martes, 10 de julio de 2018

250 jóvenes cristianos y musulmanes participan en un Fin de Semana de Amistad en Taizé Nural, de Malasia, creció en un pueblo donde no había cristianos.

 Ahora que estudia en Reino Unido ha convivido con bastantes, pero no hablaban de su fe y ella seguía teniendo muchos prejuicios. Todo ha cambiado este fin de semana, en Taizé

Franck, un camerunés de 26 años, llegó el jueves pasado a Taizé de una forma poco común: en bicicleta desde París, donde estudia. Viajaba en compañía de otros nueve estudiantes que trabajan en Cáritas Joven, una rama de Cáritas Francia que reúne a unos 10.000 jóvenes.

En el grupo de ciclistas había voluntarios cristianos y musulmanes, que Franck considera ya «como de la familia». Precisamente viajaban hasta Taizé para participar en la segunda edición del Fin de Semana de Amistad organizado por la comunidad ecuménica para propiciar el diálogo entre jóvenes de ambas religiones, que acabó el domingo. Este año, el tema era Vida interior y amistad.

La idea de abrir una vez al año los encuentros entre cristianos a jóvenes musulmanes surgió «por nuestro contacto con varias personas y grupos comprometidos con el diálogo interreligioso», explica el hermano Jasper, portavoz de la comunidad.

Ante el reto cada vez más apremiante que supone el diálogo con el islam, continúa, «para nosotros era importante hacer algo, aunque fuera algo pequeño. No podíamos estar inactivos. Tal vez no haya sido un paso tan grande, puesto que tenemos una larga tradición de unir gente».

Coexisten, pero no comparten

En esta segunda edición, 250 jóvenes han respondido a la llamada de la comunidad fundada por el hermano Roger Schutz. «Unos pocos ya conocían Taizé, muchos más fueron invitados por alguien que conocía Taizé, y otros participan en iniciativas de diálogo entre las dos religiones en sus ciudades, y se enteraron por esta vía», explica el hermano Jasper.

Entre los jóvenes musulmanes estaba Nural, una joven malasia de 22 años que está estudiando en el Reino Unido. Curiosamente, acudió con algunos otros estudiantes musulmanes, pero también varios ateos. Su clase –explica a Alfa y Omega– es muy internacional, así que está acostumbrada a tratar con jóvenes cristianos y de otras religiones.

Sin embargo, reconoce que no suele hablar con ellos de su fe. «Venir a Taizé me pareció una buena oportunidad para conocerlos más. Me ha gustado la diversidad que hay aquí, y la posibilidad de compartir con personas de orígenes muy distintos».

Lo mismo le ocurre a Franck, cristiano, con los musulmanes. De hecho, estuvo viviendo una temporada con una familia musulmana. Para él, el intercambio más profundo sobre la fe comenzó durante los cinco días de viaje en bicicleta hasta la pequeña localidad de la Borgoña francesa.

Le pareció muy curioso, por ejemplo, que «los cristianos de Eritrea bendicen la comida de forma muy parecida a los musulmanes, y tampoco comen cerdo. ¡También me sorprendió mucho que los musulmanes que hemos conocido hicieran tantas preguntas!».

Espiritualidad, servicio… y cocina

La estructura del encuentro ha sido bastante parecida a la de las semanas en Taizé, con la particularidad de que durante las tres oraciones diarias también se habilitó una sala grande para la oración de los participantes musulmanes. A lo largo de los cuatro días que duró el encuentro, clérigos y personas de ambas religiones compartieron con los jóvenes su experiencia de Dios, cómo la vida interior puede ayudar en medio de los conflictos, el servicio a los pobres como catalizador de la amistad y el diálogo –este testimonio lo dieron algunos de los jóvenes musulmanes que viajaron con Franck–, el discernimiento de la vocación de Dios para la propia vida, o sus iniciativas en defensa de los derechos de la mujer.

Incluso hubo tiempo para la poesía, y para un taller de cocina impartido por un cristiano occidental, otro oriental, un musulmán chiíta y otro sunita. En estos talleres participó, por ejemplo, Ousama Nabil, director del Observatorio de la Universidad de Al Azhar para Contrarrestar el Terrorismo.

