domingo, 5 de enero de 2020

Ponerse en camino, por el obispo de Terrassa

Mañana celebraremos la fiesta de la Epifanía del Señor, de su manifestación a la humanidad, representada por los Magos, que llegaron a Jerusalén desde las tierras de Oriente y preguntaron por el Rey de los judíos que había nacido. Ellos se habían puesto en camino por rutas desconocidas siguiendo la estrella. María y José también tuvieron que ponerse en camino a Egipto, al ser avisados por el ángel del Señor de que Herodes quería matar al niño. Del mismo modo, recordamos que en el libro del Génesis que el Señor dice a Abrán que salga de su tierra, de su patria, de la casa de tu padre, hacia la tierra que le mostrará, y Moisés, cuando recibe la llamada de Dios con la misión de liberar a los hebreos de la esclavitud Egipto se pondrá en camino, tal como narra el libro del Éxodo.

El hecho de ponerse en camino para ir a una tierra nueva que el Señor mostrará, para liberar a pueblo hebreo, para encontrar al Rey de los judíos, o para salvaguardar la vida de Jesús, revela la disposición de salir de sí mismos para cumplir la voluntad de Dios. Ahora bien, sólo se puede escuchar la voz del Señor si se vive en la sintonía de la fe, atento a los signos de su presencia. Abrahán, Moisés, los Magos, José y María, tendrán el coraje de abandonar sus posesiones, sus comodidades, sus seguridades.

Creer en Dios significa dejar que su Palabra oriente la vida en las grandes decisiones y en los pequeños detalles, significa fundamentar en él la existencia. La fe nos hace peregrinos en la tierra, encarnados en el mundo y en la historia, pero en camino hacia la patria celestial. El creyente vive según unos criterios que a menudo no coinciden con las modas o la opinión del momento y debe observar una conducta que no concuerda con la manera común de pensar. Pero es que el peregrino no debe tener miedo de ir «contra la corriente» para vivir su fe, ya que sigue su camino con la certeza de la presencia del Señor en su vida y en la historia.

La fe será puesta a prueba tarde o temprano. El pueblo de Israel, al avanzar por el desierto y topar con las primeras dificultades, sorprendentemente, murmura contra Moisés. Con sus protestas está demostrando que no acaba de confiar en que el Señor lo seguirá sosteniendo en medio de los peligros, que no confía en su providencia. Las pruebas a lo largo del camino son oportunidades para apoyarse sobre todo en Dios. Es preciso permanecer atentos a su voz, pendientes de su Palabra, que guía y sostiene en medio de las pruebas. Es Dios mismo quien conduce y conforta, quien fortalece el corazón. La experiencia del pueblo de Israel en el Éxodo es, ante todo, la experiencia de Dios liberador.

María y José se vieron obligados a huir a Egipto pasando por la difícil experiencia de emigrar de su tierra. Sin tiempo para planificar debidamente el viaje, con unos medios precarios, en dirección a un país que desconocían. Vivieron en Egipto como unos emigrantes más, hasta que de nuevo un ángel anunció a José que podían volver a la tierra de Israel. Ellos habían acogido el misterio de Dios que irrumpió poderosamente en sus vidas y confiaban en el Señor. Han renunciado a sí mismos y conforman su voluntad a la de Dios, llevando a cabo la misión que el Señor les encomienda con fidelidad y sencillez.

Comenzamos un nuevo año. Un nuevo año es como un talento que recibimos de de Dios y que hemos de hacer fructificar; es una nueva oportunidad para trabajar en la construcción del reino de Dios, para mejorar las cosas, para aportar nuestra pequeña pero imprescindible colaboración. Pongámonos en camino sin miedo, con todo el ímpetu y la esperanza de que seamos capaces. María nos acompaña siempre. Santo y feliz año nuevo.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa
5 de enero de 2020

sábado, 4 de enero de 2020

Significado de Epifanía del Señor

Qué es Epifanía del Señor:
La Epifanía del Señores una celebración cristiana. Etimológicamente, la palabra "epifanía" significa "manifestación" y referida al Señor corresponde a los momentos en que Jesús se manifiesta o se revela al mundo. Habitualmente se identifica con el Día de Reyes, sin embargo, en la tradición cristiana existen al menos tres momentos en los que Jesús se manifiesta.

