domingo, 10 de marzo de 2019

La soprano Marta de Alba recibe un “Wedding Award”


Con su gran voz y profesionalidad, Marta de Alba, soprano jiennense, fue reconocida con el Wedding Awards 2019 en la categoría Música, un premio a la excelencia en el servicio ofrecido por las empresas en el sector nupcial a nivel nacional otorgado por la plataforma Bodas.net.

En solo dos años, tiempo que Marta de Alba lleva inscrita en la web, consiguió tantas valoraciones positivas por parte de las parejas con las que trabajó que la hicieron convertirse en la ganadora de este galardón, el cual se ha convertido en un “referente en el sector y un sello de garantía para las parejas que organizan su boda a la hora de elegir proveedores para su gran día”, sostienen desde Bodas.net en un comunicado.

Por su parte, De Alba confiesa que la noticia de tal reconocimiento fue algo “sorprendente”. “Nunca me habían dado un premio a nivel de bodas y encontrarme con algo así fue muy gratificante y satisfactorio. Le agradecemos mucho a los novios haber confiado en nosotros, pues gracias a sus comentario nos han dado este premio”, expresa la soprano jiennense, quien explica que este galardón es imposible de recibir si no se tienen buenas valoraciones en la página web y, asimismo, se marca un objetivo: “Esperamos seguir consiguiéndolo todos los años consecutivos que quedan por delante”. Cabe recordar que este no es el primer galardón que De Alba recibe por su hermosa voz. En 2013 recibió una beca de estudios, por parte de su majestad la Reina Sofía, con la que pudo ampliar su formación en Italia y, además, también ganó muchos otros reconocimientos a lo largo de su carrera como cantante.

Para los interesados, decir que el arte de esta soprano no solo se ciñe a las bodas, sino que también ofrece su voz para otras celebraciones, como misas de cofradías o conciertos. Por su parte, en el sector de las bodas, Marta de Alba indica que, a lo largo del año, suele actuar en unas setenta, en las que canta acompañada de un violín y el siempre clásico piano. Normalmente, acota sus contrataciones a nivel provincial (aunque pueden ir a alguna otra dependiendo del tiempo y la movilidad).

Sobre su “pluriempleo” dentro de su profesión de cantante, confiesa que su participación en las bodas no lo hace por motivos económicos. De hecho, explica que el principal motivo que la mueve es el disfrute persona, la realización y la satisfacción que siente cuando ve a la gente contenta con lo que hace. “No es por economía, porque realmente no se cobra mucho, además, esto se hace solo durante una época del año, ya que la gente no se suele casar en invierno. Es por las emociones”, insiste.

ÁNGELUS DEL PAPA FRANCISCO

Queridos hermanos y hermanas, buenos días!

El Evangelio de este primer domingo de Cuaresma (cf. Lc 4, 1-13) narra la experiencia de las tentaciones de Jesús en el desierto. Después de ayunar por cuarenta días, Jesús es tentado tres veces por el diablo. Primero lo invita a convertir una piedra en pan (v. 3); luego le muestra los reinos de la tierra desde arriba y promete convertirse en un mesías poderoso y glorioso (versículos 5-6); finalmente, lo lleva al punto más alto del templo en Jerusalén y lo invita a que se arroje, a manifestar su poder divino de una manera espectacular (versículos 9-11). Las tres tentaciones indican tres caminos en los que el mundo siempre propone grandes éxitos prometedores, tres formas de engañarnos: la codicia de poseer - tener, tener, tener -, la gloria humana y la explotación de Dios.Estos son tres caminos que nos llevarán a la ruina.

El primero, el camino de la codicia por la posesión . Esta es siempre la lógica insidiosa del diablo. Comienza con la necesidad natural y legítima de alimentar, de vivir, de ser satisfecho, de ser feliz, de empujarnos a creer que todo esto es posible sin Dios, incluso contra Él. Pero Jesús se opone a decir: "Está escrito:" El hombre no vivirá solo de pan "» (v. 4). Al recordar el largo viaje del pueblo elegido a través del desierto, Jesús afirma que quiere abandonarse por completo a la providencia del Padre, que siempre cuida de sus hijos.