A Nural, el fin de semana le ha servido para superar algunos prejuicios que tenía sobre los cristianos, fruto de haber crecido en un pequeño pueblo de Malasia donde no había personas de esta religión. «Me preguntaba por qué creían en Jesús y no en Mahoma –recuerda–. Ahora que conozco a algunos cristianos, no me parece tan extraño. También he aprendido las diferencias entre las distintas iglesias. Creo que a partir de ahora mi actitud hacia ellos va a cambiar».

Este cambio de actitud hacia el otro hace mucha falta, añade Franck. «Los cristianos que nunca se han interesado por un musulmán siempre van a tener prejuicios», concluye.

María Martínez López

domingo, 8 de julio de 2018

ÁNGELUS DEL PAPA FRANCISCO

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy (cf. Mc6.1-6) presenta a Jesús que regresa a Nazaret y el sábado comienza a enseñar en la sinagoga. Desde que se fue y comenzó a predicar en las aldeas y pueblos vecinos, nunca había puesto un pie en su tierra natal. Él ha vuelto. Por lo tanto, habrá sido todo el país para escuchar a este hijo del pueblo, cuya fama de sabio maestro y poderoso sanador se estaba extendiendo a través de Galilea y más allá. Pero lo que podría surgir como un éxito, se convirtió en un rotundo rechazo, de modo que Jesús no pudo realizar allí ningún milagro, pero sólo unas pocas curaciones (. Cf. v 5). La dinámica de ese día es reconstruida en detalle por el evangelista Marcos: la gente de Nazaret primero escucha y se queda asombrada; luego se pregunta perplejo: "¿de dónde vienen estas cosas?", ¿esta sabiduría? y al final se escandaliza, reconociendo en él al carpintero, el hijo de María, a quien vieron crecer (versículos 2-3). Por lo tanto, Jesús concluye con la expresión que se ha convertido en proverbial: "El profeta no es menospreciado sino en su tierra" (v. 4).

Nos preguntamos: ¿cómo es que los conciudadanos de Jesús pasan de la maravilla a la incredulidad? Hacen una comparación entre el origen humilde de Jesús y sus capacidades actuales: es carpintero, no ha estudiado, sin embargo, predica mejor que los escribas y hace milagros. Y en lugar de abrirse a la realidad, se escandalizan. Según los habitantes de Nazaret, ¡Dios es demasiado grande para rebajarse a hablar a través de un hombre tan simple! Es el escándalo de la encarnación: el evento desconcertante de un Dios hecho carne, que piensa con una mente humana, trabaja y actúa con manos humanas, ama con un corazón humano, un Dios que lucha, come y duerme como uno de nosotros. El Hijo de Dios se vuelca todos los esquemas humana: no son los discípulos que se lavaron los pies del Señor, pero el Señor que lavó los pies de sus discípulos (cf. Jn13,1-20). Esta es una causa de escándalo e incredulidad no solo en esa época, en todas las edades, incluso hoy en día.

