miércoles, 5 de febrero de 2020

Oración para descubrir al otro

Señor: enséñame a ver detrás de cada palabra, de cada hermano, alguien  que se esconde, que posee la misma profundidad o mayor que la mía, con sus sufrimientos y sus alegrías, alguien que tiene vergüenza, a veces, de mostrarse tal cual es: que no le gusta mostrarse ante los demás  por timidez o porque...quizá lo que mostró una vez fue lo mismo que nada.

Señor: hazme descubrir detrás de cada rostro en el fondo de cada mirada, un hermano, semejante a Ti y, al mismo tiempo, completamente distinto de todos los otros.

Quiero, Señor, tratar a cada uno a su manera, como Tú lo hiciste con la Samaritana, con Nicodemo, con Pedro... como lo haces conmigo.

Quiero empezar hoy mismo a comprender a cada uno en su mundo, con sus ideales, con sus virtudes y debilidades, también, ¿por qué no?... ¡con sus “manías”!

Ilumíname también para comprender a los que me dirigen, a los que tienen autoridad sobre mí.
Que comprenda aquellos a quienes estoy sujeto, de quienes, en cierta medida, dependo.

Ayúdame, Señor, a ver a todos como Tú los ves, a valorarlos no sólo por su inteligencia, su fortuna o sus talentos, sino por la capacidad de amor y entrega que hay en ellos.

¡Que en el “otro” te vea a Ti, Señor!
Señor, que te vea detrás de cada rostro.

martes, 4 de febrero de 2020

Ansiolíticos, suicidio y alcoholismo en su familia… rechazó a Dios hasta que le descubrió en Effetá


Se llama Beatriz, tiene 22 años y estudia ingeniería en organización industrial. Es la mayor de dos hermanas, le encanta la moda y el diseño de interiores, y gracias a su novio es una gran aficionada de fútbol. Hasta aquí todo normal, como podría ser cualquier chica de su edad. Lo que no son tan normales son las duras experiencias que ha vivido y las responsabilidades que ha tenido que asumir desde los 9 años, y que nos narra en esta entrevista. Su madre, convertida después de ir a un retiro Emaús, llevó a sus dos hijas a un retiro a Effetá sabiendo que era el mejor regalo que podía hacerles en su vida. Beatriz, por darle gusto a su madre, accedió, aunque pensaba que su madre la metía en una secta. Esta es su historia y es la continuación, de alguna forma, de un vídeo suyo que ya se ha hecho viral y que tampoco puedes perderte. 

- Beatriz, por lo que hemos visto en el vídeo que ya se ha hecho viral, tu paso por Effetá ha sido una conversión absoluta. ¿Puedes compartirnos un poco cómo llegabas al retiro?

- Realicé Effetá un poco obligada por mi madre. Ella hizo Emaús en un momento muy difícil de nuestra vida y salió totalmente renovada, por lo que pensó que sería una idea muy buena para mí, ya que estaba en un momento muy malo en mi vida a nivel psicológico. Entré en Effetá tomando un antidepresivo por grandes ataques de ansiedad que sufría, causados por un cúmulo de situaciones muy difíciles que viví desde que era muy pequeña.

» Cuando yo tenía nueve años, mis padres se separaron y nos quedamos mi madre, mi hermana y yo solas. Recuerdo que cuando mis padres nos dieron la noticia mi primera reacción fue decirle a mi hermana pequeña que iba a ser genial, porque así tendríamos más regalos en Navidad, más ropa y dos casas en vez de una. Lo que yo no sabía es que mi vida iba a dar un completo giro de 180 grados. Pasaron unos meses hasta que nos acostumbramos a irnos unos días con mi padre y otros con mi madre, igual pasaba con los fines de semana que eran alternos cada quince días. Los martes y jueves siempre nos recogía mi padre del autobús escolar, nos llevaba a su casa y ahí pasábamos la tarde haciendo los deberes, merendando y jugando a todo lo que se nos ocurría.

