domingo, 6 de octubre de 2019

ÁNGELUS DEL PAPA FRANCISCO

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El pasaje del Evangelio de hoy (ver Lucas 17 : 10-10) presenta el tema de la fe, presentado por la solicitud de los discípulos: "Aumenta la fe en nosotros" (v. 6). Una hermosa oración, que debemos orar tanto durante el día: "Señor, ¡aumenta la fe en mí!" Jesús responde con dos imágenes: la semilla de mostaza y el sirviente disponible. "Si tuvieras fe tanto como una semilla de mostaza, podrías decirle a este árbol de morera:" Desarraigado e ir a plantarte en el mar ", y te obedecería" (v. 6). La morera es un árbol robusto, bien enraizado en la tierra y resistente a los vientos. Jesús, por lo tanto, quiere dejar en claro que la fe, aunque sea pequeña, puede tener la fuerza para desarraigar incluso una mora. Y luego trasplantarlo al mar, lo cual es algo aún más improbable: pero nada es imposible para aquellos que tienen fe, porque no confían en su propia fuerza, sino en Dios, que puede hacer todo.

La fe comparable a la semilla de mostaza es una fe que no es soberbia y segura de sí misma; ¡No pretende ser el de un gran creyente que a veces hace el tonto! Es una fe que, en su humildad, siente una gran necesidad de Dios y en poco se abandona con plena confianza en Él. Es la fe la que nos da la capacidad de mirar con esperanza las vicisitudes alternativas de la vida, lo que nos ayuda a aceptar también las derrotas. , los sufrimientos, en la conciencia de que el mal nunca tiene, nunca tendrá, la última palabra.

¿Cómo podemos entender si realmente tenemos fe, es decir, si nuestra fe, aunque pequeña, es genuina, pura, genuina? Jesús nos lo explica al indicar cuál es la medida de la fe: el servicio . Y lo hace con una parábola que a primera vista es un poco desconcertante, porque presenta la figura de un maestro mandón e indiferente. Pero precisamente esta forma de actuar del maestro pone de manifiesto cuál es el verdadero centro de la parábola, esa es la actitud de disponibilidad del servidor. Jesús quiere decir que este es el hombre de fe hacia Dios: se vuelve completamente a su voluntad, sin cálculos ni afirmaciones.

Esta actitud hacia Dios también se refleja en la forma de comportarse en comunidad: se refleja en la alegría de estar al servicio de los demás, encontrando en esto su propia recompensa y no en los reconocimientos y las ganancias que pueden derivarse de ella. Esto es lo que Jesús enseña al final de esta historia: "Cuando hayas hecho todo lo que se te ha ordenado, di:" Somos siervos inútiles. Hemos hecho lo que teníamos que hacer "" (v. 10).

Servidores inútiles, es decir, sin pretender agradecer, sin reclamos. "Somos siervos inútiles" es una expresión de humildad, disponibilidad que es tan buena para la Iglesia y recuerda la actitud correcta para trabajar en ella: el servicio humilde del que Jesús nos dio el ejemplo, lavando los pies de los discípulos ( ver Jn 13 : 3-17).

Que la Virgen María, una mujer de fe, nos ayude a seguir este camino. Nos dirigimos a ella en la víspera de la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, en comunión con los fieles reunidos en Pompeya para la tradicional Súplica.

Después del angelus

Queridos hermanos y hermanas!

La celebración eucarística con la que comenzamos la Asamblea especial del Sínodo de los obispos para la región pan-amazónica acaba de terminar en la basílica de San Pedro . Durante tres semanas, los Padres sinodales, reunidos en torno al Sucesor de Pedro, reflexionarán sobre la misión de la Iglesia en la Amazonía, la evangelización y la promoción de una ecología integral. Les pido que acompañen este evento eclesial con oración, para que se pueda vivir en comunión fraterna y docilidad con el Espíritu Santo, quien siempre muestra las formas de dar testimonio del Evangelio.

Les agradezco a todos ustedes peregrinos que han venido en grandes cantidades de Italia y de muchas partes del mundo. Saludo a los fieles de Heidelberg, Alemania, y de Rozlazino, Polonia; los estudiantes de Dillingen, en Alemania también, y los del Instituto St. Alphonsus de Bella Vista, Argentina.