La segunda tentación: el camino de la gloria humana . El diablo dice: "Si te enamoras de mí, todo será tuyo" (v. 7). Uno puede perder toda dignidad personal, uno se deja corromper por los ídolos del dinero, el éxito y el poder, para alcanzar la autoafirmación. Y uno se complace en la emoción de una alegría vacía que pronto se desvanece. Y esto también nos lleva a hacer "pavos reales", vanidad, pero esto se desvanece. Por eso Jesús responde: "Sólo al Señor tu Dios te inclinarás, él solo adorará" (versículo 8).

Y luego la tercera tentación: explotar a Dios para su propio beneficio. Al diablo que, citando las Escrituras, lo invita a buscar de Dios un milagro sorprendente, Jesús se opone nuevamente a la firme decisión de permanecer humilde, a permanecer confiado ante el Padre: "Se ha dicho:" No pondrás a prueba al Señor tu Dios. "» (V. 12). Y así rechaza la tentación quizás más sutil: la de querer "poner a Dios de nuestro lado", pidiéndole las gracias que realmente sirven y servirán para satisfacer nuestro orgullo.

Estos son los caminos que se nos presentan, con la ilusión de poder alcanzar el éxito y la felicidad. Pero, en realidad, son completamente ajenos a la manera de actuar de Dios; de hecho, nos separan de Dios, porque son obra de Satanás. Jesús, enfrentando estas pruebas en primera persona, gana la tentación tres veces para adherirse completamente al plan del Padre. Y nos muestra los remedios: la vida interior, la fe en Dios, la certeza de su amor, la certeza de que Dios nos ama, que él es el Padre, y con esta certeza superaremos toda tentación.

Pero hay una cosa, sobre la que me gustaría llamar la atención, una cosa interesante. Jesús al responder al tentador no entra en diálogo , sino que responde a los tres desafíos solo con la Palabra de Dios. Esto nos enseña que con el diablo uno no dialoga, uno no debe dialogar, solo uno responde con la Palabra de Dios.

Por lo tanto, aprovechemos la Cuaresma, como un momento privilegiado para purificarnos, para experimentar la presencia consoladora de Dios en nuestras vidas.

La intercesión materna de la Virgen María, un ícono de la fidelidad a Dios, nos sostiene en nuestro viaje, ayudándonos siempre a rechazar el mal y dar la bienvenida al bien.

Después del ángelus

Queridos hermanos y hermanas,

ayer en Oviedo, España, los seminaristas Angelo Cuartas y otros ocho mártires fueron asesinados, odiados por la fe en un momento de persecución religiosa. Estos jóvenes aspirantes al sacerdocio amaban tanto al Señor, seguirlo en el camino de la Cruz. Su heroico testimonio ayuda a los seminaristas, sacerdotes y obispos a permanecer claros y generosos, a servir fielmente al Señor y al pueblo santo de Dios.

Extiendo un cordial saludo a las familias, grupos parroquiales, asociaciones y a todos los peregrinos que vinieron de Italia y de diferentes países. Saludo a los estudiantes de Castro Urdiales (España) ya los fieles de Varsovia; Como los de Castellammare di Stabia y Porcia. Saludo a los pequeños cantantes de Pura (Suiza), a los muchachos del decanato de Baggio (Milán), a los de la profesión de fe de Samarate, a los que confirman Bondone y Paullo, a los jóvenes de Verona y a los alumnos de la escuela "Emiliani" de los Padres. Somaschi de Génova.

Les deseo a todos que la jornada de Cuaresma, recientemente iniciada, sea rica en frutos; y les pido que recuerden en oración por mí y por los colaboradores de la Curia Romana, que esta tarde comenzaremos la semana de los ejercicios espirituales.

Buen domingo ¡Que tengas un buen almuerzo! ¡Y adiós!


sábado, 9 de marzo de 2019

Domingo I de Cuaresma (CICLO C)

Evangelio (Lc 4,1-13): En aquel tiempo, Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto, durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan». Jesús le respondió: «Esta escrito: ‘No sólo de pan vive el hombre’». 

Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; y le dijo el diablo: «Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. Si, pues, me adoras, toda será tuya». Jesús le respondió: «Está escrito: ‘Adorarás al Señor tu Dios y sólo a Él darás culto’». 

