miércoles, 11 de octubre de 2017

Sin bautizar, su padre le enseñaba el Corán y su madre la Biblia: ¿Cómo acabó siendo sacerdote?

Nur el Din Nassar es el nombre de un joven sacerdote italiano aunque muchos al leer su nombre pudieran creer que es musulmán. Lo cierto es que este religioso católico que en breve partirá como misionero a Chad es hijo de un musulmán egipcio y de una católica italiana. Creció sin ser bautizado pero con su padre mostrándole las enseñanzas del islam mientras acudía a catequesis católica en una parroquia.

Fue ordenado sacerdote católico en 2012 en Italia, aunque no fue un camino exento de sufrimientos y problemas. Una cosa es que su padre tuviera que aceptar que su hijo se bautizaría voluntariamente ya siendo casi adulto y otra  muy distinta es que decidiera entregar su vida a Cristo ingresando en un Seminario. Literalmente, fue una cruz muy pesada para este joven.

Para conocer su historia hay que remontarse a la de sus padres. En 1978 su padre, musulmán egipcio, y su madre, católica italiana miembro de los Focolares, se conocieron en la Estación Central de Milán en 1978. A los tres meses se casaron y fueron a vivir al Piamonte.

Crecer en una familia católico-musulmana
Cada uno siguió practicando su religión y en 1980 nació Nur el Din. Después llegarían dos hijos más. No fue bautizado y mientras su madre iba a misa todos los domingos su padre seguía rezando cinco veces al día a Alá. Al no haber apenas mezquitas en la zona en aquel momento, su padre consintió que fuera a catequesis a la parroquia aunque no recibiera los sacramentos.

En una entrevista en Famille Chretienne, cuenta que su padre siempre le dio mucha importancia a la enseñanza del Corán. “Nunca ha habido gran confrontación. Esta diferencia religiosa siempre ha sido vivida en gran libertad. Mi padre enfatizó las diferencias entre religiones y me proporcionó elementos para entender lo que los distinguía”, afirma.

Además, recuerda que “mi padre se levantaba todos los días antes del amanecer para la primera de las oraciones diarias. Mi madre me transmitió una fe simple pero fuerte y creo que, por esta razón, mis padres han logrado permanecer juntos hasta el final”.

Sin embargo, esta situación de vivir entre dos creencias pero en realidad en ninguna le empezó a hacer mella cuando llegó a la adolescencia. A los 14 años “era como alguien en el desierto buscando agua. Tenía sed de encontrar algo que pudiera llenar mi vida. Esto duró tres añosm en los que pasé golpeando todas las puertas”.

Un sacerdote le iluminó su vida
Pero fue entonces cuando “una joven me presentó a un sacerdote amigo suyo que conocía y que organizaba reuniones con jóvenes”, cuenta Nur el Din.

“Al escuchar a este sacerdote hablar del cristianismo –agrega este joven italiano- recibí algo profundamente nuevo, anclado en lo bueno, lo bello. Me trajo algo profundamente nuevo. Por primera vez oí hablar de una religión que no me obligaba a hacer esto o aquello, sino que simplemente me pedía que confiara en Dios, que nos acoge como somos y que siempre es fiel”.

Tenía 17 años y decidió bautizarse. Corría el año 2002. Tras haber encontrado su lugar en la Iglesia Católica, poco a poco fue surgiendo en él la vocación al sacerdocio. Era un paso muy grande en su vida.

La llamada al sacerdocio
Recuerda perfectamente aquel día: “El 20 de diciembre de 2004, estaba en la montaña con un grupo de amigos. Sentí una gran alegría, que fue también una afirmación, un poco como cuando uno se encuentra con la mujer de su vida”.

En ese momento empezó un tiempo de discernimiento en el que le ayudaron varios sacerdotes aunque en este proceso también tuvieron un papel importante peregrinaciones como la Jornada Mundial de la Juventud o la experiencia misionera que hizo en Albania.

La reacción de su padre
Y una vez que tenía la decisión tomada de ir al seminario tocaba decírselo a sus padres, la que fue una de los momentos más complicados que vivió. Su padre se lo tomó muy mal pues “estaba muy enojado y dolorido. Durante mi primer año de seminario no me habló. Cuando iba a casa se encerraba en su habitación”.