El cambio hecho por Jesús compromete a sus discípulos de ayer y de hoy a una verificación personal y comunitaria. En nuestros días, de hecho, puede pasar alimentar prejuicios que nos impiden captar la realidad. Pero el Señor nos invita a adoptar una actitud de escucha humilde y de espera dócil, porque la gracia de Dios a menudo se nos presenta de manera sorprendente, que no corresponde a nuestras expectativas. Pensemos junto con la Madre Teresa de Calcuta, por ejemplo. Una pequeña niña, nadie le dio diez liras, que salió a las calles a llevar a los moribundos a una muerte digna. ¡Esta pequeña monja con oración y su trabajo ha hecho maravillas! La pequeñez de una mujer ha revolucionado el trabajo de caridad en la Iglesia. Es un ejemplo de nuestros días. Dios no se ajusta a los prejuicios. Debemos esforzarnos por abrir el corazón y la mente, para dar la bienvenida a la realidad divina que viene a nuestro encuentro. Se trata de tener fe: la falta de fe es un obstáculo para la gracia de Dios. Muchos bautizados viven como si Cristo no existiera: los gestos y signos de fe se repiten, pero no corresponden a una verdadera adhesión a la persona de Jesús y a su Evangelio. Cada cristiano, todos nosotros, cada uno de nosotros, está llamado a profundizar en esta pertenencia fundamental, tratando de atestiguarlo con una conducta coherente de vida, cuyo hilo conductor siempre será la caridad. los gestos y signos de fe se repiten, pero no corresponden a una verdadera adhesión a la persona de Jesús y su Evangelio. Cada cristiano, todos nosotros, cada uno de nosotros, está llamado a profundizar en esta pertenencia fundamental, tratando de atestiguarlo con una conducta coherente de vida, cuyo hilo conductor siempre será la caridad. los gestos y signos de fe se repiten, pero no corresponden a una verdadera adhesión a la persona de Jesús y su Evangelio. Cada cristiano, todos nosotros, cada uno de nosotros, está llamado a profundizar en esta pertenencia fundamental, tratando de atestiguarlo con una conducta coherente de vida, cuyo hilo conductor siempre será la caridad.

Pedimos al Señor, por intercesión de la Virgen María, para disolver la dureza del corazón y la estrechez de mente, porque estamos abiertos a su gracia y su verdad y de su bondad y misericordia misión, que se dirige a todos, sin excepción .

Después del Angelus

¡Queridos hermanos y hermanas!

Ayer, en Bari , con los Patriarcas de las Iglesias del Medio Oriente y sus representantes, vivimos un día especial de oración y reflexión por la paz en esa región. Doy gracias a Dios por esta reunión, que fue una señal elocuente de la unidad de los cristianos, y vi la participación entusiasta del pueblo de Dios. Agradezco a los Hermanos Jefes de las Iglesias y a quienes los han representado; Estaba verdaderamente edificado por su actitud y sus testimonios. Agradezco al Arzobispo de Bari, humilde hermano y servidor, los colaboradores y todos los fieles que nos han acompañado y apoyado con oración y presencia gozosa.

Hoy es el "Domingo del Mar", dedicado a la gente de mar y los pescadores. Rezo por ellos y por sus familias, así como también por los capellanes y voluntarios del Apostolado del Mar. Un recuerdo especial para quienes viven en situaciones de trabajo indigno en el mar; así como para aquellos que están comprometidos a liberar los mares de la contaminación.

¡Les extiendo un saludo cordial a todos ustedes, romanos y peregrinos! Saludo a los fieles que vinieron de Polonia con un pensamiento especial para los participantes en la gran peregrinación anual de la familia Radio Maria al Santuario de Częstochowa. Saludo a los ministros de Filipinas con sus familias; los jóvenes de Padua, el grupo de estudiantes y profesores de Brescia y los exploradores de Pont-Saint-Martin, Val d'Aosta. Y veo banderas brasileñas ... Saludo a los brasileños y valor! ¡Otra vez habrá!

Les deseo a todos un buen domingo. Por favor, no te olvides de rezar por mí. Buen almuerzo y adiós.

Dramático llamamiento del Papa en Bari ante la indiferencia y complicidad con el éxodo de cristianos

“Allí nos visitó el Señor, «sol que nace de lo alto» (Lc 1,78). Desde allí, la luz de la fe se propagó por el mundo entero. Allí han surgido los frescos manantiales de la espiritualidad y del monacato. Allí se conservan ritos antiguos únicos e inestimables riquezas del arte sacro y de la teología; allí pervive la herencia de los grandes Padres en la fe. Esta tradición es un tesoro que hemos de custodiar con todas nuestras fuerzas, porque en Oriente Medio están las raíces de nuestras mismas almas”.

