miércoles, 9 de mayo de 2018

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy fijamos nuestra atención en el rito central del bautismo: el lavacro santo acompañado de la invocación a la Santísima Trinidad, momento en el que somos bautizados y participamos en el Misterio pascual de Cristo: el hombre viejo queda sepultado para que renazca una creatura nueva. Morimos y nacemos en el mismo instante, pues la fuente bautismal se convierte en sepulcro y en madre. Estas dos imágenes manifiestan la grandeza de lo que sucede por medio de los gestos sencillos del bautismo.

Nuestros padres nos generaron a la vida terrena; la Iglesia, en el Bautismo, nos regenera a la vida eterna, haciéndonos hijos de Dios para siempre. Por eso, también sobre cada uno de nosotros, renacidos del agua y del Espíritu Santo, el Padre dice amorosamente: «Tú eres mi hijo amado» (cf. Mt 3,17). El bautismo no se repite porque imprime un sello sacramental indeleble que el pecado no puede borrar, pero sí puede impedir que dé frutos de salvación.

Luego, la unción crismal, nos conforma a Cristo “Sacerdote, Profeta y Rey”. Por eso, todo el Pueblo de Dios, animado por el Espíritu Santo, participa de esas funciones, y tiene la responsabilidad de misión y servicio que de ellas deriva.

Saludos:

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. En este tiempo pascual, los invito a considerar la grandeza de la vocación cristiana que recibimos en el bautismo, y vivirla unidos a Cristo en la Iglesia, de modo que pueda dar frutos abundantes en una vida de fe y de caridad, al servicio de los hermanos. Muchas gracias.

SAN ANTONINO DE FLORENCIA,O,P

San Antonino es, sin duda, el prelado que mejor supo ganarse el cariño y la veneración de los florentinos, entre todos los obispos que han gobernado esa diócesis en el curso de los siglos. Su padre, llamado Nicolás Pierozzi, era un ciudadano de buena familia que ejercía el cargo de notario de la República: El santo recibió, en el bautismo, el nombre de Antonio; pero sus compañeros le llamaron desde niño «Antonino», por su bondad y corta estatura. Antonino era un muchacho serio y muy amante de la oración. Asistía frecuentemente a los sermones del beato Juan Dominici, que era entonces prior de Santa María Novella; a los quince años, pidió la admisión en la Orden de Santo Domingo. El beato Juan, juzgándole demasiado débil para ese género de vida, trató de desalentarle, mandándole que aprendiese de memoria el «Decretum Gratiani». Un año más tarde, recitó todo el decreto y fue admitido al punto. Antonino fue el primer postulante que tomó el hábito en el nuevo convento que el beato Juan había construido en Fiésole. Fue enviado al noviciado de Cortona, donde tuvo por maestro de novicios al beato Lorenzo de Ripafratta y, por compañeros, al beato Pedro Capucci y al famosísimo artista beato Angélico da Fiésole. Pronto demostró Antonino sus excepcionales dotes de hombre de estudios y de gobierno. Era todavía muy joven, cuando fue elegido superior del gran convento de la Minerva en Roma; después fue, sucesivamente, prior en Nápoles, Gaeta, Cortona, Siena, Fiésole y Florencia. Como superior de las congregaciones reformadas de Nápoles y Toscana y, como superior a cargo de la Provincia Romana, Antonino puso celosamente en vigor las medidas que el beato Juan Dominici había dictado para restaurar la primitiva observancia. Asimismo, en 1436, fundó en Florencia el famoso convento de San Marcos; los silvestrinos habían ocupado antes esos edificios, pero San Antonino los reconstruyó prácticamente, según los planos de Michelozzi y encargó a Fra Angélico que los decorase con frescos. Cosme de Medicis, por su parte, reconstruyó con gran magnificencia la iglesia adyacente (del siglo XIII) y la puso a disposición de los dominicos.