Esto era algo muy doloroso para este joven pero poco a poco las cosas fueron yendo a mejor. “Más tarde supe que había pasado un año rezando pidiendo a Dios que sanara su corazón y apagara su ira”.

Finalmente, volvieron a hablar y “nació una relación muy hermosa entre los dos. Mi padre era una buena persona, pero no entendía algunos aspectos de la fe católica, como el significado del celibato y de la trinidad”.

El funeral de su padre
Finalmente fue ordenado en 2012. Poco después su padre enfermó y murió. En el pasado Meeting de Rimini explicaba que “siempre permaneció sereno y feliz hasta el final. Creía en la existencia de Dios y del Paraíso. Y su funeral fue una verdadera celebración de musulmanes por una parte y de cristianos por otra, rezando el Rosario. La simplicidad y el espíritu de mi padre de misericordia y paz, me enseñaron muchas cosas: mi padre tuvo que tragarse un gran dolor, pero lo digirió por amor”.

“Soy ahora feliz, pero he soportado una gran cruz”, confiesa este joven sacerdote sobre la relación con su padre. Por ello, considera clave tener una “identidad fuerte”  y una verdadera “conversión de nuestro corazón”.

martes, 10 de octubre de 2017

Rezar el Rosario en Hollywood

Las estrellas del séptimo arte “necesitan esconderse y rezar a veces”

Clara Fox ha escrito para Ángelus, la plataforma de comunicación de la arquidiócesis de Los Ángeles una muy interesante historia sobre el Rosario, la clausura y Hollywood.

En efecto, se trata de un monasterio situado en la mítica ciudad californiana de donde ha partido la cinematografía estadounidense, y buena parte del “sistema de las estrellas” que ha heredado el mundo moderno.

Un convento de clausura en Hollywood puede parecer algo fuera de lugar, pero las estrellas del séptimo arte, en ocasiones, dice Fox, “necesitan esconderse y rezar a veces”. Se trata de un convento hecho de adobe que se encuentra justo al lado de la autopista de Hollywood y a menos de un kilómetro y medio de varias tiendas y clubes de striptease.

La Madre María Gabriel, fundadora del Monasterio de Los Ángeles, había pedido al Espíritu Santo que le mostrara el lugar donde debería erigir el monasterio dominico. “En cualquier lugar, menos en Hollywood”.

Pero el Espíritu Santo tenía preparada una buena broma. La periodista de Ángelus subraya que el lugar que a la fundadora le pareció el más adecuado estaba… justamente en Hollywood.

Desde hace muchos años, periódicamente, el convento de las hermanas dominicas realiza procesiones públicas en las calles de Hollywood, y este mes de octubre, dada la relación de la Orden y de su fundador, Santo Domingo de Guzmán, con el Rosario, las monjas animan a los fieles a participar en la procesión en honor a Nuestra Señora del Rosario.

De hecho, el hábito de las hermanas se acompaña con una grande Rosario de cuentas y cruz de madera y de 15 decenas, puesto alrededor de la cintura.

Mientras en los estudios de Hollywood se ruedan películas de todo tipo, algunas de ellas con valores bastante amenazadores de la convivencia humana, a las cuatro de la tarde, diariamente, las monjas dominicas de este monasterio rezan el Rosario en la capilla del convento junto con un grupo de fieles que se acercan ahí para loar a María.

Son monjas de clausura, hablan con los visitantes detrás de una reja de hierro, pero no están aisladas.

“Las hermanas se mantienen en contacto con los problemas de todo el mundo a través de las peticiones de oración que regularmente se vierten durante la Misa y en el rezo del Rosario. Por el momento, las monjas están enfocadas en orar por los afectados por los recientes terremotos devastadores y por los huracanes”, escribe Fox en su columna de Ángelus.

Uno de los grandes revulsivos del convento fue el creador de la Cruzada del Rosario Familiar, el beato padre Patrick Peyton (quien pronto será canonizado), a quien la hermana Mary de San Pío lo recuerda pronunciando su frase más célebre: “La familia que reza junta permanece junta”.