Saludo al grupo de Fara Vicentino y Zugliano, las familias de Alta Val Tidone, los peregrinos de los Castelli Romani que han marchado por la paz y los de Camisano Vicentino que han venido por la Vía Francigena por una iniciativa de solidaridad.

Les deseo a todos un buen domingo. Y por favor no olvides rezar por mí. ¡Buen almuerzo y adiós!

SANTA MISA DE APERTURA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS PARA AMAZONIA


HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

El apóstol Pablo, el mayor misionero de la historia de la Iglesia, nos ayuda a “hacer Sínodo”, a “caminar juntos”. Lo que escribe Timoteo parece referido a nosotros, pastores al servicio del Pueblo de Dios.

Ante todo dice: «Te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos» (2 Tm 1,6). Somos obispos porque hemos recibido un don de Dios. No hemos firmado un acuerdo, no nos han entregado un contrato de trabajo “en propia mano”, sino la imposición de manos sobre la cabeza, para ser también nosotros manos que se alzan para interceder y se extienden hacia los hermanos. Hemos recibido un don para ser dones. Un don no se compra, no se cambia y no se vende: se recibe y se regala. Si nos aprovechamos de él, si nos ponemos nosotros en el centro y no el don, dejamos de ser pastores y nos convertimos en funcionarios: hacemos del don una función y desaparece la gratuidad, así terminamos sirviéndonos de la Iglesia para servirnos a nosotros mismos. Nuestra vida, sin embargo, por el don recibido, es para servir. Lo recuerda el Evangelio, que habla de «siervos inútiles» (Lc 17,10). Es una expresión que también puede significar «siervos sin beneficio». Significa que no nos esforzamos para conseguir algo útil para nosotros, un beneficio, sino que gratuitamente damos porque lo hemos recibido gratis (cf. Mt 10,8). Toda nuestra alegría será servir porque hemos sido servidos por Dios, que se ha hecho nuestro siervo. Queridos hermanos, sintámonos convocados aquí para servir, poniendo en el centro el don de Dios.

Para ser fieles a nuestra llamada, a nuestra misión, san Pablo nos recuerda que el don se reaviva. El verbo que usa es fascinante: reavivar literalmente, en el original, es “dar vida al fuego” [anazopurein]. El don que hemos recibido es un fuego, es un amor ardiente a Dios y a los hermanos. El fuego no se alimenta por sí solo, muere si no se mantiene vivo, se apaga si las cenizas lo cubren. Si todo permanece como está, si nuestros días están marcados por el “siempre se ha hecho así”, el don desaparece, sofocado por las cenizas de los temores y por la preocupación de defender el status quo. Pero «la Iglesia no puede limitarse en modo alguno a una pastoral de “mantenimiento” para los que ya conocen el Evangelio de Cristo. El impulso misionero es una señal clara de la madurez de una comunidad eclesial» (Benedicto XVI, Exhort. apost. postsin. Verbum Domini, 95). Porque la Iglesia siempre está en camino, siempre en salida, jamás cerrada en sí misma. Jesús no ha venido a traer la brisa de la tarde, sino el fuego sobre la tierra.

El fuego que reaviva el don es el Espíritu Santo, dador de los dones. Por eso san Pablo continúa: «Vela por el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros (2 Tm 1,14). Y también: «Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de prudencia» (v. 7). No es un espíritu cobarde, sino de prudencia. Alguno piensa que la prudencia es una virtud “aduana”, que detiene todo para no equivocarse. No, la prudencia es una virtud cristiana, es virtud de vida, más aún, la virtud del gobierno. Y Dios no ha dado este espíritu de prudencia. Pablo contrapone la prudencia a la cobardía. ¿Qué es entonces esta prudencia del Espíritu? Como enseña el Catecismo, la prudencia «no se confunde ni con la timidez o el temor», si no que «es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo» (n. 1806). La prudencia no es indecisión, no es una actitud defensiva. Es la virtud del pastor, que, para servir con sabiduría, sabe discernir, sensible a la novedad del Espíritu. Entonces, reavivar el don en el fuego del Espíritu es lo contrario a dejar que las cosas sigan su curso sin hacer nada. Y ser fieles a la novedad del Espíritu es una gracia que debemos pedir en la oración. Que Él, que hace nuevas todas las cosas, nos dé su prudencia audaz, inspire nuestro Sínodo para renovar los caminos de la Iglesia en Amazonia, de modo que no se apague el fuego de la misión.