Además del desempeño de sus deberes oficiales, san Antonino predicaba frecuentemente, y las obras que escribió le hicieron muy famoso. Recibía consultas de Roma y de toda la cristiandad, particularmente sobre puntos de derecho canónico. El papa Eugenio IV le invitó al Concilio de Florencia; el santo asistió a todas las sesiones. Se hallaba ocupado en la reforma de los conventos de la provincia de Nápoles cuando se enteró, con gran pena, de que el papa le había nombrado arzobispo de Florencia. En vano alegó su incapacidad, su mala salud y su avanzada edad; Eugenio IV se mostró inflexible. San Antonino fue consagrado en marzo de 1446, con gran júbilo por parte de los florentinos. El santo practicó estrictamente las reglas de su orden, en cuanto se lo permitían sus deberes. En su casa reinaba la mayor sencillez. Su servidumbre constaba únicamente de seis criados; no tenía vajilla de plata ni caballos. Una vez vendió la única mula que poseía, pero algún ciudadano rico la compró y la regaló al santo quien, desde entonces, renovó con frecuencia el procedimiento. San Antonino recibía, diariamente, a cuantos deseaban verle, pero protegía de modo especial a los pobres, a cuya disposición estaban su bolsa y su despensa. Cuando ambas se agotaban, el santo arzobispo vendía los muebles de su casa y sus propios vestidos. Para socorrer a los pobres vergonzantes, fundó una asociación consagrada a San Martín y pudo ayudar así a miles de familias.

Aunque era de temperamento bondadoso, sabía mostrarse firme y decidido cuando las circunstancias lo exigían. Acabó con los juegos de azar en su diócesis, se opuso vigorosamente a la usura y la magia y ejecutó toda clase de reformas. Además de predicar todos los domingos y fiestas, visitaba una vez al año su diócesis, viajando siempre a pie. Su fama de prudencia e integridad era tal, que cuantos ejercían alguna autoridad, así clérigos como laicos, le consultaban incesantemente. Sus sabias respuestas le merecieron el título de «el consejero». Cuando Eugenio IV se hallaba en su lecho de muerte, mandó llamar a san Antonino a Roma, recibió de sus manos los últimos sacramentos y murió en sus brazos. Nicolás V le consultaba en materias de Iglesia y Estado, prohibió que se pudiese apelar a Roma sobre las decisiones del arzobispo y declaró que éste era tan digno del honor de los altares como san Bernardino de Siena, a quien iba a canonizar. Pío II escogió a san Antonino para que formase parte de la comisión encargada de la reforma de la corte pontificia. El santo no era menos estimado por el gobierno de Florencia, que le confió importantes embajadas y le hubiese enviado de representante ante el emperador, si la enfermedad no hubiera impedido al santo salir de Florencia.

Durante una severa epidemia de peste, que duró más de un año, el santo arzobispo trabajó incansablemente para asistir a los enfermos y, con su ejemplo, movió al clero a hacer lo propio. Muchos de los frailes de Santa María Novella, Fiésole y San Marcos, murieron en la epidemia. Como de costumbre, al flagelo siguió el hambre. El santo se privó entonces hasta de lo más necesario y consiguió la ayuda del papa Nicolás V, quien era incapaz de negarle algo. A partir de 1453, Florencia se vio asolada durante dos años por frecuentes terremotos y una tempestad destruyó un barrio de la ciudad. San Antonino sostuvo a las víctimas, reconstruyó las ruinas y dio la mano a todos. También curó a muchos enfermos, pues toda la ciudad sabía que estaba dotado con el don de hacer milagros. Cosme de Medicis afirmó públicamente que la preservación de la ciudad, de los peligros que la amenazaban, se debía en gran parte a los méritos y oraciones de su santo arzobispo. San Antonino fue oficialmente canonizado en 1523.

martes, 8 de mayo de 2018

El Patrocinio de la Virgen María sobre la Orden de Predicadores

La Iglesia ha invocado a la Virgen María « con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora » ya que su función maternal perdura sin cesar en la economía de la gracia y « con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna. » (LG n. 62)

Como afirma el MO fray Humberto de Romans: «La Virgen María fue una grande ayuda para la fundación de la Orden y se espera que la lleve a buen fin» (Opera, Il, 70.71). Por ello la Orden de Predicadores reconoce desde sus inicios la protección de la Virgen y «no duda en confesarla, la experimenta continuamente y la recomienda a todos —frailes, hermanas y laicos— para que apoyados en su protección maternal, se unan con mayor intimidad al Mediador y Salvador » (LG, n. 62) para llevar a cabo la difícil misión de la salvación de los hombres.