Esta hermana alienta a las parejas que tienen dificultades para rezar juntos el Rosario, diciendo que “muchas parejas casadas que ella conoce han reportado una experiencia de paz y tranquilidad después de hacer la recitación diaria del Rosario”.

“La devoción es para todos: los educados, los ignorantes, los jóvenes y los ancianos pueden unirse para orar el Rosario”, dijo la hermana Mary Jordan a Ángelus. También para los habitantes de esta ciudad en la que el cine ha crecido hasta los máximos límites del espectáculo (y de la frivolidad).

lunes, 9 de octubre de 2017

SAN LUIS BERTRÁN

Este santo misionó las regiones selváticas del norte de Colombia y se vio libre como por milagro de los más terribles peligros contra su vida.
Nació en Valencia, España, en 1526, y fue bautizado en la misma pila bautismal en la que habían bautizado 175 años antes a San Vicente Ferrer, el cual era familiar de su padre. Tuvo el honor de que la ordenación sacerdotal se la confiriera santo Tomás de Villanueva. Y a estos grandes hombres de Dios los imitó siendo extremadamente humilde, y practicando la obediencia en grado heroico.

Santa Teresa le escribió preguntándole si debía fundar un convento en su ciudad. Nuestro santo le respondió: "El asunto sobre el cual me pide información es tan importante que me dediqué por varios días a pedirle a Nuestro Señor que me iluminara lo que le debía responder. Ahora le digo que sí, que lo debe fundar. Y le añado una noticia más: su comunidad va a ser tan ayudada por Dios, que dentro de cincuenta años será una de las más importantes en la Iglesia Católica". Y así sucedió.

En las comunidades religiosas hay un cargo de enorme importancia. Es el del encargado de formar a los futuros religiosos. Se le llama Maestro de novicios. San Luis Beltrán ejerció ese cargo en España, en su comunidad de Padres Dominicos, casi por 30 años (con interrupciones) y formó gran número de fervorosos religiosos. Era muy estricto y exigente, pero sabía dar las órdenes con tan gran bondad y amabilidad, que todos sus súbditos lo amaban y estimaban.

Para librarse del deseo de sobresalir ante los demás, colocó en la puerta de su habitación un gran letrero con esta frase de San Pablo: "Si lo que busco es agradar a la gente, ya no seré servidor de Cristo".

En 1562 fue enviado como misionero a las tribus de indios en el norte de Colombia. Cuando llegó no sabía hablar sino el español, pero Dios le concedió el don de lenguas y en poco tiempo aprendió a hablar en los idiomas de sus indígenas, de una manera tan admirable que nadie se explicaba cómo lo había logrado. En casi siete años (de 1562 a 1569) convirtió miles de indios desde Panamá hasta el Golfo de Urabá, en regiones palúdicas y llenas de toda clase de mosquitos y de alimañas peligrosas. En los registros que dejó escritos por su propia mano señala que bautizó más de 15,000 indios. Predicó a tribus sumamente salvajes que varias veces trataron de asesinarlo pero no lo lograron.

Pero sus más peligrosos enemigos eran ciertos colonizadores españoles que cometían toda clase de injusticias contra los indígenas, y que al ser reprendidos por el santo misionero, se propusieron eliminarlo. Primero le ofrecieron un vaso de refresco, que contenía un fuerte veneno. Él le dio la bendición al vaso, y este se rompió en muchos pedazos. Los indios narraban que un colono quiso disparar su escopeta contra el misionero y que la escopeta estalló, retorciéndose su cañón y quedando en forma de cruz. El santo tenía una fe capaz de conseguir milagros.

Cuentan que cuando deseaba convertir a algún pecador hacía esta penitencia. Al anochecer, en esas selvas aparecen millones y millones de mosquitos muy hambrientos. Él se quitaba la camisa y dejaba que le picaran, y de vez en cuando les decía: "Hermanitos, ya comieron lo suficiente. Ahora déjenle el puesto a sus compañeros, que también quieren comer". Y los miles de mosquitos se iban para que llegaran los otros que estaban también muy hambrientos.