Le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el alero del Templo, y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo; porque está escrito: ‘A sus ángeles te encomendará para que te guarden’. Y: ‘En sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna’». Jesús le respondió: «Está dicho: ‘No tentarás al Señor tu Dios’». Acabada toda tentación, el diablo se alejó de Él hasta un tiempo oportuno.
PALABRA DE DIOS

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Hoy, Jesús, «lleno de Espíritu Santo» (Lc 4,1), se adentra en el desierto, lejos de los hombres, para experimentar de forma inmediata y sensible su dependencia absoluta del Padre. Jesús se siente agredido por el hambre y este momento de desfallecimiento es aprovechado por el Maligno, que lo tienta con la intención de destruir el núcleo mismo de la identidad de Jesús como Hijo de Dios: su adhesión sustancial e incondicional al Padre. Con los ojos puestos en Cristo, vencedor del mal, los cristianos hoy nos sentimos estimulados a adentrarnos en el camino de la Cuaresma. Nos empuja a ello el deseo de autenticidad: ser plenamente aquello que somos, discípulos de Jesús y, con Él, hijos de Dios. Por esto queremos profundizar en nuestra adhesión honda a Jesucristo y a su programa de vida que es el Evangelio: «No sólo de pan vive el hombre» (Lc 4,4).

Como Jesús en el desierto, armados con la sabiduría de la Escritura, nos sentimos llamados a proclamar en nuestro mundo consumista que el hombre está diseñado a escala divina y que sólo puede colmar su hambre de felicidad cuando abre de par en par las puertas de su vida a Jesucristo Redentor del hombre. Esto comporta vencer multitud de tentaciones que quieren empequeñecer nuestra vocación humano-divina. Con el ejemplo y con la fuerza de Jesús tentado en el desierto, desenmascaremos las muchas mentiras sobre el hombre que nos son dichas sistemáticamente desde los medios de comunicación social y desde el medio ambiente pagano donde vivimos.

San Benito dedica el capítulo 49 de su Regla a “La observancia cuaresmal” y exhorta a «borrar en estos días santos las negligencias de otros tiempos (...), dándonos a la oración con lágrimas, a la lectura, a la compunción del corazón y a la abstinencia (...), a ofrecer a Dios alguna cosa por propia voluntad con el fin de dar gozo al Espíritu Santo (...) y a esperar con deseo espiritual la Santa Pascua».

Práxedes Fernández García

El Papa Francisco ha autorizado en diciembre de 2014 la publicación del decreto de la Santa Sede en el que se reconocen la "virtudes heroicas" de, Práxedes Fernández García, considerada desde su fallecimiento como "la santa de Mieres" (Asturias, España). La Congregación para las Causas de los Santos ha reconocido que esta mujer, muy vinculada a los dominicos, madre de un fraile dominico y ella “terciaria dominica”, vivió las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad en "grado heroico", lo que la convierte en "venerable", el paso previo a su subida a los altares.

Práxedes Fernández García nació el 21 de julio de 1886 en Puente la Luisa, en la población de Sueros de Seana, concejo de Mieres Asturias, España.. Una placa en la parroquia de Seana recuerda la fecha de su bautismo. Era hija, hermana y madre de personas vinculadas a las minas de carbón. Antes de casarse, quiso ingresar en la vida religiosa, meta que no alcanzó por atender a la enfermedad de su padre. No obstante, fue catequista, directiva de las Hijas de María. En 1914 se casó con Gabriel Fernández, electricista que también trabajó en la mina. Tuvieron cuatro hijos y el último de ellos nació poco antes de que su padre falleciese en un accidente ferroviario. Práxedes Fernández comienza entonces a trabajar como empleada del hogar para varias familias.