El fuego de Dios, como en el episodio de la zarza ardiente, arde pero no se consume (cf. Ex 3,2). Es fuego de amor que ilumina, calienta y da vida, no fuego que se extiende y devora. Cuando los pueblos y las culturas se devoran sin amor y sin respeto, no es el fuego de Dios, sino del mundo. Y, sin embargo, cuántas veces el don de Dios no ha sido ofrecido sino impuesto, cuántas veces ha habido colonización en vez de evangelización. Dios nos guarde de la avidez de los nuevos colonialismos. El fuego aplicado por los intereses que destruyen, como el que recientemente ha devastado la Amazonia, no es el del Evangelio. El fuego de Dios es calor que atrae y reúne en unidad. Se alimenta con el compartir, no con los beneficios. El fuego devorador, en cambio, se extiende cuando se quieren sacar adelante solo las propias ideas, hacer el propio grupo, quemar lo diferente para uniformar todos y todo.

Reavivar el don; acoger la prudencia audaz del Espíritu, fieles a su novedad; san Pablo dirige una última exhortación: «No te avergüences del testimonio […]; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios» (2 Tm 1,8). Pide testimoniar el Evangelio, sufrir por el Evangelio, en una palabra, vivir por el Evangelio. El anuncio del Evangelio es el primer criterio para la vida de la Iglesia: es su misión, su identidad. Poco después Pablo escribe: «Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación» (4,6). Anunciar el Evangelio es vivir el ofrecimiento, es testimoniar hasta el final, es hacerse todo para todos (cf. 1 Cor 9,22), es amar hasta el martirio. Agradezco a Dios porque en el Colegio Cardenalicio hay algunos hermanos cardenales mártires, que han probado, en la vida, la cruz del martirio. De hecho, subraya el Apóstol, se sirve el Evangelio no con la potencia del mundo, sino con la sola fuerza de Dios: permaneciendo siempre en el amor humilde, creyendo que el único modo para poseer de verdad la vida es perderla por amor.

Queridos hermanos: Miremos juntos a Jesús Crucificado, su corazón traspasado por nosotros. Comencemos desde allí, porque desde allí ha brotado el don que nos ha generado; desde allí ha sido infundido el Espíritu Santo que renueva (cf. Jn 19,30). Desde allí sintámonos llamados, todos y cada uno, a dar la vida. Muchos hermanos y hermanas en Amazonia llevan cruces pesadas y esperan la consolación liberadora del Evangelio y la caricia de amor de la Iglesia. Tantos hermanos y hermanas en Amazonia han gastado su vida. Permitidme de repetir las palabras de nuestro amado Cardenal Hummes. Cuando él llega a aquellas pequeñas ciudades de Amazonia, va a los cementerios a buscar la tumba de los misioneros. Un gesto de la Iglesia para aquellos que han gastado la vida en Amazonia. Y después, un poco de astucia, dice al Papa: “No se olvide de ellos. Merecen ser canonizados”. Por ellos, por estos que están dando la vida ahora, por aquellos que han gastado la propia vida, con ellos, caminemos juntos.

sábado, 5 de octubre de 2019

Inauguran en Estados Unidos el Museo de la Oración Familiar inspirado en el Padre Peyton

Inspirado en la famosa frase “Familia que reza unida, permanece unida”, que pronunció el venerable padre Patrick Peyton, se inauguró el pasado domingo 15 de septiembre en North Easton, Massachusetts, Estados Unidos, el Museum of Family Prayer, el Museo de Oración Familiar, según informa la agencia Gaudium Press. Un lugar auspiciado por la organización Holy Cross Family Ministries, dedicada a continuar el legado del padre Peyton.

El Museo presenta el testimonio y la historia de vida del presbítero irlandés-norteamericano, el cual es conocido como “El Sacerdote del Rosario”, ya que promovió en todo el mundo la devoción a la Virgen, a través del rezo del Santo Rosario, y, sobre todo, la oración familiar.