En 1569 fue llamado a España a seguir formando los futuros misioneros. A estos les insistía en que el arma más poderosa para ganar almas es rezar mucho y hacer sacrificios. Y les repetía que las buenas palabras del que enseña religión deben ir siempre acompañadas de buenas obras, porque si con el mal ejemplo destruimos lo bueno que sembramos con la predicación, eso es fatal.

Murió el 9 de octubre del año 1581.

domingo, 8 de octubre de 2017

ÁNGELUS DEL PAPA FRANCISCO

Queridos hermanos y hermanas, Buenos días!

La liturgia de este domingo nos propone la parábola de las viñas, a quien el señor confía la viña que plantó y luego va (  Mt. 21,33 a 43). Así se pone a prueba la lealtad de estas viñas: se les confía la viña, que debe guardarla, hacerla fructífera y entregar la cosecha al amo. Una vez que el tiempo de la cosecha viene, el maestro envía a sus siervos a cosechar los frutos. Pero los viticultores poseen una actitud posesiva: no se consideran simples operadores, sino propietarios, y se niegan a entregar la cosecha. Maltrataron a los sirvientes hasta matarlos. El amo se muestra paciente con ellos: envía otros criados, más numerosos que el primero, pero el resultado es el mismo. Al final, con su paciencia, decide enviar a su propio hijo; pero esos viñadores, prisioneros de su conducta posesiva, también matan a su hijo, pensando que tendrían la herencia.

Este cuento ilustra alegóricamente los reproches que los Profetas habían dicho acerca de la historia de Israel. Es una historia que nos pertenece: hablamos de la alianza que Dios ha querido establecer con la humanidad y a la que también nos ha llamado a participar. Sin embargo, esta historia de alianza, como toda historia de amor, conoce sus momentos positivos, pero también está marcada por la traición y el derroche. Para entender cómo Dios Padre responde a las negativas a su amor y su propuesta de alianza, el Evangelio pone en la boca del dueño de un viñedo pregunta: "Cuando el Señor de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?" (v. 40). Esta pregunta hace hincapié en que la decepción de Dios por la conducta perversa de los hombres no es la última palabra! He aquí la gran novedad del cristianismo: un Dios que,

¡Hermanos y hermanas, Dios no se vengará! Dios ama, no se venga, nos espera para perdonarnos, para abrazarnos. A través de las "piedras de chatarra" - y Cristo es la piedra que los constructores rechazaron - a través de situaciones de debilidad y el pecado, Dios continúa a poner en cuestión el "vino nuevo" de su viña, que la misericordia; este es el vino nuevo de la viña del Señor: misericordia. Sólo hay un obstáculo en la cara de duro y blando voluntad de Dios, nuestra arrogancia y nuestra presunción, que a veces se tornan violentos! Frente a estas actitudes y en los que no producen frutos, la Palabra de Dios conserva toda su fuerza para reprender y la advertencia: "se le llevará lejos del Reino de Dios para dárselo a un pueblo que produzca sus frutos" (vs. 43).

La urgencia de responder con buenos frutos a la llamada del Señor, que nos llama a ser su viña, nos ayuda a entender lo nuevo y original de la fe cristiana. No es tanto la suma de los preceptos y las normas morales, sino que es sobre todo una propuesta de amor que Dios, por medio de Jesús, ha hecho y sigue haciendo a la humanidad. Es una invitación a entrar en esta historia de amor, convirtiéndose en una vid viva y abierta, rica en fruta y esperanza para todos. Una vid cerrada puede volverse salvaje y producir uvas silvestres. Estamos llamados a salir de la viña a ponernos al servicio de los hermanos que no están con nosotros, para estrechar entre sí y animarnos, para recordarnos de tener que ser la viña del Señor en cualquier entorno, incluso los más lejanos e incómodos.

Queridos hermanos y hermanas, invoquemos la intercesión de María Santísima, que nos ayudan a estar en todas partes, especialmente en la periferia de la sociedad, la viña que el Señor ha sembrado para el bien de todos y para llevar el vino nuevo de la misericordia del Señor.

Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas,

 ayer en Milán fue proclamado Beato Padre Arsenio por Trigolo (nacido Giuseppe Migliavacca), sacerdote de los Hermanos Menores Capuchinos y fundador de las Hermanas de María Santísima Consolador. Alabemos al Señor por este humilde discípulo, que ha sufrido tanto en la adversidad y las pruebas, sin perder la esperanza.

Saludo a todos los peregrinos afluentes, especialmente a las familias ya los grupos parroquiales, procedentes de Italia y de diversas partes del mundo. En particular: los fieles de Australia, Francia y Eslovaquia, así como los de Polonia que se unen espiritualmente a los compatriotas que celebran hoy el Día del Papa.

De corazón os saludo, el grupo del Santuario de la Virgen de Fátima en Città della Pieve, acompañado por el cardenal Gualtiero Bassetti: queridos hermanos y hermanas, os animo a perseverar en su camino de fe, bajo la mirada reflexiva y sensible de nuestra madre celestial: Ella es nuestro refugio y nuestra esperanza! Adelante.

Saludo a los fieles de Grumo Appula, el explorador Gioiosa Ionica, el coro parroquial de Siror (Trento) y los candidatos para la confirmación de San Teodoro (Cerdeña).  

Les deseo a todos un buen domingo. Por favor no te olvides de orar por mí. Buen almuerzo y adiós!

sábado, 7 de octubre de 2017

15 Promesas de la Virgen María a quienes recen el Rosario

Cuenta la tradición que, en la segunda mitad del siglo XV, la Virgen María se le apareció al Beato dominico Alano de la Rupe, quien escribió el famoso libro “De Dignitate Psalterii” (De la dignidad del Salterio de María), en el cual relata cómo la Virgen pide a Santo Domingo de Guzmán que propague el rezo del Santo Rosario.

Según el Beato Alano, estas son las promesas de Nuestra Señora para quienes rezan frecuentemente y con devoción la oración mariana:

1. Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.

2. Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.

3. El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno: destruye los vicios, disminuye los pecados y nos defiende de las herejías.

4. Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su dedeo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.

5. El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.

6. Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una muerte violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.

7. Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.

8. Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su muerte encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la muerte participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.

9. Libraré del purgatorio a a quienes recen el Rosario devotamente.

10. Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.

11. Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.

12. Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.

13. Mi hijo me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la muerte.

14. Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único hijo, Jesús Cristo.

15. La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.

viernes, 6 de octubre de 2017

Sin Dios durante 25 años, con Nietzsche, Russell, Ayn Rand... hasta que leyó a Tomás de Aquino

Kevin Vost siempre amó la filosofía, la cultura griega y así llegó hasta Santo Tomás de Aquino
Kevin Vost es un norteamericano, doctor en psicología y apasionado de la filosofía, que desde niño admiró la cultura griega y su doble enfoque de crecer plenamente en cuerpo y espíritu, en gimnasia y en filosofía. De niño admiraba al musculoso Superman. Y pronto admiró, aún de muchacho, a Aristóteles, el filósofo griego. Quería el cuerpo de uno y la mente de otro. Quería una plenitud humana, el ideal griego que leía en los mitos y héroes antiguos. 

Aunque su familia era católica, iban a misa y estudió en un colegio de religiosas cariñosas y atentas, nunca profundizó mucho en su fe. Tenía algunos amigos pentecostales con fe fuerte, pero no amigos católicos firmes. 

Hacia los 18 años se volcó en leer los filósofos anticlericales: Voltaire, Nietzsche ("con su propio supermán, su superhombre"), Bertrand Russell y especialmente Ayn Rand, con su filosofía de "objetivismo" que ella dice que deriva del pensamiento aristotélico. Todos consideraban a Dios "innecesario y no razonable". Y Kevin Vost aceptó ese discurso y decidió que su dios sería "la razón". Y, al mismo tiempo, se volcó en cultivar su cuerpo, haciendo musculación y levantamiento de pesos.

Deseo de creer... sin dejar de pensar
Unos veinte años después, al ir criando a sus propios hijos, recordó su infancia católica y deseó "algo" de eso. Enviaba a sus hijos a escuelas católicas y se decía que su admirado Thomas Jefferson (que era vagamente deísta) había enviado a sus hijas a estudiar a Francia con los jesuitas. 