Así defendió el Papa, en el acto con los patriarcas orientales y algunos líderes de las comunidades ortodoxas celebrado este sábado en el paseo marítimo de Bari, la esencia cristiana de Tierra Santa y de toda la gran región donde tuvieron lugar los acontecimientos que narran el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Francisco había llegado a primera hora de la mañana a la capital de la Puglia (Apulia), en el sureste italiano. A las puertas de la basílica pontificia de San Nicolás, donde se custodian desde el siglo XI los restos de este santo, patrón de Rusia, recibió a los participantes en el encuentro.

Todos juntos descendieron luego a la cripta, donde veneró de rodillas sus reliquias y encendió la “lámpara de una sola llama”, que simboliza la unidad de la Iglesia.

Desde allí se dirigieron al acto de oración por la paz en Oriente Medio y el ecumenismo, y en particular por los cristianos perseguidos en aquella región, “personas que viven en situación de gran sufrimiento”. “A ellos les decimos: «Estamos cerca de vosotros»”, aseguró el Sumo Pontífice.

Lamentó la “densa nube de tinieblas” que oscurece esa zona del mundo: “Guerra, violencia y destrucción, ocupaciones y diversas formas de fundamentalismo, migraciones forzosas y abandono, y todo esto en medio del silencio de tantos y la complicidad de muchos”.

Y alertó sobre el éxodo de cristianos: “Oriente Medio se ha vuelto una tierra de gente que deja la propia tierra. Y existe el riesgo de que se extinga la presencia de nuestros hermanos y hermanas en la fe, desfigurando el mismo rostro de la región, porque un Oriente Medio sin cristianos no sería Oriente Medio”.

“Recemos unidos para pedir al Señor del cielo esa paz que los poderosos de la tierra todavía no han conseguido encontrar”, exhortó. Y evocando las palabras de Caín rechazando ser el guardián de su hermano, hizo suyo el “grito” por la paz “de tantos Abeles de la actualidad que sube al trono de Dios”.

“La indiferencia mata, y nosotros queremos ser una voz que combate el homicidio de la indiferencia. Queremos dar voz a quien no tiene voz, a quien solo puede tragarse las lágrimas, porque hoy Oriente Medio llora, hoy sufre y calla, mientras otros lo pisotean en busca de poder y riquezas”, concluyó.

sábado, 7 de julio de 2018

Domingo XIV del tiempo ordinario (Ciclo B)

Evangelio (Mc 6,1-6): En aquel tiempo, Jesús fue a su patria, y sus discípulos le seguían. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: «¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?». Y se escandalizaban a causa de Él. Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio». Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe.

«Y se extrañó de su falta de fe»

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Hoy la liturgia nos ayuda a descubrir los sentimientos del Corazón de Jesús: «Y se extrañó de su falta de fe» (Mc 6,6). Sin lugar a dudas, a los discípulos les debió impresionar la falta de fe de los conciudadanos del Maestro y la reacción del mismo. Parecía lo más normal que las cosas hubieran sucedido de otra manera: llegaban a la tierra donde había vivido tantos años, habían oído contar las obras que realizaba, y la consecuencia lógica era que le acogieran con cariño y confianza, más dispuestos que los demás a escuchar sus enseñanzas. Sin embargo, no fue así, sino todo lo contrario: «Y se escandalizaban a causa de Él» (Mc 6,3).

La extrañeza de Jesús por la actitud de los de su tierra, nos muestra un corazón que confía en los hombres, que espera una respuesta y al que no deja indiferente la falta de la misma, porque es un corazón que se da buscando nuestro bien. Lo expresa muy bien san Bernardo, cuando escribe: «Vino el Hijo de Dios e hizo tales maravillas en el mundo que arrancó nuestro entendimiento de todo lo mundano, para que meditemos y nunca cesemos de ponderar sus maravillas. Nos dejó unos horizontes infinitos para solaz de la inteligencia, y un río tan caudaloso de ideas que es imposible vadearlo. ¿Hay alguien capaz de comprender por qué quiso morir la majestad suprema para darnos la vida, servir Él para reinar nosotros, vivir desterrado para llevarnos a la patria, y rebajarse hasta lo más vil y ordinario para ensalzarnos por encima de todo?».