Epifanía a los Magos de Oriente
Se celebra el Día de Reyes o Día de los Reyes Magos y se trata de la Epifanía más conocida. Tiene lugar el día 6 de enero y forma parte de las celebraciones litúrgicas de la Navidad. Las celebraciones asociadas a este acontecimiento varían en función de cada país. En algunos lugares de tradición católica es habitual ofrecer regalos y preparar dulces especiales.

Originariamente, en antiguas culturas orientales se celebraba en esta fecha el aumento de la luz solar tras el solsticio de inverno, como acontemiento asociado a la llegada de la luz y al fin de las tinieblas. La Epifanía a los Magos de Oriente se hizo coincidir con las celebraciones consideradas paganas y que adoraban al sol.

En la doctrina católica, el niño Jesús se revela ante los Magos, representantes de otras civilizaciones y del mundo pagano, que lo identifican como el Mesías. La llegada de un Salvador había sido anunciada en varios textos del Antiguo Testamento por lo que este momento es de gran importancia.

El encuentro con Jesús aparece relatado en el Evangelio según San Mateo: “Al ver la estrella, los sabios se llenaron de alegría. Luego entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre. Y arrodillándose, lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron oro, incienso y mirra." (Mt 2:10-11)

Domingo II después de Navidad

Evangelio (Jn 1,1-18): En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.

Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él y clama: «Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado.
PALABRA DE DIOS

COMPARTIMOS:

Hoy, el Evangelio de Juan se nos presenta en una forma poética y parece ofrecernos, no solamente una introducción, sino también como una síntesis de todos los elementos presentes en este libro. Tiene un ritmo que lo hace solemne, con paralelismos, similitudes y repeticiones buscadas, y las grandes ideas trazan como diversos grandes círculos. El punto culminante de la exposición se encuentra justo en medio, con una afirmación que encaja perfectamente en este tiempo de Navidad: «Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14).

El autor nos dice que Dios asumió la condición humana y se instaló entre nosotros. Y en estos días lo encontramos en el seno de una familia: ahora en Belén, y más adelante con ellos en el exilio de Egipto, y después en Nazaret.

Dios ha querido que su Hijo comparta nuestra vida, y —por eso— que transcurra por todas las etapas de la existencia: en el seno de la Madre, en el nacimiento y en su constante crecimiento (recién nacido, niño, adolescente y, por siempre, Jesús, el Salvador).

Y continúa: «Hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad» (Ibidem). También en estos primeros momentos, lo han cantado los ángeles: «Gloria a Dios en el cielo», «y paz en la tierra» (cf. Lc 2,14). Y, ahora, en el hecho de estar arropado por sus padres: en los pañales preparados por la Madre, en el amoroso ingenio de su padre —bueno y mañoso— que le ha preparado un lugar tan acogedor como ha podido, y en las manifestaciones de afecto de los pastores que van a adorarlo, y le hacen carantoñas y le llevan regalos.

He aquí cómo este fragmento del Evangelio nos ofrece la Palabra de Dios —que es toda su Sabiduría—. De la cual nos hace participar, nos proporciona la Vida en Dios, en un crecimiento sin límite, y también la Luz que nos hace ver todas las cosas del mundo en su verdadero valor, desde el punto de vista de Dios, con “visión sobrenatural”, con afectuosa gratitud hacia quien se ha dado enteramente a los hombres y mujeres del mundo, desde que apareció en este mundo como un Niño.

viernes, 3 de enero de 2020

Los Reyes Magos también escriben

Hemos leído todas cartas de este año. Nos ha sorprendido y nos ha conmovido ver que todos estáis pidiendo lo mismo. Y hemos decidido que si, que lo tendréis. Os traemos la felicidad (puede ser la alegría, la libertad, la esperanza, el amor, la amistad…).

¿Una felicidad plena y total? No, porque no existe felicidad plena y total: cabe conquistarla un poco cada día e ir mejorándola siempre.