Años más tarde, un tren arroyó la furgoneta que conducía su segundo hijo, que también falleció. Su hijo Enrique ingresó en la Orden de Predicadores y durante su formación como dominico recibió 47 cartas de su madre, unos documentos que han sido determinantes en el proceso de santidad. Vivió en la inmediatez la Revolución de 1934 con las quemas de iglesias, profanación de lo sagrado, asesinato de sacerdotes y religiosos; así como la represión posterior. Mujer de una profunda religiosidad, la mantuvo con valentía en medio de la persecución, sin caer en deseos de venganza. Por el contrario su religiosidad la llevaba a atender a los necesitados fuera cual fuese su comportamiento ante la religión en medio del enfrentamiento revolucionario. Después de la revolución se trasladó a Oviedo. En esa ciudad vive la guerra civil española. Oviedo era una ciudad cercada por las tropas republicanas. Faltaba lo fundamental para subsistir. No había posibilidades de atención médica. Práxedes sufrió un ataque de apendicitis, para el que no hubo posibilidad de operación, y falleció de peritonitis a las seis y media de la tarde del 6 de octubre de 1936.

Su fama de santidad se extendió rápidamente fuera de Asturias y de España. El número de publicaciones sobre su vida ha sido importante. Son innumerables las figuras relevantes de la Iglesia, cardenales y obispos de diversas partes del mundo, que han manifestado su admiración por la vida de esta sencilla mujer. Ya en el año 1957 se inició su causa de beatificación, que ha dado un paso crucial con la declaración de la heroicidad de sus virtudes.

Una información precisa y documentada de la vida de Práxedes se puede encontrar en el libro “Práxedes Fernández, Apóstol de la civilización del amor”, escrito por el dominico francés Martin Mª Olive, traducido de esta lengua por el hijo dominico de Práxedes, Fray Enrique Fernández, publicado en la Editorial San Esteban, Salamanca (España) el año 1995.Una previa traducción y adaptación de ese libro es el de “Práxedes 1886-1936, Mensajera de la reconciliación”, que publicó el Secretariado Práxedes.

viernes, 8 de marzo de 2019

Igualdad y trabajo decente para las mujeres


El Día Internacional de la Mujer se celebra el 8 de marzo como reivindicación de la lucha de las mujeres por la igualdad. La igualdad de género forma parte de la Agenda para el Desarrollo Sostenible, que la incluye como quinto objetivo: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas. Este objetivo está también presente en el octavo, referido al trabajo decente y el crecimiento económico, donde establece metas como:

– 8.5. De aquí a 2030, lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todas las mujeres y los hombres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, así como la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor.

– 8.8. Proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y sin riesgos para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres migrantes y las personas con empleos precarios.

Según datos de Naciones Unidas, a nivel global, los hombres ganan 12,5 % más que las mujeres en la mayoría de países. La tasa de participación de la mujer en la población activa es del 63 %, frente a la del 94 % de los hombres. Y, a pesar de su creciente presencia en la vida pública, las mujeres se siguen haciendo cargo del trabajo doméstico y de cuidados, 2,6 veces más que los hombres.

Igualmente, en España, los datos de la OIT muestran que la diferencia salarial entre mujeres y hombres se sitúa de media en el 15 %. Pero la discriminación en el trabajo va mucho más allá reflejando los datos como se ven afectadas por mayores tasas de precariedad, sueldos más bajos, peores condiciones laborales, contratos temporales y trabajos a media jornada. Y, mientras que, según datos del INE de 2016 sobre los usos del tiempo, las mujeres españolas se encargan diariamente de las tareas del hogar y cuidados durante casi cuatro horas y media, los hombres que lo hacen, solo les dedican dos horas y media de su tiempo.

La reivindicación de los derechos de la mujer ha estado siempre presente en la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente. Ya Benedicto XVI en su exitosa definición del trabajo decente en Caritas in veritate indicaba:

«Significa un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer: un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad; un trabajo que, de este modo, haga que los trabajadores sean respetados, evitando toda discriminación…» (n. 63).

La Conferencia Episcopal Española en su Instrucción Pastoral Iglesia, servidora de los pobres destaca las discriminaciones sufridas por las mujeres en España:

«Nos aflige el incremento del número de mujeres afectadas por la penuria económica pues, no sin razón, se habla de ‘feminización de la pobreza’. Algunas de ellas incluso son víctimas de la trata de personas con fines de explotación sexual, particularmente las extranjeras, engañadas en su país de origen con falsas ofertas de trabajo y explotadas aquí en condiciones similares a la esclavitud» (n. 7).