“Nuestra esperanza es que cuando la gente venga se sumerja en la oración, comenzando con oraciones a la Sagrada Familia de Nazaret (...) El objetivo es sumergir a las personas que vienen aquí como peregrinos en oración, especialmente la oración familiar”, ha explicado el Padre Willy Raymond, sacerdote de Holy Cross Family Ministries.

Como ha comentado el Padre Raymond se busca “que la gente emprenda un viaje con la primera experiencia de ser oración en el mundo”.

La Virgen María y el Rosario son epicentro en el Museo

Los visitantes que allí lleguen, antes de ingresar a las instalaciones, se encontrarán con una hermosa imagen de Nuestra Señora que corona el jardín de entrada. Ya al interior, hallarán la Capilla dedicada a Nuestra Señora del Santo Rosario, donde se encuentra también la imagen de la Sagrada Familia de Nazaret, que fue consagrada sobre el altar central.

El itinerario inicia en un rotonda donde hay un muro con imágenes multimedia que hablan de la oración, mostrando a diversas personas alrededor del mundo rezando. Al término de la rotonda sigue un pasillo que invita a las diferentes exhibiciones que hay en el Museo.

Entre ellas se halla un espacio dedicado a la Biblia, y otro con crucifijos e imágenes que muestran los Misterios del Santo Rosario. También existe una sala familiar donde las familias pueden pasar tiempo juntas con libros para leer y espacios para descansar y conversar.

Dentro del Museo no puede faltar una exhibición especial dedicada al Padre Peyton, realizando un recorrido por su vida a través de imágenes, videos y objetos personales del sacerdote, como algunos de sus escritos.

En la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, los peregrinos podrán participar de la celebración Eucarística, que tiene lugar de miércoles a viernes a las 12:00, la cual estará antecedida del rezo del Santo Rosario. Los visitantes también pueden recibir el Sacramento de la Reconciliación desde las 3:00 hasta las 4:00 de la tarde, de miércoles a viernes.

Fuera del Museo también es posible realizar el Camino del Rosario. Se trata de un espacio tranquilo, alejado del ruido y rodeado de la naturaleza, que invita igualmente a la oración a través de la meditación de los misterios del Santo Rosario.

“¡La oración es poderosa! Sirve como nuestra línea directa con Dios y una forma de expresar los anhelos más íntimos de nuestros corazones, como si estuviéramos conversando con un amigo”, indican desde la web del Museo de Oración Familiar.

Talitha Kum, diez años luchando contra la trata que afecta a 40 millones de mujeres y niños

La Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) está a punto de celebrar en Roma el décimo aniversario de su red Talitha Kum para combatir la trata de personas. Entre hoy y el 27 septiembre, decenas de delegados se reunirán para discutir el futuro de la red y valorizar los ejemplos de éxito, según explica la agencia de noticias de la Conferencia Episcopal SIC.

Micaela es una mujer rumana de 27 años. Después de experimentar la calle y la prostitución, ahora está estudiando derecho para ayudar a las víctimas de la trata. Paola, una ex guerrillera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, es ahora empresaria y hace piñatas para fiestas infantiles. Esta es una modesta reseña de las diez historias recogidas por las hermanas involucradas en la red Talitha Kum, que serán destacadas con ocasión de este décimo aniversario.

86 delegados de 48 países participarán en esta primera asamblea general de la red. Presentarán el trabajo realizado por las religiosas en la lucha contra la esclavitud. Este dramático fenómeno afecta actualmente a por lo menos 40 millones de personas, de las cuales el 70% son mujeres y niños (Unodc, 2019).

Premiadas diez religiosas por su lucha contra la trata

La Hna. Patricia Murray, Secretaria Ejecutiva de la UISG, y la Hna. Gabriella Bottani, Coordinadora Internacional de Talitha Kum, hablarán del compromiso de la red en el mundo. Las historias de éxito y los proyectos en curso serán relatados en directo por religiosas y sobrevivientes de la trata, como la ahora escritora y mediadora cultural nigeriana Blessing Okoedion. Se otorgará un premio especial a diez hermanas que se han distinguido por su compromiso y por su apoyo decisivo al desarrollo de redes contra la Trata.