La celebración del patrocinio de María en la Orden se celebró en la liturgia en coincidencia con el aniversario de la bula de fundación de la Orden el 22 de diciembre de 1216, pero ante la debida preferencia de las ferias de Adviento inmediatas a navidad, se propone su celebración en este día del mes de mayo – dedicado a la veneración especial de María- pues también en este día diversos calendarios litúrgicos de otros propios ya celebran diversos títulos de María.

lunes, 7 de mayo de 2018

Beato,Alberto de Bérgamo, O.P


Terciario Dominico, fue una modesta flor en el jardín dominico
Alberto de Bérgamo fue una modesta flor en el jardín dominico, y uno de los más bellos ejemplos de esa santidad a la cual todos los cristianos están llamados, y que en nada se sale de lo común. Fue simplemente un agricultor del territorio bergamasco, donde nació, al inicio del siglo XIII, en la Villa d’Ogna. Desde la infancia caminó en la senda de Dios, poniendo sobre todo en práctica el gran precepto de la caridad. Por consejo y voluntad de los suyos contrajo matrimonio, pero no encontró en su compañera ni afecto ni comprensión; sin embargo su paciencia fue inalterable. Habiéndole cuestionado algunas personas poderosas la posesión de sus tierras, en bien de la paz dejó su pueblo y marchó a Cremona, donde vivió del trabajo de sus manos.
Agregado a la Tercera Orden de Santo Domingo, se dedicó sin pausa a las obras de misericordia, ya que sostenía que siempre es tiempo de hacer el bien, si hay voluntad de hacerlo. Predicó elocuentemente con las obras, dando ejemplo luminoso de esa caridad poco comprendida y aun menos practicada por tantos cristianos. Alberto presintió la hora de su muerte, el 7 de mayo de 1279, expirando serenamente, confortado por los últimos Sacramentos. Mucha gente se acercó a venerar el cuerpo, atraídos -según dice la tradición popular- por el milagro de las campanas, que sonaron sin ser tocadas. El papa Benedicto XIV, el 9 de mayo de 1748, aprobó el culto «ab immemorabili».

7 mayo: “Puentes de solidaridad para ayudar a los migrantes venezolanos”

Este lunes, 7 de mayo de 2018, en la Sala de Prensa de la Santa Sede, tendrá lugar la presentación del proyecto “Puentes de solidaridad – Plan Pastoral integrado para ayudar a los migrantes venezolanos en Sudamérica”.

Ciudad del Vaticano, 4 de mayo de 2018

Este lunes, 7 de mayo de 2018, a las 12:30 en la Sala de Prensa de la Santa Sede, tendrá lugar un “Meeting point” para presentar el proyecto “Puentes de solidaridad – Plan Pastoral integrado para ayudar a los migrantes venezolanos en Sudamérica”, nacido para dar respuestas concretas a los desafíos planteados por la migración masiva que afecta a los venezolanos.

El proyecto cuenta con la colaboración de la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, y en respuesta al Santo Padre, ocho Conferencias Episcopales de Sudamérica han elaborado un plan pastoral para recibir, proteger, promover e integrar a los venezolanos obligados a emigrar, en cada fase de su viaje, desde la partida al tránsito, hasta la llegada y el posible regreso a casa.

Además, se presentará un curso sobre “Advocacy en el ámbito migratorio” para agentes pastorales en Sudamérica, promovido por la Pontificia Universidad Católica de Argentina y patrocinado por la misma Sección de Migrantes y Refugiados.