«Nos preocupan las desigualdades que sufren las mujeres en el ámbito familiar, laboral y social. Es preciso aceptar las legítimas reivindicaciones de sus derechos, convencidos de que varón y mujer tienen la misma dignidad. Debemos reconocer que la aportación específica de la mujer, con su sensibilidad, su intuición y capacidades propias, resulta indispensable y nos enriquece a todos» (n. 51).

La igualdad promueve el empoderamiento y el desarrollo pleno de todas las personas. En el ámbito laboral significa acabar con la brecha salarial y romper el techo de cristal, que la OIT define como «situaciones en las que el ascenso de una persona cualificada dentro de la jerarquía de una organización se detiene en un nivel determinado a causa de alguna forma de discriminación, casi siempre por sexismo o racismo».

Las reivindicaciones alcanzan a la doble jornada, situación en que tantas mujeres además del tiempo dedicado al trabajo asalariado, continúan siendo ellas, mayoritariamente, quienes hacen las tareas del hogar y cuidan de la familia. La conciliación debe ser una demanda de todas las personas, hombres y mujeres, en cuanto a la compatibilidad de los tiempos dedicados a la familia y al trabajo.

En definitiva, hoy, igualdad significa corresponsabilidad, responsabilidad compartida, un reparto equitativo de tareas en la familia y en la sociedad. Y dentro de la familia, las tareas del cuidado de la vida y de las personas deberían ser asumidas por quienes conviven en un hogar. Supone que hombres y mujeres acepten el compromiso de conocer las necesidades cotidianas de las personas con quienes se comparte la vida y ponerse en disposición de ayudar a solventarlas.

Todos estos son motivos suficientes para reivindicar el trabajo docente para las mujeres, para todas las personas.

Tamar Arranz y Javier Alonso
Iglesia por el Trabajo Decente

Las mujeres que forman a los futuros sacerdotes

Dice la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis, conocida como el plan formativo integral para los futuros sacerdotes impulsado por el Papa Francisco, que un signo del desarrollo armónico de las personalidad de los seminaristas es «la suficiente madurez para relacionarse con hombres y mujeres, de diversa edad y condición social». Y hace especial hincapié en que resulta «conveniente y esencial» para su formación humana y espiritual «el conocimiento y familiaridad con la realidad femenina». Una recomendación sobre la que ha ido más allá la Pontificia Comisión para América Latina, que, en su última sesión plenaria, abordó la cuestión de la mujer en la Iglesia: «Para lograr esto, es preciso favorecer la participación de mujeres de vida matrimonial o de vida consagrada en los procesos de formación; más aún, en los equipos formadores, dándoles autoridad para enseñar y acompañar a los seminaristas, así como la oportunidad para intervenir sobre el discernimiento vocacional y el desarrollo equilibrado de los candidatos al sacerdocio ministerial. Tal apertura no es una concesión a la presión cultural y mediática, sino el resultado de una toma de conciencia de que la ausencia de la mujeres de las instancias de decisión es un defecto, una laguna eclesiológica, el efecto negativo de una concepción clerical y machista».

El avance de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad no parece tener marcha atrás, y tampoco en la Iglesia. De hecho, uno de los temas posibles para el sínodo de obispos de 2021 es el papel de la mujer en la Iglesia. Así, al menos, lo ha propuesto la Conferencia Episcopal Española.

En nuestro país, que haya profesoras que dan clase en las distintas facultades de Teología a seminaristas es una realidad bastante aceptada, aunque la mayoría siguen siendo hombres y, en concreto, sacerdotes. Sí hay una ausencia total de mujeres en los equipos de formadores o directores espirituales de los seminarios. «No hay ninguna mujer», confirman a este semanario desde la Conferencia Episcopal Española (CEE).

Según el presidente de la Comisión Episcopal del Clero, el arzobispo Joan Enric Vives, que no haya presencia femenina en estos puestos concretos no quiere decir que estén cerrados a ellas. Dice que podrían hacerlo, al igual que dirigen ejercicios espirituales o retiros. Según Vives, hoy los seminaristas no viven encerrados y, por tanto, mantienen una relación de normalidad con las mujeres que se encuentran en su familia, en los estudios –como compañeras y profesoras– o en sus encargos pastorales.