Podría pensarse en lo que hubiera cambiado la vida de los habitantes de Nazaret si se hubieran acercado a Jesús con fe. Así, tenemos que pedirle día a día como sus discípulos: «Señor, aumenta nuestra fe» (Lc 17,5), para que nos abramos más y más a su acción amorosa en nosotros.

viernes, 6 de julio de 2018

Era ateo y de familia pagana, leyó el «National Geographic» sobre la Virgen María… y Ella lo guió

Melvin Singh se consideró un ateo la mayor parte de su vida. Pero en la Pascua del año 2017 él, su mujer y sus tres hijos se bautizaron católicos y son hoy creyentes entusiastas y devotos.  

¿Qué causó la transformación? Pues gran parte de la responsabilidad la tiene un famoso número de la revista ilustrada National Geographic: el que se dedicó en diciembre de 2015 a la Virgen María. “María, la mujer más poderosa del mundo”, se leía en esta portada.

La familia de Melvin Singh es originaria de la India. Parte era hindú, y otra parte era de devoción sikh. En su adolescencia Melvin ya se consideraba muy crítico con la religión organizada. Como adulto joven, se definía directamente como “ateo declarado y orgulloso”.

Vivía en Kellyville, Nueva Gales del Sur (Australia). Él y si su esposa Siow Yuen estaban enviando al hijo mayor a una escuela infantil católica. Alguna vez visitaban alguna iglesia católica, como atraídos por cierta curiosidad. “Pero no sentíamos ningún impulso de abrazar la fe“, explica al Catholic Outlook.

Pero en diciembre de 2015 le diagnosticaron un cáncer, peligroso y muy extraño, poco conocido. Nadie sabía realmente mucho de ese tipo de cáncer ni de cómo tratarlo. Había varias opciones, y todas ellas prácticamente experimentales. Prácticamente, se esperaba -sin pruebas- que aplicando lo de otros cánceres funcionara.

“Mis dos hermanos me animaron a rezar. Y lo hice. Ellos tenían la esperanza de que yo desarrollaría una relación con Dios. Y lo hice”, recuerda Melvin.

Pocos días después de ser diagnsoticado, Melvin y su familia volaban hacia Singapur. “Siow Yuen me pasó una revista para distraerme. Resultó que era una copia del National Geographic con María en la portada. Fue el inicio de un viaje increíble por el que ella me llevó a Dios”.

En Singapur, Melvin pensaba y dudaba sobre qué tratamiento decidir en su enfermedad. La duda le paralizaba. Entró en la capilla de adoración de la iglesia de Santa Teresa y rezó. Mientras estaba rezando, recibió una llamada: era la enfermera de uno de sus doctores. “Me dijo que se llamaba Mary Grace [María Gracia]. Cuando Dios te guía y te da paz, y María te pide que te muevas, ¡tú vas!”

La cirugía que escogió fue un éxito. Toda la familia sintió que, ahora, algo estaba pasando, que una nueva vida, más plena, estaba empezando. Era el Año de la Misericordia.

Conocer el pueblo de Dios… y consagrarse a María

Se apuntaron al curso de iniciación cristiana para adultos de la parroquia de su zona, la de Nuestra Señora del Rosario de Kellyville (aquí, su página parroquial dedicada a las oraciones marianas). Le llamaba la atención que acudían personas de todo tipo de orígenes y países. Les unía su deseo de formar parte de un nuevo pueblo: el Pueblo de Dios.

Durante su formación, Melvin y su mujer realizaron una consagración de 33 días a la Virgen María, una devoción difundida por los franciscanos conventuales y por San Maximiliano Kolbe. “Me emociona lo que hizo el padre Kolbe por la gente a su alrededor”, comenta.

La emoción poderosa del bautizo

Llegó la Vigilia Pascual y el bautizo de la familia. “Cuando me bautizaron, no podía dejar de llorar. Pero tampoco podía parar de sonreír. Sentía tanto amor. Era asombroso. Es como si el abrazo de Dios se hiciera un poquito más firme”, explica.