» Lo llevábamos bastante bien hasta que las cosas empezaron a cambiar cuando mi padre faltaba a recogernos algunas tardes a la parada. Con nueve años tuve que responsabilizarme de que mi hermana pequeña los días que eso ocurría porque mi madre estaba trabajando y no podía venir por nosotras. Las cosas empezaron a empeorar cuando descubrí que mi padre tenía problemas con el alcohol y los juegos, siempre intenté que mi hermana no se enterara de nada para que no sufriera y no lo pasara mal ocultándoselo de todas las maneras posibles.

» Mi relación él se enfrió mucho hasta el punto en el que podía estar semanas sin hablarle. Pero todo cambió cuando le detectaron un cáncer en el pie y como consecuencia tuvieron que amputarle media pierna. Pensé que si le pasaba algo iba a estar toda mi vida lamentándome por ello, así que volví a retomar un poco el contacto, pero sin recuperar la relación completamente. Quedábamos a comer y a pasar algún día el fin de semana juntos, pero nunca volvimos a quedarnos en su casa a dormir. Era una relación que mantenía por no sentirme mal, pero no por gusto o ganas de pasar tiempo con él ya que seguía bebiendo mucho.

» Todo volvió a ser rutinario y las cosas volvían un poco a la normalidad, empecé a estudiar mi carrera y decidí tomarme la enfermedad de mi padre con el alcohol como algo normal con lo que tendría que aprender a vivir, porque no veía su recuperación clara en ningún momento.

» Si antes dije que mi vida dio un giro de 180 grados, ahora no sabría definir el grado en el que volvió a cambiar mi vida… La mañana del 10 de septiembre de 2017, la hermana pequeña de mi madre, para mí como mi segunda madre, se suicida tirándose por la ventana de casa de mis abuelos, vivía ahí con ellos y con su hija pequeña.

» Recuerdo perfectamente ese día como si fuera ayer, a las ocho de la mañana mi madre recibe una llamada de mi abuelo, él nunca coge el teléfono a no ser que sea algo muy importante porque de lo normal se encarga mi abuela. Por eso en cuanto le escuchamos sabemos que algo pasaba, y efectivamente así fue. Cuando mi madre descolgó las palabras de mi abuelo fueron “hija no te preocupes pero necesitamos que vengas a casa porque tu hermana se ha tirado por la ventana y creemos que se ha matado”. Yo en ese momento estaba dormida, pero al escuchar los gritos de mi madre me levanté corriendo de la cama y con el pijama puesto fui a mi madre a decirle que ella no iba a ir sola a ningún lado, que yo iba con ella porque no iba a dejar que ella estuviese ahí sin mí, imaginándome la situación que sería al llegar y ver a mis abuelos con su hija pequeña en el suelo.

» Al llegar, aquello era como una película: todo lleno de coches de policía y ambulancias, la calle cortada con un cordón policial y muchos médicos en el suelo alrededor de mi tía, los cuales nos dijeron que por favor mantuviésemos la calma porque mis abuelos estaban muy mal y podrían sufrir un infarto. Mi abuelo estaba sentado solo en un banco, no articulaba palabra, y mi abuela en otro banco de espaldas a mi tía, llorando sin parar y repitiendo constantemente unas palabras que no podré olvidar en mi vida “Dios mío, sálvala”. En ese momento no piensas nada, sólo quieres que te den una explicación de lo que ha pasado, de qué va a pasar con tu tía y de cómo vas a decirle a su niña lo que ha pasado. Por suerte ella esos días estaba con su padre. Trasladaron a mi tía al hospital de La Paz y ahí falleció.

» Debido a todo eso, y a mi pensamiento de hacer todo lo posible para que mi madre y mi hermana no sufrieran pudiendo sufrir yo por ellas, los ataques de ansiedad fueron creciendo hasta el punto de necesitar ayuda psiquiátrica.

» Yo siempre he sido una persona muy creyente, pero con todas esas experiencias que vivía desde tan pequeña dejé de creer que verdaderamente existiese un Dios, porque si fuese así no permitiría esas cosas.
- ¿Cómo fueron tus primeros momentos al llegar a Effetá? En el vídeo dices que pensabas que tu madre quería que te metieras en una secta…

- Al llegar al lugar del retiro te encuentras muchísima gente que no conoces, pero desde el minuto uno todos te sonríen y empiezan a abrazarte como si fueses de su familia. Ahí me quedé un poco sorprendida, entre mis pocas ganas de ir, ver a la gente tan cariñosa nada más entrar, no te esperas para nada ese recibimiento, además la intriga de que cuando lo haces no puedes contar nada de lo que ocurre ahí, ya empecé a pensar que definitivamente era una secta. Empecé a adaptarme el día que ya me iba.