En el año 2019 tendréis felicidad, pero id haciéndoos a la idea de que en la situación alcanzada también encontraréis falta de felicidad.

Mirad también que la felicidad es un juguete muy caro y muy delicado. Un juguete, podríamos decir, con el que no se puede jugar. Mejor: más que un juguete es un instrumento, una herramienta, un estado del espíritu, una forma de ser.
No quisiéramos que se os deshaga entre los dedos. Por eso, os aconsejamos que os atengáis a este manual de instrucciones para que podáis poner en funcionamiento la felicidad que os regalamos:

No se os ocurra usarla para romperla en la cabeza de los demás.
No la destripéis para ver que hay dentro.
No le tengáis miedo, y por eso intentad usarla desde ahora.
No os canséis de ella a los cuatro días, como ha ocurrido otras veces con otros juguetes que habéis tenido.
No permitáis que nadie os la robe.
Dejad que juegue con ella todo el que quiera.
No estropeéis la que también llevaremos a otros.
No la pongáis en manos de inexpertos.
No pongáis dentro de su caja otras cosas que no sean la felicidad. No la confundáis.
No la guardéis escondida, pensando que se desgasta al usarla.
Haced que rinda lo más que podáis.
No le quitéis ninguna pieza, ya que sólo funciona entera.
Dadle buen trato y haced que os dure.
Si sabéis jugar con ella como se debe, el año que viene os traeremos más.
Melchor, Gaspar y Baltasar

jueves, 2 de enero de 2020

TE DIRÉ, TE DIRÉ, MI AMOR, REY MÍO


TE DIRÉ MI AMOR


En la quietud de la tarde cuando los ojos se cierran

y se abren los corazones, te diré mi amor.

Con una mirada suave, te lo diré contemplando

tu cuerpo que en pajas yace,

te diré mi amor


TE DIRÉ MI AMOR, REY MÍO

TE DIRÉ MI AMOR.


Adorándote en la carne te lo diré con mis besos

quizá con gotas de sangre, te diré mi amor.

Con los hombres y los ángeles

con el aliento del cielo que expiran los animales

te diré mi amor


TE DIRÉ MI AMOR, REY MÍO

TE DIRÉ MI AMOR.


Con el amor de tu madre, con los labios de tu esposa

y con la fe de tus mártires, te diré mi amor

Oh Dios del amor más grande, bendito en la Trinidad,

que has venido a nuestro valle.

Te diré mi amor


TE DIRÉ MI AMOR, REY MÍO

TE DIRÉ MI AMOR.


LETRA: Himno de la liturgia de las horas

Convino que Cristo llevase una vida pobre en este mundo” (Santo Tomás de Aquino)

Aún resuenan los ecos de la Navidad, que la Iglesia celebra durante esta semana de la llamada octava de Navidad, hasta la fiesta del 1 de enero: la Maternidad divina de María. En este contexto, solemos mirar con frecuencia el Nacimiento de Jesús en Belén con cierto romanticismo. Es cierto que algo tan inaudito como que Dios se haga hombre en la forma de un recién nacido sólo se explica por un amor infinito, a la medida de Dios, y eso es innegable, pero es un amor que toma una forma misteriosa: la de la debilidad y la pobreza. Y en eso hay una gran enseñanza.

La sensación que trasmite un bebé recién nacido es, por un lado, de extrema fragilidad, como si se fuera a romper y a la vez de dependencia, pues reclama nuestro cuidado. No se basta a sí mismo, sino que necesita de los demás. Así nació Cristo: dependiente del cuidado de sus padres, frágil, necesitado, todo lo contrario de la autosuficiencia del orgulloso que no necesita a nadie.