En el encuentro estarán presentes, el P. Arturo Sosa S.J., Superior General de los Jesuitas de origen venezolano, antiguo rector de la Universidad Católica de Táchira y ex-Director de la revista SIC; el P. Fabio Baggio C.S. y el P. Michael Czerny, S.J., Subsecretarios de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

domingo, 6 de mayo de 2018

10 sencillos consejos para fortalecer la relación de pareja y evitar los celos y la desconfianza

A veces la relación en pareja puede ser dura. No todo es siempre felicidad, y dentro del amor hay momentos en los que se pasa mal. Las peleas por celos o desconfianzas pueden hacer que una buena relación termine por simples malentendidos. Es importante fortalecer la relación. Por eso, Hacer Familia, propone 10 consejos para fortalecer la relación de pareja. 

1. Aceptar los defectos de la pareja es fundamental para que la relación sea feliz y duradera
Cuando los errores se asumen, dejan de ser un factor decisivo para el deterioro de los vínculos afectivos. Además, permite apreciar mejor los aspectos positivos de la otra persona y se valora más huyendo de las descalificaciones.

2. Siempre debe haber muestras de cariño entre las parejas
Por mucho que el paso del tiempo pueda enfriar ciertos gestos los abrazos, los besos y las caricias deben estar presentes para mantener viva la relación. Las parejas que son más cariñosas entre ellas tienen muchas menos discusiones y disfrutan más de la vida y de la relación.

3. La pareja, junto con los amigos son el mejor medio para alcanzar la felicidad
Cuidar el bienestar del otro favorecerá también cuidar nuestro propio bienestar.

4. Expresar los sentimientos y emociones con el otro es otra buena técnica
Para mantener una buena relación es importante acostumbrarse a decir las cosas, y sobre todo las positivas aunque sean las que más cuestan decir. Las parejas tienen que comprobar que son valorados por sus allegados por medio de sus palabras.

5. No cansarse de dar las gracias
Muchas veces no agradecemos a la otra persona todo lo que nos aporta, y es importante ser agradecidos y reconocer los buenos gestos de los demás también con buenos gestos.

6. Comprometerse en buscar el bien común para la pareja
Superar malas rachas juntos y los problemas que pueda tener la relación, dando segundas oportunidades cuando sea necesario.

7. Revivir juntos los buenos momentos de la relación ayudan a mantener la ilusión activa. 
También ayudan a sacar fuerza para reencaminar una relación que no pasa por sus mejores momentos.

8. Guardar la lealtad y la fidelidad entre la pareja
Ayudarse mutuamente y estar disponibles para colaborar con el otro en la búsqueda de la felicidad de ambos.

9. Prestar un hombro en el que apoyase
Hay quién piensa que esto es una señal de debilidad, pero llegan ciertos momentos ante distintas circunstancias en las que es bueno tener a quien quieres al lado. 

10. Si surgen dudas en la relación, lo mejor es discutirlo
No vale de nada guardase los sentimientos y que estos sigan creciendo en nuestro interior sin aclararlo con la otra persona, por eso una conversación civilizada es una herramienta muy portante.

ÁNGELUS DEL PAPA FRANCISCO

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En esta temporada de Pascua, la Palabra de Dios continúa mostrándonos formas de vida coherentes para ser la comunidad del Señor Resucitado . Entre ellos, el Evangelio de hoy presenta la entrega de Jesús: " Permaneced en mi amor " ( Jn . 15,9) permanecen en el amor de Jesús a vivir en el flujo del amor de Dios, recoger domicilio fijo, que es la condición para para asegurarnos de que nuestro amor no pierda su ardor y su audacia en la calle. Nosotros también, como Jesús y en Él, debemos recibir con gratitud el amor que viene del Padre y permanecer en este amor, tratando de no separarnos del egoísmo y el pecado. Es un programa exigente pero no imposible.