- No hace falta que nos cuentes cómo es la dinámica interna del retiro, que es algo especial, pero ¿cómo fue tu “sí” a Jesús en pleno Effetá? ¿Qué te removió por dentro?

- Desde el minuto uno que entras en Effetá pasan cosas muy raras. Cosas que no se pueden explicar con palabras, te piensas que te están echando algo en el agua y entonces vas a empezar a alucinar como todos los que lo han hecho. Pero el caso es que cada segundo del retiro es algo increíble, fui notando poco a poco que había alguien a mi lado, y fue en un momento concreto del retiro cuando de repente empecé a notar una sensación muy rara dentro de mí, algo que sería incapaz de definir con palabras.

» Noté el abrazo más grande que me habían dado nunca, como si me abrazase la persona que más me quiere en el mundo y me dijese que no se había ido jamás de mi lado. Ahí fue cuando me derrumbé, me sentí una “idiota” por pensar que toda la fuerza que yo creía que sacaba de mí misma no era así, descubrí que de esa existencia de la que yo siempre dudaba sí que existía, y no sólo eso, sino que Él había estado cada día de mi vida a mi lado, en todos los momentos fáciles, pero sobre todo en los difíciles.

» Fue en ese momento en el que yo descubrí que podía perdonar y quitarme ese rencor que tenía hacia mi padre, pero lo más importante fue que ahora tenían sentido las palabras que mi abuela pronunciaba cuando mi tía falleció, “Dios mío, sálvala”, y es que efectivamente así lo hizo, la salvó llevándola a su lado.

- ¿Y dónde está ahora Dios en tu vida? ¿Cómo es tu relación con Él?

- Ahora mismo, Dios está en el centro de mi vida. Cuento con Él para todo mi día a día. Antes rezaba porque tenía la costumbre desde chiquitita y aún sin creer en su existencia seguía haciéndolo por el por si…, pero ahora le rezo cada día. Rezo sabiendo que va a escucharme y que sus planes son los mejores para mí. Es verdad que más que rezar hablo con Él, le cuento lo que pienso y lo que me pasa para que me ayude a tomar la mejor decisión ante todo. Confío en que todos los planes aunque no sean los que me gusten van a ser los mejores en mi vida.

» Es el que me sostiene todo lo que tengo, y ahora he comprendido en que hay que tenerle en el centro para que te dé la fuerza necesaria para todo en la vida. Le tengo presente en la relación con mi pareja, con mi familia, en mis estudios…

» Como dice una canción con la que me siento muy identificada “Eres el rey de mi vida, el número uno en mi corazón, a ti yo te brindo todo lo que soy”.

- Bueno… en tu familia Dios se ha hecho presente de forma muy palpable: tu madre también, después de ir a Emaús, se ha convertido, y tu hermana también contigo en el mismo retiro Effetá… Beatriz, ¿qué está pasando en casa?

- Jajajajaja… Eso me he preguntado yo muchas veces. Al principio mi hermana y yo nos reíamos de mi madre pensando que estaba como una cabra: iba todos los días que podía a misa y cada rato estaba rezando a sus imágenes religiosas.

» Al final creo que nos ha pasado a todas lo mismo. Lo hemos pasado muy mal y siempre hemos salido de todo con una fuerza increíble, confiábamos en que todo saliera bien, y nos hemos dado cuenta de que las cosas salen bien porque Dios está a nuestro lado, porque de no ser así, creo que ahora mismo estaríamos muy mal en mi familia a nivel anímico.

- Oye, y ¿qué le dirías a un joven de tu edad al que le están invitando a ir a Effetá?