Muchos expertos internacionales participarán en la conferencia y ofrecerán una visión general del fenómeno de la trata. También contribuirán a la preparación de directrices para orientar el trabajo de las redes en los próximos años.

El apoyo del Santo Padre

El 26 de septiembre, los 86 delegados se reunirán en audiencia con el papa Francisco, que siempre ha apoyado a los miembros religiosos de la red Talitha Kum para que puedan seguir acompañando a los sobrevivientes de la trata de seres humanos y prevenir este fenómeno, sensibilizando a las instituciones y a los ciudadanos.

“Por sus palabras y su ejemplo de vida, el papa Francisco nos anima a acoger con valentía, acercándonos a muchos de nuestros hermanos y hermanas explotados y heridos por la violencia del tráfico de seres humanos” explica la hermana Gabriella Bottani. Las ejemplos de éxito que hemos recopilado son pocas en relación con la magnitud del problema. Son historias de vida, historias de valentía, de denuncia, de esperanza, que nos impulsan a continuar juntos en el largo camino hacia la libertad y la promoción de la dignidad de cada persona.

Talitha Kum nació en 2009 de un deseo compartido de coordinar y fortalecer las actividades contra la trata de personas promovidas por mujeres consagradas en los cinco continentes. Esta “red de redes” está presente actualmente en 92 países. La primera coordinadora oficial de Talitha Kum fue la Hna. Estrella Castalone, de 2010 a 2014. La Hna. Gabriella Bottani le sucedió en 2015.

viernes, 4 de octubre de 2019

Domingo XXVII (Ciclo C) del tiempo ordinario

 Evangelio (Lc 17,5-10): En aquel tiempo, los apóstoles dijeron al Señor; «Auméntanos la fe». El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y os habría obedecido.

»¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: ‘Pasa al momento y ponte a la mesa?’. ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?’. ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: ‘Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer’».
PALABRA DE DIOS

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Hoy, Cristo nos habla nuevamente de servicio. El Evangelio insiste siempre en el espíritu de servicio. Nos ayuda a ello la contemplación del Verbo de Dios encarnado —el siervo de Yavé, de Isaías— que «se anonadó y tomó la condición de esclavo» (Flp 2,2-7). Cristo afirma también: «Yo estoy entre vosotros como el que sirve» (Lc 22,27), pues «el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por todos» (Mt 20,28). En una ocasión, el ejemplo de Jesús se concretó realizando el trabajo de un esclavo al lavar los pies de sus discípulos. Quería dejar así bien claro, con este gesto, que sus seguidores debían servir, ayudar y amarse unos a otros, como hermanos y servidores de todos, tal como propone la parábola del buen samaritano.

Debemos vivir toda la vida cristiana con sentido de servicio sin creer que estamos haciendo algo extraordinario. Toda la vida familiar, profesional y social —en el mundo político, económico, etc.— ha de estar impregnada de este espíritu. «Para servir, servir», afirmaba san Josemaría Escrivá; él quería dar a entender que para “ser útil” es preciso vivir una vida de servicio generoso sin buscar honores, glorias humanas o aplausos.

Los antiguos afirmaban el “nolentes quaerimus” —«buscamos para los cargos de gobierno a quienes no los ambicionan; a quienes no desean figurar»— cuando había que hacer nombramientos jerárquicos. Ésta es la intencionalidad propia de los buenos pastores dispuestos a servir a la Iglesia como ella quiere ser servida: asumir la condición de siervos como Cristo. Recordemos, según las conocidas palabras de san Agustín, cómo debe ejercerse una función eclesial: «Non tam praeesse quam prodesse»; no tanto con el mando o la presidencia sino, más bien, con la utilidad y el servicio.

jueves, 3 de octubre de 2019

Joan Roig Diggle, laico, mártir con 19 años: llevaba el viático a escondidas en la Cataluña de 1936

El Papa Francisco ha autorizado este 2 de octubre, tras una reunión con el cardenal Angelo Becciu, de la Congregación de la Causa de los Santos, la declaración como mártir (y, por lo tanto, la beatificación) de Joan Roig i Diggle, un joven de 19 años de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña, amigo del beato médico Pere Tarrés y alumnos de los beatos mártires escolapios Ignacio Casanovas y Francesc Carceller. 