Para celebrarlo, organizaron un viaje en familia al santuario mariano de Lourdes, en Francia, y al Vaticano.

“Intentamos vivir tan cerca de las enseñanzas de Dios como sea posible. Tengo mucho que aprender y no quiero abrumar a los niños, pero Siow Yuen es una madre increíble que ha sido paciente y resistente. Con Dios de nuestro lado, estoy seguro que este viaje será espiritual y lleno de acontecimientos”, afirma Melvin.

Análisis político-económico de Uganda. Retos y perspectivas

La historia reciente de Uganda es la historia de un éxito. O todo lo contrario. Dos visiones opuestas de una política que suscita encendidos debates.
Freddy Kyaruhanga está contento con la reforma de la Constitución que eliminó el límite de edad para ser presidente. Desde que puede votar siempre lo ha hecho por Museveni y repite que lo seguirá haciendo. Freddy es de Mbarara, la misma región que el mandatario, y nació en 1986, el mismo año de su subida al poder. Para él, el Movimiento ha traído paz y prosperidad. Tras la universidad cursó un master en administración en Londres y trabaja en Kampala en una empresa internacional que le paga un sueldo con el que ha podido comprar un coche y empezado a construir una casa. Pertenece a la pujante clase media emergente y está orgulloso de los cambios que ha visto durante las dos últimas décadas en su región natal, con una buena universidad pública, industrias de productos lácteos que dan empleo a muchos de sus vecinos, y ganaderos que se han convertido en pequeños empresarios.

Kalundi Serumagga tiene una historia muy distinta. Era uno de los periodistas más populares en el país por sus programas en Radio One. En septiembre de 2009, durante un debate sobre un conflicto que enfrentaba entonces al gobierno con el Kabaka (el rey tradicional de los bagandas) la policía le detuvo y, tras torturarlo, lo dejó varios días en un calabozo sin asistencia médica. Fue inculpado por sedición. Desde entonces, ha optado por una vida más discreta. Para personas como él, Uganda vivirá siempre bajo un régimen tiránico mientras Museveni esté en el poder.

Freddy y Kalundi representan dos caras de un país en el que la política provoca encendidos debates. No se pueden negar los logros de las tres décadas de Museveni. En Uganda la esperanza de vida está en 63 años frente a los 47 de hace tres décadas. El país alcanzó el primer Objetivo del Milenio al reducir las personas que viven en el umbral de la pobreza: del 56% a principios de los 90, al 19% actual, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. De ser un país de pobres ha pasado a tener una clase media que crece. Desde 1997 existe la educación primaria universal y gratuita. En los años 80 sólo había una universidad y ahora hay más de 30.

Más progresos: la mayor parte de la población vive a menos de cinco kilómetros de un centro de salud. En las ciudades hay electricidad. Y, aunque los periodistas tienen sobre sus cabezas la espada de Damocles de un aparato de seguridad que los vigila, hay unas 200 estaciones de radio y docenas de televisiones privadas. Una de las grandes historias de éxito alabada por la comunidad internacional fue la drástica reducción de la tasa de infectados por VIH: del 25% hace treinta años, al actual 6%. La apertura del Gobierno, que no ocultó el problema, y su estrategia basada sobre todo en fomentar la abstinencia sexual para los jóvenes y la fidelidad fueron claves. Los activistas por la igualdad de género tienen también mucho que celebrar. Casi la mitad de los parlamentarios de Uganda son mujeres, así como más de un tercio de los ministros y también un porcentaje muy aceptable entre los gobernadores de distritos, jueces y funcionarios de alto rango.

Y si queremos tomar el pulso a la economía basta con entrar en un supermercado en cualquier ciudad del país. Uno puede comprar todo tipo de productos manufacturados de excelente calidad y a buen precio: lácteos, bebidas, café y té, paquetes de alimentos… En Uganda se crea riqueza para el consumo y la exportación. El consumidor español tal vez ignore que la perca de la pescadería de su barrio y las rosas a la venta en una floristería de Madrid en pleno invierno vienen de Uganda. Además el sector turístico lleva tres décadas de subida. A ello han contribuido tanto la creación de infraestructuras hoteleras y de agencias que crean empleo como el hecho de que al turista se lo ponen fácil: llegas al aeropuerto, y por 50 dólares te dan un visado en el acto sin molestias ni peticiones de sobornos. La impresión que se lleva el visitante extranjero no puede ser mejor. Muchos de los que visitan Uganda y disfrutan de sus parques nacionales repiten la experiencia.