Pero además nace en medio de una pobreza exterior muy llamativa y para nada romántica: Sus padres no encontraron lugar en casas ni en la posada, y tuvieron que refugiarse en una cueva da animales, buscando el calor entre ellos, ateridos por el frío del invierno. No les acogieron… Pobreza de cosas, extrema, hasta el punto de reclinar a Jesús recién nacido en un pesebre de pajas donde comían los animales. Sin medios de subsistencia y sobreviviendo gracias a los regalos de los pastores de la zona, gente nada bien posicionada que fue a rendirle homenaje. Parece increíble que todo un Dios –infinito y omnipotente- pase necesidad y sea rechazado. Pero, como dice santo Tomás, “convino que Cristo llevase una vida pobre en este mundo” (Suma Teológica, IIIa, q. 40, a. 3, c), sujeto, por haber asumido nuestra naturaleza humana, a la debilidad de nuestra carne, al cansancio, al hambre, al frío, y a la muerte (Ibid, q. 14, a. 1). Al ser uno de nosotros, pudo darnos “ejemplo de paciencia… soportando con fortaleza los sufrimientos y los defectos humanos” (idem); además de que así “se manifestaba… su humanidad, que es el camino para llegar a la divinidad” (ibid, ad. 4).

La pobreza y la invitación a la austeridad de la vida de Cristo pobre en Belén siguen siendo una lección actual para cada uno. La razón la presenta claramente el Aquinate: asumió la pobreza, pues “lo mismo que aceptó la muerte corporal para darnos la vida espiritual, de igual modo soportó la pobreza temporal para darnos las riquezas espirituales” (Ibid, IIIa, q. 40, a. 3). Las riquezas espirituales, las que Cristo nos trae, no sólo las distingue aquí de las materiales –manifiestas a los sentidos- sino que, más aún, las contrapone. La razón de ello es que “la abundancia de riquezas da ocasión de ensoberbecerse” (ibid, ad 1), por eso, “en quien es voluntariamente pobre, como lo fue Cristo, la misma pobreza es señal de humildad suprema” (ad. 3). Humildad que se opone a la soberbia.

La actualidad de esta invitación está vigente, por lo demás, en las reiteradas llamadas del Papa Francisco a vivir en austeridad de vida y a ser responsables en la administración de los bienes de la naturaleza y el cuidado de la casa común. Actualidad que cobra fuerza a medida que se acerca la visita del Santo Padre a Chile, a sólo unas semanas. Actualidad reiterada con fuerza, por último, a través de la vida y mensaje de Francisco de Asís, personaje del Tema Sello 2017, el mismo que hizo por primera vez un pesebre viviente mostrando la pobreza y la cercanía de Cristo y, por lo mismo, la libertad que da el desprendimiento y la apertura a los bienes espirituales, los del cielo, los que el Niño Dios nos promete. Por eso contemplando al Niño Jesús en pobreza, ¿quién querrá aferrarse a las riquezas?

Esther Gómez

miércoles, 1 de enero de 2020

ÁNGELUS DEL PAPA FRANCISCO


SOLEMNIDAD DE MARÍA SANTA MADRE DE DIOS,DÍA MUNDIAL DE LA PAZ

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! Y feliz año nuevo!

Anoche terminamos el año 2019 agradeciendo a Dios por el regalo del tiempo y todos sus beneficios. Hoy comenzamos 2020 con la misma actitud de gratitud y alabanza . No es obvio que nuestro planeta haya comenzado una nueva gira alrededor del sol y que los seres humanos sigamos viviendo allí. No es obvio, de hecho, siempre es un "milagro" ser sorprendido y agradecido.

El primer día del año, la Liturgia celebra a la Santa Madre de Dios, María, la Virgen de Nazaret, que dio a luz a Jesús, el Salvador. Ese niño es la bendición de Diospara cada hombre y mujer, para la gran familia humana y para el mundo entero. Jesús no eliminó el mal del mundo, sino que lo derrotó desde la raíz. Su salvación no es mágica, pero es una salvación "paciente", es decir, implica la paciencia del amor, que se hace cargo de la iniquidad y le quita su poder. La paciencia del amor: el amor nos hace pacientes. Muchas veces perdemos la paciencia; yo también, y me disculpo por el mal ejemplo de ayer [probablemente se refiere a la reacción hacia una persona que lo había tirado en la Piazza]. Por esta razón, al contemplar la escena de la Natividad, vemos, con los ojos de la fe, el mundo renovado, liberado del dominio del mal y puesto bajo el señorío real de Cristo, el Niño que yace en el pesebre.