- Pues le diría que confíe: ahí dentro sólo pasan cosas buenas. Para mí fue un regalazo y una experiencia única. Desde que salí de ahí he seguido con mi tratamiento, pero nunca más he vuelto a tomarme pastillas que tenía para cuando me daban ataques de ansiedad fuertes.
 Considero que es una experiencia que no habría que rechazar, siendo ateo o creyente.

lunes, 3 de febrero de 2020

Los miembros de la Familia Dominicana de la provincia de Valencia se reúnen en el Convento de la Consolación de Xàtiva

Un año más, los miembros de la Familia Dominicana de la provincia de Valencia se juntaron en el Convento de la Consolación de Xàtiva para disfrutar de una jornada comunitaria. 

La paz es una praxis de cooperación para el bien de las dos partes
  Dominicos y dominicas llegaron a la capital de la comarca de La Costera el sábado por la mañana para ser acogidos por las monjas y comenzar con unos laudes y una ponencia a cargo de David Montesinos, responsable del programa de Cooperación Fraterna de Cáritas Diocesana de Valencia y experto en temas de conflictología y paz, no solo por su doctorado en el tema, sino también por su activismo contra la industria armamentística y la financiación que esta recibe de la banca. Banca en la que los consumidores depositamos nuestro dinero. David hizo reflexionar sobre la paz en el mundo. Así, entre otras cosas, los presentes aprendieron que según Johan Galtung, la paz es una praxis de cooperación (acción compartida) para el bien de las dos partes (ganar-ganar) en igualdad. Cooperación porque parte de la voluntad de ambas partes y porque debe de buscarse para el bien de los dos en un esquema de ganar-ganar, o lo que es lo mismo, no hay derrota para ninguno; y en igualdad porque no debe partirse de posiciones de superioridad, sino de una horizontalidad entre las partes. Se estudió también como, desde nuestro ser de cristianos y cristianas, la Sagrada Escritura ya desde antiguo, llama a trabajar por la paz y la no violencia, teniendo como máximo exponente de esta postura a Nuestro Señor Jesús de Nazaret; y así, con una reflexión comunitaria en cinco grupos, terminnó el trabajo de la mañana.

  Las hermanas Dominicas de la Anunciata abrieron las puertas del Col.legi Nostra Senyora de La Seu, donde además de disfrutar de la mesa compartida, los asistentes se divirtireron mucho con unos juegos amenizados por los miembros de Endavant, grupo del Movimiento Juvenil Dominicano (MJD) de València, quienes hicieron al resto pintar, cantar, y modelar; y todo ello contextualizando los juegos en el tema del día: La paz en el mundo.

  Finalmente se regresó al convento de las monjas a celebrar la eucaristía felices de conseguir reunir en torno a la palabra a monjas, frailes, fraternidades laicales de Torrent, Xàtiva y Valencia, dominicas de la Anunciata de Villanueva de Castelló y Xàtiva, miembros de IPAC, de las Comunidades de Predicación Juana de Aza y del MJD, así como de las fraternidades sacerdotales de Santo Domingo. En definitiva fue una jornada en Familia Dominicana, a la que acompañó un tiempo estupendo, de la que se disfrutó de compartir en comunidad, orar y estudiar temas de actualidad.

Maite Moreno Fabra
Fraternidad laical de Santo Domingo de Valencia

domingo, 2 de febrero de 2020

ÁNGELUS DEL PAPA FRANCISCO

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy celebramos la fiesta de la Presentación del Señor: cuando Jesús recién nacido fue presentado al templo por la Virgen María y San José. En esta fecha también está el Día de la vida consagrada, que recuerda el gran tesoro en la Iglesia de aquellos que siguen de cerca al Señor al profesar los consejos evangélicos.

El Evangelio (cf. Lc 2, 22-40) dice que, cuarenta días después del nacimiento, los padres de Jesús llevaron al Niño a Jerusalén para consagrarlo a Dios, según lo prescrito por la ley judía. Y mientras describe un ritual previsto por la tradición, este episodio nos llama la atención sobre el ejemplo de algunos personajes. Son atrapados cuando experimentan el encuentro con el Señor en el lugar donde se hace presente y cercano al hombre. Estos son María y José, Simeón y Ana, quienes representan modelos de aceptación y entrega de su vida a Dios. Estos cuatro no eran lo mismo, todos eran diferentes, pero todos buscaban a Dios y se dejaban guiar por el Señor.