En primer lugar, es importante darse cuenta de que el amor de Cristo no es un sentimiento superficial, no, es una actitud fundamental del corazón, que se manifiesta en vivo como él quiere. Jesús afirma: "Si guardas mis mandamientos, permanecerás en mi amor, como guardo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor" (v. 10). El amor se realiza en la vida cotidiana, en las actitudes, en las acciones; de lo contrario, es solo algo ilusorio. Son palabras, palabras, palabras: eso no es amor. El amor es concreto, todos los días. Jesús nos pide que guardemos sus mandamientos, que se resumen en esto: " que se amen los unos a los otros como yo los he amado " (v. 12).

¿Cómo podemos hacer que este amor que el Señor resucitado nos da pueda ser compartido por otros? Jesús ha indicado repetidamente quién es el otro para amar, no en palabras sino con hechos. Él es el que encuentro en mi camino y quien, con su rostro y su historia, me llama; él es quien, con su propia presencia, me aleja de mis intereses y mis certezas; él es quien espera mi disposición a escuchar y hacer un trozo del camino juntos. Disponibilidad para cada hermano y hermana, quienquiera que sea y en cualquier situación que sea, empezando por aquellos cercanos a mí en la familia, en la comunidad, en el trabajo, en la escuela ... De esta manera, si permanezco unido a Jesús, su amor puede alcanzar el otro y atraerlo a él, a su amistad.

Y este amor por los demás no puede reservarse para momentos excepcionales, sino que debe convertirse en la constante de nuestra existencia. Es por eso que se nos llama, por ejemplo, a proteger a los ancianos como un tesoro precioso y con amor, incluso si crean problemas económicos y dificultades, pero debemos protegerlos. Es por eso que los enfermos, incluso en la última etapa, deben brindar toda la asistencia posible. Esta es la razón por la que los niños por nacer son siempre bienvenidos; por eso, en última instancia, la vida siempre debe ser protegida y amada desde la concepción hasta su ocaso natural. Y esto es amor

Somos amados por Dios en Jesucristo, quien nos pide que nos amemos como Él nos ama. Pero no podemos hacer esto si no tenemos nuestro propio Corazón en nosotros. La Eucaristía, a la que estamos llamados a participar todos los domingos, tiene el propósito de formar en nosotros el Corazón de Cristo, para que toda nuestra vida esté guiada por sus actitudes generosas. Que la Virgen María nos ayude a permanecer en el amor de Jesús y crecer en amor para todos, especialmente los más débiles, para corresponder plenamente a nuestra vocación cristiana.

Después del Regina Coeli:

Queridos hermanos y hermanas:

Ayer, en Aquisgrán (Alemania), Beata Chiara Fey, fundadora de las Hermanas del Niño Jesús, que vivió en la segunda mitad del siglo XIX, fue proclamada. Démosle gracias a Dios por este celoso testimonio del Evangelio, un educador solidario de jóvenes desfavorecidos.

Invitación a orar por el pueblo de la República Centroafricana, un país que tuve la alegría de visitar y en mi corazón, y que en los últimos días han tenido lugar la violencia seria con muchos muertos y heridos, entre ellos un sacerdote. A través de la intercesión de la Virgen María, el Señor ayuda a todos a decir no a la violencia y la venganza, a construir la paz juntos.

Saludo a todos ustedes, romanos y peregrinos, especialmente los de Oviedo (España), los estudiantes de Vrbové (Eslovaquia) y los monaguillos de Berna. Un saludo especial para los nuevos guardias suizos, sus familias y amigos, el día de la fiesta de este histórico y digno cuerpo. ¡Un aplauso para ellos!

Saludo a los representantes de la Asociación de Medidores , y los aliento a continuar en el compromiso a favor de los niños víctimas de la violencia; así como los fieles de Piacenza y Borgoricco y los atletas gimnastas de Castelfranco Emilia.

También escuché algunas canciones de los Neocatecumenales ... ¡Aquí están! Gracias! Gracias por tu trabajo de evangelización. Estás en todas partes, ¡gracias!

También saludo a todos los internos de la casa del distrito de Latina que ahora están espiritualmente unidos con nosotros.


Les deseo a todos un buen domingo. Y por favor no te olvides de rezar por mí. Buen almuerzo y adiós!