"Personalmente, deseaba profundamente poder creer, pero no podía, en buena conciencia, fingir que creía lo que no creía. Recuerdo que leía al filósofo Mortimer Adler, su libro "Como pensar acerca de Dios dos veces", esperando que me permitiera seguir esa senda, pero no me acercó a casa". 
Con Tomás de Aquino todo cambió
Entonces, ya con 43 años, con una carrera como psicólogo, descubrió los textos de Santo Tomás de Aquino. Kevin era un apasionado de Aristóteles, y Tomás había comentado a Arsitóteles casi frase a frase. 

"Cuando descubrí los escritos de primera mano de Santo Tomás de Aquino, descubrí que los modernos filósofos que había estado siguiendo eran niños de colegio comparados con el viejo Santo Tomás. Él me enseñó que la fe y la razón no tienen por qué oponerse, y que una persona que piensa puede ser también una perosna que  cree. ¡Qué liberación! Él era un verdadero Superman de la Mente que amaba a Dios con todo su corazón y alma", explica en su testimonio en CHNetwork.
Más adelante descubrió el texto de 1879 del Papa León XIII (Aeterni Patris) recomendando los textos de Santo Tomás para "aquellos que dicen tener a la razón como sola dueña y guía". 

"Santo Tomás me permitió dar el salto de fe sin saltar fuera de la razón. Él también admiraba a los griegos y conocía a Aristóteles tremendamente bien", explica Vost entusiasmado. "Nadie como él integró la lógica y la filosofía racional con la revelación cristiana como su obra maestra, la Summa Teologica", añade.

"La fe no contradice la razón, sino que nos lleva más lejos y más alto de lo que permite la razón, sirviendo, como decía San Juan Pablo II en Fides et Ratio, como las dos alas que nos elevan a la verdad". 

Misa, Biblia, Chesterton, Lewis, Agustín...
Y leyendo a Santo Tomás, Vost comenzó a ir a misa como en su infancia. Se volcó en leer el Nuevo Testamento y todo lo que encontró de Santo Tomás, San Agustín, G.K.Chesterton, C.S.Lewis y otros. Veía el canal católico de la madre Angélica, EWTN, y su programa de conversos, The Journey Home, cada lunes, como un ritual. Con su familia acudió en 2005 a Roma a los funerales de Juan Pablo II, un papa filósofo y poeta. 

Aunque ha visto desde entonces que algunas personas más bien intelectuales han recuperado la fe leyendo a Santo Tomás, está convencido que hoy el problema no son los filósofos ateos clásicos como Voltaire, Sartre o Nietzsche o Bertrand Russell. El problema, dice, son los bulos de novelas y películas de gama baja como "El Código Da Vinci" y otras similares.

"Jesús y María Magdalena tuvieron hijos, un linaje oculto"; "fue el emperador Constantino quien se inventó que Jesús era Dios hacia el año 300", "la iglesia ha escondido los evangelios gnósticos con el verdadero cristianismo"... bulos que se han hecho populares en estas novelas. 
Divulgar a Santo Tomás, muy comprensible
Vost se ha convertido en un divulgador de la fe y de la filosofía. Refuta esos bulos y facilita que las ideas de Santo Tomás se divulguen, con libritos muy legibles y sencillos sobre las virtudes, los siete pecados capitales, los dones del Espíritu Santo, etc... 

"Me parece que la amenaza más grave hoy contra el cristianismo no es tanto la exposición a filósofos sin Dios sino la falta de conocimientos de la historia de nuestra fe, un conocimiento víctima de distorsiones populares", señala. 

Como conclusión, añade que "Santo Tomás de Aquino, el filósofo de Dios, me salvó de los filósofos sin Dios aplicando un remedio hecho de fe y de razón. Me siento genial y doy gracias a Dios desde entonces. 

jueves, 5 de octubre de 2017

Miriam Stimson, la monja dominica que contribuyó a descubrir el ADN en un ambiente hostil hacia ella

En 1962, el mundo se rendía a las investigaciones de James Watson y Francis Crick, que recibían el Premio Nobel de Medicina por el que fue uno de los grandes descubrimientos del siglo XX y que supuso un avance para la ciencia: la estructura del ADN.