Fue asesinado por las juventudes libertarias de Badalona de cinco tiros en el corazón y uno de gracia en la cabeza en la noche del 11 de septiembre de 1936, víspera del Dulce Nombre de María.

Estudiaba y trabajaba en una fábrica

Joan Roig Diggle nació en Barcelona el 12 de mayo de 1917. Su padre era Ramón Roig Fuente y su madre era Maud Diggle Puckering. Ambos padres eran barceloneses, aunque con su madre, de familia inglesa, hablaba en inglés. De niño estudió en los Hermanos de La Salle de la calle Condal. Después estudió bachillerato en los escolapios de la calle Diputación. Tuvo como profesores a los sacerdotes escopalios Ignacio Casanovas y Francesc Carceller, que serían mártires y beatos.

La familia Roig Diggle se empobreció y se trasladó al Masnou. Joan ayudaba a la familia trabajando como dependiente en un almacén de tejidos y luego en una fábrica en Barcelona, aunque sin dejar de estudiar. Al llegar a Masnou, ingresó en la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña (FJCC), creada en 1932 por mosén Albert Bonet y que llegó a contar con 8.000 muchachos antes de la guerra.

Responsabilidades con chicos en la FJCC

Joan Meseguer, presidente en 1936 de la rama infantil de la FJCC, escribió acerca de Joan Roig: “Cuando vino a Masnou nadie lo conocía, pero muy pronto se hizo notoria su piedad y ardiente amor a la Eucaristía. Se pasaba horas ante el Santísimo sin darse cuenta. Su ejemplo convertía más que sus palabras. Quería ser misionero. En un Círculo de estudios celebrado pocos días antes del 18 de julio nos dijo que veríamos a Cataluña roja, pero no sólo de comunismo, sino de la sangre de sus mártires, y que nos preparásemos todos, porque si Dios nos había elegido para ser uno de éstos, debíamos estar dispuestos a recibir el martirio con gracia y valentía como corresponde a todo buen cristiano, y así lo hacían los primeros en las catacumbas.”

El joven Roig fue designado responsable de la rama infantil (10 a 14 años) de la FJCC, que eran unos veinte niños. Joan iba a misa prácticamente cada día a las 7 de la mañana en Masnou, y luego acudía a estudiar en tren a Barcelona. Se implicó con más cargos en la FJCC y se hizo amigo de su consiliario, el padre Pere Llumá, que fue su director espiritual. También trató mucho con el beato Pere Tarrés, que entonces era un joven médico laico y vicepresidente de la FJCC.

Empieza la persecución: mataron a 300 fejocistas

El 20 de julio de 1936, milicianos rojos quemaron la sede de la Federación. Empezó una persecución contra los jóvenes fejocistas (que eran una asociación de fe y acción social, pero no política ni de partido). Se calcula que unos 300 fejocistas fueron asesinados en la retaguardia republicana en Cataluña, incluyendo unos 40 sacerdotes ligados a ellos.

Maud, la madre de Joan, recordó después lo que su hijo hizo esos días: “Fue aliviando penas, animando a los tímidos, visitando a los heridos, buscando diariamente en los hospitales entre los muertos, para saber cuáles de los suyos habían caído asesinados. Cada noche, al pie del lecho, con el crucifijo estrechado en sus manos imploraba para unos clemencia, para otros perdón, y para todos misericordia y fortaleza.”

Las iglesias de Barcelona estaban cerradas, quemadas o destruidas y no era posible ir a misa a ningún templo. El padre Llumá, que era el director espiritual de Joan, entregó al joven una reserva eucarística para que pudiera acudir a casas particulares a atender a los más necesitados. Joan dijo a la familia Rosés a la que visitó la misma tarde en que le matarían, el 11 de septiembre de 1936: “Nada temo, llevo conmigo al Amo”. Les dejó el Santísimo y, a la vuelta del trabajo, lo recogió y se lo llevó a su casa.

Horas después, milicianos anticlericales golpearon a la puerta de su casa, la de su familia. Joan rápidamente consumió las Formas Sagradas encomendadas a su cuidado. Se abrazó a su madre y se despidió de ella en inglés: “God is with me”, (“Dios está conmigo”).