El evangelista Lucas describe a los cuatro en una doble actitud: una actitud de movimiento y una actitud de asombro 

La primera actitud es el movimiento.. María y José caminan hacia Jerusalén; Por su parte, Simeone, movido por el Espíritu, va al templo, mientras que Anna sirve a Dios día y noche sin parar. De esta manera, los cuatro protagonistas del pasaje del Evangelio nos muestran que la vida cristiana requiere dinamismo y la voluntad de caminar, dejándose guiar por el Espíritu Santo. El inmovilismo no es adecuado para el testimonio cristiano y la misión de la Iglesia. El mundo necesita cristianos que se dejen conmover, que nunca se cansen de caminar por las calles de la vida, para llevar a todos la consoladora palabra de Jesús. Toda persona bautizada ha recibido la vocación de proclamar - anunciar algo, anunciar a Jesús -, La vocación a la misión evangelizadora: ¡anunciar a Jesús!

La segunda actitud con la que San Luca presenta a los cuatro personajes de la historia es de asombro . María y José "estaban asombrados de las cosas que dijeron sobre él [sobre Jesús]" (v. 33). El asombro También es una reacción explícita del viejo Simeón, quien en el Niño Jesús ve con sus propios ojos la salvación forjada por Dios en favor de su pueblo: esa salvación que había estado esperando durante años. Y lo mismo es cierto de Anna, quien "también comenzó a alabar a Dios" (v. 38) y a mostrarle a la gente a Jesús. Esta es una santa habladora, hablaba bien, hablaba de cosas buenas, no de cosas malas. Ella dijo, anunció: un santo que iba de una mujer a otra haciéndoles ver a Jesús. Estas figuras de creyentes están envueltas de asombro, porque se dejaron capturar e involucrar por los eventos que ocurrieron ante sus ojos. La capacidad de asombrarnos de las cosas que nos rodean favorece la experiencia religiosa y hace que el encuentro con el Señor sea fructífero. Al contrario, La incapacidad de sorprendernos nos hace indiferentes y amplía las distancias entre el viaje de la fe y la vida cotidiana. ¡Hermanos y hermanas, siempre en movimiento y dejándonos abiertos al asombro!

Que la Virgen María nos ayude a contemplar el don de Dios para nosotros todos los días en Jesús, y que nos involucremos en el movimiento del don, con gozoso asombro, para que toda nuestra vida se convierta en una alabanza a Dios al servicio de nuestros hermanos.

Después del ángelus

Queridos hermanos y hermanas!

Hoy se celebra el Día de la Vida en Italia, cuyo tema es "Abre las puertas a la vida". Me uno al Mensaje de los Obispos y espero que este Día sea una oportunidad para renovar el compromiso de proteger y proteger la vida humana desde el principio hasta su final natural. También es necesario combatir cualquier forma de violación de la dignidad, incluso cuando la tecnología o la economía están en juego, abriendo las puertas a nuevas formas de fraternidad solidaria. Hoy, en el Día de la vida consagrada, me gustaría que todos juntos en la plaza oremos por los hombres y mujeres consagrados que hacen mucho trabajo y muchas veces en secreto. Oremos juntos [Ave María] ¡Y un aplauso para los hombres y mujeres consagrados!

Los saludo a todos ustedes, romanos y peregrinos. En particular, estudiantes de Badajoz (España); los fieles de Cremona, Spoleto, Fano, Palau y Roseto degli Abruzzi. ¡Veo que hay muchos peregrinos polacos! Y peregrinos japoneses, ¡digamos adiós!

Les deseo a todos un buen domingo. Y por favor, no olvides rezar por mí. ¡Buen almuerzo y adiós!

Marie Antoine de Lavaur: impulsó Lourdes y fue un súper-apóstol respetado por los más anticlericales

El pasado viernes la Santa Sede publicaba los decretos de la Congregación para las Causas de los Santos los decretos que, entre otros, reconocían el martirio de varios religiosos españoles en la guerra civil española o en el conflicto armado de Guatemala en la década de 1980. Junto a ellos aparecían también reconocidas las virtudes heroicas de varios fundadores de órdenes y congregaciones religiosas.