Estos científicos consiguieron descubrir la estructura de doble hélice, modelo del ADN que conocemos en este momento, gracias a lo cual obtuvieron la fama y el reconocimiento. Pero esto fue posible gracias al trabajo de otros científicos, que consiguieron avances clave y con los que sin ellos no habrían conseguido el Nobel.

Una de las personas que ayudó a descubrir el ADN y que menos reconocimiento obtuvo fue Miriam Michael Stimson (1913-2002), monja dominica y una de las más eminentes investigadoras y profesoras de su época. Otros científicos vieron al menos su nombre relacionado con este hallazgo pero el trabajo de esta religiosa estadounidense apenas aparece mencionado.

Enfocó su trabajo a la lucha contra el cáncer
Su trabajo estaba centrado en la lucha contra el cáncer pero sus hallazgos le hicieron contribuir a algo más grande. De hecho, Stimson fue la segunda mujer invitada a dar una conferencia en 1951 en  la Universidad de la Sorbona de París tras Marie Curie.

Esta religiosa dominica desarrolló su vida entre el convento y la Siena Heigths University, donde tenía su laboratorio. Desde joven ya era un referente en su ámbito aunque era mirada con recelo por su condición de mujer y monja.

Un trabajo que ayudó a descubrir la estructura del ADN
Sin embargo, 1945 fue un año importante para Stimson pues por primera vez la revista Nature publicó sus investigaciones sobre los rayos ultravioletas, sus estudios sobre cromatología y el origen de la células cancerosas.  Desde entonces, sus trabajos fueron publicados con asiduidad en distintas publicaciones científicas.

Sin embargo, fue en los 50 cuando su descubrimiento tuvo más relevancia. La monja dominica utilizó bromuro de potasio para preparar las bases del ADN para el análisis por espectroscopia  infrarroja y desarrolló con éxito un método químico que afirmaba la estructura de las bases de ADN y de la doble hélice misma.

Una mujer y monja, en un mundo dominado por hombres
“La magnitud de Stimson fue hacerse un hueco como mujer y como monja católica en una comunidad científica, en una década de los 50 muy dominada por los hombres, que incluían varones de la talla de James Watson y Francis Crick. La hermana Miriam fue uno de los primeros científicos que probó el modelo de la doble hélice del ADN. Su método y su química con el ADN sigue siendo relevante hoy”, afirmaba Jun Tsuji, uno de sus discípulos en el libro titulado The Soul of DNA (El alma del ADN).

Su trabajo en la genética y en su investigación contra el cáncer facilitó mucho la lucha contra este enfermedad y así se pudieron ir desarrollando técnicas como la quimioterapia. “Por falta de conocimiento de la doble hélice del ADN, los científicos no podían entender las raíces genéticas del cáncer, y por tanto, fueron incapaces de desarrollar métodos eficaces del tratamiento”, agregaba Tsuji.

De ahí la importancia de su labor. Pero además, fue un avanzada a su época y fue reconocida por su trabajo con el espectroscopio, escribiendo manuales para saber utilizarlo.

Buscar la verdad para hallar a Dios
Durante décadas, ella siguió formando a miles de científicos en la universidad e investigando para luchar contra el cáncer. Sin embargo, su vocación científica era un medio para descubrir la verdad sobre Dios.

“El espíritu dominico de la búsqueda de la verdad era algo muy importante para ella, porque al llegar a conocer la verdad sabemos más acerca de Dios”, dijo la hermana Sharon, compañera suya, cuando murió en 2002.

Una católica más contribuyendo a la ciencia
Está búsqueda de la verdad a la que dedicó su vida no sólo ayudó a la ciencia sino a la fe. El conocido filósofo ateo, Antony Flew se convenció de la existencia de Dios tras el descubrimiento del ADN.

Del mismo modo, el trabajo de esta religiosa dominica desmonta una vez más el mito de que ciencia y religión no pueden caminar juntos y demuestra de nuevo de que numerosos católicos, ya fueran religiosos o laicos, han contribuido desde hace siglos hasta la actualidad a la ciencia con descubrimientos que cambiaron el mundo.