No solo subordinadas

Para Lucetta Scaraffia, directora de Donne, Chiesa, Mondo, suplemento femenino de L’Osservatore Romano, esta presencia femenina es fundamental, pues considera que las mujeres «han desarrollado en los últimos decenios un rol cultural muy importante en la lectura e interpretación de los textos sagrados y de la tradición teológica». Además, cree que es positivo que los seminaristas se encuentren con modelos de autoridad femeninos, «diferentes a la relación que tienen en el seminario con las religiosas, que se dedican a la cocina o a la limpieza». «Si tienen ocasión de confrontarse solo con mujeres subordinadas, no sabrán aceptar ni reconocer una relación con mujeres superiores a ellos», añade.

Y se refiere también al rol que la mujer puede desempeñar como acompañante espiritual: «Esto es un punto esencial. La vida espiritual en la tradición cristiana no es monopolio masculino ni de los sacerdotes. La mujer, más libre, sabrá conducir a los seminaristas por caminos nuevos, los hará más humanos y atentos a la realidad».

Por el momento, la presencia de la mujer en la vida de los seminaristas está enmarcada en la docencia. Es el caso de Cayetana Johnson, profesora de Hebreo y Arameo en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, donde también comparte su experiencia como arqueóloga en Tierra Santa. Además, colabora habitualmente con la revista National Geographic. Próximamente saldrá publicado un artículo suyo sobre el Santo Sepulcro, que el pasado lunes avanzó a los alumnos en primicia. La apertura del reportaje presidía la clase. Habla con pasión, con emoción… y contagia a su auditorio, que la despide con un aplauso. Ya en conversación con Alfa y Omega, reconoce que cuando llegó a la universidad se la observaba mucho y que algunos alumnos –seminaristas y también religiosas– mantenían alguna barrera o recelo hacia ella. «En algunos casos, me he encontrado con códigos emocionales mal entendidos, porque llega gente muy herida. En esos casos, yo misma puedo abordar la relación desde otra dimensión», explica.

En cualquier caso, más allá de su experiencia personal –en estos momentos también está dando charlas a los seminaristas sobre arqueología y exégesis–, es partidaria de que tengan más contacto con las mujeres, porque, al final, «van a desempeñar un ministerio y tendrán que confrontarse con una realidad humana en la que hay hombres y mujeres».

Si esto no se hace así, continúa, los futuros sacerdotes pierden la mitad de la realidad y tendrán dificultades para comprender procesos emocionales de unos y de otras. «No es bueno estar apartados», añade. En este sentido, reivindica el papel de las mujeres en la Biblia que, añade, «han protagonizado grandes historias». Cita a Rebeca, Rut, las mujeres testigos de la Resurrección de Jesús…

Una visión distinta de las cosas

Pilar González Casado también imparte clases en San Dámaso. Ella lidera la primera cátedra en el mundo de Literatura Árabe Cristiana. Coincide en que es bueno que los seminaristas tengan referentes femeninos de éxito y asegura que su relación con ellos  es natural y normal. Apunta, además, que la mujer aporta una visión particular de las cosas, una personalidad concreta, un modo distinto de abordar los problemas a como lo hacen los hombres. «Somos más intuitivas, más emotivas, más concretas a la hora de desarrollar una investigación. En estas cuestiones se puede notar la diferencia». Aunque «el trato es igual que con todos», apunta.

Sí reconoce que todavía llama la atención en el ámbito eclesiástico la presencia de una mujer en ambientes mayoritariamente masculinos. Pero le resta importancia, pues afirma que son muchas las mujeres que también se desenvuelven así en otros ámbitos. Por ejemplo, el de una familia con solo hijos varones. Con todo, cree que lo verdaderamente importante es que hombres y mujeres «estamos llamados a la unidad, no a la disgregación o a la desunión».

