para que estos crímenes, que perturban nuestra sociedad, no ocurran”.

Michael recuerda: “Este religioso islámico está involucrado en el reciente caso de Arzoo Raja, pero también en muchas otras conversiones forzadas y matrimonios de niñas menores de edad secuestradas. Esperamos que la justicia siga su curso y que las instituciones detengan, de acuerdo con las leyes vigentes, a personas como Qazi Mufti Ahmed Jaan Raheemi que dañan la convivencia interreligiosa en Pakistán y fomentan el fenómeno de las niñas-esposas”.

Mujeres jóvenes forzadas a islamizarse y casarse

Según la Comisión Nacional de Justicia y Paz y el Concilio Hindú de Pakistán, cada año unas 1.000 mujeres jóvenes de Pakistán, cristianas o hindúes, son forzadas a convertirse al Islam y casarse con sus secuestradores o violadores, casi siempre hombres mucho mayores. Los casos bien documentados por el Centro de Justicia Social son 159 entre 2013 y 2019.

En 2016 el Parlamento de Sind preparó una ley contra las conversiones (el cambio de religión) de menores de 18 años, que en el contexto de violencia y presión islamista buscaba proteger a los menores de minorías, pero el Gobernador del Estado no llegó a firmar la ley, por presión de grupos islamistas.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Sebastià Taltavull, ante el drama de la pandemia: "La solidaridad nos mantiene despiertos y sirviendo"

En su escrito semanal del Full Dominical, la revista de la diócesis de Mallorca, Taltavull alude al "drama" del paro provocado por la pandemia

Ser solidarios y vivir sobriamente significa decidirnos por una organización social y económica que piense más en la igualdad de todos y haga desaparecer el escándalo de las indiferencias

El obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, ha advertido de los actuales momentos de crisis por el coronavirus, el paro y la inmigración y, ante una coyuntura como ésta, ha afirmado: "Estamos llamados a ser solidarios y a vivir sobriamente".

En su escrito semanal del Full Dominical, la revista de la diócesis de Mallorca, Taltavull alude al "drama" del paro provocado por la pandemia y afirma que las estructuras sociales, económicas y políticas pueden cambiar, pero "el corazón humano se tiene que cuidar para aprender a reaccionar de manera responsable ante cualquier crisis".

La solidaridad, sostiene el obispo, "se convierte en amor social y nos mantiene despiertos y sirviendo mientras haya personas necesitadas".

En la actualidad, el paro y la inmigración, y la problemática personal y familiar que ambos generan, "no tienen que ser fenómenos ajenos a nuestra sensibilidad evangélica, ni dejarnos indiferentes".

"Hoy lo sabemos bien, el trabajo, a pesar de ser un derecho y un deber, no lo es para todos", mantiene el obispo de Mallorca, que reclama "aquella solidaridad efectiva que establezca la justa jerarquía de valores y coloque en primer lugar la dignidad de la persona".

"Somos invitados a velar, a ser solidarios y a vivir sobriamente, lo cual significa decidirnos por una organización social y económica que piense más en la igualdad de todos y haga desaparecer el escándalo de las indiferencias", señala Taltavull en su escrito.

El prelado propone una actitud de vigilancia interior y de encuentro con Cristo a través de la oración, los sacramentos y el trato con las personas más pobres de la sociedad.