Y casi sin destacar aparecía el nombre de un fraile capuchino francés, Marie Antoine de Lavaur (1825-1907), un religioso humilde que, sin embargo, fue un súper-apóstol durante su vida. Repasando su biografía parece imposible que pudiera realizar tantas obras, pero su predicación, su lectura de los corazones en la confesión, su apostolado con los más pobres así como con los distintos gremios atrajo a la fe a miles de personas. Y fue famoso por lograr impresionantes conversiones de grandes pecadores. Tanta era su fama que era ya conocido en vida como el “santo de Toulouse”.

La Virgen, Lourdes y la misión

Sin embargo, fue su profundo amor a la Virgen María el que caracterizó su vida. Conoció a santa Bernardette cuando todavía niña recibía las apariciones de María en Lourdes. De hecho, el modo de peregrinación que hoy conocemos de este santuario se debe principalmente al padre Marie Antoine de Lavaur. Fue el que inició las grandes peregrinaciones. Más de 100 llegó a dirigir este capuchino hasta su muerte en 1907. Y también es el que organizó las primeras procesiones de las antorchas, de los enfermos y del Santísimo Sacramento que a día de hoy siguen congregando a miles de personas en Lourdes.

Pero además con el deseo de seguir expandiendo por el mundo el amor a María, este fraile fundó precisamente en Lavaur, su pueblo, otro santuario mariano, conocido como Nuestra Señora de Pech o de la Consolación.

Fama de santidad incluso para los anticlericales

La fama de santidad de este capuchino la arrastraba ya en vida no sólo entre los católicos de la zona sur de Francia, zona que recorrió predicando y convirtiendo, sino también entre sectores muy anticlericales.

El día de su entierro, el 10 de febrero de 1907, más de cincuenta mil personas se agolparon en Toulouse al paso del cortejo fúnebre de este sacerdote que fundó en esta ciudad francesa el convento capuchino en el que viviría durante toda su vida.

La Dépêche, el diario regional de ideología de izquierdas y anticlerical hablaba así de este sacerdote tras su muerte: “Este hijo de San Francisco, muy popular en algunos círculos, no quiso mantener ni una moneda para él y lo dio todo a los pobres. Corrió directamente hacia su objetivo y en sus audaces zancadas nadie encontró motivos para burlarse de él…”.

Consagrado a la Virgen al nacer

Este amor a la Virgen que le acompañó siempre durante su fecunda vida le venía desde su propio nacimiento. Su padre, Fréderic, lo llevó poco después de nacer ante la Madre de Dios. “Bendita Virgen, te lo consagro, él es tuyo”, dijo.

Desde niño ya quería ser sacerdote y su celo empezó a manifestarse muy pronto. Mientras estudiaba Teología antes de ser sacerdote, Marie Antoine deambulaba por Toulouse evangelizando en las calles a adolescentes sin hogar que realizaban trabajos precarios. Estos jóvenes que eran afiladores de cuchillos, zapateros o vendedores ambulantes fueron reunidos por este joven aspirante en varias cofradías y asociaciones, volviendo a la fe de la Iglesia.

Incansable en el anuncio del Evangelio

Nada más ser ordenado sacerdote en 1850 vio la necesidad de recorrer los campos en busca de aquellos agricultores que privados en muchos casos de la asistencia religiosa habían abandonado la fe. Y así fue como acabaría estableciendo la Sociedad de San Vicente de Paúl para magistrados, a las mujeres bajo la bandera de María o a los pobres con El Pan de San Antonio de Padua.

Sin embargo, durante una peregrinación al santuario de Nuestra Señora de Bout-du-Puy el Señor le dijo: “¡serás capuchino!”.  Y pese a la resistencia que encontró en su entorno se acabaría convirtiendo en fraile y precisamente en el gran apóstol del sur de Francia.

“Cada misión es una guerra”

Pronto su predicación y su arrollador carisma fue produciendo numerosas conversiones, y así empezó a realizar las más de 700 misiones por todo el sur de Francia. “Cada misión es una guerra. Así que siempre he sentido la necesidad de colocarlas bajo la bandera de la Madre de los guerreros (María)”.