La patrulla, de las juventudes libertarias de Badalona, le llevó junto al cementerio nuevo de Santa Coloma de Gramanet. Le permitieron unas últimas palabras. “Que Dios os perdone como yo os perdono”, dijo él. Lo mataron de 5 disparos al corazón y uno de gracia en la nuca. Tenía 19 años: según la legislación de la época no era aún adulto. Después de la guerra, sus restos fueron recuperados y reconocidos por las 5 heridas del pecho y la del cráneo.

Jaume Marés, tío de Joan Roig, cuando se enteró de su detención pidió ayuda a un amigo policía. Le reveló que uno de los verdugo le había hablado del muchacho: “¡Ah! Aquel chico rubio era un valiente, murió predicando. Moría diciendo que nos perdonaba y que pedía a Dios que nos perdonará. Casi nos conmovió”.

La Federación de Cristianos de Cataluña y la Asociación de Amigos de Joan Roig han promovido su beatificación. Sus restos descansan en una capilla en la parroquia de San Pere de Masnou. El cardenal Ricard Maria Carles clausuró la fase barcelonesa del proceso de beatificación en 2001 y la remitió a Roma.

Esta asociación de jóvenes fue sometida a una dura persecución anticlerical al empezar la Guerra Civil española. La asociación apenas tenía 4 años de historia, y sería disuelta en 1939 tras la guerra, pero se calcula que produjo unos 300 mártires para Cristo.

El sacerdote Albert Bonet i Marrugat, de Barcelona, recorrió en los años 30 distintas ciudades europeas para conocer los movimientos juveniles católicos de la época. Inspirado en la JOC de Joseph Cardijn en Bélgica, impulsó, con otros clérigos y laicos, la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña. La asociación creció muy rápidamente. En julio de 1936 llegó a sumar 14.000 afiliados de 15 a 35 años y 8.000 en la rama infantil, de 10 a 14 años.

Tenían sedes y bases en las parroquias y a cada grupo les acompañaban sacerdotes "amigos de los jóvenes". Realizaban actividades deportivas, culturales, de canto, de tiempo libre, de formación y de fe. Al crecer se organizaron en subfederaciones agrícolas, escolares, obreras, de dependientes de tiendas y universitarios. Cubrían todos los ámbitos en los que se movía un joven.

Su revista oficial se llamaba "Flama". Controlaban otra publicación influyente, "El Matí". Y, para los niños, "L'Avant". Se veían como un movimiento de juventudes católicas no adheridas a ningún partido, aunque la mayoría de sus miembros eran políticamente cercanos a Unió Democràtica de Catalunya y a la Lliga Catalana. Adoptaron como lema la frase atribuida al ya difunto obispo de Vic Torras i Bages (1846-1916): "Cataluña será cristiana o no será" y proclamaban el amor a la Iglesia y, específicamente, a su magisterio social.

Entre otros mártires beatos de la FJCC está el beato Josep Guardiet, uno de los sacerdotes consiliarios de la asociación, párroco en Rubí. Le detuvo un chico de 16 años que había sido monaguillo suyo asegurando que el Comité de Milicias le había pedido llevarlo a la prisión del pueblo "por su seguridad". Lo fusilaron milicianos de Barcelona (no de Rubí) en la carretera de la Rabassada.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Nigeria, tras las presidenciales de 2019

La situación de Nigeria no ha cambiado de forma significativa en los últimos meses. De hecho, el país se parece bastante al retrato que presentaba antes de las elecciones del pasado mes de febrero que permitieron la reelección de Muhamadu Buhari. No hay cambios, pero este inmovilismo no llama la atención de nadie. El país sigue rezagado en cuanto al desarrollo de sus infraestructuras. No hay buenas carreteras. No hay estabilidad. El país vive en medio de una lacerante decadencia moral. Las estructuras educativas son insuficientes [los alumnos pasan apenas cinco años en las aulas, si son chicas; y 7,6 años si son chicos, según el Índice de Desarrollo Humano 2018]. Y el ruinoso estado del sistema de salud [el país cuenta con 5 camas de hospital por cada 10.000 habitantes, y tan solo 0,4 médicos por cada 1.000 ciudadanos, según Africa South of the Sahara 2019] pone en peligro la vida de los nigerianos.