Es por eso que hoy la Madre de Dios nos bendice . ¿Y cómo nos bendice Nuestra Señora? Mostrándonos al Hijo. Lo toma en sus brazos y nos lo muestra, por lo que nos bendice. Bendice a toda la Iglesia, bendice al mundo entero. Jesús, como cantaban los Ángeles en Belén, es "alegría para todo el pueblo", es la gloria de Dios y la paz para los hombres (cf. Lc 2, 14). Y esta es la razón por la cual el Santo Papa Pablo VI quería dedicar el primer día del año a la paz, es el Día de la Paz, a la oración, la conciencia y la responsabilidad por la paz. Para este año 2020, el Mensaje es así: la paz es un camino de esperanza , un camino en el que avanzamos a través del diálogo , elreconciliación y conversión ecológica .

Por lo tanto, fijemos nuestra mirada en la Madre y el Hijo que ella nos muestra. ¡A principios de año, déjanos bendecirte! Permitámonos ser bendecidos por Nuestra Señora con su Hijo.

Jesús es la bendición para aquellos que están oprimidos por el yugo de la esclavitud, la esclavitud moral y la esclavitud material. Él libera con amor. Para aquellos que han perdido su autoestima al ser prisioneros de vicios, Jesús les dice: el Padre los ama, no los abandona, espera su regreso con inquebrantable paciencia (cf. Lk15,20). A quienes son víctimas de la injusticia y la explotación y no ven la salida, Jesús les abre la puerta de la fraternidad, donde encontrar rostros, corazones y manos acogedores, donde compartir amargura y desesperación, y recuperar algo de dignidad. Para aquellos que están gravemente enfermos y se sienten abandonados y desanimados, Jesús se acerca, toca las heridas con ternura, vierte el aceite del consuelo y transforma la debilidad en la fuerza del bien para deshacer los nudos más enredados. Para aquellos en prisión y tentados a acercarse a sí mismos, Jesús reabre un horizonte de esperanza, comenzando con un pequeño destello de luz.

Queridos hermanos y hermanas, descendamos de los pedestales de nuestro orgullo, todos tenemos la tentación del orgullo, y pidamos la bendición de la Santa Madre de Dios, la humilde Madre de Dios. Ella nos muestra a Jesús: seamos bendecidos, abramos nuestros corazones a su bondad. Así, el año que comienza será un viaje de esperanza y paz, no en palabras, sino a través de gestos diarios de diálogo, reconciliación y cuidado de la creación.

Después del angelus

Queridos hermanos y hermanas!

A todos ustedes aquí en la Plaza de San Pedro y conectados a través de los medios , les extiendo mis mejores deseos de paz y bien para el nuevo año.

Doy las gracias al Presidente de la República Italiana, Honorable Sergio Mattarella, por el pensamiento que me dirigió en su mensaje de fin de año, y le respondo al invocar la bendición de Dios en su alta misión.

Saludo calurosamente a los participantes en el evento "Paz en todas las tierras". Este evento está organizado por la Comunidad de Sant'Egidio en Roma y en muchas ciudades de todo el mundo. También tienen una escuela para la paz. ¡Adelante! Saludo a los peregrinos de los Estados Unidos de América, Nueva Zelanda y España; jóvenes italianos, albaneses y malteses junto con las Hermanas de la Caridad; los amigos y voluntarios de la "Fraterna Domus".

Extiendo mi saludo y aliento a todas las iniciativas por la paz que las Iglesias, asociaciones y movimientos eclesiales particulares han promovido en este Día de la Paz: reuniones de oración y fraternidad acompañadas de solidaridad con los más pobres. En particular, recuerdo la marcha que tuvo lugar ayer por la tarde en Rávena.

Mis pensamientos también se dirigen a los muchos voluntarios que, en lugares donde la paz y la justicia están amenazadas, eligen con valentía estar presentes de forma no violenta y desarmada; así como al personal militar que opera en misiones de mantenimiento de la paz en muchas áreas de conflicto. Muchas gracias a ellos!

Para todos, creyentes y no creyentes, porque todos somos hermanos, deseo no dejar de esperar que un mundo de paz se construya juntos día a día. Y por favor no olvides rezar por mí. Que tengas un buen almuerzo y adiós.