La economía crece, la población también
Junto a los buenos datos macroeconómicos hay varios «peros». El primero es el aumento de la población. Uganda es el segundo país del mundo con la tasa de natalidad más elevada. Con una media de seis hijos por mujer, la población (actualmente en 40 millones de habitantes) se dobla cada 25 años. Esto significa que la riqueza que se crea es insuficiente y que los servicios no aumentan al mismo ritmo que los habitantes. Por primera vez, Uganda –a pesar de su tierra fértil y de sus nueve meses de lluvia al año– no produce alimentos para toda su población, sobre todo en las regiones más desfavorecidas como Teso y Karamoya. Además, más de la mitad de la población es joven y el mercado laboral no los absorbe. Estos factores explican por qué, aún con tasas de crecimiento económico de alrededor del 5% y el 6% Uganda sigue siendo un país de desarrollo bajo: el número 163 (de entre 188 países) según el ranking del Índice de Desarrollo Humano. Y la riqueza está repartida de forma muy desigual, creando descontento en muchas zonas, sobre todo en el Norte, donde el recuerdo de la guerra del LRA está aún muy vivo en una población traumatizada.

«La riqueza que se crea es insuficiente y los servicios no aumentan al mismo ritmo que los habitantes»
Cada vez hay más grietas en el edificio de la economía. La mitad de su presupuesto nacional sigue viniendo de los países donantes (sobre todo de Reino Unido e Irlanda), en bastantes ciudades el paro afecta al 80% de los jóvenes y el 70% de los ugandeses productivos se dedica a la agricultura de subsistencia. El acaparamiento de tierras que deja indefensos a millones de pequeños propietarios es un problema grave. Y la corrupción es crónica, como indica que ocupe el puesto 151 en la lista de los 176 países analizados por Transparencia Internacional. A pesar de las innumerables promesas de Museveni, sus incondicionales acusados de corrupción siempre vuelven a ocupar algún cargo importante.

Tras descubrirse en 2006 grandes yacimientos de petróleo en la zona del Lago Alberto, muchos creyeron que su explotación a gran escala auparía al país al nivel de los ingresos medios. Se esperaba que la producción, estimada en 230.000 barriles diarios, comenzara en 2016 y ahora se habla de 2020. Muchos señalan que los contratos del Gobierno con las tres compañías implicadas, la británica Tuwoll, la francesa Total y la china CNOOC, no son transparentes y desconfían del hecho de que la seguridad de la zona de explotación haya estado en manos del General Muhoozi Kainerugaba, hijo del presidente. Uganda deberá comenzar también la construcción de un oleoducto de 1.400 kilómetros que pasará por Tanzania. Está por ver si el descubrimiento de grandes recursos ayudará a los ugandeses o si, como ocurre en muchos países africanos, se convertirá en una fuente de conflicto.

Todo el poder para el presidente
Pero el mayor reto de Uganda tiene que ver con el sistema político que se ha gestado desde 1986 y que gira alrededor de un «hombre fuerte» y del clientelismo. Una de las claves para asegurar la estabilidad y la seguridad en Uganda ha sido el control absoluto que el presidente ha ejercido sobre el Ejército, bien entrenado, bien pagado y sin fisuras internas. En teoría, el país tiene un sistema multipartidista desde 2005, cuando un referéndum aprobó que los partidos políticos operaran libremente. En la práctica, el sistema se parece mucho a un régimen de partido único que garantiza que su líder-mesías gane siempre las elecciones, como ha ocurrido en 1996, 2001, 2006, 2011 y 2016. Por ende, la oposición siempre se ha mostrado dividida. Su líder principal, Kizza Besigye, antiguo compañero de armas de Museveni, ha perdido ya la cuenta de las veces en que ha sido detenido, encarcelado o puesto bajo arresto domiciliario.