Su anuncio del Evangelio empezó a atraer a multitudes a las iglesias, muchos de ellos alejados que volvieron a los sacramentos. Entre ellos destacaban conocidos pecadores públicos.

Según afirmaba el padre Lavaur “no es suficiente, en este momento, tener una gran fe: viva, informada, iluminada. Debe ser militante y triunfante. El mal debe ser derrotado con fe. No hay otra forma”.

Transformando vidas y corazones

Dada esta forma de ser tan contundente congeniaba también muy bien con los hombres. Muchos de ellos empezaron a ir a escuchar sus sermones después del trabajo, algo impensable para muchos. Y así logró que volvieran a la confesión donde tenía el don del discernimiento y de leer los corazones.

Una anécdota que explica el carisma de Marie Antoine de Lavaur ocurrió en enero de 1875 en la localidad de Gondrin. Allí desde su taller, un zapatero se burlaba de los que iban corriendo para escuchar el sermón de este capuchino, al que llamaba el “vagabundo descalzo”.  El religioso fue a verle y le pidió que le arreglara sus sandalias. Dos días después fue a recogerlas y dio un beso a este hombre. Pero este zapatero tenía un tumor en la cara que le había convertido en el apestado de la aldea.  Sentir los labios del sacerdote en su herida y encontrarse con su mirada de amor y paz transformó a este hombre. A partir de ese día, el zapatero volvió a la Iglesia y pregonaba su santidad.

Busto de este fraile capuchino en Lourdes, donde se reconoce cómo introdujo la procesión de las antorchas
Sin embargo, todo este ‘éxito’ él lo atribuía directamente a la Virgen María, de la que siempre hablaba con un profundo amor. “El corazón de una madre es una obra maestra de Dios, y el Corazón de María es el más hermoso de todos los corazones de las madres. En ella, Dios y el hombre se reunieron para darse un beso de amor santo y eterno”.

Por ello, este capuchino francés predicó sobre María, le consagró parroquias, fundó cofradías y asociaciones bajo su patrocinio y organizó numerosas peregrinaciones a capillas dedicadas a Ella. “En todas mis misiones la buena Virgen me ha ayudado visiblemente”, explicaba. Entonces, cada vez que había un lugar de peregrinación cercano, este religioso dirigía a toda la parroquia a la que había evangelizado para dar las gracias a María.

Y todavía no había llegado el turno de Lourdes.  En julio de 1858, cuando estaban concluyendo las apariciones, Marie Antoine de Lavaur conoció personalmente a Bernardette Soubirous. Durante una de las apariciones, la Virgen había pedido que se construyera una capilla y la gente fuera en peregrinación a Lourdes.


Estas palabras no dejaron indiferente a este capuchino, un súper-apóstol amante de María. Con el párroco de Lourdes, el padre Peyramale, se embarcó en numerosos proyectos en Lourdes. Fue quien dirigió las primeras grandes peregrinaciones organizadas a la gruta. Es en gran medida el fundador de la liturgia popular de Lourdes con las procesiones de las antorchas que comenzaron en 1863, la procesión con el Santísimo o la procesión de los enfermos. Fue también iniciativa la instalación del Vía Crucis que cada año recorren cientos de miles de peregrinos.

Allí en Lourdes Antoine Marie era feliz. Como predicador atraía a este lugar mariano a miles, entre ellos muchos alejados, a los que confesó también por miles. Y en Lourdes, y haciendo equipo con la Virgen, acabaría llevando multitudes a Cristo.

sábado, 1 de febrero de 2020

La MONUSCO, en entredicho

La misión más costosa en la historia de la ONU es incapaz de garantizar la paz en RDC
Entre el 30 de octubre y el 10 de diciembre, al menos 153 civiles han sido asesinados en el territorio de Beni, al este de República Democrática de Congo (RDC), en ataques atribuidos al grupo rebelde islamista de origen ugandés Allied Democratic Forces (ADF).