Silvia Martínez Cano es profesora de la Universidad Pontificia Comillas y presidenta de la Asociación de Teólogas Españolas. Este jueves presentó en Madrid el libro Mujeres, espiritualidad y liderazgo (San Pablo), que escribe junto con otras importantes teólogas. En uno de los artículos del libro defiende que «en la medida que los hombres vivan sin miedo sus relaciones con las mujeres, sin sentirse amenazados en su identidad (porque ya no la basarán en el poder), y en la medida que las mujeres se empoderen y se liberen de las creencias que las limitan y empequeñecen, será posible una comunidad fraterna, una Iglesia de reprocidad donde el apoyo, la compasión y la comprensión sean habilidades naturales base de una espiritualidad cotidiana viva y dinámica». Dice también que con el empoderamiento de las mujeres, los hombres también se liberan y mejoran, y la Iglesia recupera su carácter compasivo y profético.

Sobradamente preparadas

Por tanto, continúa en conversación con Alfa y Omega, es importante que la dimensión femenina esté presente en la vida de los futuros sacerdotes. De hecho, cree que es un debe el que sean pocas las mujeres que participan en los procesos de crecimiento formativo y personal de los seminaristas. «No se trata solo de contenidos doctrinales, sino también de los modelos que pueden ser y, si no conocen los modelos femeninos, es una pobreza», dice.

Cree, en este sentido, que hay mujeres muy preparadas tanto para ofrecer formación académica como para realizar un acompañamiento espiritual y discernimiento de la vocación. Sobre esta segunda cuestión, ha destacado que son numerosos los grupos de mujeres que trabajan en este campo con una experiencia «intensa y profunda por las experiencias cotidianas que han ido viviendo».

Otra cuestión que le parece importante y que entronca con la cuestión afectivo-sexual es la necesidad de dotar a los candidatos al sacerdocio de un espacio donde puedan trabajar las habilidades sociales, no solo con las mujeres sino también con los hombres. Se trata de aprender a gestionar los vínculos personales de uno mismo, de aceptar los de los otros, de saber cómo abordar sentimientos y emociones… Por otra parte, ve necesario que se abran a los hombres, y especialmente a los consagrados, los espacios donde tradicionalmente han estado las mujeres en la Iglesia, más centrados en el cuidado del otro, la familia. «Que también ellos puedan estar en esos espacios», añade.

Concluye reivindicando que la aportación básica de la mujer a los seminaristas es «una mirada diferente. La diferencia, lejos de ser peligrosa, es una oportunidad y aporta creatividad». «La sola presencia de la mujer cambia», añade.

Fran Otero

miércoles, 6 de marzo de 2019

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO

Queridos hermanos:

Nos fijamos hoy en la segunda invocación del Padre nuestro, que dice: “Venga a nosotros tu Reino”. Jesús ya desde el comienzo de su misión anunciaba la llegada del Reino, y animaba a la gente a convertirse para acoger en sus vidas la Buena Noticia de la salvación. Cuando en un mundo tan marcado por el pecado y el sufrimiento rezamos con la expresión “venga a nosotros tu Reino”, le pedimos a Dios que no se aleje de nosotros, porque lo necesitamos.

En sus parábolas, Jesús enseñó que el Reino de Dios crece y se propaga con paciencia y mansedumbre. Que a pesar de tener una apariencia humilde, como un grano de mostaza o un poco de levadura, lleva dentro una fuerza capaz de transformar los corazones y el mundo. Estas parábolas manifiestan también el misterio de Cristo, de su muerte y resurrección. Él es como el grano de trigo que cae en tierra y muere para dar mucho fruto.

Así, cuando decimos en el Padre nuestro “venga a nosotros tu Reino”, nuestro corazón se llena de luz con la esperanza de Cristo que viene a nuestro encuentro.

Saludos:

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española provenientes de España y América Latina. En particular saludo a los participantes en el “Encuentro Mundial de Transportistas y Empresarios, sobre Cambio climático, Tráfico humano, Tecnología y Transporte”, organizado por la Academia Pontificia de las Ciencias sociales. Que el estudio de Laudato si’ los ayude a dar pasos significativos de justicia y solidaridad. Y a todos les deseo un feliz comienzo de Cuaresma, tiempo de conversión y de misericordia: que la oración, la limosna y el ayuno nos ayuden a renovar nuestra vida cristiana, participando en la Pascua del Señor. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.