Un aspecto más positivo es la política de descentralización, que otorga muchas funciones a los gobiernos locales y acerca los servicios de base a la población. Pero la administración local ha crecido de forma desmesurada, pasando de 33 distritos en 1990 a 111 más la capital, Kampala. Además, aunque el presidente del consejo del distrito es elegido democráticamente, el hecho de que el gobernador que se encarga de asuntos claves como la seguridad sea designado directamente por el presidente garantiza que en los distritos en manos de la oposición ésta tenga poco margen de maniobra. De eso sabe mucho el actual alcalde de Kampala, Erias Lukwago, detenido innumerables veces por la policía.

Otra gran zona de sombra es el abuso de los derechos humanos. Las detenciones arbitrarias y sin garantías legales son normales en el país. Bajo el último jefe de la policía, el general Kale Kayihura –despedido a primeros de marzo– las fuerzas de seguridad crearon milicias ilegales ligadas al partido en el poder como los Crime Preventers o la Kiboko Squad, verdaderas bandas violentas equipadas y entrenadas que reventaban manifestaciones de la oposición, golpeando y deteniendo a ciudadanos indefensos ante la mirada complaciente de las autoridades. Museveni les ha defendido en muchas ocasiones llamándoles «patriotas». Entre 2012 y 2016, la Comisión Ugandesa de Derechos Humanos (gubernamental) documentó más de mil casos de tortura cometidos por la policía. Otra institución independiente, el African Centre for Treatment and Rehabilitation of Torture Victims, documentó el doble de casos durante el mismo periodo. Kayihura, un veterano de guerra incondicional de Museveni, siempre mostró muy poco interés por acabar con estas prácticas.

La lista de logros en Uganda es larga. Pero la del debe aumenta también cada día y tal vez lo más preocupante sea imaginar cómo será la transición política el día que Museveni deje el poder, algo que todo parece indicar que será por causa de fuerza mayor. Los conflictos en el país, que en épocas pasadas tenían mucho que ver con rivalidades étnicas, hoy tienen un cariz más político. En circunstancias así, haría falta favorecer la concordia, pero es difícil imaginar esto cuando todo gira alrededor de un líder-mesías que exige una elección clara de o conmigo o contra mí. Cada ugandés ha elegido ya de qué lado está. Muchos no se atreven a decirlo en público.

jueves, 5 de julio de 2018

Un laico dirigirá por primera vez un dicasterio romano: Paolo Ruffini, prefecto para la Comunicación

El Papa Francisco ha nombrado por primera vez a un laico como prefecto de un Dicasterio de la Santa Sede. Se trata de Paolo Ruffini, periodista con amplia experiencia tanto en prensa, como radio y televisión, y casado con María Argenti.

Desde ahora, su nuevo cometido será como prefecto del nuevo Dicasterio para la Comunicación, después de que el 23 de junio el Vaticano informase de la decisión de Francisco de transformar la Secretaría para la Comunicación en un nuevo Dicasterio.

Nacido en Palermo en 1956 y licenciado en Derechoi, Ruffini tiene una experiencia de casi cuatro décadas en el ámbito de la comunicación. Hasta su nombramiento como prefecto vaticano era director de TV2000, la televisión de la Conferencia Episcopal Italiana, empresa a la que llegó en 2014.

Experiencia profesional en televisión, radio y prensa

Antes de trabajar en la televisión de los obispos, lo hizo en otras cadenas como La 7 y Rai 3. Su experiencia también se extiende al mundo radiofónico también en la Rai o Radio 1, entre otros.  Además, Paolo Ruffini ha ejercido como periodista en papel diarios como Il Mattino o Il Messaggero.

La Santa Sede informa igualmente que el nuevo prefecto para la Comunicación ha recibido varios de premios y participado en numerosas conferencias sobre el papel de los cristianos en la comunicación, sobre la ética en la comunicación y los nuevos medios.