Con un sentimiento creciente de indefensión, la población de Beni salió a la calle el pasado 25 de noviembre en protesta por la ineficacia e inacción de las Fuerzas Armadas Congoleñas (FARDC) y de la MONUSCO, la Misión de Naciones Unidas (ONU) en RDC, ante las ejecuciones de civiles. Grupos de manifestantes atacaron el ayuntamiento de la ciudad y el cuartel de la MONUSCO en el barrio de Boikene, incendiando las dependencias y causando numerosos destrozos. Durante las protestas del día siguiente en Beni y Butembo, dos manifestantes murieron por disparos de los cascos azules, lo que contribuyó a enervar mucho más a una población que no comprende cómo un ejército bien armado no puede impedir masacres que ocurren a escasos kilómetros de sus acuartelamientos. El jefe de operaciones de paz de la ONU, Jean Pierre Lacroix, visitó Beni el 30 de noviembre para apoyar a las fuerzas de la ONU y lanzar un mensaje de tranquilidad.

La MONUSCO fue creada por la resolución 12.792 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el 30 de noviembre de 1999. Ha llegado a contar con más de 20.000 soldados y con un presupuesto anual que ya en 2014 superaba los 1.400 millones de dólares. A pesar de todo, durante estos 20 años de presencia han muerto en RDC más de 6 millones de personas en diferentes conflictos. Cada vez son más los congoleños que piensan que la MONUSCO ha fracasado completamente en su misión y piden su salida inmediata del país centroafricano. El movimiento ciudadano no violento LUCHA, en un comunicado firmado el pasado 6 de diciembre, propone su sustitución por una fuerza combatiente que apoye a las FARDC.

La periodista y premio Príncipe de Asturias en 2014, Caddy Adzuba, a preguntas ha destacado que la evidente ineficacia de la MONUSCO para asegurar la paz es estructural y política, dado que su mandato es únicamente de observación y solo puede intervenir militarmente en caso de autodefensa. Y Adzuba añade: «Tenemos la impresión de que aquellos que se sientan en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no tienen ningún interés en que la guerra termine en República Democrática de Congo. Son las multinacionales que mueven los hilos…, aunque hay intereses económicos a todos los niveles y las responsabilidades están compartidas, incluidos los políticos congoleños… Cada uno encuentra su trocito de pastel en este desorden organizado».

Domingo IV (Ciclo A) del tiempo ordinario

 Evangelio (Mt 5,1-12): En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».
PALABRA DE DIOS

COMPARTIMOS:

Hoy leemos este Evangelio tan conocido para todos nosotros, pero siempre tan sorprendente. Con este fragmento de las bienaventuranzas, Jesús nos ofrece un modelo de vida, unos valores, que según Él son los que nos pueden hacer felices de verdad.

La felicidad, seguramente, es la meta principal que todos buscamos en la vida. Y si preguntásemos a la gente cómo buscan ser felices, o dónde buscan su propia felicidad, nos encontraríamos con respuestas muy distintas. Algunos nos dirían que en una vida de familia bien fundamentada; otros que en tener salud y trabajo; otros, que en gozar de la amistad y del ocio..., y los más influidos quizá por esta sociedad tan consumista, nos dirían que en tener dinero, en poder comprar el mayor número posible de cosas y, sobre todo, en lograr ascender a niveles sociales más altos.

Estas bienaventuranzas que nos propone Jesús no son, precisamente, las que nos ofrece nuestro mundo de hoy. El Señor nos dice que serán «bienaventurados» los pobres de espíritu, los mansos, los que lloran, los que tienen hambre y sed de la justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que buscan la paz, los perseguidos por causa de la justicia... (cf. Mt 5,3-11).

Este mensaje del Señor es para los que quieren vivir unas actitudes de desprendimiento, de humildad, de deseo de justicia, de preocupación e interés por los problemas del prójimo, y todo lo demás lo dejan en un segundo término.

¡Cuánto bien podemos hacer rezando, o practicando alguna corrección fraterna, cuando nos critiquen por creer en Dios y por pertenecer a la Iglesia! Nos lo dice claramente Jesús en su última bienaventuranza: «Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa» (Mt 5,11).

San Basilio nos dice que «no se debe tener al rico por dichoso sólo por sus riquezas; ni al poderoso por su autoridad y dignidad; ni al fuerte por la salud de su cuerpo... Todas estas cosas son instrumentos de la virtud para los que las usan rectamente; pero ellas, en sí mismas, no contienen la felicidad».