Pero no solo eso. El país también padece otras enfermedades: tribalismo, nepotismo, conflictos entre las diferentes comunidades religiosas, interminables luchas de poder, corrupción, malversación de fondos… La impresión es que buena parte de la clase política nigeriana se considera «esclava» de esa realidad, lo que convierte a la ciudadanía en una víctima del sistema.
Inseguridad y pobreza

A pesar de prometer que sería capaz de reescribir la historia de Nigeria, el presidente Buhari no ha conseguido erradicar la inseguridad ni la extrema pobreza que azotan al país. Esta falta de liderazgo ha suscitado una gran inquietud entre los nigerianos, muchos de los cuales solo han encontrado respuesta en la emigración [según el African Statistical Yearbook 2017, los migrantes nigerianos llegaban a 1.093.644 ese año]. Escapan de la situación para buscar mejores expectativas de vida fuera de las fronteras de su país.

Me inclino a pensar que la inseguridad es el resultado de la falta de voluntad política del Gobierno para abordarla con sinceridad y transparencia. A pesar de que han trascendido varias iniciativas gubernamentales, dotadas con importantes recursos económicos, la sensación es que no se logra contener la violencia. Esta herida también tiene graves consecuencias económicas. Numerosos inversores extranjeros ya se han retirado del país, y otros poco a poco están tomando distancia a la espera de ver cómo evoluciona la situación. El mal funcionamiento del mercado bursátil nigeriano no es ajeno a la inseguridad: el miedo es un mal consejero para aquellos dispuestos a hacer negocios [En 2017 la Bolsa de Valores de Nigeria fue la segunda más importante del continente, con un volumen de capitalización de 37.000 millones de dólares].

Mientras que la sociedad civil nigeriana quiere confiar en los cambios prometidos por el Gobierno para esta legislatura, el partido de Buhari, el Congreso de Todos los Progresistas (APC, por sus siglas en inglés), parece mucho más preocupado en garantizar los intereses personales de sus miembros, y que estos puedan velar por sus negocios personales, indiferentes ante la complicada situación del pueblo. Por eso, aunque los dirigentes corruptos sigan teniendo sus pies en Nigeria, su cabeza está en el extranjero, donde acumulan riquezas y propiedades, mientras millones de conciudadanos quedan atrapados en la más abyecta pobreza.

A pesar de que la ciudadanía se ha despertado con vigor en diversos países africanos, demostrando a sus gobernantes que ha llegado la hora de cambiar la forma de hacer política, en Nigeria la codicia de la clase dirigente, aunque indigna a la gente, todavía no ha suscitado movimientos sociales significativos de oposición. [Algunos países sí están tomando decisiones que afectan a los mandatarios nigerianos. El pasado 24 de julio se conoció que el Gobierno de Estados Unidos había impuesto restricciones al visado de algunos políticos del país –no ha trascendido ni su nombre ni su formación política– «que se cree que son responsables o cómplices de socavar la democracia en Nigeria», tal y como señaló el portavoz del Departamento de Estado, Morgan Ortagus. «Estas personas –añadió– han operado con impunidad a expensas del pueblo nigeriano y han socavado los principios democráticos y los derechos humanos»]. Muchos nigerianos estamos cansados de las injusticias que se suceden en nuestra tierra, pero no llegamos a ponernos de acuerdo en cuál de ellas debería abordarse primero.

Lo que sí es cierto es que una buena parte de la sociedad ha perdido el interés por lo que acontece en el país y se ha desentendido de la actividad política. Eso se ha traducido, en las últimas elecciones, con la más baja participación en la historia de la democracia nigeriana. La percepción es que no importa la fiabilidad del sistema electoral, sino que el propio electorado ha llegado a asumir que su voto no cuenta, en medio de un sistema que tan solo se preocupa de reciclar a los mismos líderes políticos de siempre. De hecho, una de las cuestiones que más llamaron la atención de los pasados comicios fue la diferencia de edad entre los dos principales candidatos –Muhammadu Buhari, del APC, de 76 años; y Atiku Abubakar, del Partido Democrático Popular, de 72– y la mayoría de la población nigeriana, que tiene una media de 18 años. Además, más de la mitad de los electores estaban en una horquilla entre los 18 y los 35 años.